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Dos tercios lo intentaron sólo con fuerza de voluntad



El pasado 1 de enero cerca de 3,9 millones de fumadores en España se propusieron dejar de fumar. Sin embargo, a finales del mes, la mitad de los mismos (48%) había fracasado en el intento, cifra que en febrero aumentó al 67 por ciento y que se prevé que se eleve hasta el 80 por ciento a finales del presente mes de marzo, según los datos de una encuesta realizada por YouGov.

El estudio, financiado por la farmacéutica Pfizer, ha contado con la participación de más de 33.000 personas de 16 países de la UE, incluyendo a 1.000 personas seleccionada al azar, 1.002 fumadores y 100 médicos españoles. En este sentido, los resultados ponen de manifiesto que el método más usado para dejar de fumar sigue siendo la fuerza de voluntad (66%).

Sin embargo, es evidente que esta vía "no funciona", ya que tan sólo el 3 por ciento de los fumadores que han intentado abandonar el tabaco mediante este método siguen sin fumar pasado un año. A este respecto, en España, cuatro de cada cinco personas (82%) perciben el tabaquismo como "un estilo de vida".

De hecho, más de un tercio de los fumadores (37%) no se plantea de forma proactiva acudir a un especialista para abandonar el tabaco y un 13 por ciento ni siquiera ha hablado del asunto con su médico habitual cuando se le ha presentado la ocasión. Sin embargo, cuando se les pregunta específicamente sobre la adicción a la nicotina, dos tercios de la población (64%) lo clasifican como "una enfermedad".

Quienes sí tienen muy claro que "fumar es una enfermedad" son los médicos españoles, pues el 97 por cuento de los mismos ya lo considera "una enfermedad crónica", una cifra muy superior a la media europea y, en particular a la visión de países como Reino Unido donde sólo el 43 por ciento de los médicos comparte este punto de vista.


Cuatro millones de españoles dejaron de fumar en Año Nuevo pero el 80% ya ha recaído

PEDIR CONSEJO AL MÉDICO

En esta línea, el 93 por ciento de los doctores creen que si la población modificase su percepción respecto al tabaco, el impacto en la reducción del consumo sería "más que notable". De hecho, el 61 por ciento de los fumadores se plantearían "seriamente" acudir al médico si el tabaquismo fuera reconocido como una enfermedad.

Según los responsables de la investigación, un "breve asesoramiento" por parte de un profesional sanitario aumenta la posibilidad de dejar de fumar con éxito en un 30 por ciento. "Cuando un fumador hace un serio esfuerzo por abandonar el tabaco y no lo acompaña de un tratamiento médico adecuado, sus posibilidades de éxito no superan el 10 por ciento", aseguró el jefe médico de Atención Primaria de Pfizer, el doctor José Chaves.

"Es necesario cambiar la consideración que se otorga a la adicción a la nicotina y la dependencia del tabaco, de modo que se deje de asociar con un hábito social y pase a ser considerado una enfermedad crónica", afirmaron desde la compañía estadounidense. El tabaquismo es responsable del 17 por ciento de las muertes en España y mata a 124 personas por día o, lo que es lo mismo, cinco personas cada hora, recordaron.

Fuente: www.europapress.es




Jesse Owens se convirtió en el atleta olímpico más recordado de la historia, cuando participó en los Juegos Olímpicos de Berlín. con 4 medallas de oro, 2 records mundiales y 1 record olímpico en los Juegos Olímpicos de 1936



Jesse Owens fue premiado en 1976 por el Presidente Gerald Ford con la Medalla Presidencial de la Libertad de los Estados Unidos, y más tarde en 1990 con la Medalla de Oro del Congreso por George H. W. Bush el 28 de marzo de ese año.

El record de cuatro medallas de oro en unas olimpiadas solo pudo ser igualado 48 años despúes, por otra leyenda olímpica llamado Carl Lewis.

Owens nació en Oakville, Alabama pero se trasladó a Cleveland, Ohio, cuando tenía nueve años. Era el séptimo de los once hijos de Henry y Emma Owens. Owens era el nieto de un esclavo y el hijo de un granjero. Recibió el sobrenombre de "Jesse" de un profesor de Cleveland, que no podía entender su acento cuando el joven Owens dijo que se llamaba "J.C."


Jesse Owens, el antílope de ébano

Owens siempre atribuyó su exitosa carrera en el atletismo al estimulo de su entrenador durante sus estudios en el instituro Fairview Junior High, Charles Riley, que le introdujo al atletismo. Riley, junto Harrison Dillard, un atleta de Cleveland, inspiraron al joven Owens. Como Owens trabajaba arreglando zapatos después de la escuela, Riley permitió a Jesse entrenar antes de las clases, en vez de en el horario habitual los entrenamientos.

Owens empezó a destacar a nivel nacional en 1933 cuando, como estudiante del instituto East Technical High School de Cleveland, rompe el récord mundial de salto de longitud para estudiantes de instituto, con una marca de 7,55 metros e iguala el récord mundial en 100 metros lisos con una marca de 10,4 segundos.







Jesse Owens fue premiado con la Medalla Presidencial de la Libertad de los EE.UU. en 1976 por Gerald Ford y, a título póstumo, la Medalla de Oro del Congreso por George H. W. Bush el 28 de marzo de 1990. En 1984, una calle de Berlín fue renombrada con su nombre, al igual que una escuela secundaria en el distrito Lichtenberg.

Owens, fumador de un paquete de tabaco diario durante 35 años, muere el 31 de marzo de 1980 con 66 años de edad debido a un cáncer de pulmón, en Tucson, Arizona. Es enterrado en el cementerio Oak Woods de Chicago.



Fuente: olimpiadas2008.net




En Europa se ha duplicado la mortalidad por cáncer de pulmón en la mujer, y en Estados Unidos mueren ya más mujeres por cáncer de pulmón que por el de mama.




Hasta los años 50, cuando se comenzó a investigar sobre los efectos del consumo de tabaco en la salud, el fumar se consideraba un hábito banal, un estilo de vida. Pero los estudios realizados ya entonces por los investigadores Doll y Hill evidenciaron que el tabaco perjudica a cualquier persona independientemente de su edad, sexo, raza, nivel social y tipo de tabaco consumido, y que su asociación con muertes por cáncer de distintas localizaciones, así como con otras enfermedades respiratorias y cardiovasculares, era clara y precisa. No obstante, a pesar del conocimiento de todo ello y de las intensas campañas contra el tabaquismo, éste sigue provocando estragos en la salud pública en todo el mundo. En Norteamérica el 46% de la población adulta consume tabaco de forma habitual –algo más de 104 millones de habitantes- y 1, 056,000 muertes al año son atribuibles a este hábito. En la última década se ha incrementado la mortalidad provocada por el tabaco, a pesar de que en el conjunto de ese país el porcentaje fumadores ha disminuido del 38% al 36% entre 1987 y 1997. Esta aparente contradicción se explica porque prácticamente se ha duplicado el porcentaje de mujeres fumadoras en una década- hemos pasado del 8% de fumadoras en 1987, al 25% en 1997- y ha aumentado notablemente la mortalidad provocada por el tabaco entre las mujeres. Pero, sin duda alguna, el dato llamativo y preocupante es el alto porcentaje de chicas de entre 15 años y 18 años que fuma habitualmente: el 31%, frente al 23% de chicos de la misma edad.

Fumadoras adolescentes, enfermas adultas.

Una elevada cifra de adolescentes fumadoras resulta preocupante por todo lo que conlleva esta edad: se trata de una etapa muy marcada por los cambios en el estilo de vida y en el comportamiento, un periodo en el que se consolida la personalidad. Los hábitos de vida adquiridos en esta etapa se mantienen, por lo general, en la vida adulta, y son muy difíciles de modificar una vez establecidos. Además de causar las mismas enfermedades que en el hombre — cáncer de pulmón, de laringe y de otras partes del cuerpo, enfermedades coronarias y respiratorias — el tabaquismo adelanta la menopausia y aumenta el riesgo de osteoporosis y de fracturas de hueso. Asimismo, resulta desaconsejable durante el embarazo por todos los problemas de salud que puede provocar en el feto. Otro dato preocupante relacionado con el tabaquismo femenino: el riesgo de enfermedad coronaria se incrementa si una mujer que toma anticonceptivos fuma, pero aumenta especialmente el riesgo de trombo-embolismo pulmonar, que es de 20 a 40 veces superior entre las fumadoras.

El futuro del tabaquismo femenino no es nada alentador y aunque todavía no ha transcurrido tiempo suficiente para que aparezcan en la salud de la mujer todas las nefastas consecuencias del consumo de tabaco, en los países industrializados ya se vislumbran los primeros efectos: en Europa la mortalidad por cáncer de pulmón en la mujer se ha duplicado, pasando de 18,822 muertes en 1973 a 36,772 víctimas de esta enfermedad en 1992 y en Estados Unidos mueren ya más mujeres por cáncer de pulmón que por el de mama.


las mujeres fuman mas que los hombres

El rol de la mujer en la prevención.

Los resultados logrados en la lucha contra el tabaquismo son notorios, pero todavía insuficientes, especialmente en las edades más críticas de la vida, infancia y adolescencia, y sobre todo entre las mujeres. Los programas desarrollados para dar a conocer lo pernicioso de este hábito han cosechado un éxito más bien limitado en las escuelas. Algunos expertos achacan estos flojos resultados a la franja de edad elegida para esos programas de concienciación, niños y adolescentes de 11 a 18 años, y afirman que probablemente a esas edades puede haberse establecido ya cierta receptividad ante el tabaco y la experimentación con cigarrillos. Por ello proponen enseñar a los niños unos hábitos de vida saludables, y es ahí donde el papel de la mujer resulta clave, debido a su rol en la sociedad actual. La mujer es la protagonista en el núcleo familiar y su papel de agente de salud y educadora puede utilizarse para concienciar a los más pequeños. Si ellos ven fumar a su madre, difícilmente creerán que se trata de un hábito nocivo por mucho que ella misma se lo asegure.


El poder de la publicidad.

Diversos factores sociales influyen en el consumo del tabaco. A pesar de ser una droga dura, resulta fácil disponer de ella debido a que fumar es un hábito socialmente aceptado. No podemos dejar de citar la presión de la publicidad, que ha jugado un papel decisivo para el inicio y mantenimiento de este hábito en las mujeres. Primeramente se explotó la idea de la equiparación con el hombre, después el miedo a engordar si se dejaba de fumar. La modificación sufrida por el rol de la mujer en la sociedad es también determinante en el mantenimiento del hábito. Su incorporación al mundo laboral asumiendo, a la vez, la mayoría de las tareas domésticas genera en las mujeres un exceso de presión y estrés: la imagen del cigarrillo relajante después de una jornada agotadora ha sido también explotada por las tabaqueras. El concepto de lo light, asimismo, ha sido utilizado hasta la saciedad por las tabacaleras. El consumo de cigarrillos light es elevado entre las mujeres bajo la creencia de que no dañan a la salud tanto como los normales y de que son menos perjudiciales, por lo que parece menos necesario dejar de fumarlos. Estas ideas equivocadas han contribuido a autenticar su consumo y a obstaculizar el abandono del tabaco.

Cómo dejar de fumar….

Acupuntura, para-medicinas, magia, hipnosis, psicoanálisis, psicoterapia individual y de grupo, rezar, encantos… han sido probados para dejar de fumar. Pero ningún método ha conseguido reunir las dos condiciones que lo harían ideal: ser adecuado para todos los fumadores y convertirlos en ex fumadores perpetuos. La dificultad radica en que no todos los fumadores son iguales. La seriedad de la dependencia en la nicotina y psicológica, la cantidad consumida, el grado de complacencia con el hábito y la voluntad para dejar el tabaco, por citar algunas, son distintos en cada fumador y hacen que el método de deshabituamiento haya que adecuarlo al perfil de cada uno. El miedo a engordar, más presente en las mujeres, motiva que la mitad de las que intentan dejar el tabaco fracasen, por lo que se torna fundamental que una terapia para abandonar este hábito introduzca estrategias dietéticas y de control del peso.

Actualmente hay dos pilares fundamentales en el tratamiento para dejar de fumar, especialmente indicados para fumadores con gran dependencia del tabaco: el apoyo psicológico y el complemento farmacológico. Hay una clara relación entre la intensidad del apoyo psicológico (frecuencia de las sesiones, duración, convicción…) y su eficacia, que aumenta con el tratamiento farmacológico, en los casos que lo precisen. También se ha observado que hay más probabilidades de éxito en tratamientos con apoyo social, lo que se consigue con el trabajo en grupo. La dinámica del mismo aporta respaldo emocional, permite conocer experiencias de personas en una situación similar y ofrece soluciones prácticas.


En resumen.

La dependencia a la nicotina no es diferente a ninguna otra, sino fuera porque las compañías tabacaleras producen un tabaco reforzado con melazas derivadas de la manufactura del azúcar para incitar la dependencia con más intensidad y con la consecuencia paradójica de incrementar la incidencia, la posibilidad y la gravedad de los tumores cancerosos resultantes.

El fumar, que, para algunos, debiera tratarse como una adicción similar a las de las comidas, no lo es — a pesar de que existen correlaciones establecidas entre el uso de la comida por placer y el consumo del tabaco.

Si una mamá es gorda, padece de hipertensión y diabetes y se mantiene en una dieta de fast foods — ¿qué les importará a sus hijos? — piensa ella…

Para empeorarlo todo, muchas mujeres creen que fumar y beber son hábitos masculinos pero comen, beben y fuman como si fueran hombres…

Allá ellas, en su desvaríos.

Fuente: Felix Larocca (Sistema Límbico)




El craving se evalúa como deseo a consumir, urgencia o gran urgencia, ganas de fumar y es considerado como la principal causa de la recaída de los fumadores



En el abordaje de las adicciones frecuentemente nos encontramos con un fenómeno referido por los adictos y que describen como la necesidad o el impulso irrefrenable de consumir la droga. Esta experiencia, denominada craving, constituye uno de los principales obstáculos para el mantenimiento de la abstinencia una vez que ésta se ha conseguido. Su existencia es ampliamente aceptada por clínicos e investigadores, aunque a pesar de ello no hay un acuerdo completo en su definición y etiología. Producto de ello es la diversidad de modelos explicativos, cada uno de los cuales considera un aspecto parcial del fenómeno.

El craving es un fenómeno dinámico que varía de unas personas a otras y que incluso en una misma persona es diferente según la situación y el tiempo de evolución de la dependencia. Esta variabilidad del craving y la multitud de factores que influyen en su aparición, es una de las principales causas de la dificultad para su definición y para seleccionar medidas adecuadas que permitan su evaluación. Por otra parte, en ocasiones nos encontramos con personas alcohólicas, que desde el inicio de la abstinencia niegan la aparición de cualquier tipo de craving. Por tanto, otra dificultad añadida para entender qué es el craving son las ocasiones en las que las recaídas aparentemente no son precedidas por este deseo de consumir la sustancia. Esto también ha dado lugar a planteamientos que abogan por la independencia entre el craving y el consumo y aceptan que es posible la aparición de cualquiera de ellos sin llevar asociada la aparición del otro. Aunque, queda sin resolver la cuestión de si en esas ocasiones en las que el alcohólico no informa de craving, es porque no lo experimenta, lo experimenta pero no lo identifica, o incluso lo percibe pero, no lo refiere.

El estudio del craving desde los diferentes modelos existentes ha dado lugar a distintas perspectivas de abordaje. Si bien, suelen ser coincidentes en el estudio de determinados conceptos relacionados con el aprendizaje, los factores cognitivos o los factores biológicos. La no existencia de un modelo único que lo explique en su totalidad, hace que los modelos explicativos existentes se limiten a características parciales del fenómeno. Esta diversidad de perspectivas teóricas sobre el craving también ha dado lugar a una gran variedad de instrumentos de evaluación dirigidos igualmente a diferentes aspectos del craving.


Craving respecto al tabaco

Existen distintas escalas para evaluar el craving respecto al tabaco. Varias tienen un solo ítem y unas pocas no más de cinco ítems. Por ejemplo, la de Doherty et al. (1995) en sus cinco ítems cubre las dimensiones de deseo, dificultad de estar sin consumir, preocupación, ganas y falta de tabaco. Y, la de Tiffany y Drobes (1991) en sus 32 ítems, 8 de ellos para cada una de las cuatro siguientes categorías: los de deseo de fumar, anticipación de los resultados inmediatos positivos por fumar, anticipación del alivio inmediato de los síntomas de la abstinencia o alivio del afecto negativo, y la intención a fumar. Otras más actuales incrementan el número de ítems, muestran su utilidad, pero sigue sin quedar claro qué elementos componen exactamente el craving.

Fuente: grupoaulamedica.com - adicciones.es




Llevo unos días sin fumar
¿podría fumarme algún cigarrillo de vez en cuando?



La respuesta es un gran NO. Sobre todo aquellos fumadores y fumadoras que ya tienen experiencia en esto, saben que es el inicio de la recaída.

El error principal que se comete en esta situación es que al no haber fumado durante un tiempo, que al principio parecía imposible, se cree que ahora ya no se tiene adicción y por eso se puede fumar un cigarrillo. Una idea que debe quedar marcada en todo fumador/a que quiere dejarlo es que al final del proceso se convertirá en un exfumador y no en un nofumador, lo que quiere decir que si se vuelve a fumar, aunque sea una calada, todos los recuerdos, hábitos, receptores nicóticos que hasta ese momento estaban siendo controlados van a dar rienda suelta a sus necesidades. El resultado: le costará cada vez más no darse un premio en forma de cigarrillo. Al principio parece una situación controlable pero al poco tiempo se hace insostenible. Es más fácil mantenerse sin fumar que fumar 2 o 3 al día Además no hay una cantidad de consumo que podamos considerar menos dañina.

Por lo tanto no caiga en la trampa de pensar que "por uno no pasa nada". Es la llamada Fantasía de Control: aquella situación en la que el fumador/a cree ser el que controla la situación, cuando es la situación la que se está desbordando. Además, ¿tirará por la borda todo el esfuerzo realizado? ¿No quería dejar de fumar? ¿El cigarrillo no era su peor enemigo hace unas semanas? Pues piense que no ha cambiado nada en el cigarrillo, sí en usted: está dispuesto a seguir sin fumar.


y si fumo uno


Situaciones de riesgo a tener muy en cuenta.

01.- Situaciones estresantes y de ansiedad: Muchos fumadores que recaen afirman que lo hacen ante situaciones estresantes sufridas sobre todo durante la primera parte del proceso de dejar de fumar. Por lo que a medida que pasa el tiempo el fumador/a aprende a superar estas situaciones teniendo claro que lo único que el cigarrillo puede hacer es crearle un segundo problema y no resolverle otro. Piensa en fumar porque ha aprendido a enfrentarse a esas situaciones o a situaciones parecidas fumando y ahora que tiene que volver a afrontar esas situaciones no fuma. Además, fumar comparado con esas situaciones le puede parecer realmente un problema menor.

02.- Celebraciones: Cuando un fumador se encuentra con una situación de diversión también ve que le cuesta mantenerse sin fumar ya que el consumo de tabaco se relaciona muy estrechamente con diferentes celebraciones. Una cuarta parte de las recaídas se dan cuando la persona se encuentra muy contenta y relajada en situaciones como bodas, bautizos, comuniones, fiestas de cumpleaños, despedidas de soltero/a…

03.- Situaciones Habituales: Son aquellas situaciones que ha relacionado con el consumo de tabaco, es decir, aquellas en las que solía fumar. Por ejemplo: cuando toma café, cuando conduce, cuando habla por teléfono… Pero debe tener muy claro que la forma de solucionar esta urgencia o ganas de fumar es precisamente no fumando, ya que a medida que se enfrente y supers estas situaciones las ganas de fumar serán cada vez menores. En poco tiempo podrá ir reduciendo las situaciones que le provocan ganas de fumar hasta llegar a olvidarse del tabaco.

04.- Consumo de Alcohol: El efecto del alcohol es bifásico, es decir, tiene dos fases. En un principio desinhibe por lo que se puede encontrar fumando casi sin darse cuenta. No en vano el 50% de los fumadores que han recaído lo han hecho tras el consumo de alcohol.

Vida emocional.com




El hecho de prohibir estimula su incumplimiento.



Si la gran publicidad del tabaco influye en su consumo, ¿por qué con la misma arma no se puede imponer su abstención? ¿No sería conveniente una gran campaña de disuasión a través de afiches drásticos que indíquen lo que hay que hacer para eliminar su consumo?. ¿No sería conveniente la exibición de láminas alusivas en todos los centros educativos del país instando en esta cita a colgarlo definitivamente?

El tabaquismo

Se entiende por tabaquismo como la intoxicación crónica producida por el abuso del tabaco. La nicotina, sustancia presente en el humo, es la que causa dependencia.

La OMS considera que si se mantienen los patrones actuales de consumo de tabaco, para el 2030 será la principal causa de muerte en todo el mundo, sobre todo porque este hecho en muchas ocasiones es simplificado por los fumadores al decir que "de algo hay que morir". Las estadísticas hablan de que es en la adolescencia cuando las personas en general se inician en el consumo del tabaco. Los jóvenes deben conocer claramente los riesgos del consumo del tabaco y de ésta forma elegir conscientemente ese hábito. La adolescencia se caracteriza por la búsqueda de la identidad, de la autoimagen, de la autoestima, es un periodo en que define estilos de vida. Puede ser un momento de inseguridad en el que la pertenencia a un grupo, la identidad y aceptación por el mismo, le puede llevar a comportamientos poco saludables. Entre los diferentes ritos de iniciación con los que los jóvenes se sienten miembros de ese grupo de amigos, puede encontrarse el fumar. Además, el tabaquismo pasivo es la 3ª causa previsible de muerte en los EEUU. En los niños fumadores pasivos se incrementan el número de enfermedades respiratorias, y los adultos fumadores pasivos tienen un incremento relativo de desarrollar cáncer de pulmón.

Conocer estos riesgos nos permitirá ser mas riguroso a la hora de permanecer en lugares llenos de humo de tabaco y también en hacer respetar las normas sobre los lugares públicos libres de humo. Hay varias preguntas que podemos hacernos ¿cómo llegamos a estos niveles de consumo? ¿por qué no se actuó antes? ¿quiénes deben actuar? ¿cuáles son los pasos a seguir frente a semejante pandemia?

Consumo o prevalencia

Actualmente las mujeres se están incorporando masivamente al consumo del tabaco y es la población elegida por las tabacaleras, junto con los niños y jóvenes, hacia quienes dirigen las campañas publicitarias. La iniciación en el consumo del tabaco se produce en la adolescencia. La mayoría de los fumadores comenzó a fumar entre los 14 y 18 años . De estas cifras se puede deducir que cualquier política de prevención del tabaquismo debe estar dirigida a este grupo de población y se deben desarrollar medidas que impidan que los jóvenes comiencen a fumar.

Prevención

La mejor manera de prevenir el tabaquismo es evitar que las personas se inicien en el consumo de cigarrillos. Los jóvenes deben ser críticos y tomar conciencia de la trascendencia que sus comportamientos tendrán para el futuro de su salud. La mayoría de ellos, sin embargo, sin darse cuenta pueden estar imitando comportamientos de maestros, padres, hermanos mayores, por tener estos una importante función modélica y educadora. Desgraciadamente, muchos docentes, médicos, enfermeros y otros profesionales de la salud son el grupo que más fuma, y en numerosas ocasiones ponen resistencia a ejecutar políticas de prevención del tabaquismo. Llama la atención cómo en las familias de padres fumadores los hijos, en general, también lo son y los padres no tienen fuerza moral para aconsejar a sus hijos de que no fumen, al igual que los docentes quienes a pesar de las disposiciones legales que rigen en las escuelas, fuman en las salas de maestros.


prevenir la adiccion al tabaco


¿Qué dificulta la prevención?

Es importante saber que todas nuestras acciones contra el tabaquismo se enfrentan con el poder económico de las tabacaleras a través del cual logran:

* Publicidad muy atractiva
* Publicidad encubierta, como patrocinios de eventos deportivos y promociones.
* Las enfermedades que genera aparecen a largo plazo.
* Genera placer inmediato.
* Está socialmente aceptado.
* Está bien visto fumar en grupo.
* Es de fácil acceso. Los venden en todos los kioscos, hasta por unidades.
* Es muy barato fumar.

¿Qué actuaciones debemos ejecutar para prevenir la iniciación en el consumo?

Está demostrado que no sirven acciones aisladas, muchas veces, hay un gran esfuerzo personal que desgasta y hasta desalienta a seguir en esta lucha. Por lo tanto se deben incluir:

* Acciones de gobierno:

** Proteger a los no fumadores.
** Hacer menos accesible el tabaco a los jóvenes con aumento de precio.
** Prohibir totalmente la publicidad del tabaco.

* Investigar más acerca del consumo y prevalencia del tabaquismo en la población.

* Crear programas de prevención y educación tan atractivos como los que utilizan las tabacaleras.

* Promover la cesación tabáquica con programas efectivos y calificados aconsejando y apoyando a todos aquellos fumadores que deseen o deban dejar de fumar.

* Crear un ambiente social negativo para el hábito del tabaco, que sea socialmente un mal hábito e inaceptable.

La educación es un refuerzo importante de todas las medidas que puedan tomarse desde el gobierno y las instituciones. Es un pilar para el refuerzo positivo de actitudes saludables para la vida. Los programas deben desarrollarse a partir del 1° nivel de la escuela ya que a éstas edades se incorporan fácilmente los patrones de conducta. En cuanto a los jóvenes ya pueden y deben luchar contra el tabaquismo, al igual que los adultos. Entienden la importancia de crear espacios libres de humo. Deben apoyar a sus educadores en las medidas que se adopten contra el consumo y si los profesores son fumadores exigirles el cumplimiento de las leyes y no facilitar el consumo de tabaco, con el fin de revertir lo cómodo y placentero de fumar.

Ana María Zanutto




A las personas que empiezan a fumar desde niños les cuesta más trabajo dejarlo



Brenda es una mexicana de 26 años que lleva casi la mitad de su vida fumando, actualmente consume entre 18 y 20 cigarros diarios: “Empecé cuando tenía 14 años y desde entonces no he podido dejarlo, la nicotina es más fuerte que yo”. Por otro lado, Estefanía cuenta que empezó a los 11 años. “Le robaba los cigarros a mi madre, llegué a hacerlo diariamente hasta que me volví adicta. A los 31 años fumaba una cajetilla diaria hasta que decidí embarazarme, entonces comenzó mi lucha pues mi marido, mi hermana y mi padre también fumaban, pero lo logré”.

Estos testimonios refuerzan los datos de la Encuesta Nacional de Adicciones realizada por el INEGI en el año 2002. El objetivo fue obtener información sobre las características del uso de diversas sustancias entre la población mexicana de 12 a 65 años a nivel nacional (casi 70 millones). Se descubrió que de ellos, 28 millones y medio habían fumado alguna vez. Sobre esta última cifra, los encuestados que reconocieron haber fumado su primer cigarro entre los 5 y los 9 años de edad, resultaron ser casi 360 mil, de los cuales 75% son hombres y 25 % mujeres. Del total, 44% viven en el área rural y 55% en el área urbana. La elocuencia de esas cifras habla por sí sola. ¿Qué llevó a esas personas a fumar desde los 5 años? Indudablemente el juego de imitar a los adultos, ya sea los que tienen en casa o los que ven en la publicidad. Muchas veces, jugar al “papá y a la mamá” implica encender un cigarrillo de verdad. ¡Trágico inicio para un niño que ni siquiera sabe leer y escribir!

Resulta significativo que en este estrato el número de hombres es casi 3 veces más que el de mujeres, es decir, los roles están bien definidos: el que fuma es el hombre, si bien la diferencia entre la zona rural y urbana no es mucha, posiblemente por la densidad de población. De acuerdo con las cifras, más de la mitad de los niños y niñas del estrato analizado, vive en zonas urbanas; desde el punto de vista sociológico, es posible que esto obedezca a que en la ciudad hay más núcleos de socialización –escuelas, clubes, parques y lugares de diversión- y por tanto la presión de grupo sobre el adolescente que busca construir su identidad es más fuerte, además de tener una mayor exposición a la propaganda de todo tipo.


Niños fumadores

¿Qué hacer?. La solución inicia necesariamente en la familia, continúa en la escuela y se extiende a la sociedad. Es sabido que la adicción puede ser más fuerte que el amor a los hijos, pero si la escuela los hace conscientes del daño que hace el cigarro a la salud, tendrán más armas para defenderse y no “heredar” el hábito paterno. De igual forma, si los padres no fumadores educan a sus hijos en la salud, les será mas fácil decir “no” cuando sean presionados por sus amigos.

Se requiere del ejemplo, la vivencia de una vida sana, la explicación cariñosa pero contundente. Así como les enseñamos a cepillarse los dientes, podemos hacerlo para prevenir adicciones: Informa, forma, dialoga y establece reglas al respecto. Todo esto no es nada comparado con lo que tienen por ganar: una vida libre de adicciones, plena y feliz.

esmas.com




Óscar: intenta dejar de fumar

Quince años y un cigarrillo ofrecido por un amigo. Ésta fue la primera vez que Óscar J. Robles probó el tabaco. Más de dos décadas después, y una cajetilla y media diaria, este empresario de las artes gráficas se embarca en su tercer intento 'serio' por abandonar el tabaco. En esta ocasión Rocío, su mujer, lo acompaña en el camino. Tiene claro por qué lo deja: por su salud, por ser un buen ejemplo para sus dos hijos y, en último lugar, por economía.

"He probado la hipnosis; no entré en trance pero salí muy relajado, estuve sin fumar unos 20 días y no sufrí ningún síndrome de abstinencia. También he recibido acupuntura pero no me sirvió de nada. Lo que mejor me ha ido es la línea de ayuda telefónica del hospital Carlos III. Desde el 19 de mayo estoy usando chicles y parches de nicotina y aprendiendo a cambiar mis hábitos. Estoy 'acojonado' porque sé todo lo que provoca y mi hija me dice que no fume porque me voy a matar. Esto es como Hacienda que, menos a un pequeño porcentaje, a la mayoría acaba metiéndoles la mano".

"Las medidas antitabaco del Gobierno me parecen una falsedad; el mayor beneficio se lo lleva el Estado. El tabaquismo les supone un gasto en sanidad pública que es inferior al dinero que obtienen a través del tabaco. No habría que prohibir fumar sino informar a la gente. Si, en un tiempo, mis hijos me dicen que fuman no se lo prohibiría, porque a mí me atrae más el cigarrillo furtivo que el legal. Lo que haría es proporcionarles información, que se pongan al día con lo que les puede pasar. Lo peor es aprender a vivir sin esa parte de mi vida, he fumado unos cuatro millones de veces. Hasta ahora el tabaco iba conmigo pero ahora quiero quitarme esas zapatillas e ir descalzo".







Eugenia: no imagina una vida sin tabaco

Un pitillo en la mano, todavía sin encender, que mueve mientras describe uno de sus vicios predilectos. Eugenia Arroyo tiene 30 años y lleva media vida fumando. Empezó pidiendo cigarrillos, se especializó en el tabaco negro -como su madre- y ahora consume siete cajetillas de rubio a la semana. En su puesto de trabajo -es ingeniera informática- no puede fumar y no sabe qué hará si, con la nueva ley, los locales que más frecuenta prohibiesen el consumo. Aunque de vez en cuando repite que debería dejarlos, no puede imaginarse su vida sin tabaco.

"El motivo principal que tendría para dejarlo sería el olor que provoca, es lo que más asco me da. La gente cree que dejarlo es muy fácil pero cuando me lo planteo me entra angustia y pienso que no voy a ser capaz; también está el miedo a engordar. He intentado dejarlo varias veces pero he recaído. Forma parte de mí y es difícil abandonar algo que te gusta, aunque sepas que es malo. El tabaco me da seguridad; cuando camino sola por la noche me da la impresión de que me ven menos débil si voy fumando. También me ayuda si estoy nerviosa, estresada o cuando me bloqueo en el trabajo".

"Pienso que está bien que haya sitios en los que no se pueda fumar, por ejemplo en el puesto de trabajo, para no molestar a las personas de alrededor. Ahora respeto más a mi compañera de piso, que no aguanta el tabaco, y me voy a fumar a otra habitación. Entiendo que se prohíba el tabaco en un restaurante, por la comida, pero lo comprendo menos en un bar. No me parece bien estar tomando una copa y tenerme que ir a fumar a una zona determinada. En España, al menos no se va a prohibir completamente el consumo en los 'pubs'. Aquí saben que el producto les da beneficios, sería ridículo decir a la población que fume en la calle. De todos modos, si realmente quieren que la gente lo deje, que lo ilegalicen".







Andrés: a la espera de la nueva ley antitabaco

Andrés Burgaz es el director de comunicación de uno de los bares irlandeses más frecuentados de Madrid, el 'Irish Rover'. Oficinistas, estudiantes y algún que otro futbolista 'galáctico' se mezclan en un ambiente en el que no suele faltar el alcohol y el tabaco. Aunque las zonas para no fumadores se limitan a una serie de mesas reservadas a la hora de la comida, en 2006 este local tendrá que reestructurarse para seguir permitiendo el uso de cigarrillos en él. Compuesto por unos 500 metros cuadrados, distribuidos en dos plantas, las zonas destinadas a fumadores no podrán ocupar más del 30% de la superficie.

"Este tipo de medidas no nos parecen mal, pretenden velar por la salud de la gente. Creemos que nuestra clientela se irá acostumbrando porque el cambio no sólo será en nuestro bar sino en todos los sitios. Lo que sí esperamos es que cuando la ley entre en vigor nos den un tiempo para ir adaptando todo de forma paulatina. Un camarero irlandés nos ha contado que en los 'pubs' de Dublín -donde no se puede consumir tabaco y no hay salas de fumadores- se han puesto estufas en el exterior para que la gente fume allí".

"Lo importante es usar el sentido común, no se trata de criminalizar al fumador. Si le das una opción, le dices que puede consumir en un área específica del local, no tiene por qué tomárselo mal. A los camareros que fuman se les darán descansos para que puedan irse a las zonas en las que estará permitido el uso de cigarrillos. Se trata de respetar a todos y de ofrecer alternativas. A día de hoy, que yo sepa, en nuestro bar ningún camarero ni cliente se ha quejado por el humo, cuidamos mucho la ventilación".







Cristina: ocho meses sin encender un pitillo

La cabeza bien alta y una amplia sonrisa. Cristina López lleva ocho meses alejada de un vicio que adoptó en plena adolescencia "por hacerse la mayor". Tiene 32 años y reconoce que es duro abandonar el tabaco, sobre todo sin ayuda, pero señala que se puede lograr si uno está convencido. Enfermera de profesión, esta ex fumadora pertenece a uno de los sectores en los que más se fuma, el sanitario. Se acabó el recomendar a los pacientes que abandonen un hábito tóxico que ella misma tenía.

"El 13 de junio cumplo nueve meses. Yo era de las que fumaba en ayunas pero una tarde me quedé sin tabaco y decidí no comprar más. Al principio lo hice sola pero desde la segunda quincena empecé a tomar uno o dos chicles diarios. Me considero una persona enferma, esto es una adicción, y he tenido que cambiar algunos hábitos como salir menos, ya que todavía no he desligado el tabaco del alcohol. Creo que ya he pasado lo peor, he engordado -uno de los motivos principales para no dejarlo- pero ahora ya estoy perdiendo peso".

"Para mí el tabaco era un placer y ahora creo que es una droga absurda. No sé qué es lo que tiene que crea una adicción tan fuerte. De todas formas, soy bastante tolerante con los fumadores. En mi casa puede fumar todo el que quiera, no se trata de que sean unos apestados. Cuando vienen les indico donde está el 'kit' del fumador y ya está. Se trata de establecer una tolerancia mutua. Habrá personas que no abandonen los cigarrillos y no hay que convertirlos en unos apestados. Es complicado dejarlo y es fundamental el apoyo de los médicos y los psicólogos".




Fuente: www.elmundo.es




Nueve de cada diez fumadores están convencidos de que dejar de fumar depende de la voluntad, pero la mitad de los que lo intentan declaran que es lo más difícil que han intentado en su vida. La nicotina engancha mucho y por eso dejar de fumar requiere en muchos casos, mucha ayuda.



La sola advertencia que asegura que fumar es perjudicial para la salud parece no ser suficiente para quienes la leen en las innumerables publicidades de cigarrillos y hasta en los mismísimos atados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al tabaquismo como una enfermedad contagiosa que se transmite a través de las innumerables imágenes publicitarias que desbordan las pantallas de televisión y los millones de carteles que tapizan las ciudades de todo el mundo. Cierto es que también hizo lo suyo el cine, a través de la fabricación de mitos, con sus hombres duros y sus mujeres fatales, fumadores todos. Para saber más acerca de esta adicción que afecta a gente de todas las edades, Infobae.com consultó a los doctores Alejandro Videla, neumonólogo y director del Consultorio de Cesación Tabáquica del Hospital Austral, y Reynaldo Smith, neumonólogo y coordinador de la Unidad Especializada en Tabaquismo del Hospital Británico de Buenos Aires.




¿Por qué cuesta tanto dejar de fumar?

Alejandro Videla: Dejar de fumar cuesta porque el tabaquismo es una adicción compleja, apoyada sobre tres aspectos: uno biológico, que es el efecto de la nicotina en el cerebro, uno comportamental, que hace que la persona vincule todas sus actividades placenteras y su manejo de las situaciones de tensión al cigarrillo, y uno social, por el que la persona se relaciona con los demás a través del cigarrillo, que sobre todo en la adolescencia, ayuda a construir una imagen personal. Se empieza a fumar por el mecanismo social y después se establece la dependencia neurobiológica.

Reynaldo Smith: Desde el punto de vista médico el tabaquismo es una adicción y ésta es la principal razón por la cual al fumador le cuesta abandonar el consumo. La nicotina es la droga que determina que el fumador sea adicto. El síndrome de abstinencia hace que el fumador necesite encender otro cigarrillo para incorporar la dosis de nicotina habitual en su organismo. Para comprender el proceso de la adicción nicotínica es necesario recorrer la neurobiología de la adicción.


¿Cómo actúan las sustancias que componen el cigarrillo? ¿Por qué generan adicción?

Alejandro Videla: El responsable químico de la adicción es la nicotina, que se une a receptores específicos localizados en las partes más profundas del cerebro. Al unirse a esos receptores produce mejoría del ánimo, de la atención y estimulación general. La inhalación frecuente de nicotina genera aumento del número de receptores, entonces la persona necesita fumar más para obtener el mismo efecto. Además de la nicotina, que es una sustancia adictiva pero relativamente inocua, el cigarrillo contiene 400 sustancias químicas, muchas de las cuales son carcinógenas o tóxicas, como el alquitrán, monóxido de carbono, amoníaco, arsénico, etc.. Estas sustancias son las responsables de que una persona fumadora viva en promedio 10 años menos que una no fumadora.

Reynaldo Smith: El cerebro tiene receptores para la nicotina. Está demostrado que a mayor consumo de nicotina existe mayor número de receptores cerebrales para ella. Estudios de experimentación con animales demostraron que quienes estaban expuestos a la nicotina aumentaban hasta el 100% estos receptores. La nicotina penetra en la sangre a través de los pulmones y llega al sistema nervioso central en apenas 7 a 10 segundos. Allí se une a los receptores correspondientes y produce la liberación de diversas neurohormonas -dopamina, adrenalina, noradrenalina, serotonina, etc-. Estas sustancias químicas son las responsables de las sensaciones sedantes, antidepresivas, de placer o alegría, así como la disminución del apetito, el aumento de la concentración y la atención, generando una sensación de bienestar denominada recompensa positiva. Cuando el organismo no recibe la dosis de nicotina acostumbrada, dispara una violenta reacción llamada síndrome de abstinencia. Unas pocas horas después de que el fumador se abstiene de fumar experimenta síntomas tremendamente molestos (enojo, irritabilidad, angustia, depresión, insomnio, alteraciones en la capacidad de atender y concentrarse, aumento del apetito). Claro que la nicotina es apenas una de las 400 sustancias químicas escondidas detrás de la presunta inocencia de un cigarrillo. Su poder es tal que según estimaciones internacionales, ninguna droga, guerra, epidemia o catástrofe ha matado tanta gente en la historia de la humanidad como lo hizo el tabaco.


¿Puede una persona decidir abandonar y lograrlo sola? ¿Es bueno que lo haga de un día para otro o debe seguirse un método?

Alejandro Videla: Como el organismo sufre la falta brusca de la nicotina, el 95% de las personas que dejan de golpe y sin apoyo vuelven a fumar en el intervalo de un año. Por eso dejar no es sólo cuestión de fuerza de voluntad sino que se trata de combatir una adicción y se puede lograr un porcentaje mucho mayor de éxito si se encara dejar de fumar en el contexto de un tratamiento supervisado que prevea tratar los tres aspectos de la adicción.


¿Cuál es la eficacia de los tratamientos para abandonar? (parches, chicles)

Alejandro Videla: Existen tres procedimientos efectivos para dejar de fumar: reemplazar la nicotina del cigarrillo por productos que entregan nicotina de forma no adictiva, y permiten dejar el cigarrillo, un antidepresivo llamado Bupropion y un medicamento que bloquea los receptores de la nicotina, la Vareniclina. Estos medicamentos duplican y hasta triplican las posibilidades de éxito de dejar de fumar. Pero son aún más efectivos si se combinan con apoyo cognitivo conductual.


Fuente: respireonline.com




  • Un estudio explica cómo las circunstancias incitan al consumo adictivo de drogas
  • La nicotina o la cocaína refuerzan las memorias de las vivencias asociadas a su uso


Desengancharse de una droga es un proceso costoso que conlleva, a menudo, un cambio de hábitos radical encaminado a sacar a la persona del ambiente relacionado con el consumo. Las raíces de la dependencia que generan la nicotina o la cocaína son más profundas de lo que se pensaba. Ésta no se limita a una recompensa placentera sino que implica el refuerzo de ciertos recuerdos, como el sitio o las circunstancias habituales de consumo, que motivan al sujeto a continuar con su uso.

Fumar sólo cuando otros lo hacen, ser incapaz de perdonar el cigarro de después de comer o tener que esnifar una raya cuando se han tomado algunas copas. Las evidencias científicas y empíricas indican que la información contextual, espacial y del lugar está relacionada con las vivencias relativas a la toma de drogas hasta el punto de que las circunstancias empujan muchas veces a su consumo.

Aunque suene a excusa, no lo es. Esa es la conclusión de un trabajo publicado en la revista 'Neuron', que ha analizado el efecto de la nicotina sobre los procesos de aprendizaje y memorización en ratones. Sus conclusiones señalan que tanto el consumo adictivo de una droga como los acontecimientos que lo rodean pueden considerarse aprendizaje condicionado.

Para que nuestro cerebro aprenda y memorice necesita modificar constantemente sus conexiones en el hipocampo. Este fenómeno se conoce como plasticidad neuronal e implica cambios en las sinapsis neuronales existentes (intensidad, funcionalidad), desaparición y aparición de otras nuevas. El neurotransmisor implicado en estos cambios es la dopamina.

El rol de la dopamina en el desarrollo de una adicción es bien conocido, gracias a los estudios 'in vitro' y con animales vivos sedados. Sin embargo, estos experimentos no permiten conocer las consecuencias últimas que la exposición a la nicotina, por ejemplo, causa en el cerebro.

¿Por qué cuesta tanto dejar el cigarro del café?

Al trabajar con ratones vivos en movimiento, los autores de este estudio, procedentes del Baylor College of Medicine de Houston (Estados Unidos) pudieron salvar esa barrera. Los animales, a los que se les habían implantado electrodos en el cerebro para recoger la actividad de las neuronas del hipocampo, podían deambular libremente por dos compartimentos en los que recibían bien una dosis de nicotina bien una de solución salina (inocua).

"El cambio en la actividad cerebral era alucinante", ha explicado uno de los autores, John Dani, profesor de neurociencia de Baylor. "Comparado con las inyecciones salinas, la nicotina fortalecía las conexiones neuronales; a veces hasta un 200%. Este fortalecimiento indica formación de nuevas memorias".

Eso es lo que ocurría en el cerebro de los animales, ¿pero qué se veía desde fuera? Dani y su colega Jianrong Tang observaron el comportamiento de los roedores y comprobaron que pasaban más tiempo en el compartimento en el que recibían la nicotina. La actividad desencadenada por la nicotina en el hipocampo sólo podía indicar una cosa: habían aprendido a preferir ese espacio.

Estos hallazgos concuerdan con la idea de que las memorias asociadas con comportamientos adictivos se transforman en motivaciones internas para seguir con el consumo de esa droga. Como salir por la noche incita a esnifar cocaína, beber café a encender un cigarro o tomar éxtasis a fumar porros.

Fuente: elmundo.es




Aquellos niños cuyas madres han fumado una cajetilla de tabaco o más durante el embarazo serán el doble de propensos a ser adictos a la nicotina cuando lleguen a la edad adulta.



La exposición al tabaco altera la estructura cerebral del feto, traduciéndose en una mayor disposición a ser dependientes de los cigarrillos. Los resultados no quieren decir que los niños cuyas madres han fumado durante la gestación consuman más cigarrillos sino que "si lo intentan tienen más riesgo de llegar a ser dependientes" comenta el doctor Stephen L. Buka, de la Universidad de Harvard en Boston (Estados Unidos) y principal autor del estudio.

Los investigadores realizaron entrevistas a 1.248 mujeres embarazadas y les preguntaron sobre sus hábitos tabáquicos. Una vez dieron a luz, se volvió a contactar con sus hijos cuando ya eran adultos y se les interrogó sobre sus propias costumbres. Más del 60% de las mujeres entrevistadas habían fumado durante su embarazo y alrededor del 35% habían consumido al menos un paquete de cigarrillos en alguna ocasión a lo largo de la gestación. La explicación a ese gran porcentaje de fumadoras se debe, según explica este médico, a que los datos son de hace muchos años, cuando todavía no había conciencia de lo perjudicial que era el tabaco para el feto.

adictos desde el utero


Tras analizar los datos, lo que se detectó es que los niños de las mujeres más fumadoras durante su embarazo, fueron el doble más propensos a la adicción a la nicotina durante su etapa adulta que aquellos de madres que no presentaron este hábito tóxico a lo largo de la gestación. Esta tendencia a la adicción no se registró en aquellos adultos cuyas madres fumaron menos de un paquete en su embarazo, según explican los autores del estudio publicado en el 'American Journal of Psychiatry'. Los autores sugieren que las madres que han fumando durante el embarazo lo siguen haciendo tras el parto y el efecto de la nicotina que se filtra a través de la leche materna y al respirar el aire del hogar, se suma al que tuvo lugar a lo largo de la gestación, todo ello afecta a la estructura cerebral del bebé. Esta exposición al tabaco parece que no afecta a la adicción a otras sustancias como la marihuana.

Se estima que en Estados Unidos el 12% de las mujeres que dan a luz fumaron durante su embarazo, lo que da un resultado de que 500.000 bebés han estado expuestos al humo del tabaco antes de su nacimiento. Este hecho puede ocasionar otros trastornos como un mayor riesgo de abortos, de bajo peso del recién nacido y de muerte súbita infantil


elmundo.es

La adicción es una enfermedad primaria, que afecta al cerebro, caracterizada por una conducta repetida que surge de una necesidad orgánica o psicológica, que escapa del control del individuo. Está constituida por un conjunto de signos y síntomas característicos, que dependen de la personalidad de cada adicto, así como de las circunstancias socio-culturales que lo rodean. La adicción es, frecuentemente, progresiva, es decir, la enfermedad persiste a lo largo del tiempo y los cambios físicos, emocionales y sociales son acumulativos y progresan mientras el uso continúa. La adicción suele causar muerte prematura a través de complicaciones orgánicas que involucran al cerebro, hígado, corazón, y otros órganos, dependiendo del tipo de adicción y contribuye a la ocurrencia de suicidios, homicidios, violencia, maltrato, violación y abuso sexual, accidentes y otros eventos traumáticos interpersonales y/o familiares.

Los cambios bioquímicos que suceden en el cerebro del adicto son los responsables de la compulsión observada en los episodios del consumo descontrolado, así como de muchas de las perturbaciones cognitivas propias de la adicción. Las últimas investigaciones implican a diversos neurotransmisores como factores claves en el desarrollo de la sintomatología adictiva. Los neurotransmisores (Dopamina, Endorfinas, son sustancias químicas naturales que existen dentro del cerebro y que son responsables de las actividades cerebrales, entre otras: la motivación, las emociones y los instintos. Estas sustancias naturales son las que median en el estado de ánimo provocando euforia o desgano, de acuerdo a una sucesión compleja de estímulos, condicionamientos y aprendizajes, cuyo objetivo es el de responder constructivamente a los estímulos del medio ambiente.

Las sustancias psicotrópicas externas o drogas, así como los estados de excitación extrema provenientes de conductas de estimulación, afectan estos neurotransmisores de manera que el cerebro los produce en exceso. Estos cambios, unidos a la predisposición a la adicción, producen una respuesta aberrante, que es el reflejo de un desequilibrio bioquímico persistente.


bioquimica adiccion



Las dos partes en las que puede dividirse el cerebro, en términos de función y de vías neurológicas, son responsables de la adicción:

El cerebro racional, correspondiente a la corteza cerebral, en ella se asientan las funciones superiores intelectuales y abstractas. En el proceso de adicción esta área también se afecta produciéndose el sistema desilusional de la adicción, el cual es un conjunto de pensamientos adictivos que complotan junto al cerebro primitivo para facilitar y mantener activo el proceso adictivo;

El cerebro primitivo, que incluye el área de funciones vitales, las zonas mediadoras de las emociones y estados de ánimo, la generación de instintos de supervivencia y regulación corporal. Esta parte del cerebro esta involucrada directamente en el desarrollo de la adicción, y allí se encuentran los desequilibrios bioquímicos responsables de la compulsión, la memoria eufórica y los deseos automáticos, además del sistema de recompensa cerebral.

El sistema de recompensa cerebral es un sistema cerebral encargado de mediar en las repuestas de condicionamiento a los estímulos, produciendo recompensas bioquímicas a las repuestas adecuadas, para manejar constructivamente los estímulos. La estimulación excesiva de este sistema conlleva, en las personas predispuestas, a cambios bioquímicos permanentes, que median la reacción adictiva, de modo que cambia su funcionamiento y su respuesta a los estímulos ambientales. Este el sistema más importante implicado en el desarrollo de la adicción.

Síntomas Comunes de la Adicción

- Pérdida del control de la adicción, caracterizado por episodios de trastornos compulsivos;

- Negación o autoengaño, cuya función es la de separar al adicto de la conciencia que las consecuencias que la adicción tienen en su vida, reduciendo así la ansiedad;

- Daño o deterioro progresivo de la calidad de vida de la persona debido a las consecuencias negativas de la práctica de la conducta adictiva;

- Memoria eufórica de episodios del pasado, con el consiguiente olvido del sufrimiento o de las consecuencias negativas de la actividad adictiva. Esta es una de la causas de la dificultad de la rehabilitación y de las recaídas;

- Distorsión del pensamiento, desvinculándose el adicto de la realidad de sus enfermedad;

- Obsesión o preocupación excesiva con respecto a las situaciones de uso, ya sea consumo de sustancias psicotrópicas o prácticas de conductas;

- Parálisis emocional, producto de los cambios bioquímicos en el cerebro, además de las distorsiones psico-emocionales del proceso adictivo. Dificultad para identificar, manejar e interpretar los sentimientos, así como una actitud de intolerancia a algunas emociones, buscando el uso como una forma de anestesia emocional.

En el origen de la adicción están involucrados factores biológicos, genéticos, psicológicos, y sociales.

Adicción Psicológica o de Conducta

Dentro de este grupo existen una gran variedad de adicciones, aunque, además de no tener un origen químico, su elemento común es un desorden y descontrol en algún aspecto de la conducta diaria. Muchas de estas adicciones vienen provocadas por otros desajustes emocionales debido al entorno familiar, de trabajo, de amistades, etc. Dentro de este grupo se incluye la ludopatía o adicción al juego. En España, esta adicción es tres veces mayor en hombre que en mujeres. Además, un 76 por ciento de los jugadores patológicos tienen tendencia a sufrir algún tipo de desorden emocional, mientras que un 28 por ciento tiene depresiones recurrentes.

En los últimos años, el número de adictos al trabajo ha aumentado como consecuencia de la evasión de los problemas personales. El 8% de la población activa española dedica más de 12 horas al día a su profesión voluntariamente. La ciberadicción o adicción a Internet puede ser detectable cuando las personas pasan 40 o más horas por semana en la Web, durante un período de 12 meses.

Adicción a las relaciones (codependencia), al sexo (hipersexualidad) y/o pornografía se caracteriza por una necesidad incontrolable de sexo de todo tipo, desde relaciones sexuales con otras personas hasta masturbación o consumo de pornografía. Se estima que hasta el 6% de la población lo padece, y que sólo el 2% de los afectados son mujeres. Tiene tratamiento siempre y cuando la persona que lo padece sea capaz de reconocerlo.

El adicto a la Religión y a las Sectas usa a Dios como si fuera una droga para suavizar los problemas y escapar de ellos. Como en otras adicciones está relacionado con la baja autoestima, la culpabilidad, el miedo, la vergüenza, los sentimientos de aislamiento y de sentimiento de diferencia con los demás. La anorexia y la bulimia son enfermedades asociadas a la adicción a la comida.



cerebro adicto




Adicción química

Se caracterizan por una dependencia física y psicológica de una sustancia, que se escapa del control voluntario de la persona, por tanto, estas adicciones hacen referencia a las drogas, sean legales o ilegales. Se las puede clasificar según sus efectos sobre el Sistema Nervioso Central (SNC):

Efectos depresores del SNC: bloquean el funcionamiento del cerebro. Se incluyen los opiáceos (heroína, morfina, metadona), los tranquilizantes (valium, tranxilium...) y los hipnóticos (barbitúricos).

Efectos estimulantes del SNC: aceleran el funcionamiento del cerebro.
Se dividen en estimulantes mayores (anfetaminas, cocaína) y en estimulantes menores (nicotina).

Efectos perturbadores del SNC: alteran el funcionamiento del cerebro, dando lugar a distorsiones en la percepción o alucinaciones. Las sustancias que producen estos efectos son los alucinógenos (LSD), los derivados del cannabis (marihuana, hachís), los inhalantes (acetonas, benzenos) y las drogas de diseño como el éxtasis.


Fuente: cienciapopular.com


Científicos han descubierto que los hombres aumentan las posibilidades de sufrir alopecia gracias a esta adicción, la cual afecta a 16 millones de mexicanos



En México cerca de 16 millones de personas son adictas al tabaco, reporta una nota de El Universal. El fumar genera diferentes tipos de daños al organismo, entre ellos problemas cardiacos, tumores cancerígenos en varias partes del cuerpo y disfunciones sexuales.

Estudios realizados en la Universidad de Taiwan, añaden que aquellos hombres que tienen antecedentes familiares de calvicie, aumentan sus posibilidades de sufrir alopecia si son adictos al tabaco. El cigarro afecta directamente la irrigación sanguínea y el ADN del cuero cabelludo.

Fumar un promedio de 20 cigarrillos al día propicia la aparición de la alopecia androgénica, la cual suele iniciarse con la pérdida de cabello en la coronilla, frente y deja ver amplias entradas en la frente, hasta dejarlo en forma en herradura o caerse por completo.


Calvicie, una razón más para dejar de fumar

Algunos datos de interés sobre el tabaquismo:

1. En México se registran diariamente 165 muertes relacionadas al cigarro.

2. En el mundo existen 1.3 mil millones de fumadores, pero se estima que en 2025 la cifra crecerá a 1.7 mil millones.

3. De los 4 mil químicos que posee el cigarro, la nicotina es el que más daños produce al organismo

4. Los fumadores pasivos también sufren daños considerables. 30 segundos expuestos al humo del cigarro aumentan las posibilidades de sufrir problemas cardiacos

5. Se calcula que en 2020 morirán más de 10 millones de personas en el mundo a consecuencia del cigarro.

6. El mexicano comienza a fumar desde los 13 años

7. 72 horas después de haber dejado el cigarro, es posible comenzar a respirar de forma sana

8. Llegar a 1 año sin fumar, reduce los riesgos de padecer una enfermedad cardiaca en un 50%

Fuente: www.laregiontam.com.mx




Dejar de fumar no siempre es una cuestión de voluntad, ya que en el tema del tabaquismo hay muchos mitos que no son verdad, ya que entre otras cosas hay las técnicas de acupuntura e hipnosis que no se han demostrado eficaces para estos tratamientos contra el tabaco, ya que los casos en los que ha funcionado, hay una gran parte debida a la voluntad del paciente.

La Organización Mundial de la Salud determina que el tabaquismo es una enfermedad crónica, por cuanto el fumador que ya no fuma se convierte en un ex fumador, nunca en un no fumador, y eso hace que un solo cigarro al cabo de años sin fumar, pueda provocar una recaída en el hábito del tabaco.

Hay dos mecanismos que influyen a ello, por un lado el número de receptores a la nicotina que es más alto en las personas que han fumado que las que no han fumado nunca, y por otro lado esta el propio hábito y costumbre de fumar, que hace que las personas recaigan siendo conscientes de que ahora fuman menos pero es seguro que volverán a fumar la misma o mayor cantidad de tabaco que antes.


Métodos para dejar el tabaco

De media se estima que para lograr el abandono total del tabaco se precisa una media de tres intentos de abandono, y el fracaso de toda terapia es no lograr que los fumadores hagan intento alguno por dejarlo, comenta Antonio Baena, Psicólogo de la Unidad de Tabaquismo del Hospital de Bellvitge de Barcelona.

Dejar de fumar con tratamiento farmacológico o psicológico no es caro, ya que al precio del tabaco se ha de sumar el precio de la salud, y por ejemplo los parches tienen un precio parecido al del tabaco.

Entre los mitos que hay que desmitificar es que el consumo de sólo tres o cinco cigarros al día no es pernicioso para la salud, cosa falsa ya que hay personas que fuman 40 cigarrillos y no ven afectada su salud, y por el contrario gente poca fumadora sufre múltiples enfermedades vinculadas al tabaco. Otra falsedad es que el tabaco light es menos dañino que el normal, ya que no hay un solo estudio que demuestre eso.

Las terapias sustitutivas de nicotina tipo Nicorette tienen gran eficacia, pese a que muchos pacientes al ver un chicle o un parche no cumplen con las dosis fijadas para abandonar el tabaco, no lo relacionan con un fármaco, y muchas personas no hacen un buen uso de los mismos, ya que al liberar nicotina, mucha gente los mastica con fruición y sin seguir las pautas marcadas de liberación de nicotina, provocando alteraciones estomacales.

Mucha gente quiere dejar de fumar y la mayoría creen que lo pueden dejar cuando ellos lo crean conveniente, y ello es el gran error para retrasar ese abandono total. Las personas que acuden a un centro con ese objetivo y vienen convencidas y por su propio pié, acostumbran a cumplir con el objetivo pese al esfuerzo que les representa.


Reproducir Entrevista a Antonio Baena, Psicólogo de la Unidad de Tabaquismo del Hospital de Bellvitge de Barcelona (10:34 minutos)





Fuente: www.vivirmejor.es



El suspenso y el miedo son algunos de los ingredientes más atractivos del cine.



Seguramente todos recordaremos aquellas tardes, en que fascinados, cerrábamos los ojos ante una escena de nuestra película favorita. Hoy parece que muchos continúan con los ojos cerrados, y no se trata ahora de un pasatiempo o de ficción. El verdadero terror es el que se esconde cada día en nuestras propias casas, en nuestros trabajos, en las escuelas de nuestros niños. Un enemigo acecha, no podemos verlo, no podemos luchar contra su presencia solo sabemos que él está allí. Entre nosotros.

Nicolás Maquiavelo (1469-1527) en su obra El Príncipe desenmascara la naturaleza política del ejercicio del poder. Concibe al Príncipe como un artista que conjuga el arte de la política con el arte de la guerra. “Un Príncipe que está obligado a utilizar correctamente la bestia. Es necesario ser zorra para conocer las trampas y ser león para amedrentar a los lobos.”


Momento de decisión

Así, para el mundo del tabaco el Príncipe está –sin dudas– representado por la industria tabacalera. No importan demasiado las restricciones, las advertencias o el simple saber que deviene de la investigación. Cada día más y más personas sucumbirán a los efectos dañinos del cigarrillo. Cada día más niños y adolescentes serán atrapados por una adicción que se les ofrece legalmente, aunque tenuemente maquillada.

En Gerasa, Jesús dialoga con un hombre: "¿Cuál es tu nombre? Él respondió: "Mi nombre es Legión, porque somos muchos".


En 1973 la película “El exorcista” dirigida por William Friedkin con un guión basado en la novela homónima de William Peter Blatty atrajo la atención del mundo hacia ese recóndito y secreto lugar en el que el mal acecha.

Afortunadamente no es necesario recurrir a medidas tan extremas para erradicar el tabaquismo de nuestras sociedades. Sólo hace falta tomar la decisión de enfrentar al Príncipe en su terreno, educar, legislar, en suma. Gobernar.

Fuente: www.tabacoupdate.com.ar




¿Qué es el “snus”? ¿Es seguro?

El “snus” es un tipo de rapé húmedo usado por primera vez en Suecia. A menudo viene con sabor a especies o frutas, y usualmente es empacado en bolsas delgadas parecidas a las bolsas de té. También se vende sin empaque, como un polvo húmedo. Como el tabaco en polvo y los otros productos de tabaco de uso oral, el "snus" se coloca entre la encía y los tejidos de la boca donde el jugo es absorbido y llega al cuerpo.

Debido a que es calentado durante su elaboración, el “snus” sueco tiene menos nitrosaminas específicas del tabaco (remítase a la sección anterior “¿Son los productos de tabaco de uso oral alternativas seguras a fumar cigarrillos?”) que se sabe que causan cáncer. Los usuarios del “snus” en Suecia tienen tasas menores de varios tipos de cáncer que los fumadores suecos. Debido a esto, algunas personas creen que el “snus” es más “seguro”. Sin embargo, los usuarios del “snus” tienen un riesgo mayor de cáncer del páncreas que los no usuarios. Además presentan llagas o manchas en la boca (lesiones), específicamente donde se coloca el “snus”. Tal parece que los usuarios del “snus” padecen de cáncer de la boca con más frecuencia que las personas que no lo usan, aunque se necesitan más estudios para confirmar esto.

Puesto que a los vendedores de tabaco en los Estados Unidos no se les requiere indicar lo que contienen sus productos, sería difícil saber cómo comparan las versiones de “snus” en los Estados Unidos con las versiones en Suecia sin haber hecho estudios aquí. Debido a que el “snus” acaba de ser lanzado en los Estados Unidos, resulta incierto saber qué otros problemas pudiera causar. No obstante, el “snus” no es una alternativa segura a fumar tabaco.


¿Cuáles son los riesgos a la salud que implica fumar puros o pipas?

Muchas personas ven el fumar cigarro como más “civilizado” y “sofisticado”, así como menos dañino que fumar cigarrillos. Sin embargo, tan sólo un cigarro grande puede contener tanto tabaco como una cajetilla completa de cigarrillos.

La mayoría de las substancias cancerígenas de los cigarrillos también se encuentran en los cigarros. Además, la mayoría de los cigarros tiene tanta nicotina como varios cigarrillos. Cuando los fumadores de puros inhalan, la nicotina es absorbida tan rápido como cuando se fuman cigarrillos. En las personas que no inhalan el humo, la nicotina es absorbida más lentamente a través de la membrana de la boca. La nicotina es altamente adictiva, se inhale o no.

El fumar puros o cigarros causa cánceres de pulmón, labios, lengua, boca, garganta (cavidad oral), faringe, esófago y probablemente cáncer de vejiga y de páncreas. Además comparados con las personas que no fuman, los fumadores tienen de más riesgo de morir de cáncer de la boca, la laringe, o el esófago. El riesgo de muerte por cáncer del pulmón no es tan alto para los fumadores de puros en comparación con los fumadores de cigarrillos. Sin embargo, ese riesgo sigue siendo muchas veces mayor que el de los no fumadores.

Los fumadores de cigarros que inhalan profundo y fuman varios cigarros al día también tienen mayor riesgo de padecer enfermedades cardiacas o enfermedades crónicas pulmonares.

Los fumadores de pipas tienen un riesgo mayor de morir de cánceres del pulmón, la garganta, el esófago, la laringe, el páncreas, el colon y el recto. Además, tienen un riesgo mayor de morir de enfermedades cardiacas, ataques al cerebro, y enfermedades crónicas del pulmón. El nivel de estos riesgos parece ser aproximadamente el mismo al de los fumadores de puros.

Fumar solamente puros (cigarros) o pipas no es una alternativa saludable a fumar cigarrillos.


¿Y qué de otras formas "exóticas" de fumar tabaco, como los
cigarrillos "clove", "bidis" y "hookahs"?


En años recientes, muchas formas de tabaco con sabor se han vuelto populares, especialmente entre los jóvenes. Los cigarrillos "clove" (kreteks), "bidis" y, más recientemente, "hookahs", a menudo atraen a las personas que quieren probar algo diferente. También les proveen a los jóvenes otra manera de experimentar con el tabaco. La imagen falsa de que estos productos son limpios, naturales y más seguros que los cigarrillos tradicionales parece atraer a algunos jóvenes que de otra manera no empezarían a fumar. Sin embargo, estos productos tienen muchos de los mismos riesgos que los cigarrillos regulares y otros productos de tabaco. Además, cada uno tiene otros efectos particulares de ese producto.

Cigarrillos "clove"

Los cigarrillos "clove", también llamados "kreteks", son importados principalmente desde Indonesia y contienen de 60% a 70% de tabaco y de 30% a 40% de especies molidas, aceite de especies, y otros aditivos. Los químicos en los "kreteks" han sido asociados con asma y otras enfermedades del pulmón.

Los usuarios a menudo tienen la noción errónea de que fumar cigarrillos "clove" es una opción segura que fumar tabaco. Sin embargo, estos cigarrillos son productos de tabaco con los mismos riesgos a la salud que los cigarrillos regulares. De hecho, han mostrado que emiten más nicotina, monóxido de carbono, y alquitrán que los cigarrillos regulares.

Bidis

Cigarrillos de sabores "bidis" o "beedies", son importados principalmente de India. Éstos son enrollados a mano en una hoja de tabaco sin procesar y amarrados con cordones de colores muy vivos en las puntas. Su popularidad ha crecido en los años recientes en parte debido a que están disponibles en muchos sabores similares a dulces, como fresa, vainilla y uva. Por lo general, cuestan menos que los cigarrillos regulares, y le proveen al fumador un estímulo rápido.

Aunque los "bidis" contienen menos tabaco que los cigarrillos regulares, administran niveles más altos de nicotina (el químico adictivo en el tabaco) y otras sustancias dañinas, como alquitrán y monóxido de carbono. Debido a que son más delgados que los cigarrillos comunes, se requiere aproximadamente el triple de fumaradas por cigarrillo. Estos cigarrillos no contienen filtro. Los bidis parecen tener todos los mismos riesgos, o más, que los cigarrillos comunes. Los riesgos de ataques al corazón, bronquitis crónica, y algunos cánceres son mucho más altos en los fumadores de bidis que en los no fumadores.

Hookah

Fumar "hookah" (o narghile) comenzó en el Medio Este. Los usuarios queman tabaco con sabor (llamado “shisha”) en una pipa de agua e inhalar el humo a través de una manguera larga. Recientemente, esto se ha vuelto a popular entre los jóvenes, especialmente en los campus universitarios. Por lo general, fumar “hookah” es un evento social que permite que los fumadores pasen tiempo juntos y conversen mientras pasan la pipa. Los "hookahs" han sido mercadeados como una alternativa segura a los cigarrillos debido a que el porcentaje de tabaco en el producto es bajo, y la gente cree que el agua filtra las toxinas. Este argumento de seguridad es falso. El agua no filtra muchas de las toxinas. De hecho, el humo del "hookahs” contiene más toxinas, tal como nicotina, monóxido de carbono, alquitrán y otras sustancias peligrosas en comparación con el humo del cigarrillo. Varios tipos de cáncer han sido asociados con fumar “hookah”. Además, el uso de “hookah” está relacionado con otros riesgos únicos que no están asociados con el hábito de fumar cigarrillos. Por ejemplo, las enfermedades infecciosas pueden propagarse al compartir la pipa o mediante la manera en que se prepara el tabaco.

Todas las formas de tabaco son peligrosas. Incluso si los riesgos a la salud fueran menores para algunos productos del tabaco en comparación con otros, todos los productos de tabaco contienen nicotina, lo que puede causar un aumento en su uso y adicción. No crea que el tabaco es seguro en ninguna cantidad o forma.


¿Qué puedo hacer con relación a cualquier daño que pudo haber ocurrido como resultado de fumar?

Si usted ha usado cualquier forma de tabaco ya sea en el pasado o en el presente infórmeselo a su proveedor de servicios de salud para que él o ella pueda asegurarse de que usted cuenta con la atención médica preventiva adecuada. Es bien sabido que el consumo de tabaco pone la salud en riesgo con ciertas enfermedades. Esto significa que parte de su atención médica debe enfocarse a lo relacionado con las pruebas de detección y medidas de prevención que contribuyan a mantenerle tan sano como sea posible. Por ejemplo, querrá tener la certeza de someter a revisión el interior de su boca en busca de cualquier cambio, y tener un examen bucal por su médico o dentista en caso de que encuentre algún cambio o problemas. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las revisiones de rutina deban incluir exámenes de la boca (cavidad bucal). Mediante esto, los consumidores de tabaco podrán identificar temprano cambios bucales y leucoplasia (manchas blancas en las membranas bucales). Puede que esto ayude a prevenir el cáncer bucal.

Debe tener en cuenta también cualquiera de las siguientes señales:

  • Cualquier cambio en la tos (por ejemplo, nota que hay más flema en su tos que lo normal).

  • Tos nueva.

  • Tos con sangre.

  • Ronquera.

  • Dificultades para respirar.

  • Respiración sibilante.

  • Dolores de cabeza.

  • Dolor en el pecho.

  • Pérdida de apetito.

  • Pérdida de peso.

  • Cansancio general (sentirse cansado todo el tiempo).

  • Infecciones respiratorias frecuentes o repetitivas.
  • Cualquiera de estos cambios pueden ser signos de cáncer del pulmón o de alguna condición pulmonar, y usted debe reportar inmediatamente cualquier síntoma a su doctor. Aunque estos cambios pueden ser signos de algún problema, muchas personas no notan los síntomas de cáncer pulmonar hasta que ya están en una etapa avanzada y se han propagado a otras partes del cuerpo.

    Recuerde que los consumidores de tabaco están además a un riesgo mayor de otros tipos de cáncer, dependiendo de sus hábitos de consumo de tabaco. Usted puede aprender más sobre los tipos de cáncer a los que pudieran estar en riesgo al consultar nuestro documento que proporciona información sobre el tipo de tabaco que consume (por ejemplo, Fumar cigarros). Puede que otros factores de riesgo para estos tipos de cáncer sean más importantes que su consumo de tabaco, pero debe conocer los riesgos adicionales que podrían aplicar a usted.

    Si tiene cualquier inquietud sobre su salud que pueda estar relacionada a su consumo de tabaco, por favor consulte a su proveedor de servicios de salud tan pronto como sea posible. Cuidar de sí mismo y obtener el tratamiento para los problemas menores le darán la mejor probabilidad de un tratamiento exitoso. Aunque la mejor manera de cuidar de sí mismo y de reducir su riesgo de problemas pulmonares que atenten contra su vida es dejar de consumir tabaco.



    Preguntas acerca del hábito de fumar, el tabaco y la salud (3ra. Parte)


    ¿Cómo afecta el consumo de tabaco a la economía?

    La industria tabacalera es uno de los negocios más lucrativos en este país, produciendo miles de millones de dólares al año. Sin embargo, los costos del hábito de fumar son mucho más altos que los ingresos provenientes de las ventas de cigarrillos.

  • El hábito de fumar causa más de $196 mil millones cada año en costos relacionados con la salud, incluyendo el costo de la pérdida de productividad causada por las muertes que provoca el fumar.

  • El costo promedio de los cuidados médicos relacionados con el fumar alcanzó más de $100 mil millones cada año entre 2000 y 2004. Esto significa $2,197 en gastos médicos adicionales por cada adulto que fuma por año hasta el 2004.

  • La pérdida en productividad relacionada con la mortalidad causada por los trabajadores que fuman también le costó más de $97 mil millones al año (promedio para 2000-2004) a la economía de los Estados Unidos.

  • Por cada cajetilla de cigarrillos vendidos o regalados en 2004, $5.34 fueron gastados en cuidado médico debido al hábito de fumar, y más $5.28 en pérdida de productividad, para un total de $10.62 por cajetilla.

  • ¿Puede el dejar de fumar realmente prolongar la vida del fumador?

    Sí. Nunca es tarde para abandonar el tabaco. Cuanto más temprano se deja de fumar, menores serán las probabilidades de contraer cáncer y otras enfermedades. El cuerpo empieza a restablecerse a partir de minutos de haber fumado el último cigarrillo.

    20 minutos después de abandonar el hábito
    Su ritmo cardiaco y su presión sanguínea bajan.

    12 horas después de abandonar el hábito
    El nivel de monóxido de carbono en la sangre se reduce hasta el valor normal.

    De 2 semanas a 3 meses después de abandonar el hábito
    Su circulación mejora y su función pulmonar aumenta.

    De 1 a 9 meses después de abandonar el hábito
    Disminuyen la tos, la congestión nasal, el cansancio y la dificultad para respirar; los cilios (estructuras parecidas a vellos pequeños que eliminan el moco de los pulmones) recuperan su función normal en los pulmones, lo que aumenta su capacidad para controlar las mucosidades, limpiar los pulmones y reducir el riesgo de las infecciones.

    1 año después de abandonar el hábito
    El riesgo excesivo de presentar una insuficiencia coronaria se reduce a la mitad del que tienen los fumadores.

    5 años después de abandonar el hábito
    De 5 a 15 años después de haber dejado el cigarrillo, el riesgo de sufrir un derrame cerebral se reduce al nivel de una persona que no fuma.

    10 años después de abandonar el hábito
    El índice de mortalidad debido al cáncer del pulmón se reduce a casi la mitad del que afronta una persona que fuma. Disminuye el riesgo de contraer cáncer de la boca, la garganta, el esófago, la vejiga, el cuello uterino y el páncreas.

    15 años después de abandonar el hábito
    El riesgo de padecer de insuficiencia coronaria es el mismo que el de una persona que no fuma.


    ¿Dejar el tabaco tiene algunos beneficios que podré notar
    inmediatamente?


    Dejar de fumar ofrece algunas recompensas que usted notará inmediatamente y algunas que se notarán lentamente con el paso del tiempo. Estos beneficios pueden mejorar mucho su vida diaria:

  • Los alimentos tendrán mejor sabor.

  • Su sentido del olfato se normaliza.

  • Su aliento, cabello y ropa huele mejor.

  • Sus dientes y uñas dejan de tener un color amarillento.

  • Las actividades que usualmente realiza le dejan con menos dificultad para respirar (por ejemplo, subir escaleras, quehacer doméstico, etc.).
  • Dejar de fumar también detiene los efectos dañinos del tabaco en su apariencia, incluyendo arrugas prematuras de su piel y enfermedades de las encías.


    ¿Supongamos que fumo durante un tiempo y después dejo de fumar?

    Fumar empieza a causar daños de inmediato y es altamente adictivo. Algunos estudios han determinado que la nicotina es tan adictiva como la heroína, la cocaína o el alcohol; fumar es la forma más común de adicción a las drogas en los Estados Unidos. Resulta mucho mejor no empezar nunca a fumar cigarrillos, ni convertirse en adicto a la nicotina, que fumar con la intención de dejar el hábito más tarde. Al igual que el alcohol, la heroína y la cocaína, la nicotina crea una tolerancia en el cuerpo y promueve la dependencia sicológica. Esto causa que sea mucho más difícil dejar de fumar, aunque con el apoyo adecuado se puede lograr.

    Cuando un ex fumador vuelve a fumar un cigarrillo, incluso años después de haberlo dejado, el cuerpo reacciona de la misma forma que cuando estaba fumando, lo que puede causar que la persona quiera volver a fumar. No piense que usted puede fumar por un corto período de tiempo y dejar el hábito cuando usted quiera; casi nunca es así de fácil.


    ¿Cómo logra la gente dejar de fumar exitosamente?

    Dejar de fumar no es fácil, y algunas personas tratan muchas veces antes de abandonar el hábito con éxito. Existen muchas maneras para dejar de fumar. Por ejemplo, algunas personas han tenido éxito ya sea dejando de fumar repentinamente, participando en El Gran Día de No Fumar (Great American Smokeout®) o usando otros métodos.

    No hay una manera perfecta de abandonar el hábito. Dejar de fumar definitivamente puede requerir el empleo de muchos métodos, incluyendo el uso de manuales sobre técnicas por etapas, la asistencia a clases de autoayuda o sesiones de orientación, ayuda a través de líneas telefónicas gratuitas con base en programas de orientación y/o el uso de terapias de reemplazo de nicotina u otras medicinas (vea la próxima pregunta). Los fumadores tal vez necesiten hacer cambios en su rutina diaria que les ayude a abandonar el hábito. Algunas personas pueden encontrar útil el apoyo a largo tiempo como el que ofrece “Nicotine Anonymous”. Para mejorar sus probabilidades de éxito, trate de emplear dos o más de estos métodos para ayudar a dejar el hábito.


    ¿Qué son las terapias de reemplazo de nicotina?

    Las terapias de reemplazo de nicotina son medicamentos que ayudan a disminuir o detener los síntomas de abstinencia del fumador ya que proveen una dosis controlada de nicotina sin los demás químicos dañinos del humo de cigarrillo. La terapia de reemplazo de nicotina se vende en forma de gomas de mascar o chicles, parches, aerosol o pastillas de nicotina para chupar (nicotina lozenges). La Food and Drug Administration (FDA) ha aprobado la venta de todos éstos como productos para ayudar a las personas a dejar de fumar. Las gomas de mascar o chicles, parches o pastillas de nicotina para chupar (nicotina lozenges) están disponibles sin receta médica, mientras que necesitará una receta para los aerosoles nasales y los inhaladores.

    Estos productos funcionan al ayudar a los fumadores a controlar sus respuestas físicas a medida que dejan de fumar. Para mejores resultados, los fumadores deben usar las terapias de reemplazo de nicotina junto con los programas de cambio de comportamiento que son diseñados para ayudar a los fumadores a romper su dependencia psicológica (mental) de los cigarrillos. Para más información sobre tales programas, llame a la Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345.

    No todas las personas pueden usar la terapia de reemplazo de nicotina. Aquellas que padecen de ciertas condiciones médicas y las embarazadas sólo deben usarla con la supervisión de un doctor. Siempre es una buena idea buscar la opinión y el apoyo de un doctor cuando se toma la decisión de dejar de fumar.

    El mejor tiempo para comenzar la terapia de reemplazo de nicotina es cuando usted empieza a tratar de abandonar el hábito. Muchos fumadores se preguntan si es posible comenzar a usar un programa de reemplazo de nicotina mientras aún están fumando. Existe algo de investigación con fumadores que usan la terapia de reemplazo de nicotina mientras fuman, pero los resultados aún son muy prematuros para saber con certeza si esto es peligroso para la salud. Lo más importante es asegurarse de que usted no está recibiendo una sobre dosis de nicotina, lo que puede afectar su corazón y en su circulación sanguínea. Si usted desea tratar de fumar y usar la terapia de reemplazo de nicotina mientras va disminuyendo el uso de cigarrillos, lo más seguro es estar bajo el cuidado de un doctor.


    ¿Existen otras medicinas o vacunas que ayuden a dejar de fumar?

    Sí. Algunos medicamentos que no contienen nicotina ya han sido aprobados como auxiliares para dejar de fumar.

    El bupropión (Zyban® o Wellbutrin®) era usado primero como un antidepresivo, y luego fue aprobado por la FDA para ayudar a las personas de dejar de fumar. Esta medicina no contiene nicotina y usted necesitará una receta para poder obtenerla. Este medicamento actúa sobre los agentes químicos del cerebro que están relacionados con los deseos de fumar. Puede usarse por sí solo o junto con la terapia de reemplazo de nicotina. Contrario al reemplazo de nicotina, usted comienza a tomar esta medicina una o dos semanas antes de dejar de fumar. Los nuevos medicamentos pueden ayudar a los fumadores (o ex-fumadores) a evitar que obtengan placer físico al fumar. Los medicamentos parecen funcionar evitando que la nicotina estimule el celebro, ya sea bloqueando los receptores del cerebro a los que normalmente se adhieren la nicotina, o previniendo que la nicotina llegue al cerebro (como en el caso de las vacunas).

    Uno de estos medicamentos, la vareniclina (Chantix), ha sido aprobado por la FDA para ayudar a dejar de fumar. La vareniclina es una pastilla que se toma dos veces al día, comenzando al menos una semana antes de la fecha que fijó para dejar de fumar. Una vez en el organismo, se adhiere a los receptores de nicotina en el cerebro reduciendo los efectos placenteros que se consiguen al fumar mientras que también reduce los síntomas de la abstinencia. Muchos estudios han reportado que la vareniclina puede incluso más que duplicar las probabilidades de dejar de fumar. Debido a que la vareniclina es un medicamento más reciente, no se ha llevado a cabo la investigación para determinar si su uso es seguro junto con los productos de reemplazo de nicotina. Sin embargo, la compañía que produce vareniclina notó que las personas que usan esta medicina junto con la terapia de reemplazo de nicotina presentan más efectos secundarios, tal como náuseas y dolores de cabeza.

    Para las personas que no han podido dejar de fumar usando la terapia de reemplazo de nicotina, el bupropión o la vareniclina, o quienes no pueden usar estos medicamentos, algunos médicos recetan medicinas que han sido aprobadas por la FDA para otros fines aparte de dejar de fumar. Por lo general, la nortriptilina se usa para tratar la depresión y la clonidina se emplea para tratar la alta presión arterial. Ambos medicamentos tienen restricciones sobre quién puede usarlos con seguridad. Las personas que toman estas medicinas necesitan observación médica debido a efectos secundarios que pueden presentarse rara vez, pero que son graves. Sin embargo, los estudios han demostrado que estas medicinas pueden hacer más fácil dejar de fumar en algunas personas, a pesar de que no han sido aprobadas por la FDA para este propósito.

    Otros medicamentos aún bajo estudio incluyen el rimonabant, el cual también es una tableta y en forma de vacunas que se administran en una serie de inyecciones. Los resultados de las pruebas preliminares de estos tratamientos nuevos han sido promisorios. Parecen ser seguros, y pueden ayudar a algunos fumadores a dejar el hábito o mantenerse sin fumar. Sin embargo, se necesitan estudios más abarcadores para mostrar que estos tratamientos son eficaces antes de que puedan ser aprobados por la FDA. Actualmente se están realizando muchos estudios abarcadores de estos tratamientos. Si prueban ser eficaces, uno o más de estos medicamentos podrían ser aprobados dentro de los próximos años.

    Sin embargo, resulta poco probable que cualquiera de estos medicamentos funcionará en cada persona. Por esta razón, usar métodos diferentes al mismo tiempo sigue siendo la mejor manera de aumentar la probabilidad de éxito. Para más información sobre cómo dejar de fumar y las medicinas que se pueden usar, vea el documento Pasos para dejar de fumar.


    ¿Dónde puedo obtener ayuda adicional?

    Es difícil dejar de fumar; sin embargo, ¡usted puede dejar de fumar! Más de 47 millones de personas que viven en los Estados Unidos han logrado dejar de fumar por siempre, y ahora existen más ex-fumadores que fumadores. Muchas organizaciones ofrecen información, consejos y otros servicios sobre cómo dejar de fumar y a dónde puede ir para solicitar ayuda. Su médico, dentista, hospital de área o empleador también son otros recursos buenos donde puede encontrar ayuda.


    Fuente: www.cancer.org