Un proyecto llevado a cabo el pasado mes de agosto en Sao Paulo y que coincidió con la entrada en vigor de la polémica ley que prohíbe fumar en espacios cerrados.
Dos plantas idénticas expuestas a la misma luz y al mismo riego diario; la única diferencia es que una de ellas representará a un fumador pasivo de veinte cigarrillos diarios durante una semana. El experimento pudo seguirse en vivo a través del sitio www.aplantaquefuma.com.br, por Twitter y televisión. La idea pretende mostrar el efecto del humo del tabaco en los seres vivos y el resultado no podía ser otro.
Si usted no fuma, no permita que nadie contamine el aire que usted respira.. la planta no puede elegir, usted sí..
Nunca fumó un cigarro Lorenza Palacios Sánchez, quien a sus 78 años murió de enfisema pulmonar que le ocasionó el tabaquismo de su esposo durante 25 años.
Los especialistas en adicciones revelan que los fumadores pasivos, que son las personas que no fuman pero que inhalan el humo del cigarro que echan los fumadores, reciben mayores daños a su salud y en este caso a la señora Lorenza Palacios le repercutió en sus pulmones.
A pesar del enfisema pulmonar que padecía, trabajaba todos los días y nunca se quejó de su espalda por lavar y planchar para sacar adelante a su hijo Ángel que ahora ya es un adulto, pero con discapacidad.
Era una mujer fuerte no sólo físicamente, sino también de espíritu, sabía el daño de sus pulmones, de ahí que la noche del lunes en que se sintió mal, cuando comenzó con vómito y luego sangró por la boca, llevó consigo todos sus documentos, acta de nacimiento, papeles del IMSS, inclusive un contrato de una fosa donde quería que la enterraran.
La pobreza contribuyó al padecimiento de una víctima más del tabaquismo, pues en ocasiones no tenían para comer, sobre todo cuando se quedaba sin trabajo al igual que su hijo. El martes por la noche aún cuando se sintió mal, no tuvieron para pagar un taxi para acudir al hospital y caminaron desde su humilde domicilio en el Médano del Perro hasta la clínica IMSS de Díaz Mirón.
Ayer sepultaron a esta mujer que es un ejemplo de madre, que luchó incansablemente por sacar adelante a su hijo que tiene una discapacidad.
Guardaba en ella misma todos los sufrimientos diarios, no tenía familiares, tampoco amigos, sólo conocidos a quienes recurría en busca de trabajo; muchas veces tuvieron que comer en comedores públicos al no tener empleo.
Semanas antes de su fallecimiento se presentó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos para valientemente presentar una queja contra un policía que le pegó injustificadamente en el rostro a su hijo con discapacidad, que trabajaba repartiendo volantes.
Lorenza partió con una sonrisa en el rostro, luego de tener la tranquilidad de que su hijo no está solo, que cuenta con Dios, también de que hay instituciones como Derechos Humanos que tienen la responsabilidad de hacer valer los derechos humanos de los discapacitados y de los más vulnerables, pero sobre todo de saber que su hijo cuenta con una comunidad de hermanos católicos dispuestos a ver por él y ayudarlo a crecer en la fe y en su vida.
Álex de la Iglesia y Achero Mañas denuncian en un documental los peligros del tabaquismo pasivo
El recién nombrado presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia, y el también cineasta Achero Mañas han unido sus fuerzas contra el tabaco al dirigir, junto a seis realizadores de publicidad, "El documental que cambiará la ley", un audiovisual que pretende demostrar que las sustancias tóxicas de los cigarrillos perjudican también a quienes no los consumen.
El trabajo, presentado este miércoles en Madrid, recoge 12 historias relacionadas con el tabaco y concluye, tras mezclar la sangre de un total de 50 famosos y ciudadanos anónimos fumadores y no fumadores, que los que no fuman es como si hubieran consumido siete cigarrillos, por sus niveles de cotinina en el organismo.
De esta manera, ha explicado Isabel Oriol, presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), una de las agrupaciones impulsoras del documental, el audiovisual quiere recordar que cuando hay humo en el ambiente, está repartido y llega a todas las personas, fumen o no. Pone de manifiesto, por tanto, ha añadido, que "cuando uno fuma, fumamos todos".
Por este motivo, tanto la AECC, como la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) y la Fundación Española del Corazón pidieron hoy al Gobierno que "no tenga miedo y amplíe la ley del tabaco para que no se permita fumar en ningún lugar público cerrado".
Durante la presentación del trabajo, Mañas ha asegurado que a veces es "muy difícil" dejar de fumar porque el ambiente no ayuda a hacerlo. Por eso, una de las historias que él ha dirigido para el documental está protagonizada por una embarazada que intenta luchar contra la nicotina y no puede, en parte, por el ambiente que la rodea.
A juicio de estos médicos y pacientes, la ampliación de la norma o la elaboración de una nueva ley debe recoger, además de la prohibición de fumar en todos los lugares públicos cerrados, la eliminación de la publicidad directa o indirecta del tabaco y la financiación por parte de la sanidad pública de los tratamientos para dejar de fumar.
Los pacientes, cardiólogos y neumólogos consideran también que una medida efectiva para disminuir el consumo de tabaco es la subida de sus impuestos, que aunque se han incrementado hace pocos días, "aún hay espacio para más" subidas, ha indicado Oriol. "El documental que cambiará la ley", que se estrenará mañana, jueves 25 de junio en los cines Cinesa de Madrid a las ocho de la tarde, se difundirá posteriormente por todas las comunidades autónomas y se está estudiando también la posibilidad de colgarlo en distintas páginas de Internet.
El humo no diferencia entre quien fuma y quien no, simplemente mata a todos por igual.
En el 2002, Heather Crowe era una camarera de 57años de Ottawa, Canadá, que contrajo cáncer de pulmón después de haber trabajado 40 años en restaurantes y bares, a pesar de que nunca había fumado.
Cuando le diagnosticaron cáncer terminal de pulmón, causado por el humo de segunda mano según los especialistas médicos, Heather hizo una campaña para que su enfermedad fuera declarada un daño laboral. La Junta de Seguridad en el Lugar de Trabajo de la Compañía Aseguradora de Ontario apoyó su reclamo, el primero reconocido por enfermedad causada por humo en el lugar de trabajo. Con la declaración formal de que su cáncer era el resultado de las condiciones del lugar de trabajo, Heather defendió incansablemente a los trabajadores para que fueran protegidos del humo de segunda mano. Habló en reuniones de ayuntamientos de ciudades y pueblos, y con los propietarios de bares y restaurantes, líderes del gobierno, estudiantes y promotores del control de tabaco a lo largo y ancho de Canadá.
En cada reunión, Heather describía honesta y poderosamente su dura experiencia personal con el cáncer. Heather desafiaba a cada persona para asegurarse de ser ella la última persona en morir a causa del humo pasivo. Mientras trabajaba con promotores del control de tabaco, Heather contó su historia en publicidades y en películas, creando uno de los llamados más conmovedores y memorables para la creación de espacios libres de humo.
La historia personal de Heather y su sufrimiento tan real y tangible hicieron imposible que los responsables de la toma de decisiones negaran el impacto de la exposición al humo de segunda mano en los lugares de trabajo y les obligaron a tomar medidas.
Cuando Heather comenzó su campaña, menos del 5 por ciento de la población en Canadá vivía en comunidades con leyes que protegían a los trabajadores de la industria de la hospitalidad del humo de segunda mano. Para fines de 2006, más del 80 por ciento de la población de Canadá tenía esta protección, gracias en gran parte al coraje y determinación de Heather.
Más adictos y más enganchados. Así son los fumadores que buscan hoy tratamientos para dejar de fumar. Poseen una dependencia mayor a la nicotina que la que tenían los fumadores de hace dos décadas, según un estudio de un grupo de investigadores estadounidenses presentado en el congreso de la asociación americana de enfermedades respiratorias. La conclusión tiene un valor importante a la hora de orientar los tratamientos para decir adiós definitivamente al tabaco. Se sabe que cuanto mayor es la dependencia de un fumador, más agresiva debe ser la terapia.
Los médicos del Centro para la Prevención de la Enfermedad Pulmonar de Palo Alto (California) han llegado a esta conclusión tras estudiar los niveles de dependencia de 600 fumadores que entraron en programas de deshabituación tabáquica durante tres periodos diferentes, entre 1989 y 2006.
En este estudio no se analizan las causas de la mayor adicción. Aunque se pueden presumir. Hace dos años un informe, realizado por el Departamento de Salud Pública de Massachusetts en 2006, encontró que la concentración de nicotina en la mayoría de los cigarrillos pasó a ser un 10% mayor desde 1998 a 2004.
Fumadores pasivos en España
La noticia del tabaco en España, según la Sociedad Española de Cardiología, es la situación de los fumadores pasivos. Denuncian que pese a la ley del tabaco, tres de cada cuatro no fumadores están expuestos al humo ambiental. Los datos pertenecen a un estudio realizado en la Unidad de Investigación y Control del Tabaquismo del Instituto Catalán de Oncología.Esta cifra es muy elevada en comparación con países europeos como Italia, Irlanda o Finlandia, donde menos de una cuarta parte de la población no fumadora está expuesta al humo ambiental del tabaco.
El 74,3% de los varones y el 70,1% de las mujeres no fumadoras están expuestos al humo ambiental de tabaco en alguno de los cuatro ámbitos estudiados (domicilio, trabajo/centro de estudios, ocio y trasporte).
La Sociedad Española de Cardiología reclama un endurecimiento de la ley para extender la prohibición de fumar en lugares públicos, incluida «sin excepciones» los establecimientos de hostelería.
El hábito de fumar tiene efectos adversos sobre la salud por todos conocidos. Aún así, no pocas personas deciden fumar o bien, siendo fumadores desde hace mucho tiempo, no logran dejar el tabaco. Es, en definitiva, una decisión personal. Pero algo muy distinto es recibir los efectos del tabaco en forma involuntaria. Quienes se ven obligados a respirar el aire viciado por el humo del cigarrillo se denominan fumadores pasivos, y en la actualidad hay un amplio movimiento internacional para proteger sus derechos.
El humo de segunda mano es el que inhala un fumador pasivo. Consiste en una mezcla del humo que producen cigarrillos, pipas o cigarros al quemarse, y el humo que exhalan los pulmones del fumador activo. Se llama también humo ambiental de tabaco, y entre sus componentes hay sustancias fuertemente irritantes. Pero lo más grave es que este humo de segunda mano puede causar cáncer de pulmón, también en las personas que no fuman, habiendo sido clasificado como un carcinógeno del Grupo A. Especialmente representa un riesgo serio para la salud de los niños pequeños que están en proceso de desarrollo.
Entre los más seriamente afectados por esta exposición están los bebés y los hijos pequeños de padres fumadores, para quienes aumenta el riesgo de infecciones en el sistema respiratorio inferior, como la pulmonía y la bronquitis. Un importante porcentaje de las infecciones del sistema respiratorio inferior de los bebés y niños menores de 18 meses son provocadas por el humo de segunda mano. También aumenta la posibilidad que estos niños sufran una disminución de la función pulmonar y síntomas de irritación respiratoria, presentando tos, flema o síntomas bronquiales. Los niños asmáticos corren especial riesgo, y el humo de segunda mano puede ser la causa de que muchos niños que no sufren de asma la contraigan.
Otros problemas de la exposición al humo de segunda mano son generalmente la irritación de la nariz, los ojos y la garganta. El humo puede afectar el sistema cardiovascular y existen estudios que vinculan el comienzo del dolor de pecho, a la exposición al mismo.
Derecho a protegernos
Los fumadores pasivos tienen derecho a actuar para reducir el riesgo causado por el humo de segunda mano. Si bien muchas veces se crearán situaciones incómodas y roces con familiares y amigos debido a este tema, habrá que llegar a un acuerdo con el fumador para que cada uno pueda ejercer su derecho personal sin dañar a los demás. Así y todo, a veces resulta imposible evitar el humo de segunda mano. ¿Qué podemos hacer para disminuir los riesgos?
Cuando un miembro de su familia insiste en fumar en el interior de la casa, se debe aumentar la ventilación del lugar donde se fuma. Abrir las ventanas e instalar extractores de aire es una buena opción. En relación a los visitantes, puede hacérseles saber de antemano que el fumar no es bien visto en la casa. Un buen porcentaje de ellos no lo hará, o reducirá el número de cigarrillos durante su visita. En los lugares de trabajo y esparcimiento no debería permitirse fumar, pero en la práctica en muchos de ellos el cigarrillo es tolerado por quienes usan el espacio común.
Estar al tanto de la legislación vigente sobre este tema puede ser de gran ayuda. En general los países y comunas cuentan con reglamentos sobre el hábito de fumar en los espacios públicos. Cualquier ciudadano puede exigir su cumplimiento. Los establecimientos escolares o similares donde concurran niños deberían estar doblemente protegidos. Dentro de los edificios se acostumbra a separar a fumadores de no fumadores, pero si estos espacios pertenecen al mismo ambiente, y no se encuentran asistidos por extractores de humo y sistemas de ventilación eficientes, el humo de segunda mano sigue siendo un peligro. Otro ámbito peligroso es la cabina del automóvil. La alta concentración de humo en un compartimiento pequeño y cerrado aumenta considerablemente la exposición de los demás pasajeros.
Por último, si Ud. es fumador, está en un buen momento para dejar de serlo. Pensar en los daños que puede causar a los demás, especialmente a sus seres queridos, puede ser una buena motivación para dejar el tabaco. Especialmente si está embarazada, deje de fumar.
A medida que se toma conciencia del peligro de ser fumador pasivo, los fumadores se transforman cada vez más en un grupo desaprobado socialmente. Aunque dejar el tabaco no es fácil, apóyese en estas motivaciones si su propia salud no es suficiente razón.
Este artículo contiene datos de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA)
Sí. El tabaquismo aumenta 10 veces la posibilidad de un infarto al miocardio. El 85% de las muertes por cáncer de pulmón tiene relación directa con el hábito de fumar.
El consumo de tabaco constituye la principal causa de enfermedad evitable y de mortalidad prevenible en los países desarrollados. Los hijos de padres fumadores tienen un 70% más de probabilidades de ser internados por enfermedades respiratorias. Finalmente, el peso de los recién nacidos cuyas madres fuman es menos comparado son el de aquellos hijos de no fumadoras. El número de personas que muere diariamente en forma prematura a causa del cigarrillo, equivale a tres aviones Jumbo 747 que se estrellan sin sobrevivientes. Además, es el tabaco el causante del 80% de la mortalidad por procesos pulmonares crónicos.
¿Por qué se fuma?
Fumar no es sólo un hábito, también es una drogadicción, ya que el hecho de fumar tabaco cumple con todos lo criterios que definen al consumo de sustancias como tal:
--Existencia de Tolerancia (necesidad de fumar cada vez más cantidad para saciarse) --Dependencia (necesidad imperiosa de seguir fumando) --Síndrome de Abstinencia en ausencia de la misma (síntomas que aparecen al suspender el cigarrillo) --Comportamiento compulsivo.
¿Qué genera la dependencia?
El máximo responsable de la dependencia es la nicotina, sustancia con gran poder de adicción, similar al de otras drogas como la heroína o cocaína. La forma de dependencia que genera el hábito de fumar es física, responsable del síndrome de abstinencia; psicológica ya que el cigarrillo se ha convertido en una compañía de todo tipo de situaciones (después de las comidas, con el café, al hablar por teléfono, mirando TV, etc.) Y parece difícil modificar esta relación social ya que se practica en grupos, en ciertas reuniones de ocio, tras cenas con los amigos, y sobre todo sigue siendo un hábito que distingue a cierto grupo de adolescentes dándole un valor social de rebeldía y de madurez malentendidos.
¿Qué le ocurre al organismo cuando se prende un cigarrillo?
Estimulación del Sistema Nervioso Simpático: esto genera aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial, por lo tanto aumenta el consumo de oxigeno por el corazón. El transporte de oxígeno por la sangre se halla dificultado, ya que el monóxido de carbono incorporado por el cigarrillo lo desplaza de la hemoglobina que es el transportador de estos gases.
Constricción de las arterias coronarias y de todo el organismo por sustancias (prostaglandinas, vasopresinas, catecolaminas) estimuladas por el cigarrillo, sobre todo en los vasos con lesiones ateroescleróticas. Este (la alteración de la circulación) es un temible efecto pues también repercute en los vasos periféricos con el consiguiente aumento de la presión sanguínea y el trabajo cardíaco.
Aumento de la actividad de las plaquetas, lo que facilita un fenómeno favorecedor de la formación de trombos que causa infarto de miocardio o formas severas de angina de pecho.
Liberación de catecolaminas por la médula adrenal con una rápida producción de arritmias cardiacas graves, algunas causantes de muerte súbita en pacientes coronarios.
Reducción de la capacidad de la sangre para disolver sus propios coágulos (fibrinolísis).
Modfificación del transporte de lipoproteínas con tendencia a aumenta el colesterol sanguíneo.
¿Qué le ocurre a los fumadores pasivos?
Se estima que en los Estados Unidos aproximadamente 53.000 muertes por año son el resultado de fumar en forma pasiva. 37.000 de estas muertes ocurren por enfermedad cardiovascular. En la República Argentina mueren 6.000 según el Ministerio de Salud y Ambiente, 4.000 de las cuales son debidas a patologías cardiocirculatorias.
El efecto de inhalar el tabaco es tan perjudicial, si no peor, en no fumadores que en fumadores. Todos los riesgos a los que se encuentran expuestos los fumadores, son también sufridos por los fumadores pasivos. La parte final que se quema del cigarrillo tiene partículas mas pequeñas y más peligrosas que el cigarrillo. Estas pequeñas partículas al ser inhaladas llegan a la parte profunda del pulmón y generan el mayor daño. El monóxido de carbono inhalado por los fumadores pasivos causa pérdida de oxígeno en la sangre, lo que genera que los pulmones, corazón y cerebro no funcionen adecuadamente. En forma crónica, se generan cambios en las estructuras de estos órganos.
La convivencia con un fumador incrementa dos veces el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón o enfermedad cardiovascular. Los niños fumadores pasivos están más expuestos a este problema que los adultos, desarrollando fácilmente problemas pulmonares (alergias, asma, bronquitis crónica, problemas cardiacos). Se registran más hospitalizaciones por estas patologías comparándose con hijos de padres no fumadores. Muchos desarrollan cáncer cuando son adultos.