Cambiar las rutinas.
Algunos acontecimientos especiales, lugares, actividades regulares asociadas al cigarrillo, permanecen estrechamente entretejidos en el orden de la vida de los fumadores. Fatiga, hambre, ira, soledad, etc. son trampas muy peligrosas. Al suspender el cigarrillo resulta útil revisar los hábitos y cambiar muchos pequeños eventos conectados al fumar. Cuando realmente no se desea fumar, ayuda el cambiar rutinas tales como cambiar el orden de las cosas para preparar el día. Cambiar el café por un té, cambiar la marca de la pasta dental, cambiar la ruta o la forma de viajar para ir al trabajo, levantarse inmediatamente al terminar de almorzar y caminar, etc.
El ensayar la fuerza de voluntad en un asunto que involucra la salud es absolutamente insensato cuando no es necesario. Por el contrario, tratamos de hacer que nuestros hábitos sean lo más fáciles posibles. En ocasiones es increiblemente fácil fumarse un cigarrillo debido a un impulso casi inconsciente, antes de darse cuenta. Vivimos en una sociedad de fumadores y no podemos evitar la presencia del tabaco. Por esa razón para muchos funciona el no tener cigarrillos a la mano. Si no se tienen, el tener que salir a comprarlos da la oportunidad de reconocer lo que se dispone a hacer y da tiempo a reflexionar en ello. La suma total de todos los mínimos cambios de rutina, por más insignificantes que parezcan, proporcionan un impulso sorprendentemente poderoso hacia una salud nueva y vigorosa.
Utilice la terapia del teléfono y/o internet.
Uno de los consejos más comunes que se le da al fumador cuando decide su dia D, es el de comunicarle a sus familiares y amigos, la decisión de dejar de fumar y más aún si éstos son ex-fumadores.
Desde el comienzo y durante la abstinencia, pensar en fumar es muy recurrente; ese pensamiento puede llevar a una recaida sin que exista una decisión conciente para fumar. Hay que actuar para atacar ese pensamiento y evitar asi una recaida. Poner en práctica la terapia del teléfono o del chat es la mejor forma de evitar ese primer cigarrillo. Al asisitir a un grupo presencial o registrarse en un grupo virtual, una de las primeras cosas es intercambiar números de teléfono y/o direcciones de correo electrónico. El comunicarse con alguien que tenga conocimiento del momento en que se encuentra el fumador en abstinencia, permite sentir la libertad de poderse mostrar tal cual es entre personas que comparten la misma preocupación, además de recibir el apoyo moral que tanta falta hace en esos momentos.
Una llamada o un S.O.S. en el grupo o en el chat significa prevenir para mantener la abstinencia. Es una ayuda para permanecer sin fumar. Buscar el teléfono o el pc, en lugar del cigarrillo. Aún cuando no se crea, funciona.
Conseguir un padrino.
No todos los ex-fumadores han tenido un padrino, pero muchos dicen que no lo hubieran logrado de no haber sido por la Amistad especial con otro ex-fumador. Una de las razones para tener padrino, es que se logra una orientación amistosa durante las primeras semanas en las cuales todo parece distinto, antes de sentir que ya conocen los caminos que se están transitando. Además, el padrino puede dedicarle mucho más tiempo y darle más atención individual de la que pudiera darle un profesional. El padrino es simplemente un fumador en abstinencia que puede ayudar al que se inicia a resolver el problema de cómo seguir en abstinencia. El padrino solo tiene como herramienta su experiencia personal. Ha escuchado alguna vez decir: “Ayudando me ayudo”? El padrino ayuda porque es una forma de ayudarse a mantener la abstinencia. Cuando se acepta la ayuda de un padrino, no se está obligado a devolverle el favor.
El dia que sienta el deseo de proporcionarle ayuda a otra persona, hágalo sin temor y sin esperar una recompensa a cambio. La única recompensa que recibirá será la de ayudarse a sí mismo.
Descansar suficiente.
Al dejar de fumar, el efecto de agitación puede persistir en el fumador durante un tiempo, ocasionando nerviosismo e insomnio. Es importante descansar y relajarse, porque la idea de volver a fumar regresa a la mente generalmente cuando existe cansancio o alteración. Son muchos los fumadores en abstinencia que pueden narrar historias de insomnio al haber dejado de fumar. El preocuparse por esta situación, hace más difícil aún conciliar el sueño.
El insomnio es una de las excusas frecuentemente utilizada para fumarse un cigarrillo. Hay muchas formas de combatirlo sin recaer. No tomar café en las tardes, tomar un vaso de leche caliente, respirar profundamente, tomar un baño, leer un libro, escribir, escuchar música suave, yoga, meditación, etc. Cada quien puede buscar lo que mejor se le adapte, sin necesidad de llegar a las píldoras para dormir. Cuando el cuerpo logra establecer una rutina saludable para el sueño se supera esa dificultad temporal y se restablece el ritmo natural del sueño. Otra curiosidad acerca del sueño, cuando se deja de fumar es el caso de muchos fumadores que despiertan angustiados al darse cuenta que han tenido un sueño sumamente vívido en el cual fumaban, aún teniendo mucho tiempo lejos del cigarrillo. Sin querer buscar el significado de los sueños, es importante confirmar la existencia de éstos.
El hecho de despertar angustiados, puede ser un buen síntoma indicador de que se empieza realmente a adquirir la idea, en lo más profundo del ser, de que el fumar no es conveniente. Descansar lo suficiente ayuda a encarar un nuevo día con mayor esperanza y más agradecidos.
Lo primero, primero.
Por sobre todas las preocupaciones, se debe recordar que lo primero es no fumar. No fumar es lo más importante para un fumador en abstinencia, en cualquier parte, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia. Es un asunto de supervivencia. El tabaquismo es una enfermedad que conduce a la muerte de muchas formas. La única forma de no recaer es no fumar ni una sola pitada.
El tabaquismo es un asunto de vida o muerte. Si el fumador no salva su salud, no podrá tener ni familia, ni trabajo, ni amigos, por lo tanto para poder gozar de estos dones tan preciados el no fumar debe estar por encima de todos ellos. Durante el tabaquismo activo, los fumadores llevan vidas desorganizadas. Aprender a no fumar es más fácil si se introduce algún orden en la rutina cotidiana, manteniendo un plan flexible.
El ritmo de la rutina personal tiene un efecto sedante y para organizar la desorganización, el principio más efectivo es: Lo Primero, primero.
(Adaptación de “Viviendo Sobrio”)
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