Las crisis de las personalidades adictivas

El objetivo de toda adicción es esconder la depresión, la fragilidad, la confusión y el sentimiento de soledad. La Omnipotencia es uno de las características del perfil adictivo. "Yo hago lo que quiero", "Nada ni nadie me pone límite". Y el otro la Negación: "Aquello que no tolero en mi consciencia simplemente no existe". El destino de una personalidad adictiva es en algún momento el quiebre, la crisis, porque no se puede sostener indefinidamente el poder y la fantasía de omnipotencia. Después de un período de supuestos logros sostenidos, viene una caída abismal.

La vida de una persona que lleva adelante una modalidad adictiva, se desarrolla en curvas ascendentes y descendentes. Durante el ascenso todo es control, poder y fantasía. Suelen entonces tener dificultad para percibir cuando un proceso de alza se puede estar terminando. Por ello, la percepción incorrecta de la realidad forma parte de su destino de caída. Pero es en ese breve momento de caída cuando se encuentra la posibilidad de hablar y elaborar situaciones. Aquellos que parecían no necesitar de nadie, de ser autosuficientes amparándose en sus adicciones, de pronto muestran su fragilidad e indefensión. Puede que después de haber sostenido una serie de logros aparezca la caída, la bancarrota, la pérdida, la enfermedad... Y este es el momento propicio para la curación, para la recuperación. Es en estos períodos que las personas se prometen "Ver el otro lado del mundo" y "valorizar lo hermoso y las pequeñas cosas de la vida". "Basta de pasiones turbulentas", renunciando a la omnipotencia. Ese período es importante para iniciar un trabajo interno. Porque es cuando se comienza a valorar lo emocional negado o anestesiado. Sin embargo a veces tolera poco tiempo ese estado de cosas, y rápidamente "resucita" la adicción y la omnipotencia. Es lo que conocemos como "recaída". La persona parece estar hechizada por una cierta tendencia a la destrucción. Parece no saber cuidar sus vínculos, sus objetos, ni cuidarse a sí mismo. Y así con el tiempo vuelve a repetir el proceso, vuelve a subir para al tiempo volver a bajar.

De todas maneras, es en esta "bajada" en donde está la posibilidad de trabajar las dificultades y de poner en evidencia su sensibilidad. Cuanto más tiempo logre estar "abajo", menos profundo caerá, y en consecuencia menos omnipotentemente subirá luego. Durante la curva ascendente no tenía energía de cuidado ni sensibilidad ante el riesgo y podía romperse la cabeza. Es recién ahora que se da cuenta de que ha estado en plena carrera (como dicen en Alcohólicos Anónimos) y "caminando por la cornisa". Para una personalidad omnipotente, que no tolera el límite, la gran lección es la aceptación del tiempo, la necesidad de trabajo sobre la dificultad, y el aprendizaje de lo que significa "hacer proceso".

La Negación por su parte suele caer cuando la realidad se impone. Enfermedades, accidentes, bancarrotas, separaciones, pérdidas en general, son experiencias críticas que al menos se presentan como oportunidades para aceptar la dolorosa realidad exterior y su contrapartida, la realidad de las emociones reprimidas. En ciertas personas estas circunstancias de la vida simplemente profundizan, reavivan viejas heridas mal cicatrizadas o abiertas y no hacen sino intensificar la negación y sus consecuencias adictivas. Pero en otras, la intensidad del golpe, establece como un "párate" de reflexión frente a la propia vida, una suerte de recuento y evaluación que trae como consecuencia una necesidad de aceptación de lo negado y una voluntad de cambio o reposicionamiento frente a la vida y a sí mismo. Generalmente las personas buscan ayuda y comienzan su recuperación cuando "han tocado fondo". Este tocar fondo si bien es el lugar a donde se ha conducido la persona misma, puede ser leído como un punto a donde algo interior que algunos llaman el Yo superior, es decir una instancia de sabiduría interna, nos ha conducido. El objetivo es abrir una oportunidad de cambio y crecimiento. Es por esto que llamaría a estas crisis, transpersonales, porque parecen estar dirigidas por una instancia mayor que el Yo personal.


La Recuperación

Las adicciones son tratadas como enfermedades, sin embargo en este caso no se habla de curación, sino de "recuperación". La diferencia es fundamental. Una personalidad adictiva tenderá durante toda su vida a reaccionar frente a las dificultades utilizando los mecanismos de negación y omnipotencia, lo que fácilmente podrá conducirle nuevamente a la adicción, lo que se conoce tradicionalmente como "recaída". La persona será adicta potencial toda la vida, pero recuperada. Esto implica que puede recaer, pero siempre tendrá la posibilidad de volver a levantarse de su caída, habiendo aprendido algo más sobre sí mismo y sobre la mejor manera de enfrentar la realidad.

La recuperación de una adicción implica un notable trabajo de parte de quien la padece. Una vez que se ha producido la crisis que lleva a la toma de conciencia, se hace necesario revisar tanto las experiencias infantiles que han dado lugar a situaciones traumáticas, los modelos de funcionamiento, las identificaciones con progenitores disfuncionales, y los mecanismos defensivos para negar y defenderse de tanto dolor y falta de contención. Es fundamental hacer consciente y replantear profundamente el sistema de creencias adictivo. Probablemente algunos seres humanos sean capaces de hacer este camino de manera solitaria, pero la mayoría necesita encontrar apoyo en interlocutores válidos para lo cual existen distintas opciones. Por un lado tenemos la psicoterapia individual, que siempre ha sido un campo en donde la alquimia producida por el encuentro entre dos individualidades diferentes suele aportar elementos muy ricos para el crecimiento individual.

En segundo lugar, y particularmente en el caso de las adicciones, contamos con una creación del siglo XX, los grupos de autoayuda. En la tarea de recuperación de cualquier clase de adicción, está indicado que la psicoterapia individual sea complementada con la asistencia a los grupos de autoayuda. Cuando una persona se halla en el camino de la recuperación, su trabajo interno con o sin psicoterapia y el apoyo incondicional del grupo son las herramientas para enfrentar la adicción.


La incorporación del límite en la recuperación:

El proceso de recuperación está fundamentalmente relacionado con la incorporación de lo que llamamos concepto de límite, aceptación de la realidad y construcción de una frontera entre nuestro yo y el mundo circundante. El límite puede significar para algunas personas: restricción, inhibición; represión; rigidez y resistencia ante el cambio; melancolía y pérdida de la confianza en sí mismo. Sin embargo cuando desarrollamos el aspecto mas adulto de este concepto lo reconocemos como parte necesaria en todo proceso de crecimiento y maduración de un ser humano. En el tema de la recuperación de una adicción, el límite necesita ser integrado pacientemente como un elemento regulador de la energía transpersonal. El contacto con la realidad, del cual el límite es un derivado, rompe los hechizos y limita la omnipotencia con todas sus dolorosas consecuencias. Para una estructura adictiva, que no tolera el límite, ni la frustración, la gran lección es el orden; la perseverancia y finalmente la aceptación de la realidad.

Los grupos de autoayuda y el trabajo individual en psicoterapia, trabajan buscando generar un límite interno evolucionado, adecuado y flexible. Conducen a una profunda toma de conciencia de las propias emociones, de las propias limitaciones, de la realidad a veces dolorosa y de la importancia del propio cuidado. En los procesos de recuperación aprendemos a ser nuestros propios padres, aquellos padres cariñosos pero firmes y protectores capaces de poner los límites necesarios para nuestro crecimiento, con los que tal vez no pudimos contar en nuestra infancia. Aprendemos a ser responsables por nosotros mismos y a asumir riesgos adecuados, así como a sostener la necesidad de postergar la gratificación. Aunque es difícil a lo largo del proceso de recuperación aprendemos que se puede vivir en contacto con la realidad.


La Recuperación Transpersonal

Fuente: Cristina Meyrialle – Las adicciones y la Recuperación Transpersonal.



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