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Estudios han descubierto que en los fumadores se reduce el nivel cerebral de serotonina, lo cual podría afectar su estado de ánimo.



Desde hace años, los científicos estudian los males derivados de la nicotina y han realizado investigaciones para comprender la relación del cigarro con la depresión, un mal que aumenta cada día. Estos estudios han descubierto que los fumadores pueden sufrir la disminución de los niveles cerebrales de serotonina, la sustancia química reguladora de las emociones, que también se reduce en las personas con depresión. Al mismo tiempo, han encontrado que en la tendencia natural a sufrir depresión, existe una mayor predisposición a fumar.

Los efectos euforizantes de la nicotina del cigarro incitan a las personas depresivas a consumirlo.


La nicotina, una alegría efímera.

El cigarro tiene consecuencias que afectan a tu salud, no sólo física, sino también mental como la depresión.
La relación entre el tabaquismo y algunos trastornos emocionales son cada día más evidentes en las sociedades occidentales.
Según estudios realizados, la probabilidad de sufrir depresión aumenta según el número de cigarros que se consumen al día. Además, la automedicación de la depresión también podría contribuir a la propensión al tabaquismo.


Fumar afecta tu ánimo.

Estudios realizados recientemente dieron un seguimiento durante seis años a 8,500 universitarios y se tomaron en cuenta su salud física, el ejercicio y las circunstancias que les provocaban estrés. Se evaluó la presencia de depresión con un diagnóstico médico y se relacionó con el consumo de cigarro. El trabajo llevó a la conclusión de que fumar podría contribuir directamente en desarrollar trastornos del estado de ánimo.

Si te afecta demasiado el estrés o tienes tendencia a la depresión, te es mucho más fácil engancharte al cigarro, con consecuencias dañinas para tu salud. Acude a un médico especialista para someterte a un tratamiento que te aleje para siempre del pésimo hábito de fumar.


¿Fumas? Cuidado: el cigarro puede causar depresión

Fumar ya no es un placer.

Se ha vuelto uno de los vicios más prohibidos y peor vistos en la sociedad.
Ya no puedes fumarte un cigarro para sentir el placer de la nicotina atravesando tus pulmones, pues cada día se descubren más daños generados por el cigarro.

Se acabaron las películas en las que fumar era de mujeres fatales. Ahora las heroínas más admiradas no fuman y además tienen una complexión atlética. Ser fumador es ser un enfermo en potencia y además un agresor de la salud de los demás.


Fumar se ha convertido en la actualidad en un acto casi ilegal.

Muchos fumadores han aumentado el número de cigarros al día, pero muchos otros han decidido abandonar el cigarro para siempre.


Fuente: www.elmanana.com.mx





El tratamiento que aplica la Clínica contra el Tabaquismo de la UNAM busca que los pacientes aprendan a manejar sus emociones. El primer paso es redactar una carta con la que se “despiden” de su adicción, para luego empezar a modificar su estilo de vida. Como una relación tormentosa de amor y odio, en la que la persona se sabe lastimada pero se aferra a continuar en ella, define Guadalupe Ponciano, directora de la Clínica contra el Tabaquismo de la UNAM, la adicción al cigarro. Más allá de la dependencia física, los fumadores desarrollan un “lazo afectivo” con el tabaco que les impide dejarlo pues se convierte en una parte que se cree indispensable para desarrollar las actividades diarias..

La especialista explicó que los fumadores desarrollan un proceso cognitivo en el que se asocia el consumo de tabaco con las distintas emociones que se viven. Por ejemplo, cuando una persona se siente triste y se fuma un cigarro que le da bienestar, se implanta la idea de que para sobrellevar los momentos de tristeza es necesario el consumo de tabaco. Pasa lo mismo en situaciones de nerviosismo, alegría, soledad o convivencia en las que se encuentran las personas con un cigarro en la mano. “Este lazo emocional empieza desde el primer cigarro”. La razón por la que se dificulta dejar este hábito es que el fumador desarrolla dependencia física y el cuerpo “pide” la dosis de nicotina necesaria para permanecer tranquilo.

Ponciano detalló que el paso más difícil “es tomar la decisión de romper el lazo afectivo con el cigarro que trae consigo un proceso de duelo semejante a la pérdida de un ser querido o el final de una relación amorosa”. Los motivos por los que la gente deja de fumar son diversos: unos lo hacen por antecedentes de infarto o diagnóstico de enfisema; otros por la familia o la pareja, y unos más por convicción personal. El programa que se emplea desde hace más de una década en Ciudad Universitaria es cognitivo-conductual, a través del cual se enseña a la gente a manejar sus emociones sin necesidad del cigarro, además de sustituir la nicotina por chicles o parches, de acuerdo con la necesidad de cada paciente. En este proceso es cuando el fumador vive el duelo de dejar la adicción y aprende a modificar su estilo de vida, así como a llenar el vacío que el cigarro deja en él, con otras actividades. Pero antes tiene que despedirse del cigarro “con una carta que cuando la leen se entienden a sí mismos y su adicción”.

Ponciano recordó que los beneficios de dejar de fumar son inmediatos: ocho minutos después del último cigarro, los niveles de monóxido de carbono en la sangre bajan y se eleva la concentración de oxígeno; a los 20 minutos la temperatura de manos y pies se normaliza, así como la tensión arterial y la frecuencia cardiaca. En un día se disminuye el riesgo de un ataque cardiaco, en 48 horas se comienzan a percibir mejor los olores y sabores de las cosas, y en tres días disminuye el cansancio al realizar alguna actividad física y comienza la limpieza del aparato respiratorio con la desinflamación de los bronquios.



















Fuente: El Universal.




Es el adicto un deficiente emocional? ¿Tener una buena inteligencia emocional ayuda a evitar las adicciones? ¿Estimular la inteligencia emocional en el tratamiento del adicto ayuda a evitar las recaídas?

Los conceptos tradicionales de razón y emoción no son necesariamente opuestos, sino más bien distintos y, en cierto modo, complementarios. Hay personas que, a pesar de tener un coeficiente intelectual elevado (CI), no son triunfadores ni exitosos en sus vidas, y en cambio, personas con un CI medio o por debajo del medio, logran destacar en sus vidas y ser felices. Este concepto de inteligencia emocional ha logrado demostrar que existe, de alguna manera, inteligencia en las emociones. Así como hablamos de un coeficiente intelectual, debemos hablar de un coeficiente emocional. Diversos psicólogos han demostrado que las personas más exitosas no son las que tienen un alto coeficiente intelectual, ni tampoco las que tienen un alto coeficiente emocional, sino aquellas que mezclan equilibradamente ambas inteligencias.


¿Hay un déficit de inteligencia emocional en el adicto?

Tradicionalmente se ha dicho que el adicto es un enfermo de las emociones. Se afirma que la ingobernabilidad emocional es el trasfondo neurótico que determina el desarrollo del alcoholismo y la drogadicción y que, mientras no se supere este trasfondo, será muy difícil que el adicto se recupere. Se habla también en los adictos del Síndrome de abstinencia en donde, a pesar de que se logra la abstinencia total, el individuo sigue mostrando tal ingobernabilidad emocional que, aunque no consuma droga, su comportamiento es similar a cuando lo hacia. Su comportamiento sigue siendo destructivo, negativo, estéril y sin cambios.

Una de las causas más frecuentes de recaídas en los adictos que están acudiendo a tratamiento es su pésimo manejo emocional ante situaciones que generan frustración, dolor, ira, pena o tensión. En contraparte, muchos adictos o alcohólicos recaen por su incapacidad de manejar el éxito. Todas las emociones que se asocian al triunfo son tan intensas, que el adicto en recuperación no las puede manejar y provocan su recaída. Todo lo anterior hace pensar que, en general, los adictos tienen algún déficit de inteligencia emocional que los incapacita para manejar adecuadamente sus vidas. Muchas personas que a la postre se convertirán en alcohólicos o drogadictos, inician el consumo de estas sustancias como un recurso para ayudar a manejar sus emociones: el adolescente tiene que tomarse dos o tres cervezas para poder hablarle a una muchacha, o tiene que alivianarse con tabaco o marihuana para enfrentar sus tensiones cotidianas.

La droga se convierte en una muleta emocional sin la cual no se concibe el enfrentamiento cotidiano a los problemas de la vida. Cuando el adicto decide optar por la abstinencia, le cuesta mucho trabajo manejar sobrio sus emociones, por lo que está expuesto a recaídas si no se somete a un tratamiento adecuado.


El substratum biológico de la inteligencia emocional.

Nuestras emociones tienen mente propia, una mente que puede sostener puntos de vista con bastante independencia de nuestra mente racional. Nuestro cerebro cuenta con dos tipos de memoria: la intelectual y la emocional. La acumulación de estas dos clases de memoria y el manejo de las mismas, determina lo que podríamos llamar el cociente intelectual y el cociente emocional. Nuestro desempeño en la vida está determinado por ambos. La complementariedad del sistema límbico y la neocorteza por un lado y de la amígdala y los lóbulos prefrontales por el otro, determinan el pleno desarrollo de la vida mental. Cuando estos elementos interactúan positivamente, la inteligencia emocional aumenta lo mismo que la capacidad intelectual.


El papel de la inteligencia emocional en el tratamiento psicoterapéutico del adicto.

En la mayor parte de los adictos, la mente emocional predomina sobre la mente racional. La respuesta emocional del adicto suele ser rápida y primitiva. No olvidemos que la inmadurez emocional (infantilismo, egocentrismo, incapacidad de aplazar satisfacciones, intolerancia a la frustración, etcétera) es una característica fundamental de la estructura psicológica del adicto. El que la mente emocional predomine sobre la mente racional da lugar a un inadecuado manejo de la existencia, con frustraciones y fracasos continuos que llevan a una depresión y baja autoestima; todo ello constituye un caldo de cultivo muy propicio para el desarrollo de enfermedades adictivas. Cuando el alcohólico o el drogadicto se mantienen abstemios o abstinentes, el manejo de la carga emocional se hace aún más difícil, pues la abstinencia priva al adicto de esa muleta que le permite sobrellevar el manejo de sus emociones y muy frecuentemente sobreviene la recaída.

Por lo tanto, es importante desarrollar estrategias psicoterapéuticas que estimulen la inteligencia emocional del adicto en recuperación, para que la planeación de su vida, el establecimiento de objetivos existenciales y el manejo de sus emociones le hagan posible alcanzar una sobriedad que lo conduzca al éxito. En los programas psicoterapéuticos de crecimiento y recuperación para adictos se aplican algunas estrategias específicas para estimular la inteligencia emocional de los adictos en recuperación. Los principales componentes de estos programas son: conciencia de uno mismo, toma de decisiones personales, manejo de sentimientos, manejo del estrés, empatía, comunicaciones, revelación de la propia persona, penetración, aceptación de uno mismo, responsabilidad personal, seguridad en uno mismo, dinámica de grupo y resolución de conflictos. Igualmente dan resultado los programas que desarrollan habilidades emocionales, habilidades cognitivas y habilidades conductuales.

Esta alfabetización emocional del adicto hace tanto efecto como lo hace en niños y adolescentes. No hay que olvidar que el alcohólico y el adicto se han paralizado en su crecimiento emocional y se han quedado con mente emocional de niños y mente intelectual de adultos. Promover este crecimiento emocional en el adicto estimula la maduración emocional que posibilitará su sobriedad.

“Una vez que el sistema emocional aprende algo, parece que nunca se olvidará. Lo que hace la psicoterapia es enseñar a controlarlo; enseña a la neocorteza a inhibir la amígdala. La tendencia a actuar queda suprimida, mientras la emoción básica con respecto a ella queda contenida”. (Joseph LeDoux, neurólogo)


inteligencia emocionale en las adicciones


Fuente:José Antonio Elizondo




...Vivimos en realidad en "una cultura adictiva", que critica y señala lo mismo que provoca."
(Washton y Boundy).




Malestar adictivo:

Todas las adicciones, aunque parezcan distintas a primera vista tienen entre sí más puntos en común que diferencias. Es todo una sola enfermedad. El denominador común es el malestar interior, el desasosiego que hace a las personas vulnerables a las adicciones.

...El malestar adictivo es la sumatoria de: un sistema de creencias adictivo; la personalidad adictiva; la inadecuada capacidad para enfrentar las cosas; las necesidades emocionales, sociales y espirituales insatisfechas y la falta de respaldos sociales. (W y B)


Sistema de creencias adictivo (un paradigma):

El perfil psicológico de una persona con conductas adictivas se sustenta en un conjunto de creencias que se caracterizan de la siguiente manera:

1 - El perfeccionismo y la sobreexigencia: "Todo debería ser perfecto". "Siempre se puede algo más".

2 - La idealización: "La vida debería estar libre de dolor y no requerir esfuerzo". "Existen relaciones o estados perfectos que no puedo alcanzar".

3 - La búsqueda de aprobación: "La imagen lo es todo". "Si aparento ser, o me comporto de cierto modo, finalmente seré querido".

4 - Fantasía de omnipotencia: "Yo debería ser todopoderoso". "Yo debería conseguir siempre lo que quiero".

5 - Sensación de impotencia, baja autoestima: "Yo no soy bastante".

6 - Intolerancia a la frustración: "Algo o alguien puede darme el poder del que carezco".

7 - Gratificación inmediata: Arreglo rápido: "¡Lo quiero ya!". "Si no es ahora no va a ser nunca".

8 - Dificultad con el límite: "No puedo controlarme, nadie puede controlarme".

9 - Anestesia emocional: "Los sentimientos son peligrosos".

10 - Temor a la intimidad: "No puedo confiar en nadie".

11 - Pensar extremista: "Es blanco, o es negro".

12 – Aislamiento: Adicción secreta. "Nadie puede entender lo que me pasa". "Esto sólo me sucede a mí".


Objetivos de la Conducta Adictiva:

Las personas que quedan atrapadas en esta compleja red de pensamientos y emociones, creen hallar en la adicción un alivio para el aislamiento y la soledad emocional, una posibilidad de evadir por un lapso de tiempo ciertos sentimientos y dolores muy profundos... Obtienen en conductas o sustancias, un pseudoplacer, ya que éstas suelen esconder en realidad situaciones de intenso sufrimiento. Provee la ilusión de control sobre aquellas situaciones de su vida que se viven como ingobernables. Mientras tanto la adicción produce crisis constantes que, paradójicamente, son buscadas por la adicción al golpe de adrenalina. En apariencia la conducta adictiva insinúa una aparente parálisis del tiempo, la detención del dolor y el conflicto o sentimiento de impotencia irresoluble.


sistema adictivo


Fuente: Lic. Cristina Meyrialle




El mayor enemigo:
nosotros mismos y nuestro subconsciente.



Muchas personas deciden dejar de fumar y no lo consiguen. La falta de fuerza de voluntad y el estrés (nunca es el mejor momento), hacen difícil un buen resultado. En las adicciones no hay fórmulas mágicas. Aunque por ley cada vez más fumadores se ven obligados a dejar de fumar es importante tener claro que es una DECISION PERSONAL.

Todos hemos escuchado la gran cantidad de perjuicios en la salud que produce el tabaco. Sin embargo, las personas desarrollan una fuerte relación con sus adicciones y crean respuestas emocionales de todo tipo. Pueden odiar su adicción con pasión y luchar contra ella y a la vez experimentarla como algo que les ha acompañado durante mucho tiempo. Se utiliza la adicción para eludir situaciones, procurarse otros beneficios, se acostumbra a ello y hasta cierto punto se llega a querer esa adicción. Aparecen emociones positivas como gratitud, lealtad, tranquilidad, paz que tienen un papel muy importante.

Los fumadores están acostumbrados a escuchar cosas terribles sobre la mala salud que produce el tabaco. Perjuicios que fumadores o no, conocen de sobra. Racionalmente el tabaco es malo. Pero emocionalmente se está ligado a él y se ha a creado un hábito de fumar. Estos tres puntos, razón, emoción y hábito deben estar en consonancia para poder conseguir el propósito de dejar de fumar.

Identificar motivaciones y beneficios de fumar: Todos dicen que fumar es malo, pero sin embargo nos aporta beneficios a los que nos aferramos para no dejar de fumar. Estos beneficios, en su mayoría son creados por nosotros, debemos detectarlos, analizarlos para saber con que refuerzos y resistencias nos enfrentamos y trabajarlos.

Los miedos y creencias: Impiden dejar de fumar. Bien porque en su momento de inicio fueron importantes para mantener el hábito o bien porque aparecen ante la idea de dejar de fumar: engordaré.. fumar me quita la ansiedad.. creo que no podré dejar de fumar.. tendré mono.. no podré dejar de disfrutar el cigarrillo de después de comer etc.. son miedos y creencias que aparecen ante un futuro sin adicción.

El hábito: Muchos de los cigarrillos que se fuman a lo largo del día no se disfrutan, no se sabe por qué se encienden, e incluso algunos quedan encendidos y consumidos en el cenicero sin reparar en que están allí. Se crean muchos hábitos asociados a fumar, se repite de forma automática el acto de encender un cigarrillo cada vez que se realizan determinadas actividades. Las adicciones deben trabajarse como un comportamiento repetitivo, fuera del control.


Razón, emoción y hábito.


Fuente: VictoriaCadarso Team




Las crisis de las personalidades adictivas

El objetivo de toda adicción es esconder la depresión, la fragilidad, la confusión y el sentimiento de soledad. La Omnipotencia es uno de las características del perfil adictivo. "Yo hago lo que quiero", "Nada ni nadie me pone límite". Y el otro la Negación: "Aquello que no tolero en mi consciencia simplemente no existe". El destino de una personalidad adictiva es en algún momento el quiebre, la crisis, porque no se puede sostener indefinidamente el poder y la fantasía de omnipotencia. Después de un período de supuestos logros sostenidos, viene una caída abismal.

La vida de una persona que lleva adelante una modalidad adictiva, se desarrolla en curvas ascendentes y descendentes. Durante el ascenso todo es control, poder y fantasía. Suelen entonces tener dificultad para percibir cuando un proceso de alza se puede estar terminando. Por ello, la percepción incorrecta de la realidad forma parte de su destino de caída. Pero es en ese breve momento de caída cuando se encuentra la posibilidad de hablar y elaborar situaciones. Aquellos que parecían no necesitar de nadie, de ser autosuficientes amparándose en sus adicciones, de pronto muestran su fragilidad e indefensión. Puede que después de haber sostenido una serie de logros aparezca la caída, la bancarrota, la pérdida, la enfermedad... Y este es el momento propicio para la curación, para la recuperación. Es en estos períodos que las personas se prometen "Ver el otro lado del mundo" y "valorizar lo hermoso y las pequeñas cosas de la vida". "Basta de pasiones turbulentas", renunciando a la omnipotencia. Ese período es importante para iniciar un trabajo interno. Porque es cuando se comienza a valorar lo emocional negado o anestesiado. Sin embargo a veces tolera poco tiempo ese estado de cosas, y rápidamente "resucita" la adicción y la omnipotencia. Es lo que conocemos como "recaída". La persona parece estar hechizada por una cierta tendencia a la destrucción. Parece no saber cuidar sus vínculos, sus objetos, ni cuidarse a sí mismo. Y así con el tiempo vuelve a repetir el proceso, vuelve a subir para al tiempo volver a bajar.

De todas maneras, es en esta "bajada" en donde está la posibilidad de trabajar las dificultades y de poner en evidencia su sensibilidad. Cuanto más tiempo logre estar "abajo", menos profundo caerá, y en consecuencia menos omnipotentemente subirá luego. Durante la curva ascendente no tenía energía de cuidado ni sensibilidad ante el riesgo y podía romperse la cabeza. Es recién ahora que se da cuenta de que ha estado en plena carrera (como dicen en Alcohólicos Anónimos) y "caminando por la cornisa". Para una personalidad omnipotente, que no tolera el límite, la gran lección es la aceptación del tiempo, la necesidad de trabajo sobre la dificultad, y el aprendizaje de lo que significa "hacer proceso".

La Negación por su parte suele caer cuando la realidad se impone. Enfermedades, accidentes, bancarrotas, separaciones, pérdidas en general, son experiencias críticas que al menos se presentan como oportunidades para aceptar la dolorosa realidad exterior y su contrapartida, la realidad de las emociones reprimidas. En ciertas personas estas circunstancias de la vida simplemente profundizan, reavivan viejas heridas mal cicatrizadas o abiertas y no hacen sino intensificar la negación y sus consecuencias adictivas. Pero en otras, la intensidad del golpe, establece como un "párate" de reflexión frente a la propia vida, una suerte de recuento y evaluación que trae como consecuencia una necesidad de aceptación de lo negado y una voluntad de cambio o reposicionamiento frente a la vida y a sí mismo. Generalmente las personas buscan ayuda y comienzan su recuperación cuando "han tocado fondo". Este tocar fondo si bien es el lugar a donde se ha conducido la persona misma, puede ser leído como un punto a donde algo interior que algunos llaman el Yo superior, es decir una instancia de sabiduría interna, nos ha conducido. El objetivo es abrir una oportunidad de cambio y crecimiento. Es por esto que llamaría a estas crisis, transpersonales, porque parecen estar dirigidas por una instancia mayor que el Yo personal.


La Recuperación

Las adicciones son tratadas como enfermedades, sin embargo en este caso no se habla de curación, sino de "recuperación". La diferencia es fundamental. Una personalidad adictiva tenderá durante toda su vida a reaccionar frente a las dificultades utilizando los mecanismos de negación y omnipotencia, lo que fácilmente podrá conducirle nuevamente a la adicción, lo que se conoce tradicionalmente como "recaída". La persona será adicta potencial toda la vida, pero recuperada. Esto implica que puede recaer, pero siempre tendrá la posibilidad de volver a levantarse de su caída, habiendo aprendido algo más sobre sí mismo y sobre la mejor manera de enfrentar la realidad.

La recuperación de una adicción implica un notable trabajo de parte de quien la padece. Una vez que se ha producido la crisis que lleva a la toma de conciencia, se hace necesario revisar tanto las experiencias infantiles que han dado lugar a situaciones traumáticas, los modelos de funcionamiento, las identificaciones con progenitores disfuncionales, y los mecanismos defensivos para negar y defenderse de tanto dolor y falta de contención. Es fundamental hacer consciente y replantear profundamente el sistema de creencias adictivo. Probablemente algunos seres humanos sean capaces de hacer este camino de manera solitaria, pero la mayoría necesita encontrar apoyo en interlocutores válidos para lo cual existen distintas opciones. Por un lado tenemos la psicoterapia individual, que siempre ha sido un campo en donde la alquimia producida por el encuentro entre dos individualidades diferentes suele aportar elementos muy ricos para el crecimiento individual.

En segundo lugar, y particularmente en el caso de las adicciones, contamos con una creación del siglo XX, los grupos de autoayuda. En la tarea de recuperación de cualquier clase de adicción, está indicado que la psicoterapia individual sea complementada con la asistencia a los grupos de autoayuda. Cuando una persona se halla en el camino de la recuperación, su trabajo interno con o sin psicoterapia y el apoyo incondicional del grupo son las herramientas para enfrentar la adicción.


La incorporación del límite en la recuperación:

El proceso de recuperación está fundamentalmente relacionado con la incorporación de lo que llamamos concepto de límite, aceptación de la realidad y construcción de una frontera entre nuestro yo y el mundo circundante. El límite puede significar para algunas personas: restricción, inhibición; represión; rigidez y resistencia ante el cambio; melancolía y pérdida de la confianza en sí mismo. Sin embargo cuando desarrollamos el aspecto mas adulto de este concepto lo reconocemos como parte necesaria en todo proceso de crecimiento y maduración de un ser humano. En el tema de la recuperación de una adicción, el límite necesita ser integrado pacientemente como un elemento regulador de la energía transpersonal. El contacto con la realidad, del cual el límite es un derivado, rompe los hechizos y limita la omnipotencia con todas sus dolorosas consecuencias. Para una estructura adictiva, que no tolera el límite, ni la frustración, la gran lección es el orden; la perseverancia y finalmente la aceptación de la realidad.

Los grupos de autoayuda y el trabajo individual en psicoterapia, trabajan buscando generar un límite interno evolucionado, adecuado y flexible. Conducen a una profunda toma de conciencia de las propias emociones, de las propias limitaciones, de la realidad a veces dolorosa y de la importancia del propio cuidado. En los procesos de recuperación aprendemos a ser nuestros propios padres, aquellos padres cariñosos pero firmes y protectores capaces de poner los límites necesarios para nuestro crecimiento, con los que tal vez no pudimos contar en nuestra infancia. Aprendemos a ser responsables por nosotros mismos y a asumir riesgos adecuados, así como a sostener la necesidad de postergar la gratificación. Aunque es difícil a lo largo del proceso de recuperación aprendemos que se puede vivir en contacto con la realidad.


La Recuperación Transpersonal

Fuente: Cristina Meyrialle – Las adicciones y la Recuperación Transpersonal.




"Nos elevamos al arrodillarnos, conquistamos al entregarnos y ganamos al renunciar"
(Alice Bailey en "Los trabajos de Hércules")




Qué es una adicción?

Una adicción es una conducta destructiva de carácter obsesivo y compulsivo, que busca cumplir en la fantasía, un intento de control y negación del dolor emocional.

Hay cuatro elementos que proponen Washton y Boundy, que ponen en claro la diferencia entre una adicción y un hábito. Para que una adicción se considere como tal, según los autores en primer lugar debe existir la compulsión y la obsesión hacia el objeto de adicción. Es decir la persona no puede abandonar la conducta a pesar de las consecuencias destructivas que tiene en su vida, lo que constituye su segunda esencial característica. Si bien las conductas adictivas parecen producir placer o alivio en el momento, van generando y de forma acumulativa una cantidad de consecuencias secundarias que afectan negativamente la vida de las personas. La condición destructiva se hace presente en los vínculos personales, en el ámbito laboral, en la economía, en su salud psíquica y física y en su conducta social en general.

El tercer elemento que caracteriza la personalidad adictiva, es el control. La persona intenta controlar su adicción, cuando en realidad es controlado por ella. Pasan por algunos períodos de abstinencia que les permiten fantasear con la idea de haberse liberado de la adicción, para luego recaer nuevamente en ella. La negación que es el cuarto elemento constitutivo, hace que la persona crea que tiene todo bajo control y que puede dejar su conducta adictiva cuando lo desee. Este mecanismo defensivo intenta además mantener a raya la depresión subyacente a toda adicción así como el dolor y la angustia asociados a ésta. Pero fundamentalmente la persona niega su adicción y sus consecuencias destructivas, impidiendo de esta manera que nada ni nadie se convierta en obstáculo para "consumir".

El perfil adictivo resume una serie de: características emocionales, de estructuras de pensamiento y conductas que permiten darle el nombre de tal. Se suele creer que la adicción se refiere sólo a las drogas o al alcohol y a la nicotina. Sin embargo muchas otras conductas pueden transformarse en destructivas, controlando la vida de las personas, empobreciendo su rendimiento y alterando su calidad de vida.

Algunos ejemplos de conductas que pueden caer bajo el poder de la adicción, (la lista puede ser mucho más larga):


* A las drogas y al alcohol.

* A los psicofármacos.

* A las personas (codependencia) .

* Al sexo.

* Al tabaco.

* Al juego incontrolado.

* A las compras y los gastos desenfrenados.

* Al trabajo.

* A la comida (desórdenes alimentarios: Bulimia y Anorexia).

* Al golpe de adrenalina (riesgo y excitación permanente).

* A la religión.

* A la actividad física.




adicciones



De dónde proviene la adicción?

Normalmente los seres humanos crecemos en el seno de una familia. Dicen los expertos que en el caso de las personalidades adictivas, las vemos desarrollarse en lo que conocemos como "familias disfuncionales". Pero una simple observación permitirá reconocer a estas familias disfuncionales como la norma. (Es muy probable que casi todos nosotros hayamos crecido en el seno de una familia con problemas emocionales). Estas, se caracterizan fundamentalmente por carecer de capacidad para brindar los recursos necesarios para enfrentar las crisis, las dificultades y los procesos de la vida. Algunas veces uno de los miembros del grupo familiar es un adicto, o bien se trata simplemente de personas con serios trastornos emocionales o problemas orgánicos crónicos. Otras veces los personajes paternos simplemente están ausentes. Por todos estos diferentes motivos, estas figuras no consiguen aportar el apoyo emocional necesario para el desarrollo del niño y no le proveen de modelos sanamente adaptativos.

La psicología enseña que los modelos positivos o negativos aprendidos en la infancia tienden a repetirse en la vida del adulto consciente o inconscientemente de manera semejante o mostrando conductas de tipo reactivo. En el caso de las adicciones, esto se pone de manifiesto de diferentes maneras. El niño que vive en un hogar disfuncional, con una profunda vivencia de desvalorización, generalmente se encuentra en una permanente búsqueda de aprobación y afecto. No llama la atención entonces que cuando adulto muestre una obsesión por la imagen, preocupado permanentemente por el reconocimiento de su entorno. Cuando llega a la adolescencia o la adultez la falta de afecto que ha padecido en su infancia se transforma en un constante auto rechazo. Como no ha recibido la atención necesaria a sus aflicciones y necesidades en aquel entonces, es ahora prisionero de una obsesión con él mismo; y tiende a lamerse las heridas y a autocompadecerse. Finalmente la búsqueda de una forma u otra de adormecimiento emocional, surge como una técnica defensiva para enfrentar los dolores del pasado y del presente.


Fuente: Cristina Meyrialle – Las adicciones y la Recuperación Transpersonal.




AdiccionesLas adicciones y su recuperación.

Las adicciones son enfermedades que empobrecen la calidad de vida de quienes las padecen como así también las de sus familias y seres queridos. Uno de los mayores problemas de nuestra sociedad es que estas enfermedades se esconden, se silencian o se niegan. A esto se suma el hecho de que lamentablemente la gente común sabe poco sobre el tema de las adicciones. Normalmente estamos llenos de prejuicios y temores, pero sobre todo "negamos" la importancia de las adicciones y la presencia de las adicciones en nuestra propia vida y la de nuestros seres queridos.

Necesitamos informarnos y reeducarnos, para permitir que se produzca la toma de conciencia de las propias adicciones como la de aquellos que nos rodean, permitiendo así abrir la posibilidad a la "recuperación". Cada persona que toma conciencia del tema se convierte automáticamente en un "agente de salud" de nuestra sociedad, y esto es un acto responsable hacia nosotros mismos y como seres humanos.


Sistema de creencias adictivo.

Las personas somos empujadas a las adicciones por una cantidad de pensamientos y emociones aprendidas que generan con el tiempo un enorme vacío emocional, sentimiento de culpa e insatisfacción. La baja autoestima característica particularmente del hombre urbano cuenta de un ser humano que nunca puede satisfacer un patrón cultural que se le impone y lo aplasta implacablemente.

Toda adicción se asienta sobre un sistema de creencias que proviene de nuestra educación y que ha nacido en nuestra cultura. En primer lugar aparece los paradigmáticos "Perfeccionismo y Sobreexigencia" que nos dicen que "Todo debería ser perfecto" y que "Siempre se puede algo más". Como esta es una fantasía que no corresponde a la realidad, para poder sostener esos pensamientos utilizamos la "Idealización" que además agrega que "La vida debería estar libre de dolor y no requerir esfuerzo" o que "Existen relaciones perfectas o estados perfectos que yo no puedo alcanzar". Generalmente esto implica que si hay otros que pueden lograr lo que yo no puedo. Es claro para cualquier observador que estas propuestas ideológicas no pueden sino producir insatisfacción y malestar con uno mismo.

El sistema de creencias adictivo nos lleva también a La búsqueda de aprobación, ya que nos han enseñado que " La imagen lo es todo" , o que "Si aparento ser, o me comporto de cierto modo, finalmente seré querido". El resultado de esto: una persona "enajenada", que trata permanentemente de satisfacer el deseo del otro y que cada vez mas se aleja de su verdadero ser, de su autenticidad. Este sistema de creencias propone también montarnos sobre La omnipotencia que dice que "Yo debería ser todopoderoso" o bien que "Yo debería conseguir siempre lo que quiero". Como tampoco ninguna de estas propuestas es viable, no nos queda más que la negación de la realidad, para poder seguir sosteniendo esa fantasía o bien entregarnos al sentimiento de Impotencia que nos dice que si no consigo lo que quiero y no soy todopoderoso es porque "Yo no soy bastante".

La misma cultura comienza a seducirnos con la No tolerancia a la frustración, o a los límites, convenciéndonos de que "Algo o alguien puede darme el poder del que carezco". Y como niños a quienes cuando lloran se les coloca un chupete, aparece el Adormecimiento emocional, ya que "Los sentimientos y emociones son peligrosas". Finalmente nos encontramos con un ser humano, luchando contra si mismo, contra sus naturales emociones, frustrado, comparado permanentemente con un modelo idealizado e irrealizable, tratando de aliviar su dolor con conductas de Arreglo Rápido, que por un rato lo dejarán tranquilo. Pero ese hombre o mujer, tiene Temor a la intimidad, siente que "No puede confiar en nadie" seguramente rodeado de gente, pero se siente profundamente solo.


Objetivos de la Conducta Adictiva.

Las personas que quedan atrapadas en esta compleja red de pensamientos y emociones, creen hallar en la adicción un alivio para el aislamiento y la soledad emocional, una posibilidad de evadir por un lapso de tiempo ciertos sentimientos y dolores muy profundos. Obtienen en conductas o sustancias, lo que llamamos seudoplacer, ya que éstos suelen esconder en realidad situaciones intensamente masoquistas. Provee de la ilusión de control sobre aquellas situaciones de su vida que se viven como ingobernables. Mientras tanto la adicción produce crisis constantes que son, paradójicamente, buscadas por la adicción al golpe de adrenalina. En apariencia la conducta adictiva insinúa una aparente parálisis del tiempo, la detención del dolor y el conflicto o sentimiento de impotencia irresoluble. Algunas adicciones entre tanto buscan conseguir el realce de la propia imagen, tal como vemos claramente en las adicciones a la cocaína, la anorexia, o la adicción al ejercicio físico.


Una Sociedad Adictiva.

En Estudios sobre la Historia, dice el historiador Arnold Toynbee que las sociedades nacen, se desarrollan y mueren como los organismos vivos. Cuando una civilización llega al auge de la vitalidad tiende entonces a perder el ímpetu cultural y a decaer. Un elemento esencial de esta decadencia es la pérdida de flexibilidad. Cuando las estructuras sociales y los modelos de comportamiento se tornan tan rígidos que la sociedad ya no puede adaptarse a los cambios de la evolución cultural, se derrumba y eventualmente se desintegra. Las sociedades decadentes se caracterizan además por su uniformidad y la falta de inventiva y creatividad. Lo cual se acompaña de una falta de armonía general entre sus elementos lo que inevitablemente deriva en conflictos y discordias sociales.

Creo que esta es la decadente sociedad consumista que nos ha tocado vivir, y que ha perdido los valores éticos de responsabilidad y respeto por el ser humano, convirtiéndose en el caldo de cultivo del hombre adicto. Una sociedad estereotipada que está mas preocupada por el parecer que por el ser, permitiendo que el como si, sea nuestra moneda de cambio. Una sociedad altamente tecnificada, que en aras de un presunto pensamiento científico ha perdido su conexión con "algo mas" que uno mismo. Las comunidades humanas se han convertido en grupos de personas que suelen vivir juntas pero aisladas padeciendo una dolorosa soledad en medio del bullicio de las grandes ciudades. Mientras que un perturbador instantaneismo nos ha alejado de la clara noción del tiempo y del proceso que tan claramente nos enseña la naturaleza como necesario e indispensable en la construcción de cualquier elemento de la vida.


Fuente: Cristina Meyrialle – Las adicciones y la Recuperación Transpersonal.




En las adicciones hay poca tolerancia emocional. El adicto no tolera las emociones y tiene una manera clásica de reaccionar ante el sentir. Utilizar substancias (tabaco, alcohol, etc.) es una forma de anestesiar las emociones.. Es aquí donde está la relación con las emociones. Cuando el adicto siente, tiene varios niveles. A medida que las emociones suben, las mismas se apagan y el adicto se atasca, ya los estímulos no pueden entrar ni salir y se queda con una idea fija trayendo una incomodidad que lo afecta no solo a él, sino a todo su entorno. Cuando entra en una crisis emocional, se activa una disfunción en el cerebro, entra la compulsión y es cuando aumenta el consumo de substancias. Cuando el nivel emocional es alto, hay un shock en la forma de razonar del adicto, es como si cerrara las ventanas, no permite la vista de otras alternativas de solución y la toma de decisión es generalmente nefasta.

La adicción es una enfermedad crónica de por vida, es una disfunción en el cerebro, por lo tanto hay que hacer un saneamiento de por vida, así como los diabéticos y los hipertensos deben seguir indicaciones diarias, manejar un tratamiento diario, el adicto debe hacer un saneamiento emocional diario y esto se consigue asistiendo a grupos de autoayuda… van a los grupos y hacen catarsis, sacan todas sus emociones, sacan todas las partes frustrantes de su cotidianidad, de su diario vivir, es una forma de liberar stress desde una tribuna, desde una posición libre, donde existe una libertad para poder expresar tal cual lo que siente y al hacer esta catarsis bajan las emociones, y es muy importante dentro de las adicciones mantener las emociones bajas.

Las reacciones del adicto son los síntomas clínicos por lo tanto, son estas reacciones las que se trabajan una y otra vez. Cuando el adicto se confía y dice: ” me estoy sintiendo bien”, abandona el tratamiento, ya no sigue las indicaciones, los problemas siguen existiendo y al haber problemas aumentan las emociones. El adicto está acostumbrado a poner la culpa afuera. Generalmente hay un culpable que nunca es el mismo adicto, pero no.. las emociones son de uno y habiendo una disfunción es uno mismo el que se tiene que cuidar. El adicto no puede esperar que sea otro el que lo cure. Cuando un adicto tiene tiempo de rehabilitación y de repente empieza a manifestar conflictos emocionales, al preguntársele si ha mantenido el contacto con su grupo, la respuesta es NO. Cuando comienza a sentirse bien, se confía, deja el saneamiento, descuida la parte emocional y otra vez se provocan más emociones. Al adicto le encanta poner cortinas de humo, distractores, no tocar la parte emocional que es la parte dolorosa. Se guarda las cosas, no le gusta hablar, no le gusta tocar el problema emocional porque si lo toca, duele. Evade, habla de otras cosas, pero nunca quiere hablar de sus sentimientos.

Por otra parte, en línea general, las reacciones del adicto son enormes, por fuera pueden parecer mínimas, ecuánimes, pero no es así.. Tiene una incapacidad de manejar y dimensionar los eventos que producen las emociones. Lo que le puede proporcionar la mayor ayuda es el grupo.. “la contención de cerebros auxiliares”. Las palabras típicas de un adicto son: “Yo sé lo que estoy sintiendo.. Cómo es posible que tú me digas lo que yo siento si tú no eres yo?”. La respuesta a esto es: “Yo no estoy sintiendo lo que tú, pero veo como reaccionas al sentir”. Lo que es sujeto de análisis son las reacciones.. no se descalifican las emociones.. Se siente, y se siente con gran intensidad, pero lo que está mal es la reacción.. El adicto se queja de que a la hora de hablar y que se le corrija, se están invalidando sus sentimientos.. NOO.. no se cuestiona por ejemplo que el adicto sienta enojo se cuestiona el cómo se reacciona al sentir enojo. El adicto piensa: “Yo soy el que tengo la razón tanto en mis emociones como en mis acciones. Cuando alguien se refiere a esa reacción, se siente agredido, descalificado y vuelve a lo mismo: otra evasión.

El objetivo del saneamiento es buscar la estabilidad emocional y no tanto el dejar consumo de substancias.. En la medida en que se logre tener tolerancia emocional (con ayuda) las reacciones van a ser sanas y como consecuencia no necesitara recurrir a las substancias.


Las emociones en la adicción

Extracto del audio del programa “Con sentido común en las adicciones” del Dr. Cantú (médico especialista en adicciones), director de la Clínica ADC Cantú.



control emocional

Las emociones.

LLas emociones son reacciones naturales que nos permiten ponernos en alerta ante determinadas situaciones que implican peligro, amenaza, frustración, etc. Los componentes centrales de las emociones son las reacciones fisiológicas (incremento de la tasa cardiaca y de la respiración, tensión muscular, etc.) y los pensamientos. Es necesario adquirir ciertas habilidades para manejar las emociones ya que una intensidad excesiva puede hacer que las personas las vivan como estados desagradables o les lleven a realizar conductas indeseables.

Ante este tipo de situaciones en la mayoría de los seres vivos suelen producirse una serie de reacciones fisiológicas dirigidas a poner el organismo en alerta. En las personas también se producen estas reacciones, pero son más complejas que en los animales ya que esas reacciones van acompañadas por pensamientos específicos, que nos permiten diferenciar un rango mayor de emociones. Además, las personas no debemos reaccionar de forma instintiva (por ejemplo agrediendo a aquello que nos amenaza o escapando de la situación), sino que a lo largo de nuestra infancia aprendemos formas de comportarnos más adecuadas.

Así en las emociones humanas entran en juego cuatro aspectos:

* Una situación concreta.

* Una serie de reacciones fisiológicas específicas o sensaciones (aceleración del pulso y de la respiración, tensión muscular, etc.).

* Unos pensamientos determinados.

* Un tipo de respuestas concretas apropiadas para esa situación.


La ansiedad

La ansiedad es una de esas emociones que hay que saber manejar porque son vividas como desagradables y pueden provocar conductas inapropiadas, especialmente cuando se producen ante contextos sociales (por ejemplo hablar en público) o ante situaciones que no entrañan ningún peligro (por ejemplo subir en ascensor, salir a la calle, etc.). La ansiedad consiste en un conjunto de sentimientos de miedo, inquietud, tensión, preocupación e inseguridad que experimentamos ante situaciones que consideramos amenazantes (tanto física como psicológicamente). Esto es, la “ansiedad”, incluye los siguientes componentes:

* Los pensamientos y las imágenes mentales atemorizantes (cognitivo)

* Las sensaciones físicas que se producen cuando estamos nerviosos o furiosos. (fisiológico).

* Los comportamientos que son la consecuencia de la respuesta de ansiedad (conductual).

En la ansiedad, como en cualquier otra emoción, juega un papel muy importante el tipo de pensamientos que tenemos y las reacciones físicas experimentadas. El modo en que nos comportamos cuando estamos ansiosos a menudo es inadecuado e interfiere en nuestro funcionamiento normal. Es muy importante controlar este tipo de emociones ya que pueden afectar seriamente a la capacidad de desarrollar una vida sana.


La ira

La ira es otra emoción que puede ser problemática. La ira hace referencia a un conjunto particular de sentimientos que incluyen el enfado, la irritación, la rabia, el enojo, etc. y que suele aparecer ante una situación en la que no conseguimos lo que deseamos. Las reacciones fisiológicas ante la ira son similares a las que se producen ante la ansiedad; lo que diferencia a una de la otra es el tipo de situaciones que las provocan, los pensamientos que se producen en esas situaciones y las conductas que se desencadenan.


Formas concretas para manejar la ansiedad y la ira.

Los estados emocionales de los que estamos hablando son habitualmente vividos de forma negativa y suelen dar lugar a conductas inadecuadas, lo que hace que la gente busque formas de eliminarlos. Ejemplos:

Ansiedad: Respirar profundamente – Hacer ejercicio – Fumar – Beber alcohol – Morderse las uñas – Evitar la situación.

Ira: Distraerse – Gritar – Atacar al otr@ - Reprimirse – Insultar – Dar puñetazos a la pared.


La respiración: El remedio más económico del mercado.

Un artículo de Beatriz V. Goyoaga nos recuerda que nunca hemos aprendido a manejar las emociones negativas. Ni en casa ni en las escuelas nos enseñaron qué hacer cuando llega la bronca, los celos o la depresión. Sin embargo la respuesta la tenemos a la mano: la respiración, es el nexo entre el mundo interno del silencio y el mundo externo de actividad y nos puede hacer penetrar en espacios internos que antes ignorábamos. La mente es sutil y no puede ser manejada con la mente, pero sí con la respiración que es más tangible.

Estos son conocimientos milenarios que han sido ignorados durante siglos pero ofrecen una cantidad innumerable de secretos y llaves para tener mejor calidad de vida. Con solo unos minutos de prácticas diarias de las técnicas respiratorias se pueden alcanzar estados de sosiego y de descanso profundo que dejan de lado la vacilación mental entre el pasado y el futuro, el origen principal del estrés cuyo significado no es sobrecarga de actividad, sino simplemente una actitud mental fácilmente reparable.

Cada emoción tiene un ritmo respiratorio que le corresponde. Los enfermos o deprimidos apenas respiran, gimen y exhalan – huumm -, pero las personas alteradas o furiosas jadean pesada y rápidamente. Aprendiendo a respirar en diferentes formas se revierte la respiración y también las emociones. Es más, cada individuo puede conocer su nivel de estrés observando su ritmo respiratorio y la profundidad de su inhalación y exhalación. En un estado de meditación profunda las respiraciones por minuto son tres o cuatro. En una mente alterada y nerviosa pasan los 20 o 25.


Técnicas concretas para manejar la ansiedad y la ira:


N.° 1: Respiración profunda

Esta técnica es muy fácil de aplicar y es útil para controlar las reacciones fisiológicas antes, durante y después de enfrentarse a las situaciones emocionalmente intensas.

* Inspira profundamente mientras cuentas mentalmente hasta 4

* Mantén la respiración mientras cuentas mentalmente hasta 4

* Suelta el aire mientras cuentas mentalmente hasta 8

* Repite el proceso anterior

De lo que se trata es de hacer las distintas fases de la respiración de forma lenta y un poco más intensa de lo normal, pero sin llegar a tener que forzarla en ningún momento. Para comprobar que haces la respiración correctamente puedes poner una mano en el pecho y otra en el abdomen. Estarás haciendo correctamente la respiración cuando sólo se te mueva la mano del abdomen al respirar (algunos le llaman también respiración abdominal)


N.° 2: Detención del pensamiento

Esta técnica puede utilizarse también antes, durante o después de la situación que nos causa problemas. Esta estrategia se centra en el control del pensamiento. Para ponerla en práctica debes seguir los siguientes pasos:

* Cuando te empieces a encontrar incómodo, nervioso o alterado, préstale atención al tipo de pensamientos que estás teniendo, e identifica todos aquellos con connotaciones negativas (centrados en el fracaso, el odio hacia otras personas, la culpabilización, etc.)

* Di para ti mismo “¡Basta!”

* Sustituye esos pensamientos por otros más positivos.

El problema de esta técnica es que se necesita cierta práctica para identificar los pensamientos negativos, así como para darles la vuelta y convertirlos en positivos. A continuación algunos ejemplos:

* (Soy un desastre) – “Soy capaz de superar esta situación.”

* (No puedo soportarlo) – “Si me esfuerzo tendré éxito”

* (Me siento desbordado) – “Preocuparse no facilita las cosas”

* (Todo va a salir mal) – “Esto no va a salir tan terrible”

* (No puedo controlar esta situación) – “Seguro que lo lograré”

* (Lo hace a propósito) – “Posiblemente no se haya dado cuenta de que me molesta”


N.° 3: Relajación muscular

Esta técnica también sirve para aplicar antes, durante y después de la situación, pero para su empleo eficaz requiere entrenamiento previo. Para su práctica sigue los siguientes pasos:

* Siéntate tranquilamente en una posición cómoda. Cierra los ojos.

* Relaja lentamente todos los músculos de tu cuerpo, empezando con los dedos de los pies y relajando luego el resto del cuerpo hasta llegar a los músculos del cuello y la cabeza.

* Una vez que hayas relajado todos los músculos de tu cuerpo, imagínate en un lugar pacífico y relajante (por ejemplo, tumbado en una playa). Cualquiera que sea el lugar que elijas, imagínate totalmente relajado y despreocupado.

Imagínate en ese lugar lo más claramente posible. Practica este ejercicio tan a menudo como sea posible, al menos una vez al día durante unos 10 minutos en cada ocasión. Si te ha convencido la utilidad del ejercicio, recuerda que debes practicarlo para llegar a automatizar el proceso y conseguir relajarte en unos pocos segundos.


N.° 4: Ensayo mental.

Esta técnica está pensada para ser empleada antes de afrontar situaciones en las que nos sentimos seguros. Consiste simplemente en imaginarte que estás en esa situación y que lo estás haciendo bien, a la vez que te sientes totalmente relajado y seguro. Debes practicar mentalmente lo que vas a decir y hacer. Repite esto varias veces, hasta que empieces a sentirte más relajado y seguro de ti mismo.


Fuente: psicología-online.com Colaboradora: Mavi




Evitar el primer cigarrillo.

Los que intentamos dejar de fumar escuchamos constantemente: “Las ganas de fumar se van no fumando” y “Ni una sola pitada”.

Cuando comenzamos a fumar, pensábamos que no pasarian de esos dos o tres cigarrillos al dia. A medida que el tiempo fue pasando, incrementamos el número y al llegar el momento en que tomamos conciencia del mal que nos estábamos haciendo, intentamos disminuir la cantidad y/o cambiar por una marca mas “light”. Muchas veces logramos pasar un tiempo sin fumar un solo cigarillo, y un dia pensando que lo habiamos dominado, caimos en la creencia de que con uno solo, no nos enganchariamos de nuevo. Sin darnos cuenta, después de ese primero, vino un segundo, un tercero y una vuelta a un alto número de cigarillos. Esta situación se repitió varias veces en muchos fumadores y es lo que lleva a la conclusión de que “Ni una sola pitada”.

Concentrarse en evitar esa pitada y/o ese cigarillo, lleva a descubrir que “las ganas de fumar se van no fumando”.


El plan de las 24 horas.

En las peores épocas, todo fumador promete con firmeza, convicción y sinceridad, no volver a fumar. Con todo corazón no desea volver a fumar; algunos lo logran, pero otros mantienen una reserva. Se repiten que no fumar se aplica al dia a dia, pero en alguna cena, alguna fiesta, se pueden permitir algun cigarillo y en ese momento “algún” se convierte rápidamente en la misma o mayor cantidad que antes de la promesa. El “Solo por hoy” es una frase que en muchisimos casos funciona muy bien. Reduce el “más nunca” a un plazo considerablemente más corto y más facil de cumplir. El dia de hoy siempre estará al alcance; es todo lo que se tiene. Antes que nada se trata de vivir el presente, para permanecer sin fumar. Una vez que la idea se convierte en parte vital de la manera de pensar, se puede ver que la vida en segmentos de 24 horas es una forma efectiva de manejar muchos asuntos.





Vivir sin fumar. (1ra. parte)


Recordar que el tabaquismo es una enfermedad incurable, progresiva y fatal.

Muchas personas son alérgicas a un producto, a un alimento por lo tanto evitan su contacto y su ingesta. Un hábito mental que un fumador en abstinencia puede desarrollar, es la observación calmada de si mismo como alguien que necesita evitar las substancias quimicas (nicotina y demas quimicos del cigarillo) si realmente desea tener buena salud.

El tabaquismo es progresivo ya que a medida de que los años del fumador van pasando, el problema relacionado con el tabaco empeora.

El tabaquismo es incurable ya que no se puede cambiar la quimica corporal para regresar al estado de fumador social u ocasional como todos fueron en sus inicios. Ningun tratamiento médico ha “curado” a nadie del tabaquismo.

El tabaquismo es fatal ya que lo reflejan las estadisticas como la causa principal de muerte en multiples enfermedades.

La mayoria de los fumadores se sienten alejados de estas calamidades, mientras están fumando, hasta que un dia se dan cuenta de las consecuencias de continuar fumando.
Qué hacer cuando se sabe que se tiene una enfermedad incurable, progresiva y fatal, como lo es el tabaquismo? Muchas personas ignoran su condición, no aceptan un tratamiento, sufren y mueren. Pero hay otra forma de encarar la situación.

• Aceptar el “diagnóstico” antes que nada.
• Reconocer plenamente la seriedad de esa condición y llevar a cabo todo lo necesario para alcanzar una vida saludable. Esto es fácil si realmente se desea la recuperación.
• No perder nunca de vista el hecho inmodificable del tabaquismo, pero aprender también a no preocuparse excesivamente.
• Aceptarlo como se acepta cualquier alergia que se pueda tener.
• Evitar esa pitada “solo por hoy”
• Recordar que se tiene una enfermedad incurable, potencialmente fatal, que se llama tabaquismo y en lugar de seguir fumando es preferible buscar y utilizar formas mas agradables de vivir sin fumar.


El primer paso hacia una sensación de bienestar, hacia la recuperación de la enfermedad es simplemente NO FUMAR. Cualquier fumador que lo desee, puede tomar “un periodo de ensayo” de este nuevo concepto de si mismo. Posteriormente, el que desee regresar a sus viejos dias, tiene la completa libertad para empezarlos de nuevo.

Usted tiene el pleno derecho de volver a fumar si realmente lo desea, pero por otra parte, usted puede mantener esta nueva imagen de si mismo, si la prefiere. Esto también le corresponde por derecho.


(Adaptación de “Viviendo Sobrio”)






Vivir y dejar vivir.

Esta es la mejor forma de ayudarnos a no fumar. Nos ayuda a llevarnos bien con las personas que alteran nuestros nervios. Frecuentemente el problema del cigarrillo está ligado a otras personas. Al fumador no le gusta escuchar hablar de su fumar. Trata de evitar a los no fumadores. Se molesta con las criticas en cuanto al número de cigarrillos fumados. Puede no aceptar un trabajo, solo porque no se le permite fumar. Deja de disfrutar de la compañia de algunos amigos, solo porque estos no fuman. Si alguien no está de acuerdo con él, fuma. Es muy fácil utiizar la actuación de otras personas como excusa para fumar. Los fumadores son expertos en eso. Al dejar de fumar, hay que aprender otra técnica; no permitirnos llegar a un estado de resentimiento hacia otras personas que deje que esa persona controle nuestras vidas, especialmente hasta el grado de que volvamos a fumar. No debemos permitir que nadie maneje nuestras vidas.

Vivir y dejar vivir!! Preocuparse por su propia vida. Permanecer sin fumar, abre la puerta hacia una vida de felicidad. Vale la pena sacrificar resentimientos y peleas.




Vivir sin fumar. (2da. parte)


Ponerse en actividad.

El tratar de evitar el cigarrillo del que nos estamos alejando o no pensar en él, parece no ser suficiente. Mientras más se piensa en que debemos evitarlo, más ocupará nuestra mente. Al dejar de fumar se presentan de repente, vacios que hay que llenar de alguna manera, minutos y espacios vacantes en los que no se encuentra nada que hacer. Hay que conseguir nuevos hábitos. Para mantenerse sin fumar, es necesario colocar un programa de acción en el lugar que antes ocupaba el fumar. Hay que aprender a vivir en la abstinencia. Qué hacer? Hay diferentes maneras de llenar ese vacio. .


•Registrarse y/o asistir a un grupo de autoayuda. Al principio puede resultar dificil, exponer ante los demás, los cambios internos y externos que se van sintiendo. Se puede empezar con observar y escuchar/leer la participación de los demás, hasta sentirse identificado. Saber que existen otras personas con el mismo problema, hace desaparecer el sentimiento de soledad y los temores. En un grupo de autoayuda la participación de todos es indispensable porque las actividades necesarias para la operación del grupo, son tarea de todos y al asumir cada uno su responsabilidad, el vacio va quedando atrás para dar paso a una sensación de plenitud.

• Caminar. Caminatas apacibles; a lugares distintos.
• Leer. Un sano ejecicio de concentración.
• Hacer ejercicio: Natación, Yoga, Atletismo, etc.
• Asistir a museos y lugares donde no está permitido fumar.
• Efectuar esas tareas que siempre se posponen.
• Ensayar un nuevo hobby, para poder disfrutar momentos de tranquilidad y placer.
• Reanudar un antiguo pasatiempo.
• Tomar un curso. El dejar de fumar puede convertirse en el comienzo de una nueva carrera.
• Ofrecerse como voluntario para prestar servicios útiles.
• Hacer algo acerca de la apariencia personal.
• Ensayar algo totalmente frivolo. No siempre el esfuerzo debe estar dirigido a temas serios, estos se pueden combinar perfectamente con la diversión.



Es importante tener en cuenta que no hay que exagerar. No intente hacerlo todo al mismo tiempo. Si alguna sugerencia se le convierte en algo pesado, no dude en abandonarla y buscar otra. Usted tiene el derecho de cambiar sus decisiones y abandonar algo que no vale la pena el esfuerzo necesario. A veces es importante tener el valor para quitarse las cosas que no convienen, las cosas que no agreguen facetas nuevas, positivas y agradables a la vida.


La Oración de la Serenidad.

Dios, concédenos serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar. Valor para cambiar las cosas que podemos, y sabiduria para reconocer la diferencia.
Esta es la oración que rige a los AA y que bien se puede adaptar a los fumadores. Siempre seremos victimas del tabaquismo y es algo que no podemos cambiar. Esta condición no la podremos cambiar nunca pero no por eso tenemos que seguir fumando hasta la muerte. Necesitamos Serenidad para poder mantener el equilibrio a pesar de las turbulencias que se agitan a nuestro alrededor. Necesitamos Valor para convertirnos en fumadores en abstinencia. Necesitamos Sabiduria para reconocer que es una tarea posible cambiarnos a nosotros mismos.


(Adaptación de “Viviendo Sobrio”)






Cambiar las rutinas.

Algunos acontecimientos especiales, lugares, actividades regulares asociadas al cigarrillo, permanecen estrechamente entretejidos en el orden de la vida de los fumadores. Fatiga, hambre, ira, soledad, etc. son trampas muy peligrosas. Al suspender el cigarrillo resulta útil revisar los hábitos y cambiar muchos pequeños eventos conectados al fumar. Cuando realmente no se desea fumar, ayuda el cambiar rutinas tales como cambiar el orden de las cosas para preparar el día. Cambiar el café por un té, cambiar la marca de la pasta dental, cambiar la ruta o la forma de viajar para ir al trabajo, levantarse inmediatamente al terminar de almorzar y caminar, etc.

El ensayar la fuerza de voluntad en un asunto que involucra la salud es absolutamente insensato cuando no es necesario. Por el contrario, tratamos de hacer que nuestros hábitos sean lo más fáciles posibles. En ocasiones es increiblemente fácil fumarse un cigarrillo debido a un impulso casi inconsciente, antes de darse cuenta. Vivimos en una sociedad de fumadores y no podemos evitar la presencia del tabaco. Por esa razón para muchos funciona el no tener cigarrillos a la mano. Si no se tienen, el tener que salir a comprarlos da la oportunidad de reconocer lo que se dispone a hacer y da tiempo a reflexionar en ello. La suma total de todos los mínimos cambios de rutina, por más insignificantes que parezcan, proporcionan un impulso sorprendentemente poderoso hacia una salud nueva y vigorosa.


Utilice la terapia del teléfono y/o internet.

Uno de los consejos más comunes que se le da al fumador cuando decide su dia D, es el de comunicarle a sus familiares y amigos, la decisión de dejar de fumar y más aún si éstos son ex-fumadores.

Desde el comienzo y durante la abstinencia, pensar en fumar es muy recurrente; ese pensamiento puede llevar a una recaida sin que exista una decisión conciente para fumar. Hay que actuar para atacar ese pensamiento y evitar asi una recaida. Poner en práctica la terapia del teléfono o del chat es la mejor forma de evitar ese primer cigarrillo. Al asisitir a un grupo presencial o registrarse en un grupo virtual, una de las primeras cosas es intercambiar números de teléfono y/o direcciones de correo electrónico. El comunicarse con alguien que tenga conocimiento del momento en que se encuentra el fumador en abstinencia, permite sentir la libertad de poderse mostrar tal cual es entre personas que comparten la misma preocupación, además de recibir el apoyo moral que tanta falta hace en esos momentos.

Una llamada o un S.O.S. en el grupo o en el chat significa prevenir para mantener la abstinencia. Es una ayuda para permanecer sin fumar. Buscar el teléfono o el pc, en lugar del cigarrillo. Aún cuando no se crea, funciona.


Vivir sin fumar. (3ra. parte)

Conseguir un padrino.

No todos los ex-fumadores han tenido un padrino, pero muchos dicen que no lo hubieran logrado de no haber sido por la Amistad especial con otro ex-fumador. Una de las razones para tener padrino, es que se logra una orientación amistosa durante las primeras semanas en las cuales todo parece distinto, antes de sentir que ya conocen los caminos que se están transitando. Además, el padrino puede dedicarle mucho más tiempo y darle más atención individual de la que pudiera darle un profesional. El padrino es simplemente un fumador en abstinencia que puede ayudar al que se inicia a resolver el problema de cómo seguir en abstinencia. El padrino solo tiene como herramienta su experiencia personal. Ha escuchado alguna vez decir: “Ayudando me ayudo”? El padrino ayuda porque es una forma de ayudarse a mantener la abstinencia. Cuando se acepta la ayuda de un padrino, no se está obligado a devolverle el favor.

El dia que sienta el deseo de proporcionarle ayuda a otra persona, hágalo sin temor y sin esperar una recompensa a cambio. La única recompensa que recibirá será la de ayudarse a sí mismo.


Descansar suficiente.

Al dejar de fumar, el efecto de agitación puede persistir en el fumador durante un tiempo, ocasionando nerviosismo e insomnio. Es importante descansar y relajarse, porque la idea de volver a fumar regresa a la mente generalmente cuando existe cansancio o alteración. Son muchos los fumadores en abstinencia que pueden narrar historias de insomnio al haber dejado de fumar. El preocuparse por esta situación, hace más difícil aún conciliar el sueño.

El insomnio es una de las excusas frecuentemente utilizada para fumarse un cigarrillo. Hay muchas formas de combatirlo sin recaer. No tomar café en las tardes, tomar un vaso de leche caliente, respirar profundamente, tomar un baño, leer un libro, escribir, escuchar música suave, yoga, meditación, etc. Cada quien puede buscar lo que mejor se le adapte, sin necesidad de llegar a las píldoras para dormir. Cuando el cuerpo logra establecer una rutina saludable para el sueño se supera esa dificultad temporal y se restablece el ritmo natural del sueño. Otra curiosidad acerca del sueño, cuando se deja de fumar es el caso de muchos fumadores que despiertan angustiados al darse cuenta que han tenido un sueño sumamente vívido en el cual fumaban, aún teniendo mucho tiempo lejos del cigarrillo. Sin querer buscar el significado de los sueños, es importante confirmar la existencia de éstos.

El hecho de despertar angustiados, puede ser un buen síntoma indicador de que se empieza realmente a adquirir la idea, en lo más profundo del ser, de que el fumar no es conveniente. Descansar lo suficiente ayuda a encarar un nuevo día con mayor esperanza y más agradecidos.


Lo primero, primero.

Por sobre todas las preocupaciones, se debe recordar que lo primero es no fumar. No fumar es lo más importante para un fumador en abstinencia, en cualquier parte, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia. Es un asunto de supervivencia. El tabaquismo es una enfermedad que conduce a la muerte de muchas formas. La única forma de no recaer es no fumar ni una sola pitada.

El tabaquismo es un asunto de vida o muerte. Si el fumador no salva su salud, no podrá tener ni familia, ni trabajo, ni amigos, por lo tanto para poder gozar de estos dones tan preciados el no fumar debe estar por encima de todos ellos. Durante el tabaquismo activo, los fumadores llevan vidas desorganizadas. Aprender a no fumar es más fácil si se introduce algún orden en la rutina cotidiana, manteniendo un plan flexible.

El ritmo de la rutina personal tiene un efecto sedante y para organizar la desorganización, el principio más efectivo es: Lo Primero, primero.


(Adaptación de “Viviendo Sobrio”)






Vigilar la ira y los resentimientos.

La hostilidad, el resentimiento, la ira, cualquiera que sea la palabra que se utilice para describir este sentimiento, tiene una relación profunda con el tabaquismo.

La ira puede presentarse de diferentes formas y matices, tales como: intolerancia, tensión, desprecio, sarcasmo, envidia, autocompasión, odio, malicia, vanidad, desconfianza, rigidez, ansiedad, cinismo, sospechas, descontento, celos.

El fumador activo dedica muy poco tiempo a pensar este tipo de cosas. Durante la abstinencia, muchos ex-fumadores intentan seguir la huella de todas esas sensaciones que conducen a la ira subyacente. Sin querer ser expertos en la comprensión de la psicologia profunda, inicialmente hay que concentrarse, no tanto en buscar las causas de esas sensaciones molestas, cuanto en controlarlas para que no conduzcan nuevamente a fumar. Es efectivo poner en práctica algunos de los temas tocados en las partes anteriores de vivir sin fumar, como lo es el de utilizar el teléfono o el chat cuando se empieza a sentir demasiada molestia. Posiblemente esa molesta sensación derive del cansancio y para eso, tomar un descanso disipara esa ira. El temperamento podría aplacarse, aplicando el “Vive y deja vivir” o cambiar repentinamente a una actividad que no tenga nada que ver con la fuente de esa ira, tal como escuchar música o hacer algún ejercicio físico. Para muchos, meditar las ideas de la Oración de la Serenidad, desvanece la hostilidad; aceptar lo que está sucediendo es más sensato que disponerse a fumar. A veces la ira puede llegar repentinamente, en ese caso aplicar “Lo primero, primero”, ayuda a sobreponerse. La orientación profesional o de un sacerdote, igualmente ayuda mucho.

El represamiento de la ira no es aconsejable, pero sí lo es el aprender a no actuar bajo su influencia y a tratar de hacer algo al respecto para disminuir la propensión a fumar. Aprender a no descargar esos sentimientos contra los miembros de la familia o amigos que seguramente no han hecho nada para provocar esa ira. Esa tendencia puede durar algún tiempo en el periodo inicial de la abstinencia, asi como perduran los residuos de humo en un recinto cerrado, trayendo a la mente los días de fumador, hasta que se logre hacer una limpieza completa de la mente.


Ser indulgente con uno mismo.

Cuando una persona querida se está recuperando de una enfermedad, tratamos de propiciarle cuidado, ternura y amor, para ayudarla en su recuperación. Un fumador en abstinencia es un enfermo recuperándose de una enfermedad tan seria como es el tabaquismo, por lo tanto necesita una buena dosis de cuidado, ternura y amor.

Fumar es altamente perjudicial para el cuerpo y produce deterioros que pueden necesitar meses para mejorar. Casi nadie se convierte en fumador en pocos días, por lo tanto la recuperación no puede ser instantánea. Cuando se presenta el desánimo es cuando más entusiasmo necesita. Evocar los progresos alcanzados es un buen remedio. Una de las personas con menos disposición para tratar al fumador como enfermo es el mismo fumador. Generalmente el fumador forja metas imposibles de alcanzar olvidando que ningún ser humano puede posiblemente mantener esos parámetros tan altos que se fija, y eso produce el verse a sí mismo inferior a su destino y es ahí cuando se presenta el desánimo y la depresión. Pretender ser un exfumador en poco tiempo es causa de culpa. Es el momento de ser indulgente consigo mismo, y apreciar los pequeños progresos pero sobre todo apreciar detalles que anteriormente no se disfrutaban gracias al humo que todo lo cubría. Disfrute muchísimo más que antes cualquier buena ocasión que se le presente.

Apreciar los progresos de la propia recuperación permite sobrevivir para convertirse en gente altruista, ética y socialmente responsable. Dejar de fumar es cuidarse, mimarse y sobre todo amarse.





Vivir sin fumar. (4ta. parte)


Tómelo con calma.

Tómelo con calma y dejar de fumar será un poco más fácil.

A medida que se acelera el proceso del cambio en nuestra civilización, más y más gente se siente presionada por el tiempo y empujada para afanarse y llegar a tiempo.
Los fumadores comparten la necesidad de aprender a descansar, adquirir un ritmo saludable, gozar de las pequeñas ganancias y aún de los placeres simples que se encuentran en el camino, o sea aprender a gozar de la jornada, en vez de correr afanosamente hacia su destino. El horizonte siempre está en el mismo sitio. En ocasiones vale la pena quedarse quietos para observarlo solo por darse el placer de un paisaje apacible.

Elaborar rutinas para ayudarse a mantener las metas dentro de los límites realistas y dentro del alcance de las posibilidades es una buena forma de poner en práctica el “tómelo con calma”. Hacer una lista de cosas que le gustaría hacer hoy y luego descartar deliberadamente la mitad o más de ella. Al día siguiente hacer otra lista.
Para muchos el sentarse calmadamente durante 15 o 20 minutos antes de empezar las actividades de cada día, ayuda a establecer un marco mental descansado y ordenado. Otros usan métodos de oración o meditación. A veces es necesaria la ayuda de otra persona para aprender a mantener un paso calmado. Obligarse a dedicar completa atención a otra persona ayuda a restaurar el equilibrio y da una nueva perspectiva sobre su propia vida, logrando ver así, que no hay obligación de mantenerse a las carreras. Un buen ejercicio es preguntarse cuando hay mucha tensión: Realmente soy tan indispensable? Es realmente necesaria tanta prisa? La respuesta más honesta será: NO.

Tomar las cosas con calma ayuda a sobreponer el problema del tabaquismo, al igual que capacita para volverse más productivo, porque canaliza y conserva la energía en una forma más racional.


Ser agradecido.

Continuamente se presentan oportunidades para tomar alternativas similares, y la experiencia convence que el sentir gratitud es mucho más confortable, y hace que la abstinencia sea mucho más llevadera. El descubrimiento de que no es difícil desarrollar el hábito de la gratitud si se hace el esfuerzo, se presentará como una grata sorpresa.

Un gasto tremendo de energía en las especulaciones negativas es muy conocido para muchos fumadores. El hábito de pensar en forma neurótica y depresiva permanece, hasta cuando se aprende a descubrirlo y a desarraigarlo cuidadosamente. No existe ninguna receta para este tipo de afección. El dolor hiere realmente, y así también sucede con muchas otras clases de tristezas. Sin embargo al dejar de fumar, se obtiene mucho más control sobre el pensamiento. Hay un campo más amplio para los pensamientos y la mente ya no está nublada por el humo. Al dejar de fumar se llega a un punto en el que se siente tranquilidad y agradecimiento por poder abrir la mente a nuevas ideas sin apresurarse a juzgar o a pensar que todos están equivocados,a excepción del fumador.

Se pueden gastar muchas horas buscando razones para convencerse de que se desea o se necesita fumar un cigarrillo, o por el contrario se puede invertir el mismo tiempo haciendo una lista de razones por las que el fumar no es conveniente y la abstinencia es mucho más saludable, llenándose así de ideas, de acciones que puede llevar a cabo en lugar de beber.


(Adaptación de “Viviendo Sobrio”)






Recordar los últimos tiempos de fumador.

La mayoría de los fumadores en sus últimos tiempos, fueron fumadores disonantes, Aquí no se trata de recordar los últimos cigarrillos fumados, sino de recordar esa disonancia. Durante los primeros tiempos, las expectativas de muchos fumadores fueron plenamente realizadas por ese cigarrillo tan ansiado, y como esto ocurría con suficiente frecuencia, se aprendió a pensar en el fumar como un evento satisfactorio, porque impulsaba la necesidad para volver grata la ocasión social, descansaba, animaba o proporcionaba la satisfacción que se buscaba en él. Sin embargo, en los últimos meses y años, fumar ya no originaba esos momentos perfectos y mágicos a pesar de lo mucho que se buscaba. Al contrario, siempre se terminaba fumando más, con un descontento interior y una sensación desagradable de que se estaba haciendo algo que entraba en conflicto con sus creencias y más aun, fumaba con la plena conciencia de estar haciéndose daño a la salud. Por consiguiente cuando la idea de un cigarrillo asalta la mente de un fumador en abstinencia, es importante recordar todo ese tiempo en que predominaba el conflicto entre el comportamiento y sus creencias.

Evocar ese sufrimiento y no el placer del cigarrillo fumado ayuda a ver la sencilla realidad: Un cigarrillo conduce tarde o temprano a volver a fumar.


Evitar enredos emocionales.

Durante los primeros días de la abstinencia, la condición emocional del fumador se debilita afectando sentimientos hacia las personas que lo rodean. Para muchos esas relaciones mejoran rápidamente, mientras para otros, se presenta un periodo de irritación en el hogar y en el trabajo. Durante esos primeros días se presentan momentos de gran vulnerabilidad emocional. Al principio, más importante que buscar la causa de esta alteración es vigilar la condición ya que puede llevar a fumar mas rápidamente de lo que el ojo, el cerebro o el corazón pueda darse cuenta.

Imponerse condiciones y dependencias de otras personas es otro enredo emocional que nada ayuda. Dejar de Fumar y mantenerse sin fumar, depende única y exclusivamente del fumador sin importar lo que haga o deje de hacer otra persona.


Salir de la trampa del subjuntivo

Al dejar de fumar, independientemente de las circunstancias en la que se encuentra, el fumador nota que la vida es mucho mejor en abstinencia, sin embargo al cabo de un tiempo, algunos notan que la abstinencia es buena si las cosas van bien y nada sale mal. Inconscientemente se empiezan a poner condiciones a la abstinencia, pero el tabaquismo no admite condiciones y no se le pueden hacer concesiones a ningún precio. El deseo de un cigarrillo es natural a la luz de un fracaso. Si no se consigue lo que se quiere o si las cosas no se dan como quiere o si las dificultades acechan, se dará cuenta de que todo el tiempo se ha confiado en las circunstancias para mantener la abstinencia, la cual debe mantenerse pase lo que pase, independientemente de todo lo demás, sin complicar los sentimientos con otras personas, sin que dependa de condiciones o situaciones posibles o imposibles.

No se puede Dejar de fumar y Vivir sin fumar por causa de otras personas. Se puede mantener solo por uno mismo. Amarrar la abstinencia a una persona o a una circunstancia que no sea el propio fumador es insensato ya que al cambiar o desaparecer la persona o circunstancia, desaparecería también la causa del dejar de fumar. La abstinencia independiente puede crecer y volverse lo suficientemente fuerte, como para afrontar todo y a todos.


Vivir sin fumar. (ult. parte)

Abandonar las antiguas ideas.

Las ideas que han estado tan profundamente arraigadas en la vida de un fumador no podrán desaparecer rápidamente. Se pueden haber ido los días de humo, pero la enfermedad continúa dentro de él. Por eso el arrancar de la mente las antiguas ideas que pueden volver a presentarse, tiene un valor terapéutico. Se trata de adquirir una sensación de bienestar, alivio y liberación de un antiguo modo de pensar. Muchos de los hábitos iniciales de pensamiento y las ideas que producían, limitan la libertad. No hay que aferrarse a ellas a menos que demuestren ser válidas y provechosas. Muchas de las antiguas ideas, sobre todo las relacionadas con el cigarrillo, el fumar, el tabaquismo, demuestran que no son válidas o que pueden ser autodestrutivas, por lo tanto lo mejor es desembarazarse de ellas.

Durante los primeros intentos de abstinencia, en muchos fumadores subsisten los residuos de nociones obsoletas y equivocadas como el pensar que el fumar era una parte esencial de las ocasiones sociales, o de una sobremesa, o que era un símbolo de adultez. En el momento en que el fumador puede persuadirse a si mismo a mirar objetivamente esa experiencia y a escuchar ideas diferentes de las suyas, puede adquirir una gran cantidad de información que antes no había examinado cuidadosamente, como por ejemplo el aceptar que el tabaco es una droga y que el fumar conduce directa o indirectamente a problemas de diversos tipos; que no se trata de cuanto fuma sino en qué forma se ve afectada su vida por el tabaco.

Cuando el fumador está dispuesto a mirar ideas diferentes a las que tenia, puede realmente empezar un camino hacia una nueva vida saludable. .


Encontrar la manera que más se ajusta a su personalidad.

Cuando usted empiece su recuperación, podrá pensar en nuevas ideas que no están incluidas aqui. Cuando usted adquiera ideas nuevas sobre este tema, transmítalas a los demás. Compártalas. Hay que recordar que el acto de compartir es por si mismo muy provechoso para usted. Mientras más experiencias pueda acumular, mayor será el número de fumadores que se puede ayudar a dejar de fumar.

Algunos han vuelto a fumar por algún tiempo, antes de obtener un anclaje real en la abstinencia. Si esto le sucede, no se desespere. Muchos han pasado por esta situación y llegado finalmente a encontrar un éxito en la abstinencia. Recuerde siempre que el tabaquismo es una enfermedad y como tal una condición humana seria, y que las recaidas son tan posibles como en cualquier enfermedad, pero a pesar de ello, siempre podrá lograrse una recuperación.

Aun después de las recaídas, si usted continúa deseando recuperarse y trata con buena voluntad de ensayar nuevos enfoques, estará encaminado hacia lo que realmente desea que es Dejar de Fumar.



(Adaptación de “Viviendo Sobrio”)