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La industria tabacalera de Reino Unido manejó a finales de los setenta la idea de vender que fumar era bueno porque el cáncer reducía el número de personas mayores dependientes





A finales de los setenta, la industria tabacalera estaba en un "momento crítico". Las evidencias de la relación entre su producto y el cáncer de pulmón eran ya incontestables, y el sector estaba "siendo cuestionado en muchas direcciones". Así lo recoge un informe de la asesoría Campbell-Johnson para la Asociación Británica de Tabacaleras (BAT). Han pasado 30 años desde entonces, pero parece que algunas de las consideraciones del texto no cayeron en saco roto. Ante la inminencia de un cambio en la legislación española que endurezca las actuales limitaciones para fumar en público, el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo ha desvelado este estudio. Seguramente, algunas de sus afirmaciones fueron sólo para consumo interno. Pero eso no les quita interés, aunque ya no se puedan aplicar al pie de la letra.





"El tabaco tiene la función social de limitar el número de personas mayores dependientes que la economía debe mantener". Esta consideración está contenida en un documento para manejar las relaciones públicas que la industria tabacalera británica encargó a finales de 1978. El propio autor reconoce que "obviamente" este argumento "no se puede usar públicamente", pero lo desarrolla: "Con un aumento general de la esperanza de vida, necesitamos algo para que la gente muera. En sustitución de los efectos de la guerra, la pobreza y el hambre, el cáncer, considerado como la enfermedad de los países ricos, desarrollados, tiene un papel que jugar". Esta idea, considerada un "factor psicológico para continuar el gusto de la gente por fumar como algo placentero, aunque sea un hábito peligroso, no debe ser infravalorado".

En el texto se reconoce el daño que le puede hacer a la industria la asociación del fumar con el cáncer de pulmón. "Este reto médico ha actuado como una bomba nuclear de efecto duradero" para el sector, admite el informe. Pero aún así, sugiere varias posibilidades para contrarrestar su efecto. Intentar negarlo es "escoger plantear la batalla donde la oposición [al tabaco] es más fuerte", así que habrá que esperar: "Con algún tremendo avance en lo que sabemos de las causas del cáncer o el descubrimiento de un potente inhibidor oncológico, se puede transformar la controversia sobre tabaco y salud", sugiere. Por eso, "la industria necesita estar preparada ante un repentino avance médico".

La otra posibilidad que sugería el informe era que la presión sobre el tabaco cediera ante la importancia que estaba tomando en aquella época el estudio del cáncer de mama. En cambio, advertía sobre otro posible frente médico: "El papel del hábito [de fumar] como un importante factor de riesgo cardiaco".

Entonces -recordemos, 1978-, para la industria todavía quedaba una batalla médica que dar: la de los fumadores pasivos, en el "límite de lo creíble". "Se ha intentado definir como un riesgo sanitario general en lugar de un peligro limitado a ciertos grupos restringidos de población".

También sugieren un posible peligro. Que la demonización del tabaco vaya acompañada de una relajación ante la marihuana, o una asociación entre ambas sustancias. Aunque el tabaco sea una "droga de relajación" que puede ser "una bendición para la humanidad en un mundo estresado", su asociación con la marihuana sería perjudicial.

Si la defensa sanitaria del tabaco ya se daba por perdida en 1978, quedaba la batalla social. "El humo del tabaco tiene una importante capacidad de molestar, y la incapacidad de los fumadores para tener en cuenta la comodidad de los demás es una de las razones importante que ahora se usan para condenar el hábito", indica.

Para combatir esta mala imagen, el documento sugiere varias líneas. "Todavía hay margen para intentar conseguir que el fumar se considere uno de los hábitos que no son cuestionables per se", indica. Una de las actuaciones es promover un código de conducta entre los fumadores que, si se siguen, "asegurará que no sean acusados por los no fumadores de que asumen arrogantemente el derecho a contaminar el aire a su alrededor". "Su tono tiene que ser franco y positivo", y uno de sus objetivos debe ser "restaurar la imagen del fumador como una persona extravertida y sociable, y no el ser el neurótico, apestoso y marginal que pintan los antifumadores".

La otra es la creación -"con la bendición de la industria"- de asociaciones de fumadores. El propio texto reconoce que hacer esto es difícil si se quiere que parezca una organización independiente, pero añade una posible línea de actuación: "La protección de la libertad para elegir de todo individuo adulto en cualquier campo (aunque especialmente para fumar)" y "la defensa de los fumadores contra una injusta discriminación o restricción en su disfrute del tabaco". Este es uno de los motivos por los que grupos científicos como el CNPT acusan a las asociaciones profumadores de trabajar en beneficio de la industria.

Fuente: www.elpais.com




  • Todos los cigarrillos son igual de dañinos, independientemente del tipo de filtro



Un estudio publicado en la edición 'on line' de 'Journal of Public Health' revela que la normativa actual de tabaco ha fallado en su intento por retirar la información confusa de los paquetes de cigarrillos, ya que la mayoría de los fumadores creen que el tabaco es menos perjudicial cuando poseen mensajes como 'suave', colores más luminosos o imágenes de filtros.

Los responsables del trabajo, que incluye a 603 adultos, pidieron que la lista de palabras prohibidas de las cajetillas del tabaco no sólo incluyera adjetivos como 'light', 'suave' y 'bajo en alquitrán'. Sugirieron que otros elementos relacionados con el diseño, por ejemplo, deberían ser eliminados para prevenir que los consumidores crean erróneamente que una marca es menos dañina que otra.

En la investigación se estudiaron las percepciones de 312 fumadores y de 291 no fumadores y se usaron nueve pares de réplicas falsas de paquetes de cigarrillos, en los que se incorporaron palabras y diseños usados habitualmente por marcas internacionales. Cada par sólo se diferenciaba en un aspecto de diseño, o bien la palabra 'silver' frente a 'full-flavour', o 'suave' frente a 'regular'. Además, el color azul claro frente al oscuro y el blanco frente al gris.

Así, los expertos pidieron a cada participante que dijera cuál de cada par de paquetes creía que tenía un sabor más suave, cuál tenía más alquitrán y cuál escogerían si estuviesen tratando de reducir los riesgos para su salud.

El 80% de los encuestados creía que los paquetes con la palabra 'suave' serían menos dañinos que los del mensaje 'regular', y 73% pensaban, por su parte, que el mensaje 'silver' se refería a tabaco menos perjudicial que los paquetes que incluían 'ful-flavour'. Además, casi un 80% dijo que el color azul claro tenía un riesgo menor para la salud que el oscuro.


Mensajes engañosos de los cigarrillos sobre sus verdaderos riesgos para la salud

El profesor de Salud de la Universidad de Waterloo de Ontario (Canadá), David Hammond, señala que "una función importante del marketing de tabaco ha sido tranquilizar a los consumidores acerca de los riesgos del producto", y añade que "una característica central de la estrategia ha sido promocionar la percepción de que unos cigarrillos son menos perjudiciales que otros, por lo que algunos fumadores en vez de dejar de fumar cambian de marca".

"Lo cierto es que todos los cigarrillos son igual de dañinos, independientemente del tipo de filtro, del color del paquete o de las palabras que aparezcan en las cajetillas", según este experto.

Fuente: elmundo.es




Mientras que por cada adulto que deja el cigarrillo, diez niños comienzan con el hábito. Lo indican estudios de la Alianza Libre de Humo de Tabaco de la Argentina.



Mientras se continúa trabajando en diversas regiones del país para conseguir que se aprueben normas que reglamenten ambientes ciento por ciento libres de humo de tabaco, la industria tabacalera sigue apuntando a los niños, adolescentes y mujeres. En la actualidad, estos grupos son los que más consumen cigarrillos.

Hoy, uno de cada cinco chicos argentinos fuma antes de los 10 años y cuatro millones de mujeres del territorio nacional son adictas al tabaco.

"La probabilidad de generar dependencia es cada vez más fácil en los niños porque la nicotina dispara sustancias que impactan directamente en el cerebro, y mientras más corta sea la edad de inicio es más fácil generar la adicción", apuntó Eduardo Bianco, cardiólogo uruguayo y director para América Latina del Convenio Marco para el Control del Tabaco.

Esta situación hace que 90 por ciento de los adictos tenga la dependencia al tabaco antes de los 18 años; por lo que las complicaciones orgánicas se multiplican a temprana edad. Así lo explicó Bianco, que llegó a Buenos Aires invitado por Aliar, una coalición formada por más de ochenta Organizaciones de la Sociedad Civil, que promueve la promoción de la legislación de ambientes ciento por ciento libres de humo de tabaco en todo el territorio nacional (ver aparte).

En el país, 30% de los argentinos fuma y es una cifra que se ha mantenido en los últimos años. Pero hoy preocupa como va en escalada la cantidad de niños, adolescentes y mujeres jóvenes que son adictos al tabaco.

"La industria promueve campañas de prevención que en realidad lo que hacen es incentivar el consumo. Por ejemplo, asocian al tabaco con el deporte, la belleza y lo promocionan en boliches y discotecas; incluso les regalan cigarrillos a los chicos la primera vez para que después los compren", enfatizó Verónica Schoj, epidemióloga, coordinadora nacional de Aliar y directora ejecutiva de la Fundación Interamericana del Corazón en Argentina.

Los análisis actuales señalan que estas campañas siguen teniendo éxito, ya que las adolescentes argentinas de entre 13 y 16 años hoy están fumando más que los varones de su misma edad.

"Existen pruebas científicas inequívocas que indican que el consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno son causas de mortalidad y discapacidad. Sin embargo, el consumo se extiende cada vez más como producto de las campañas de comercialización de las tabacaleras, la falta de conocimiento de la población sobre los daños que provoca, los precios bajos y las pobres políticas públicas implementadas", argumentó Ana Tambussi, médica del Servicio de Cardiología del hospital Ramos Mejía.




Uno de cada cinco chicos fuma antes de los 10 años

Imitación. Un niño de 3 años camina por un barrio de Córdoba con un
cigarrillo encendido en la mano.



¿Y la legislación?

A pesar de que la epidemia de tabaquismo afecta hoy a casi 9 millones de argentinos, el país no ratificó su participación en el Convenio Marco para el Control del Tabaco; es el único país del Cono Sur que no lo hizo. Y en las últimas tres décadas, más de treinta proyectos de ley de control de tabaco han perdido estado parlamentario como consecuencia de un intenso lobby de la industria tabacalera.

"Nosotros presentamos un proyecto integral de control de tabaco para la Argentina, respetuoso de los estándares de salud internacionales, que fue aprobado por el Congreso en 1992, pero también fue vetado por el entonces presidente Carlos Menem. Hasta hoy, no hay norma", recordó Aldo Neri, autor de la ley, médico diplomado en Salud Pública y exministro de Salud y Acción Social durante la presidencia de Raúl Alfonsín.

Si bien los disertantes coincidieron en señalar que en la actualidad no hay decisión política de aprobar una ley nacional con las características mencionadas, en las provincias argentinas la situación es diferente, ya hay seis que cuentan con reglamentación. Mendoza, Entre Ríos, Córdoba, Neuquén, Santa Fe y Tucumán tienen normas, aunque con restricciones.

"En el caso de Mendoza, que tiene la Ley Nº 7.790, que entró en vigencia el 11 de febrero de 2008, tiene una excepción, las salas de juegos y casinos. Creemos que una norma nacional no debe contemplar excepciones, hay que preservar el derecho de esos trabajadores que permanentemente están expuestos al humo del tabaco ajeno; además, hay que llevar adelante controles en todos los sitios", explicó Claudia García, licenciada en Trabajo Social y parte integrante de los autores de esta norma.

Además de estas provincias, existen otras 17 jurisdicciones nacionales en las que no se pueden fumar. Sin embargo, completan los especialistas de distintas áreas relacionadas con la temática, continúa faltando una norma general que no contemple excepciones, ya que está probado científicamente que las divisiones con tabiques y los equipos extractores para fumadores y no fumadores no son beneficiosos.


Fuente: www.losandes.com.ar




La industria tabacalera es el único sector industrial en el mundo que no responde judicialmente por los daños que causa, a pesar de que su producto acaba prematuramente con la vida de uno de cada dos de sus clientes



El Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha calificado hoy de "antología del disparate" los argumentos del Tribunal Supremo al desestimar la primera demanda que se presentó en España en contra de Altadis (antes Tabacalera) por la familia de un fumador que murió en 1993 de cáncer de pulmón.

El Supremo rechazó el recurso considerando que no existe responsabilidad civil por no haber quedado probada relación contractual entre el fumador y la tabaquera, y argumentando que el tabaco es una sustancia legal que "desde la década de los años 60 advierte de que fumar puede ser perjudicial para la salud", y que "es conocido que el tabaco puede ser un factor de riesgo que puede generar determinadas enfermedades, especialmente si se consume en exceso".

El CNPT, que aglutina a cerca de 40 sociedades científicas españolas, ha recordado que cuando el demandante empezó a fumar "no había advertencias en las cajetillas de tabaco que informaran del riesgo de contraer cáncer u otras enfermedades".

"Una vez más hemos visto que la industria tabacalera es el único sector industrial en el mundo que no responde judicialmente por los daños que causa, a pesar de que su producto acaba prematuramente con la vida de uno de cada dos de sus clientes", ha subrayado el CNPT en una nota, que concluye que la sentencia es "una verdadera antología del disparate en cuanto a negar evidencias científicas sólidas e indiscutibles establecidas en algún caso hace más de 50 años y refrendadas por las más importantes agencias de investigación".

Por ejemplo, según el CNPT, "la sentencia afirma que no existe una relación causa-efecto entre el tabaco y el cáncer de pulmón que acabó con la vida del demandante", cuando "es evidente que los fumadores españoles han sido doblemente víctimas: de las enfermedades y de las mentiras".


Antología del disparate

El Comité llega a afirmar que "los jueces del Supremo acaban aceptando que el tabaco es un factor de riesgo que puede generar determinadas enfermedades, especialmente "si se consume en exceso", en lo que es "un nuevo insulto a una persona fallecida que dejó viuda e hijos, a la que veladamente se le viene a decir que ´no sabía fumar´ cuando lo que ocurría es que no pudo deshacerse de la dependencia de la nicotina, que empuja a consumir cada vez más tabaco".

"La judicatura también debería saber, como ya saben nuestros escolares de secundaria, que no existe un consumo ni una dosis segura de tabaco: el tabaco a cualquier dosis es perjudicial para la salud", ha recordado el CNPT.

El Comité, no obstante, ha dicho ser consciente de que el tema del tabaquismo no se resolverá en los juzgados, por lo que ha instado al Ministerio de Sanidad a "mejorar" la ley del tabaco para extender la prohibición de fumar a todos los lugares de trabajo sin excepciones, en alusión a todos los establecimientos de la hostelería.




El CNPT desconfía de que la vía judicial sea la más idónea
para encauzar las demandas contra las tabacaleras


El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) afirma la sentencia hecha pública hace sólo unos días por el Tribunal Supremo que desestima la petición de responsabilidades a la industria tabaquera, por parte de la familia de un fallecido por cáncer de pulmón, es suficiente "botón de muestra" para desconfiar de que la vía judicial sea la más idónea para encauzar tales demandas.

Para la CNPT la vía judicial por los daños del tabaco es "perder el tiempo", ya que "la industria tabacalera española da la impresión de ser el único sector industrial en el mundo que no responde legalmente por los daños que causa, a pesar de que su producto acaba prematuramente con la vida de uno de cada dos de sus clientes".

Además, califica la sentencia de "antología del disparate" porque "niega evidencias científicas sólidas e indiscutibles". Al tiempo que "ignoran los jueces que jamás se ha reconocido por parte de las tabacaleras que su producto induce adicción en la totalidad de sus consumidores" y, según señala, "desconocen también que no hay nada más contrario al libre albedrío que la adicción a una droga que tiene tanta capacidad de enganche, si no más, que la heroína".

Por otra parte, afirma que la sentencia insulta a la familia de la víctima ya que viene a decir que "no sabía fumar", cuando para la CNPT lo que ocurrió es que "no pudo deshacerse de la dependencia de la nicotina, que empuja a consumir cada vez más tabaco".

Asimismo, señala que "con la legislación española su familia hubiese tenido que aportar los tiques de compra de todas y cada una de las cajetillas consumidas por el fallecido en su vida, y demostrar, de paso, que no existía una causa alternativa a su cáncer de pulmón".

Sin embargo, recuerda que las leyes en otros países prevén que basta con demostrar una relación estadísticamente significativa entre el humo de tabaco y el tumor para condenar al fabricante.

Finalmente, la CNPT afirma que el control del tabaco no se resolverá en los juzgados sino mediante la "aplicación rigurosa" del Convenio Marco para el Control del tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que supone incrementar los impuestos, promover espacios públicos y lugares de trabajo completamente sin humo y educar a la sociedad sobre los efectos del consumo de tabaco y de la exposición a sus vapores tóxicos y cancerígenos.


Fuentes: www.elconfidencial.com / www.europapress.es





UN FUMADOR FALLECIDO EN 1993 POR CÁNCER DE PULMÓN


El Tribunal Supremo ha desestimado la primera demanda presentada en España contra Altadis (antes Tabacalera) e interpuesta por la familia de un fumador fallecido de cáncer de pulmón. La Justicia considera que no existe responsabilidad civil por no quedar probada relación contractual entre el fumador y la tabaquera.



África Pulgar, viuda de Carlos Carramiñana, y sus hijos presentaron en 1998 la que fue la primera demanda en España contra de las tabaqueras. En esa época, las grandes multinacionales americanas reconocieron en EEUU que fumar provoca cáncer y que la nicotina es adictiva y, por eso, tuvieron que afrontar indemnizaciones millonarias.

El primer caso español llegó en recurso de casación al Tribunal Supremo en el año 2004, tras pasar por el juzgado de primera instancia número 34 de Barcelona y la Audiencia Provincial, agotando así la vía judicial de la que fue la primera demanda por tabaquismo.

La familia de Carlos Carramiñana, fallecido en 1993, pedía 90.000 euros por daños y perjuicios psicológicos y morales, y 60.000 de indemnización.

El nudo gordiano en que basaba sus esperanzas el abogado Gustavo Cirac, impulsor de la demanda de la familia Carramiñana, era el reconocimiento por parte de la Audiencia Provincial de Barcelona de la citada relación contractual entre Altadis y el fallecido, que consumía tres cajetillas de tabaco diarias.


El Supremo desestima la primera demanda contra una tabaquera en España

Sin "causa directa y exclusiva"

En este punto, la sentencia aclara que no queda acreditada la responsabilidad contractual de Altadis porque "no se ha logrado demostrar que la causa directa y exclusiva de la muerte del Sr. Carramiñana fuera la de su adicción al tabaco".

El Supremo señala que el tabaco es una sustancia legal y que "desde la década de los 60 se advierte de que fumar puede ser perjudicial para al salud". Y añade que "es conocido que el tabaco puede ser un factor de riesgo que puede generar determinadas enfermedades, especialmente si se consume en exceso", han añadido .

La sentencia del Supremo se suma a otra reciente de la Audiencia Nacional que resolvió por primera vez sobre una demanda por tabaquismo, presentada por un enfermo de cáncer de laringe. Aún admitiendo que fumar provoca daños en la salud y es un "factor cancerígeno", el dictamen exoneró a la administración del Estado de responsabilidad.

Fuente: www.elmundo.es





ENTREVISTA A RICHARD HURT


Me sorprende que los directivos de las tabaqueras puedan mirarse al espejo


* Hurt dirige el Centro de Dependencia a la Nicotina de la Clínica Mayo (EEUU)
* Su aportación fue crucial para que las tabaqueras hicieran públicos sus documentos



Su labor fue fundamental para propiciar que, en 1998, distintas compañías tabaqueras aceptaran hacer públicos 50 millones de páginas de sus documentos internos. Conoce a la perfección las palabras, los giros, las intenciones... de los fabricantes de tabaco ya que gran parte de los textos liberados gracias al 'Master Settlement Agreement' han pasado por sus retinas.

Richard Hurt lleva tres décadas analizando los distintos elementos que confluyen en la adicción al pitillo y se muestra especialmente interesado en las estrategias que siguen los fabricantes para impedir que se prohíba el consumo de cigarrillos en los lugares públicos. "A pesar de que el cirujano general, la máxima autoridad sanitaria de EEUU, ha afirmado que el humo del tabaco mata, las tabaqueras siguen luchando contra ello", señala.

Actualmente, Hurt dirige el Centro de Dependencia a la Nicotina de la Clínica Mayo (EEUU) que, desde sus inicios en 1988, ha tratado a cerca de 33.000 pacientes. Es un punto de referencia, ya no sólo como conocedor de los pasos dados por las tabaqueras sino también como especialista en los distintos tratamientos antitabaco. A su paso por España, elmundo.es ha podido charlar sobre los distintos pilares en los que se sustenta el tabaquismo en todo el mundo.


Después de tantos años, ¿le sigue sorprendiendo lo que lee en los documentos internos de las tabaqueras?

Richard Hurt: Ya no me impresiona casi nada... Lo que todavía me sigue sorprendiendo es cómo los directivos de las tabaqueras pueden mirarse al espejo cada mañana, cuando van a afeitarse, y no cortarse el cuello. Su producto, si se usa como ellos recomiendan, mata a la mitad de sus clientes. Y como necesitan nuevos clientes intentan llegar a los menores de 18 años.


Y a los países en vías de desarrollo...

R.H.: Bueno, eso es aún peor porque los países en desarrollo son los que menos pueden costear la epidemia que se les viene encima. Necesitan invertir el dinero en agua potable y necesidades básicas, las cosas que nosotros damos por sentadas.


¿Podremos parar este impacto?

R.H.: Mi esperanza es que el resto del mundo aprenda de nuestra experiencia, en las naciones desarrolladas, para poder ralentizar el proceso y detenerlo más rápido. Ahora sabemos más que nunca. Creo que los planetas se están alineando y el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaquismo es crítico. Además, gracias a la liberalización de los documentos internos de la industria sabemos lo que han hecho, con sus propias palabras. Esperamos progresar más en los próximos diez años que lo que hemos logrado en los últimos 50.


¿Sería un paso importante que la FDA [agencia estadounidense del medicamento] regulase el tabaco?

R.H.: El tabaco no ha sido regulado en EEUU porque el Congreso nunca ha dado su aprobación. Es algo irracional. Todos los productos del tabaco aportan nicotina, que es una droga, y otras 4.000 sustancias tóxicas, y matan a la mitad de los que los usan. La FDA debería tener la autoridad de regular el tabaco pero no con las condiciones que pretenden Philip Morris y otras tabaqueras.


¿Se refiere a los cigarrillos supuestamente 'más seguros'?

R.H.: Philip Morris ha invertido 350 millones de dólares en una fábrica para producir un cigarrillo 'más seguro' que cuente con la aprobación de la FDA, pero nunca se conseguirá un pitillo completamente seguro. El problema es que tenemos el mejor Congreso que puede influirse y comprarse con dinero. A pesar de las peticiones del cirujano general, la máxima autoridad sanitaria, no se ha aprobado ninguna legislación útil en los últimos 20 años.


¿Cree que con la nueva ley del tabaco las tabaqueras han ganado la guerra en España?

R.H.: Han ganado la primera batalla pero es un proceso que lleva tiempo en realizarse. La guerra en España acaba de comenzar. Con el tiempo el pueblo español exigirá que se les proteja del humo secundario del tabaco. Las dos cosas que más odian las tabaqueras son los lugares de trabajo libres de humo y los impuestos que incrementan el precio del tabaco. Ambas son las dos políticas de salud pública más importantes para luchar contra las tabaqueras y el tabaquismo.


Sobre las ayudas con las que cuentan los fumadores para abandonar el hábito, ¿qué es lo más nuevo?

R.H.: La vareniclina. Es el primero de una nueva clase de fármacos, diseñado específicamente para dejar de fumar y actúa en el receptor cerebral de la nicotina. Cuando una persona fuma, la nicotina del cigarrillo ya no se puede ligar al citado receptor porque éste ya se ha unido al fármaco y, por tanto, no hay sensación de recompensa. Es lo que se conoce como efecto antagonista o un efecto bloqueante.


¿Bupropion o vareniclina? ¿Qué es más eficaz?

R.H.: En los ensayos clínicos, vareniclina parece ser más eficaz que bupropion y placebo. No obstante, los dos fármacos han demostrado su utilidad y son buenas alternativas. El antidepresivo bupropion también actúa en ese receptor de la nicotina, pero de manera indirecta.


Con estos fármacos, ¿el fumador no necesita ni chicles ni parches de nicotina?

R.H.: Hasta el momento, ningún estudio ha demostrado que combinar la Terapia Sustitutiva de la Nicotina (TSN) con la vareniclina aumente la eficacia. La mayoría de los que toman el fármaco no necesita TSN. Nosotros, en nuestra práctica diaria en la Clínica Mayo, hemos visto que los sustitutivos de la nicotina pueden ayudar a corto plazo a las personas con deseo de fumar. En ese caso, es mejor incluirlos que incrementar la dosis de vareniclina.


¿El futuro del control del tabaquismo está en las vacunas?

R.H.: La vacuna sigue siendo algo muy experimental. Se están probando tres tipos diferentes pero tardaremos algunos años en saber si funcionan. En principio, la vacuna provoca que el cuerpo produzca anticuerpos que atrapan la nicotina y la mantienen en el flujo sanguíneo, impidiendo que llegue al cerebro. Con esto, disminuye la posibilidad de dependencia y no se obtiene sensación de recompensa al fumar. No da inmunidad para toda la vida, simplemente hace de bloqueante durante unos meses.


¿Alguna otra terapia prometedora?

R.H.: Otro de los tratamientos que se está probando es el rimonabant, un inhibidor de los receptores cannabinoides del cerebro. Actualmente se comercializa para la pérdida de peso pero un estudio mostró que, además, ayuda a dejar el tabaco. Este uso no está aprobado todavía pero una futura opción podría ser combinar el rimonabant con la vareniclina para propiciar el cese del hábito e impedir la ganancia de peso. Quizás estos fármacos sean el tratamiento del futuro, más que las vacunas.


Fuente: www.elmundo.es




Tenga las respuestas.

La industria tabacalera ha sabido por décadas que las políticas para proteger a las personas de la exposición al humo de segunda mano representan una seria amenaza para sus negocios:

"… el suceso más peligroso de la historia para la viabilidad de la industria tabacalera".

"Si los fumadores no pueden fumar en su camino al trabajo, en el trabajo, en tiendas, bancos, restaurantes, y otros lugares públicos, van a fumar menos …"


La industria tabacalera ha repetidamente engañado y confundido al público acerca de los reales riesgos y peligros de la exposición al humo de tabaco ajeno y de los efectos económicos de las prohibiciones de fumar. La industria tabacalera, directamente o a través de grupos de fachada, continúa sus esfuerzos por enlentecer la implantación de legislación efectiva para proteger a los trabajadores y al público en general de la exposición al humo de tabaco ajeno.

Aquí hay algunos de los más usados y ampliamente difundidos mitos de la industria tabacalera acerca de las prohibiciones de fumar, y los argumentos –basados en la evidencia científica- para contrarrestarlos.


MITO 1:
El humo de tabaco ambiental es simplemente una molestia.


• ¡ESTÁ EQUIVOCADO! No es solo una molestia. Es un riesgo para la salud. La exposición al humo de tabaco causa al menos 200.000 muertes por año tan sólo en los lugares de trabajo (14% de las muertes relacionadas con el trabajo causadas por una enfermedad) y 2,8% de los casos de cáncer de pulmón. Muchas de estas personas trabajan en los sectores de la hostelería, el entretenimiento y los servicios, pero el problema puede existir en cualquier ocupación.

• ESTÉ PREPARADO: Para respaldar sus afirmaciones, la industria y sus defensores probablemente recurrirán a estudios obsoletos o que no han sido objeto de arbitraje científico, muchos de ellos financiados por la propia industria tabacalera u organizaciones vinculadas a ella, en los cuales se llega a la conclusión de que no hay suficiente evidencia para afirmar que el humo de tabaco es peligroso. Hay estudios científicos que concluyen que el humo de tabaco ajeno supone un grave peligro para la salud.


MITO 2:
Los acuerdos voluntarios ofrecen la “cortesía de poder elegir”: es posible dar cabida a los fumadores y a los no fumadores.


• ¡ESTÁ EQUIVOCADO! Los acuerdos voluntarios que instan a los no fumadores a ser tolerantes no protegen al público de los daños ocasionados por el humo de tabaco ajeno y podrían constituir una barrera para la adopción de medidas realmente protectoras y eficaces.

• ESTÉ PREPARADO: El concepto de la “cortesía de poder elegir”, según el cual los fumadores y los no fumadores viven en armonía, pasa por alto las graves consecuencias del humo de tabaco ajeno para la salud. Sin embargo, la industria tabacalera lo ha usado como uno de sus principales métodos de marketing, sosteniendo que este enfoque promueve la tolerancia y requiere que se dé cabida a fumadores y no fumadores en los mismos espacios cerrados. En ejemplos procedentes de Finlandia, Irlanda, Nueva Zelandia, Uruguay, California y otros lugares, los responsables políticos concluyeron que las medidas voluntarias no protegían adecuadamente la salud pública y de los trabajadores y, por consiguiente, optaron por sancionar y hacer cumplir las leyes de ambientes 100% libres de humo de tabaco.


MITO 3:
Los sistemas de ventilación protegen a los no fumadores de la exposición al humo de tabaco ajeno..


• ¡ESTÁ EQUIVOCADO! La industria tabacalera ha promovido la instalación y el uso de sistemas y equipo de ventilación costosos con la finalidad de dar cabida a fumadores y no fumadores en los mismos espacios cerrados. Es una táctica para evitar las prohibiciones estrictas. Sin embargo, la ventilación no solo es muy costosa, sino que no protege la salud. Sólo los ambientes 100% libres de humo de tabaco protegen al público de la exposición al humo ajeno.

• ESTÉ PREPARADO: El humo de tabaco contiene tanto partículas como gases. Los sistemas de ventilación no pueden extraer todas las partículas y menos todavía los gases tóxicos. Es más, muchas partículas se inhalan o se depositan en la ropa, los muebles, las paredes, los techos, etc., antes de que puedan ventilarse. Aunque el aumento de la tasa de ventilación reduce la concentración de los contaminantes de interiores, incluido el humo de tabaco, se necesitaría una tasa de ventilación más de 100 veces mayor que la norma apenas para eliminar el olor y mayor aún para eliminar los productos tóxicos, que es la única opción segura para salud. De hecho, se necesitarían tantos cambios del aire que sería impráctico, incómodo e inasequible.


Derrumbando los mitos de la industria tabacalera

MITO 4:
Los ambientes 100% libres de humo de tabaco nunca funcionarán.


• ¡ESTÁ EQUIVOCADO! Los ambientes libres de humo de tabaco cuentan con el amplio apoyo de fumadores y no fumadores y, si las normas se aplican correctamente, dan resultado porque protegen a la gente de la exposición al humo ajeno. También ayudan a los fumadores que quieren dejar de fumar, facilitándoles la decisión de abandonar el tabaco y de mantenerse sin fumar.

• ESTÉ PREPARADO: Las pruebas acumuladas en países tales como Irlanda, Nueva Zelandia y Noruega indican que los ambientes libres de humo de tabaco dan resultado, cuentan con el apoyo del público y el grado de cumplimiento puede acercarse al 100% con mecanismos mínimos para hacer cumplir las normas.


MITO 5:
Los ambientes 100% libres de humo de tabaco ocasionan pérdidas a los restaurantes y a los bares.


• ¡ESTÁ EQUIVOCADO! Varios estudios independientes realizados en Canadá, Irlanda, Italia, Noruega y ciudades como El Paso y Nueva York revelan que, en promedio, la clientela es igual o incluso aumenta tras la prohibición de fumar.

• ESTÉ PREPARADO: Aunque la industria tabacalera tratará de convencer a los empresarios y a los legisladores de lo contrario, apoyando sus afirmaciones con estudios tendenciosos que carecen de rigor en su análisis, ni un solo estudio arbitrado, independiente y al contrario, estudios realizados en distintos lugares del mundo sobre las ventas y los datos de nivel de empleo antes y después de la prohibición de fumar, concluyen que o bien no se ha observado ninguna repercusión o se ha encontrado un efecto positivo en el sector de la hostelería.


MITO 6:
La prohibición de fumar infringe los derechos y la libertad de elección de los fumadores.


• ¡ESTÁ EQUIVOCADO! Las leyes que prohíben fumar no infringen los derechos de nadie. Procuran proteger la salud de las personas al reglamentar los lugares donde se permite fumar y donde no se permite fumar.

• ESTÉ PREPARADO: Vale la pena recordar que la mayoría de la gente no fuma y que la mayoría de los fumadores quieren dejar de fumar. Muchos fumadores no consumen tabaco por elección, sino debido a la adicción causada por la nicotina, presente en todos los productos de tabaco. El derecho de una persona a respirar aire sin tóxicos esta por encima del derecho de los fumadores a fumar en los lugares públicos y poner en peligro la salud de los demás. No se trata de convivencia ni de la libertad para usar un producto lícito, sino de dónde se puede fumar sin poner en peligro la salud de los demás.

Nota: El humo de tabaco ambiental es la expresión que suele usar la industria tabacalera para referirse al humo de tabaco ajeno.


Fuente: Organización Mundial de la Salud




Modelo para matar

Alex Sutula, un joven de 21 años que estudia en Ohio, confiesa que no se siente representado por este nuevo modelo de joven fumador. "Yo no hice como tantos chicos, que empiezan a fumar a los 13 ó 14 años", declara. "Yo comencé en una Nochevieja que celebramos en la facultad, y era plenamente consciente de lo que ese hábito supondría para mí. En realidad, una parte de mí piensa de verdad que el tabaco te da una perspectiva más sofisticada de las cosas".

El abuelo de Sutula, fumador de toda la vida, murió de cáncer de pulmón. Sutula lo reconoce, pero no se obsesiona con ello. "Puede que esté adoptando una postura irracional, pero me veo todavía joven", dice. "Con el tiempo lo dejaré y los pulmones se me limpiarán otra vez", confía.
Contra su optimismo, las estadísticas inmisericordes de los expertos tienen el mismo efecto que predicar en el desierto. Este hecho no pasa inadvertido a las tabaqueras, que no tienen reparos en utilizar la artillera pesada para que sus productos resulten todavía más atractivos. En una esquina del cuadrilátero tenemos a Brad Pitt con el torso desnudo en "El club de la lucha", cubierto de sangre pero con un porte indomable, los abdominales esculpidos y un cigarrillo colgándole de los labios. En la otra esquina vemos a un santurrón modosito, predicando contra los perjuicios del tabaco.


Caballeros, elijan modelo

El marketing crea un universo alternativo donde fumar queda bien, no tiene consecuencias y ayuda a relacionarse. Sin embargo, antes de cobrarse sus piezas las tabaqueras todavía tienen que engatusar a bastantes hombres reacios para que den su primera calada. Por eso se dirigen a los bares de los campus universitarios: el ambiente relajado hace que los jóvenes se olviden de los riesgos, y la presencia de chicas atractivas les anima a comportarse como machitos y a pavonearse en compañía de sus colegas fumadores.Es difícil imaginar un entorno mejor para captar nuevos adictos a la nicotina.

"Los responsables de marketing de las tabaqueras han lanzado una ofensiva por todos los campus universitarios del país", subraya Richard Hurt, médico y experto en tabaquismo de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota. En estos recintos, igual que en los locales de moda que atraen a los jóvenes, se ven muchos anuncios de tabaco y representantes que entregan octavillas y regalan material promocional y otros sobornos encubiertos a los dueños de los bares con la esperanza de convertirlos en aliados. Con estas tácticas no solo consiguen nuevos clientes a espuertas, sino que se lo ponen muy difícil a los que pretenden dejar el tabaco.

Pongamos por caso a Robert Clark, un corredor de seguros de 24 años que vive en Pittsburgh y que lleva intentando dejar el tabaco desde que se convirtió en un fumador empedernido en sus días de estudiante universitario. "En los bares que frecuentamos siempre hay un 'representante' de alguna tabaquera que se pasea por allí regalando cajetillas gratis. A cambio, solo te pide que le enseñes el DNI. Dicen que es para cerciorarse de que eres mayor de edad, pero a los pocos días se te llena el buzón de cupones de descuento, ofertas de dos por uno y material promocional de todo tipo", reconoce.

El año pasado el municipio de Allegheny, en Pensilvania, intentó que se prohibiera fumar en bares y restaurantes, una estrategia que ha contribuido a reducir las tasas de adicción en otras ciudades como Nueva York. Por desgracia, la iniciativa no pudo superar las fuertes presiones de las tabaqueras a escala estatal. Esta táctica de anticipación es una de las favoritas del sector. Por decirlo con palabras llanas, es más rentable engrasar unos cuantos engranajes situados en puntos clave que intentar "influir" en un montón de políticos locales.

"Si quieres saber de qué tiene miedo la industria tabaquera, no tienes más que ver en qué se gasta más dinero", declara Michael Fiore, director del Centro de Investigación e Intervención sobre el Tabaquismo en la Universidad de Wisconsin en Madison. Sus tres mayores temores: los impuestos indirectos (cada vez que aumenta el precio de una cajetilla, disminuye el número de fumadores y es más difícil que surjan otros nuevos); las pruebas científicas que demuestran los perjuicios experimentados por los fumadores pasivos (por cada ocho fumadores que mueren debido a una enfermedad relacionada con el tabaquismo, hay una persona no fumadora que muere por tabaquismo pasivo); y las leyes que prohiben fumar en lugares públicos (una medida muy poderosa que convierte el tabaquismo en una molestia y en un hábito inaceptable socialmente).

Con todo, existe un elemento que los grupos de presión no pueden combatir: el creciente desprecio por parte de los propios clientes de las tabaqueras. "Cada vez hay menos gente que se declare satisfecha con su adicción", señala el Dr. Fiore. "Por el contrario, hay muchos hombres que se confiesan desesperados y atrapados por un mal hábito que les tiene en un callejón sin salida".


¿Por qué engancha el tabaco? (3ra. Parte)

Un subidón moderado

Hay tres propiedades fundamentales que influyen en el potencial adictivo de una sustancia o de una conducta. El primero es su capacidad de provocar un "subidón"; el segundo es el tiempo que ese subidón tarda en manifestarse; y el tercero es el malestar que experimenta un adicto cuando intenta dejarlo. La puntuación relativamente baja que obtiene la nicotina en el primero de estos criterios de valoración se ve compensada más que de sobras por el resultado alcanzado en los otros dos.

Desde el punto de vista químico, la nicotina es muy similar a un neurotransmisor natural llamado acetilcolina. Como una llave que encaja en una única cerradura, la nicotina se adhiere y "desbloquea" los mismos receptores nerviosos que abre la acetilcolina en el cerebro. Esto, a su vez, provoca la liberación de otro neurotransmisor llamado dopamina.

Dos de las principales funciones de la dopamina son la motivación y la recompensa: nos incita a hacer algo y luego nos proporciona un placer que refuerza la acción realizada. Por ejemplo, la dopamina se libera de forma natural cuando mantenemos relaciones sexuales, cuando comemos e incluso cuando bebemos un vaso de agua. Por desgracia, una vida saludable por sí sola no siempre conduce a una gratificación inmediata. Para los hombres vulnerables que prefieren tomar atajos (ya sea la nicotina, los analgésicos, el alcohol o las dietas milagro), la satisfacción obtenida puede superar con creces la voluntad de conducirse con mesura.

Nadie comprende por qué algunos hombres sucumben a la tentación con más facilidad que otros, ni por qué algunos se enganchan a los cigarrillos, por poner un ejemplo, mientras que otros se convierten en ludópatas. El cerebro secuestrado, por su parte, no hace distinciones.
"Los científicos han realizado estudios de lo más elegante", declara Jon O. Ebbert, médico de la Clínica Mayo e investigador de los efectos de la nicotina. "Las imágenes obtenidas mediante tomografía por emisión de positrones revelan que las partes del cerebro que se iluminan cuando la persona experimenta los efectos de la nicotina o la metanfetamina cristalina son las mismas que se activan cuando le toca el premio gordo de una máquina tragaperras".

Un chute más rápido. La mayoría de drogas, ya se tomen por vía oral o inyectadas, actúan primero sobre la parte venosa del torrente sanguíneo. Esto significa que la droga tiene que circular hasta la parte derecha del corazón, llegar a los pulmones y luego regresar a la parte izquierda del corazón, que bombea finalmente la droga hasta el cerebro.

El tabaco acorta este recorrido de manera considerable. La nicotina llega directamente a los pulmones sin pasar por el sistema venoso. Va directa al lado izquierdo del corazón, y de allí al cerebro en pocos latidos. Además, debido a su pequeño tamaño, las moléculas de nicotina pueden cruzar la barrera hematoencefálica y las membranas celulares con relativa facilidad. Aun así, Philip Morris invirtió enormes sumas para encontrar un aditivo que produjera una respuesta todavía más rápida. ¿El resultado?: el amoníaco.

Bajo juramento, un abogado de una compañía tabaquera defendió el empleo de esta sustancia química tan perjudicial argumentando, sin el más mínimo rubor, que confería a la marca "un sabor a tostado". Un artículo publicado en 1998 en el Journal of the American Medical Association reveló la auténtica razón: es la forma más eficaz de cristalizar la nicotina.

La cristalización es un proceso químico que elimina los iones hidrógeno del exterior de las moléculas (de nicotina o cocaína, por ejemplo). Al perder estos iones, la droga se aligera y es capaz de atravesar aún más rápido la membranas celulares.

"Hoy en día, el empleo de amoníaco en los cigarrillos es una práctica generalizada", señala el Dr. Hurt. "El resto de compañías vieron que no podían competir con Philip Morris si no utilizaban también esta sustancia", añade a continuación.

En el citado estudio, llevado a cabo por la Universidad Bretagne-Sud (Francia), los investigadores visitaron con el consentimiento de los propietarios varios bares en los que seleccionaron, sin su consentimiento, a 40 jóvenes de entre 18 y 25 años que se sentaban en parejas y pedían cerveza. Previamente, manipularon el volumen de la música. Con el nivel habitual (72 decibelios) los clientes pedían 2,6 cervezas de cuarto de litro y tardaban 14,41 minutos en consumir cada una; al máximo volumen permitido (88 decibelios), bebían 3,4 consumiciones e ingerían cada una en 11,45 minutos. Curiosamente, en ambas situaciones necesitaron siete sorbos para acabar la bebida.


Fuente: Men's Health




Veinteañeros en peligro

Si damos un salto de tres décadas, la relación entre los hombres jóvenes y el tabaco (y las maniobras de las empresas para unir a ambos) continúa siendo una vergüenza para la sociedad.

Aunque el porcentaje global de fumadores en los Estados Unidos lleva disminuyendo desde que en la década de 1960 se aceptara sin reservas que fumar causa cáncer de pulmón, el número de veinteañeros adictos dista mucho de haberse estancado.

"De todos los hombres estadounidenses de 18 a 25 años, el 42% ha fumado al menos una vez en el último mes", afirma la neuróloga Nora Volkow, directora del Instituto Nacional Estadounidense para el Estudio de las Adicciones (NIDA). "Es una cantidad enorme, y no sabemos qué hacer para reducirla", indica Nora a Men's Health.

Este dato contrasta con el porcentaje de fumadores adolescentes, que ha descendido hasta un mínimo histórico. Entonces, ¿por qué hay tantos universitarios que consumen una droga que perjudica la salud y posee un potencial adictivo innegable? Bonita pregunta...


¿Por qué engancha el tabaco? (2da. Parte)

El error de creerse inmortal

"Esos jóvenes no son idiotas", confirma Michael Givel, un politólogo de la Universidad de Oklahoma que ha investigado concienzudamente las estrategias de marketing y la propaganda pseudo-científica que emplean las compañías tabaqueras. "Simplemente son el objetivo de campañas publicitarias muy bien urdidas", afirma Michael.

Para ser más exactos, son el objetivo de campañas cada vez más agresivas. No hay más que ver lo siguiente: como parte del acuerdo global suscrito en 1998 entre 46 estados y las cuatro compañías tabaqueras más grandes de los Estados Unidos, dichas compañías se comprometieron a restringir la venta y la comercialización de sus productos a menores de edad. Por desgracia, eso significó que una buena parte del presupuesto anual de 13.000 millones de dólares para actividades de marketing de las tabaqueras se destinó a la busca y captura de los hermanos mayores de esos adolescentes.

Los hombres de entre 18 y 25 años, muchos de los cuales todavía creen que son inmortales, constituyen ahora el segmento de edad más joven al que puede dirigirse legalmente la industria tabaquera. Y los expertos en marketing van a por ellos con todo lo que tienen. "Este grupo es un objetivo prioritario para la industria, tanto por sus propios hábitos de consumo como por su influencia sobre jóvenes de menos edad", señala Robert L. Kline, ex-director del Centro de Control del Tabaquismo en la Facultad de Derecho de la Universidad Northeastern (EE.UU.).

Los análisis publicados en estos últimos años en numerosas revistas científicas han demostrado la premeditación de múltiples actuaciones, desde la campaña "Kool Mixx" que ideó Brown & Williamson en 2004 para captar a los aficionados al hip-hop, hasta el estilo de vida "vaquero" fomentado por Marlboro y su labor de investigación psicográfica para descubrir la mejor manera de subvertir los valores de los jóvenes y ganarlos como consumidores. "No es de extrañar que los anuncios de tabaco dirigidos a los hombres jóvenes hagan hincapié en dejar atrás el estilo de vida adolescente y evolucionar a un pensamiento adulto e independiente", comenta Givel. "En estos anuncios, los jóvenes fumadores se nos muestran como hombres independientes, fuertes y sexualmente atractivos para las mujeres de su misma edad".

Desde las páginas de semanarios alternativos de tiraje nacional, un ejército de jóvenes de aire canallesco beben cerveza, fuman cigarrillos y blanden los palos de billar de una manera que sugiere el manejo inminente de otro tipo de palo. Esta multiplicidad de modelos artificiales tiene un mensaje: fumar no es cosa de niños mimados. Es para hombres de verdad que toman sus propias decisiones. Es un estilo de vida que otorga cierta superioridad moral a quien lo elige.


Fuente: Men's Health




La edición norteamericana de Men's Health ha viajado por la meca de los cigarrillos rubios intentando desentrañar cómo diablos consiguen las multinacionales del tabaco hacernos adictos. Y ha encontrado desde mensajes subliminales hasta estrategias de marketing muy agresivas para vendernos humo.



Hace tiempo, poco después de cumplir 20 años, un amigo mío (al que llamaremos "Jack") empezó a trabajar en el departamento de relaciones públicas de una compañía tabaquera estadounidense. Había empezado a fumar en su época universitaria y aquel puesto como defensor de la nicotina no hizo más que exacerbar su adicción. Al cumplir 25 tacos ya se fumaba un paquete diario.

Recién salido de la escuela de administración de empresas, le encomendaron una campaña de ámbito nacional: los fumadores que enviaran un impreso de inscripción junto con varias lengüetas de paquetes de cigarrillos podrían ganar un Rolls Royce Corniche de color verde lima valorado en 64.000 dólares.

Conociendo el perfil demográfico de sus consumidores, los responsables de marketing de la compañía pensaron que el ganador probablemente sería un joven afroamericano de estilo moderno y aspecto saludable, alguien a quien podrían utilizar luego en los anuncios a escala nacional. "Pensábamos que esa campaña tenía muchas posibilidades de salir bien", recuerda Jack.


¿Por qué engancha el tabaco?  (1ra. Parte)

Sin embargo, el ganador del premio resultó ser un minero de Pensilvania que se pasaba el día rodeado de carbón (una bonita metáfora, desde luego). Un hombre blanco de mediana edad casado y padre de tres hijos, que además se estaba muriendo a causa de una antracosis, agravada por un enfisema pulmonar.

La compañía envío a Jack a visitar a ese hombre para preguntarle si quería el coche o los 64.000 dólares en efectivo. Aunque los altos ejecutivos de la compañía no lo admitieran en público, no estaban precisamente entusiasmados con la idea de un fumador cadavérico recorriendo los Apalaches en un coche fúnebre de color chillón pagado por una tabaquera.

Para alivio de Jack, el hombre prefirió el dinero, que destinó a un fondo para pagar la universidad de sus hijos después de su fallecimiento. Durante los años siguientes, Jack continuó participando en muchas otras campañas de promoción. "Durante algún tiempo ayudé a organizar muchas sesiones de grupo para determinar qué era lo que más agradaba a los fumadores del acto de fumar, con el fin último de convencerlos para que se pasaran a nuestra marca", explica. Descubrimos una realidad paralela: la mayoría de los fumadores odia el tabaco. Continúan fumando, pero se sienten muy a disgusto por hacerlo.

Jack conocía esa sensación. Al final dejó su trabajo y, tras una lucha prolongada, también dejó de fumar.


Fuente: Men's Health




Son discretos y de buen sabor y vienen en hermosas cajas de metal con nombres como frost y spice (escarcha y especia). Los que crearon Joe Camel esperan que Camel Snus tenga gran éxito entre los fumadores cansados de tener que salir a la calle para fumar.

Pero es posible que cueste trabajo convencer a las autoridades de salubridad y a los fumadores de que vale la pena probar estos productos.

Snus, que significa "tabaco" en sueco, es una pequeña bolsita similar a las de té, que contiene tabaco pasteurizado al vapor y se coloca entre la mejilla y la encía. El producto es aromático para el usuario e indetectable para los demás y promete una dosis de nicotina sin tener que escupirla, como ocurre con el tabaco de mascar. El jugo se puede tragar.

"Creo que preferiría vomitar", dice Flint, alumno de la Universidad de Virginia Occidental (WVU), de 18 años, al salir de un mercadito con un paquete de cigarrillos Winston y un cupón de Camel Snus gratis.

Reynolds America Inc., la segunda empresa de tabaco de Estados Unidos, también puede esperar resistencia de las autoridades de salubridad. Los expertos se preguntan si el "snus" ayudará a que algunos abandonen el hábito del cigarro y el tabaco de mascar, o si simplemente fomente otra adicción. El "snus" existe desde hace algún tiempo pero no en el mercado en Estados Unidos.

"Creo que todos estamos a la espera de ver qué ocurrirá con esto", dice Dorothy Hatsukami, directora del Centro de Estudios sobre el Uso del Tabaco de la Universidad de Minnesota. "No es mucho lo que se sabe de esos productos, qué contienen, cómo se usarán, quién los va a usar y los efectos que tendrán. ¿Crearán más problemas, o menos?"


Causa alarma nuevo sustituto del cigarrillo

Reynolds confía en que su nuevo producto tendrá clientela. Lanzó los Camel Snus en Austin (Texas) y Portland (Oregon) en el 2006 y desde entonces ha realizado pruebas en mercados de casi todo el país. A principios del 2009 llevará el "snus" a nivel nacional con una campaña de mercadotecnia que, según dice el portavoz David Howard, incluirá correo directo, publicidad en internet y los medios impresos, así como promociones en los comercios.

El "snus" es popular en Suecia, donde se inventó hace años, pero está prohibido en todas las demás naciones europeas desde el 2004 por temor a que cause cáncer.

Pero usar tabaco de mascar es legal en Estados Unidos, donde hay dos opiniones sobre el tema: algunos sugieren que la disminución de la incidencia de cáncer convierte al "snus" en una alternativa atractiva a la de fumar, mientras otros temen un aumento de problemas como lesiones bucales o cáncer del páncreas.

La Sociedad del Cáncer de Estados Unidos apoya cualquier medio que ayude a los fumadores a dejar el vicio. "Pero no tenemos ninguna evidencia científica de que el snus sirva para eso", dice Tom Glynn, director de Análisis de Tendencias de la entidad.

"Si todos los que fuman cambiaran para el snus mañana mismo, dentro de unos años veríamos menos enfermedades del corazón, los pulmones y cáncer", dice.

"Pero no hay pruebas de que un fumador pueda cambiar de producto y mantener el cambio". Los que se ocupan de la prevención ya tienen bastante que hacer por delante en Virginia Occidental, que ocupa el tercer lugar en número de fumadores en el país (casi 27 por ciento) y el mayor número de consumidores de tabaco de mascar (16 por ciento).

"Al sector tabacalero le va muy bien y pueden gastar lo que quieran, $1 millón, $10 millones, $100 millones", dice Bruce Adkins de la División Estatal de Prevención de Tabaquismo.

Los investigadores tienen poca información sobre la absorción de nicotina y la toxicidad de cualquiera de estos nuevos productos y no hay muchos datos sobre el "snus" para establecer comparaciones por dosis con los cigarrillos o el tabaco de mascar.

Pero los Camel Snus recientemente probados por WVU contienen por lo menos dos carcinógenos. "No es como la goma de mascar", advierte Robert Anderson, subdirector del Centro de Investigación Preventiva de WVU. "Este producto no es una alternativa saludable al cigarrillo".

Fuente: www.elnuevoherald.com




Las tabacaleras pagaron sumas millonarias a los actores de Hollywood entre los años treinta y cincuenta para dar una imagen 'glamourosa' de los cigarrillos



La industria del tabaco utilizó a Clark Gable, Spencer Tracey, Joan Crawford, John Wayne y Bette Davis, entre otras grandes leyendas de Hollywood, para dar una imagen glamourosa de los cigarrillos. Las tabacaleras pagaron millones de dólares a los actores de la época dorada del cine, entre los años treinta y cincuenta, para que aparecieran fumando en las películas.

Los efectos que esas imágenes provocaron entre los espectadores aún continúa incentivando el consumo del tabaco, según un informe de la Universidad de California publicado en la revista Tobacco Control, pese al veto que se ha impuesto en el cine a la publicidad de este producto.

Para impulsar la aceptación social del tabaco, Paramount y Warner fueron las productoras que firmaron más acuerdos con las tabacaleras, sobre todo con Lucky Strike (American Tobacco) y Chesterfield (Ligget & Myers), de acuerdo con los documentos a los que ha tenido acceso el profesor Stanton Glantz, director de la investigación. Se dieron también casos en los que las compañías pagaron a los estudios cinematográficos para que hicieran programas de radio con publicidad en la que salieran los actores.


Cuando el cine olía al humo del tabaco

"El buen sabor de Lucky es tan dulce y suave como la mejor canción de Mammy jamás escrita", afirmó el actor Al Jolson, en la película El cantante de jazz.

El estudio destaca la sinergia entre los productores de tabaco, que mejoraron su popularidad, y los estudios de cine, que se aprovecharon de las estrategias comerciales de las tabacaleras.

Carole Lombard, Barbara Stanwyck y Myrna Loy recibieron 10.000 dólares, el equivalente a 150.000 de hoy, para respaldar la marca. Clark Gable, Gary Cooper y Robert Taylor cobraron la misma cantidad. El precio total pagado por la compañía en un año ascendió al equivalente actual de 3,2 millones de dólares.

Fuente: El país.com




La publicidad es crucial para nuestra capacidad de ampliar la presencia geográfica de nuestras marcas y sostener su imagen privilegiada. (Philip Morris 1993)

BAT debería aprender a considerarse a sí misma como una compañía farmacológica más que como una tabacalera. (BAT 1980)

La industria tabacalera ha sostenido ingeniosamente que la publicidad de cigarrillos no tiene nada que ver con el total de las ventas. Esto es completa y absolutamente absurdo. La industria sabe que es absurdo. Siempre me hace gracia la idea de que la publicidad, una función que ha demostrado incrementar el consumo de prácticamente cualquier otro producto, de alguna manera milagrosa no ha tenido ese resultado con los productos tabacaleros." (Emerson Foote, ex director ejecutivo de la empresa publicitaria McCann-Erickson, que manejó millones de dólares de cuentas de la industria tabacalera. 1988)

En Venezuela logramos detener un perjudicial código de publicidad autorregulada, y ahora estamos negociando uno nuevo. Nuestra labor en Senegal produjo un nuevo decreto publicitario que invalidó una prohibición publicitaria total. (Philip Morris, 1986)

Nuestro principal objetivo es ampliar el mercado de los cigarrillos. Por ser los líderes del mercado, tenemos la responsabilidad de hacerlo. (BAT en India, 1997)

"Pensar en las estadísticas de consumo de cigarrillos de los chinos es como tratar de pensar en los límites del espacio." (Rothmans, 1992)

Se puede entrenar a los monos para que se inyecten nicotina por el sólo gusto de hacerlo, del mismo modo que se inyectan otras drogas que crean dependencia, por ejemplo, narcóticos, cafeína, anfetamina, cocaína... La absorción de la nicotina a través de los pulmones es tan rápida como el "pinchazo" de un drogadicto." (Brown & Williamson, 1973)

Todas las tabacaleras deberán explorar oportunidades de encontrar productos y otros servicios no tabacaleros que puedan usarse para comunicar la marca o el nombre de la casa, junto con sus identidades visuales esenciales. Esta será probablemente una operación a largo plazo y costosa, pero el principio es garantizar de todos modos que las líneas de cigarrillos puedan anunciarse eficazmente cuando se nos nieguen todas las formas de comunicación directa." (BAT, 1979)


Los engaños de las tabacaleras

Existe una gran coincidencia entre fumar y la longevidad en un lugar de Ecuador, pero resultó ser que no inhalaban el humo. (Philip Morris, 1980)

Si, como se propone anteriormente, la nicotina es la razón para fumar, y si aceptamos dócilmente los reclamos de nuestros críticos y tendemos a reducir o eliminar la nicotina de nuestros productos, entonces llegaremos a la liquidación de nuestro negocio. Si nos interesa seguir en este negocio y nuestro negocio es la fabricación y venta de formas dosificadas de nicotina, entonces, en algún momento debemos adoptar una postura. (RJ Reynolds, sin fecha)

El mercado de cigarrillos chino ya es tres veces más grande que el mercado estadounidense, y representa más del 30% de los 5.4 billones de unidades en el mundo. Como el segmento internacional total asciende a menos de 1% de este enorme mercado, tenemos un lugar amplio para un crecimiento extraordinario." (Philip Morris, 1993)

En cierta medida, el argumento en torno a la "elección libre" se invalida al aducir que hay adicción. La amenaza es que este argumento aumentará considerablemente y llevará a mayores restricciones sobre las especificaciones del producto e incrementará el peligro de los pleitos. (Brown & Williamson, 1973)

El atractivo lógico de un aire sin humo es irresistible para los políticos, los comentadores e incluso algunos fumadores. Es la manera más eficaz de reducir el consumo de cigarrillos... por más obvio que parezca, nuestro objetivo consiste en contener y refinar la cuestión del humo ambiental a fin de reducir la presión para imponer medidas de seguridad... hasta ahora nuestra industria se percibe como parte del problema pues fomenta una costumbre "peligrosa", logra resistir las medidas protectoras y no hace nada para satisfacer las expectativas del público. Algunos aspectos de nuestra lucha, sobre este problema han contribuido a fomentar la presencia y credibilidad de nuestros adversarios. Para resumir, debemos seguir un camino que nos permita manipular este asunto, redefinirlo, ampliarlo y demostrar, como hemos hecho en el caso de los incendios accidentales y el comportamiento juvenil, que aportamos más a la solución que al problema." (Tobacco Institute, 1985)

La implicación inmediata (de las prohibiciones de fumar) para nuestro negocio es obvia: si nuestros consumidores tienen menos oportunidades de disfrutar de nuestros productos, los usarán menos frecuentemente y el resultado será un impacto adverso sobre nuestros beneficios. (Philip Morris, 1994)

Se está redactando un código para la industria (para Pakistán)... de modo que se pueda usar tanto como palanca para iniciativas de cabildeo y como argumento en contra de la introducción de una legislación formal. (Philip Morris, 1994)

Aparentemente los efectos del humo de tabaco ambiental (HTA) sobre otras personas es ahora el arma más poderosa contra el consumo de cigarrillos que se haya empleado contra la industria. (Philip Morris, 1987)

Fuente: bastadetabaco




¿Sabías que dos de cada tres jóvenes de entre 16 y 24 años no fuman? ¿Sabías que tres de cada cuatro niños cuyos padres son fumadores lo serán también en la edad adulta?

«Oye ahora lo que voy a decir y un dios en persona te lo recordará más tarde:
llegarás primero a las sirenas, que encantan a cuantos hombres van a su encuentro(…) Pasa de largo y tapa las orejas de tus compañeros con cera blanca, mas si tú deseas oírlas, haz que te aten los pies y manos a la parte inferior del mástil, y que las sogas se liguen a él: así podrás deleitarte escuchando a las sirenas. Y en caso de que supliques o mandes a los compañeros que te suelten, atente con más lazos todavía. »

Ya habrán reconocido la advertencia de Circe hacia Odiseo sobre el turbador canto de las Sirenas, un mito antiguo acerca del poder del espejismo y el hechizo al que con frecuencia sucumbe la naturaleza humana. Ulises se debate entre la razón y el deseo, quiere saber, pero quiere sobrevivir; por eso reprime su voluntad con astuto un acto irracional para conseguir su fin. Hoy, las sirenas se visten con renovados afeites, como sus voces y cantos; pero como el Odiseo hacia sus marinos, también hoy debemos pedir a las autoridades y exigirnos a los profesionales de la salud, la responsabilidad de la cera blanca en los oídos de los más vulnerables.

Es sabido que las campañas más eficaces para promocionar la salud y prevenir las enfermedades, son aquellas destinadas a la población más joven. Los hábitos de vida más o menos saludables que se adquieren antes de la etapa adulta, condicionan nuestra salud a lo largo de los años; en este sentido, es especialmente relevante la prevención del tabaquismo en los más jóvenes. Por estas razones, un año más, los niños y jóvenes son los principales destinatarios de la campaña frente al tabaco de la Asociación Española Contra el Cáncer.

El tabaco es la principal causa de muerte prevenible en el mundo y el único producto de consumo humano que, utilizado siguiendo las recomendaciones de los fabricantes, es capaz de matar. El tabaco mata a más de una tercio de las personas que lo consumen regularmente. En nuestro país, cada 9 minutos muere una persona por culpa del mismo.


no es humo todo lo que reluce

La industria tabaquera crea feroces campañas de comunicación indirectas dirigidas a los más jóvenes, porque son las presas más fáciles de su canto de sirenas. Bajo la persuasión de ideales erróneos, son las responsables, en la mayoría de los casos, del inicio del consumo del tabaco. Las estrategias de marketing de la industria tabacalera favorecen la curiosidad del adolescente a iniciar el consumo y convertirse en fumador habitual. La nicotina es una sustancia altamente adictiva y responsable de un proceso de dependencia que se inicia desde la primera calada. Muchos de los jóvenes que empiezan a fumar serán fumadores en la edad adulta, y lejos de conseguir los sueños que vendía la publicidad lo único que encontrarán es la esclavitud nociva del resto de su vida.

Hace algún tiempo, aunque de permanente actualidad, la aecc y la Fundación Roche realizaron conjuntamente un estudio en el que se reflejaba que casi el 80% de los adultos fumadores deseaban no haber empezado a fumar nunca; al 70% le gustaría dejar de fumar; y algo más de la mitad creía que es capaz de dejarlo si se lo proponen. Por otra parte, la publicidad ha favorecido que el consumo de tabaco se vea como algo normal, cuando lo lógico es que fuera al revés; de hecho lo “normal” es no fumar: dos de cada tres jóvenes de 16 a 24 años no lo hace. Por esta razón, la manera más eficaz para que los jóvenes no comiencen a fumar es la prohibición absoluta de la comunicación sobre el tabaco en todas sus formas. Desde esta tribuna hacemos un llamamiento a la sociedad en general y a las autoridades sanitarias para que la ley se aplique estrictamente.

Otro punto a resaltar es que los niños imitan los comportamientos de las personas que les rodean: tres de cada cuatro niños cuyos padres son fumadores, lo serán también en su edad adulta. Además el humo, el aire contaminado que inhalan los niños en casa, contiene los mismos compuestos que el humo inhalado por sus progenitores: más de 4.000 sustancias químicas dañinas, como el monóxido de carbono, el cianuro, el formol, el plomo y la nicotina. Si uno o los dos padres fuman, un niño en su hogar inhala entre 30 a 80 cigarrillos al año.

«Cuando dejamos atrás las sirenas y ni su voz ni su canto se oían ya, quitáronse mis fieles compañeros la cera con que había yo tapado sus oídos y me soltaron las ligaduras», así concluye esta aventura de la Odisea; que no la nuestra. Desde la aecc desarrollamos y reclamamos la necesidad de programas que estimulen a ese tercio de la población joven a que dejen el hábito del tabaco, además del incremento de recursos y medidas destinadas a evitar el inicio del tabaquismo.
Podemos poner cera, pero ante todo debemos ser socialmente responsable y enseñar la verdadera imagen sin cera, “sincera” del tabaco. Para más información: www.todocancer.org/loestoydejando

Dr. José Angel García Sáenz.
Oncólogo Médico.
Asesor Científico del Comité Técnico Nacional de la aecc.

Fuente: www.todocancer.com




Según un investigador estadounidense, las empresas tabaqueras en los años setenta ya conocían el potencial cancerígeno de su producto



No faltan fundamentalismos ni en la mercadotecnia. Empresarios de tabacaleras estadounidenses, según un investigador de aquel país, financiaron durante los años sesenta un boicot a los estudios científicos que vinculaban el hábito tabáquico con el riesgo de cáncer. Se trataba de desmarcarse de forma sibilina de las acusaciones que formulaban los científicos sobre los peligros de fumar. Lo que sea por proteger una suntuosa inversión.

«La duda es nuestro negocio», rezaba un artículo que promocionaba la industria del tabaco en 1969. Durante la mitad del siglo pasado, la industria del tabaco intentó afanosamente desvincular el hecho de fumar con el riesgo de desarrollar cáncer. Pero Robert N. Proctor, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad de Stanford (EEUU), ha investigado a lo largo de los años la controversia científica y médica sobre cáncer y política ambiental y la «producción social de la ignorancia». Este experto pronunció el pasado febrero en San Francisco una conferencia de título provocador: «Manipulación sociopolítica de la ignorancia científica». En EEUU, las compañías tabaqueras hacen frente ahora a un centenar de ruinosas demandas judiciales por el perjuicio causado a los consumidores de tabaco y, según Proctor, intentan cubrirse las espaldas «re-escribiendo la Historia».


El dinero del humo

La industria del tabaco se adhiere unívocamente al planteamiento de que todo aquel que empezara a fumar en los años setenta sabía que el tabaco podía causar cáncer y lo consumía bajo su única y exclusiva responsabilidad. Sin embargo, Proctor demuestra que las compañías conocían ya en los años sesenta el potencial cancerígeno del producto que vendían y se limitaron a mirar a otro lado, «por lo que deben asumir también su responsabilidad como empresas productoras», añade.

Proctor se limitó a estudiar la bibliografía científica que relaciona al tabaco con el riesgo de cáncer o de otras enfermedades potencialmente mortales y a ordenarla cronológicamente. «Ya a mediados de los años 50 existía un consenso en la comunidad científica de que el tabaco era perjudicial para la salud». Lejos de asumir esta visión científica, las empresas tabaqueras llegaron a contratar detectives para espiar a los investigadores sobre riesgos del tabaco y a financiar millonariamente estudios científicos que pudieran contrarrestar el énfasis creciente que la ciencia ponía en la peligrosidad del entonces tan rentable negocio.


peligros del tabaco
"Las tabaqueras culparon del creciente índice de casos de cáncer de pulmón a la contaminación atmosférica, la manipulación de amianto e incluso la presencia de animales de compañía"


Mediante una propaganda perfectamente organizada, Proctor da cuenta de cómo las tabaqueras culparon del creciente índice de casos de cáncer de pulmón a la contaminación atmosférica, la manipulación de amianto e incluso la presencia de animales de compañía (concretamente pájaros) en el interior de los hogares. «Cuando las estrategias por contrarrestar el peso del consumo tabáquico sobre el cáncer empezaron a desmontarse, la industria cerró el frente médico y se dedicó a obstaculizar las prohibiciones o impedimentos legales al consumo de tabaco argumentando el libre derecho de los consumidores a elegir».

Según Proctor, «el hecho de que la gente creyera sus mentiras no significara que estuvieran diciendo la verdad». Todo cambió el día en que un consumidor denunció a los fabricantes de cigarrillos por venta de un artículo fraudulento. En los juicios, explica el conferenciante, los abogados de la industria sostienen que la evidencia científica que vincula el consumo de tabaco con el cáncer es muy reciente y exime de responsabilidad a las empresas con anterioridad a los anuncios públicos.

No obstante, Proctor lamenta el hecho de que «durante más de 40 años, muchos hombres y mujeres empezaran a fumar sin ninguna advertencia oficial del peligro que encierra el consumo reiterado de cigarrillos; no porque no se supiese, sino porque no interesaba a la industria que se supiera». La propaganda, ya en los años 80, apelaba a la propia experiencia de los consumidores.

Proctor mostró declaraciones que la industria ponía en boca de presuntos fumadores y en las que se hablaba de «abuelas que se conservan perfectamente fumando a los 82 años» o declaraciones en la línea de «llevo fumando toda mi vida y me encuentro perfectamente, contento y feliz». En el tramo final de su discurso, el conferenciante lamentó que un estilo propagandístico anticientífico como el empleado por la industria del tabaco fuera adoptada ahora por empresas acusadas de contribuir al calentamiento global para maquillar con falsos informes los efectos del cambio climático.


EL CASO HASSELRIIS

La popularidad no estrictamente científica que en los años 80 cobró en todo el mundo el movimiento ecologista obligó a empresas contaminantes a servirse de datos científicos para contrarrestar las opiniones infundadas o no verificables. En 1984, un ingeniero experto en combustión, Floyd Hasselriis, hizo público un estudio en el que demostraba la correlación inversa existente entre temperatura de combustión de los residuos de una incineradora y la concentración de dioxinas en las emisiones atmosféricas. A mayor temperatura de combustión menor, según el ingeniero, mayor era la energía consumida pero menor la concentración de dioxinas en el aire.

Puesto a prueba en un foro científico, el ingeniero aseguró que para elaborar sus gráficas sobre dioxinas había realizado una correlación matemática con 11 de los 16 datos publicados en un estudio sobre emisiones patrocinado por una incineradora canadiense. Un año más tarde, Barry Commoner, de la American Association for the Advancement of Science, reprodujo el experimento de Hasselriis y obtuvo resultados diferentes, que apuntaban más bien a que entre la temperatura de combustión y la concentración de dioxinas no existía ningún tipo de correlación.

Commoner quiso cotejar sus datos con los de Hasselriis, pero éste reconoció abrumado que no eran 11, sino cuatro, los datos correlacionados, y que sólo en dos casos pudo demostrarse su hipótesis de partida. ¿Error o negligencia? Con anterioridad a Hasselriis, industrias que exponían dioxinas a la atmósfera tuvieron que justificarse públicamente ante graves accidentes acaecidos en 1949 (Monsanto, en EEUU), 1953 (BASF, Alemania) y 1976 (ICMESA, en Italia).

En sendos casos las industrias escondieron el número real de trabajadores expuestos (y enfermos) incluyendo trabajadores no expuestos, con lo que se consiguió que no se encontraran diferencias significativas al comparar los dos grupos de trabajadores (tal como la propia BASF reconoció en 1994, habiéndose detectado entonces un aumento de hasta un 100% en la mortalidad por cáncer). Diluyendo el riesgo las compañías evitaban el pago millonario de compensaciones a los trabajadores enfermos, a expensas de «exhaustivos estudios epidemiológicos» que neutralizaban los datos de estudios científicos que avalan la toxicidad de las dioxinas.

Fuente: www.consumer.es




“Una imagen vale más que mil palabras” y esto parece ser así con las advertencias en los paquetes. Actualmente, varios países requieren la inclusión de advertencias sanitarias con imágenes en los paquetes de tabaco, comenzando con Canadá en 2000 y Brasil en 2001. La investigación ha demostrado que advertencias convincentes con imágenes apropiadas informan a los fumadores y los motivan a hacer un intento para abandonar el hábito.


Etiquetado engañoso

En muchos países, son populares las marcas de cigarrillo denominadas “livianas” o “light”, “con bajo contenido de alquitrán”, “suaves” o que usan términos similares. A menudo, en el etiquetado se muestra niveles de alquitrán, nicotina y monóxido de carbono inferiores a los de cigarrillos “comunes” de la misma familia de marcas. La investigación y los documentos internos de empresas tabacaleras revelan que los fumadores creen que estos cigarrillos "suaves" son menos perjudiciales que los cigarrillos "comunes" y que muchos fumadores que están preocupados por la salud optan por los cigarrillos "suaves" en lugar de abandonar el hábito. A este problema se suma el hecho que los sistemas de análisis que usa la mayoría de los países para medir los niveles de alquitrán, nicotina y monóxido de carbono en el humo del cigarrillo no miden con exactitud el nivel de las toxinas inhaladas por el fumador. Estos métodos (el método de la Organización Internacional de Normalización o ISO y el método de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos o la FTC) usan aparatos inhaladores cuyo comportamiento difiere de la mayoría de los fumadores.

Los cigarrillos "suaves" y "con bajo contenido de alquitrán" no tienen niveles inferiores de toxinas. Los filtros presentan orificios de aire o ventilación diminutos y, a menudo, invisibles, que diluyen los niveles de las toxinas que llegan a los aparatos inhaladores. Pero cuando los fumadores consumen cigarrillos "suaves" o "de bajo contenido de alquitrán" modifican su comportamiento para conseguir la cantidad de nicotina que el cuerpo necesita. Por ejemplo, pueden:

• cubrir los orificios de ventilación con los labios o los dedos;

• tomar más bocanadas o inhalar más profundamente cada cigarrillo; o

• fumar más el cigarrillo.

Los estudios también han revelado que los fumadores de cigarrillos con "bajo contenido de alquitrán" tienen las mismas probabilidades que otros fumadores de contraer cáncer u otras enfermedades. Por este motivo, la OMS ha recomendado que no se proporcione a los fumadores los niveles de alquitrán, nicotina y monóxido de carbono medidos por los métodos de la ISO o la FTC (Comisión Federal de Comercio) y que no se impriman en los paquetes de tabaco. Además, el CMCT de la OMS, en los artículos 9 y 10, exhorta a la Conferencia de las Partes a proponer directrices sobre el análisis, la medición y la reglamentación de los contenidos y las emisiones de los productos de tabaco y el humo del tabaco. También exhorta a las partes del CMCT de la OMS a que apliquen tal análisis, medición y reglamentación y que exijan a las empresas tabacaleras la divulgación de la información sobre los ingredientes.


Importancia del paquete

El paquete de tabaco es un medio publicitario fundamental para las compañías tabacaleras. Se le conoce como un producto “distintivo” debido a su estrecha identificación con la imagen del fumador. Las marcas pueden transmitir sofisticación, rudeza, rebeldía, feminidad o masculinidad o muchas otras imágenes. Estas imágenes son particularmente importantes para los fumadores adolescentes, quienes aún están tratando de establecer quiénes son. Contrariamente, los paquetes de tabaco pueden usarse para desalentar el uso del tabaco, ya sea a través de advertencias sanitarias o a través de un paquete totalmente simple.


Una imagen vale más que mil palabras


Advertencias sanitarias

Contrario a la opinión popular, muchos fumadores no son conscientes de los riesgos que conlleva el consumo de tabaco. Ellos pueden saber que el tabaco “es malo para su salud”, pero muy pocos se dan cuenta de la magnitud del riesgo, en comparación con otros comportamientos (como comer “comida chatarra”, por ejemplo), así como de la probabilidad de morir por una enfermedad causada por el tabaco (50% de todos los fumadores), y muy pocos pueden nombrar enfermedades específicas, además del cáncer de pulmón, que son causadas por el fumado.
Experiencias en Brasil, Canadá y otros países muestran que advertencias de salud fuertes en los paquetes y envases de tabaco –particularmente advertencias que incluyen imágenes—pueden ser una fuente importante de información para fumadores jóvenes y, además, que las advertencias profundizan el conocimiento que los fumadores tienen del riesgo, lo cual actúa como motivador para intentar dejar de fumar.


Mitos y hechos

Los mensajes en los paquetes son ineficaces. En muchos países, los mensajes en los paquetes son ineficaces porque son muy pequeños y la información suministrada no es lo suficientemente clara. Pero en Canadá y Brasil, donde los mensajes sanitarios en los paquetes son grandes y usan imágenes, muchos fumadores han sido motivados a hacer un intento para dejar de fumar. Los fumadores dicen que la información es pertinente y que los instruye sobre los efectos del tabaquismo para su propia salud y la salud de otros que respiran el humo involuntariamente. Estos mensajes pueden reforzar otros elementos de un programa para el control del tabaco, como los entornos libres de humo de tabaco.

Las personas aquí compran cigarrillos sueltos, ni verán los paquetes.Si los mensajes sobre salud son suficientemente grandes y claros, las personas los verán en los paquetes exhibidos para la venta, al sacarlos de los bolsillos y los bolsos de los fumadores y cuando se desechan. Los mensajes en los paquetes constituyen una de las formas disponibles más económicas y de mayor alcance para educación del público.

Muchas personas no pueden leer, con lo cual los mensajes en los paquetes no tendrán resultados. Esta es una buena razón para incluir imágenes junto con los mensajes de texto. Las imágenes pueden ilustrar gráficamente los perjuicios del tabaquismo para la salud y la exposición pasiva al humo de tabaco que puede comprenderse incluso sin texto.


Una imagen vale más que mil palabras


Fuente: Paho.org