Nueve de cada diez fumadores están convencidos de que dejar de fumar depende de la voluntad, pero la mitad de los que lo intentan declaran que es lo más difícil que han intentado en su vida. La nicotina engancha mucho y por eso dejar de fumar requiere en muchos casos, mucha ayuda. |
La sola advertencia que asegura que fumar es perjudicial para la salud parece no ser suficiente para quienes la leen en las innumerables publicidades de cigarrillos y hasta en los mismísimos atados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al tabaquismo como una enfermedad contagiosa que se transmite a través de las innumerables imágenes publicitarias que desbordan las pantallas de televisión y los millones de carteles que tapizan las ciudades de todo el mundo. Cierto es que también hizo lo suyo el cine, a través de la fabricación de mitos, con sus hombres duros y sus mujeres fatales, fumadores todos. Para saber más acerca de esta adicción que afecta a gente de todas las edades, Infobae.com consultó a los doctores Alejandro Videla, neumonólogo y director del Consultorio de Cesación Tabáquica del Hospital Austral, y Reynaldo Smith, neumonólogo y coordinador de la Unidad Especializada en Tabaquismo del Hospital Británico de Buenos Aires.
¿Por qué cuesta tanto dejar de fumar?
Alejandro Videla: Dejar de fumar cuesta porque el tabaquismo es una adicción compleja, apoyada sobre tres aspectos: uno biológico, que es el efecto de la nicotina en el cerebro, uno comportamental, que hace que la persona vincule todas sus actividades placenteras y su manejo de las situaciones de tensión al cigarrillo, y uno social, por el que la persona se relaciona con los demás a través del cigarrillo, que sobre todo en la adolescencia, ayuda a construir una imagen personal. Se empieza a fumar por el mecanismo social y después se establece la dependencia neurobiológica.
Reynaldo Smith: Desde el punto de vista médico el tabaquismo es una adicción y ésta es la principal razón por la cual al fumador le cuesta abandonar el consumo. La nicotina es la droga que determina que el fumador sea adicto. El síndrome de abstinencia hace que el fumador necesite encender otro cigarrillo para incorporar la dosis de nicotina habitual en su organismo. Para comprender el proceso de la adicción nicotínica es necesario recorrer la neurobiología de la adicción.
¿Cómo actúan las sustancias que componen el cigarrillo? ¿Por qué generan adicción?
Alejandro Videla: El responsable químico de la adicción es la nicotina, que se une a receptores específicos localizados en las partes más profundas del cerebro. Al unirse a esos receptores produce mejoría del ánimo, de la atención y estimulación general. La inhalación frecuente de nicotina genera aumento del número de receptores, entonces la persona necesita fumar más para obtener el mismo efecto. Además de la nicotina, que es una sustancia adictiva pero relativamente inocua, el cigarrillo contiene 400 sustancias químicas, muchas de las cuales son carcinógenas o tóxicas, como el alquitrán, monóxido de carbono, amoníaco, arsénico, etc.. Estas sustancias son las responsables de que una persona fumadora viva en promedio 10 años menos que una no fumadora.
Reynaldo Smith: El cerebro tiene receptores para la nicotina. Está demostrado que a mayor consumo de nicotina existe mayor número de receptores cerebrales para ella. Estudios de experimentación con animales demostraron que quienes estaban expuestos a la nicotina aumentaban hasta el 100% estos receptores. La nicotina penetra en la sangre a través de los pulmones y llega al sistema nervioso central en apenas 7 a 10 segundos. Allí se une a los receptores correspondientes y produce la liberación de diversas neurohormonas -dopamina, adrenalina, noradrenalina, serotonina, etc-. Estas sustancias químicas son las responsables de las sensaciones sedantes, antidepresivas, de placer o alegría, así como la disminución del apetito, el aumento de la concentración y la atención, generando una sensación de bienestar denominada recompensa positiva. Cuando el organismo no recibe la dosis de nicotina acostumbrada, dispara una violenta reacción llamada síndrome de abstinencia. Unas pocas horas después de que el fumador se abstiene de fumar experimenta síntomas tremendamente molestos (enojo, irritabilidad, angustia, depresión, insomnio, alteraciones en la capacidad de atender y concentrarse, aumento del apetito). Claro que la nicotina es apenas una de las 400 sustancias químicas escondidas detrás de la presunta inocencia de un cigarrillo. Su poder es tal que según estimaciones internacionales, ninguna droga, guerra, epidemia o catástrofe ha matado tanta gente en la historia de la humanidad como lo hizo el tabaco.
¿Puede una persona decidir abandonar y lograrlo sola? ¿Es bueno que lo haga de un día para otro o debe seguirse un método?
Alejandro Videla: Como el organismo sufre la falta brusca de la nicotina, el 95% de las personas que dejan de golpe y sin apoyo vuelven a fumar en el intervalo de un año. Por eso dejar no es sólo cuestión de fuerza de voluntad sino que se trata de combatir una adicción y se puede lograr un porcentaje mucho mayor de éxito si se encara dejar de fumar en el contexto de un tratamiento supervisado que prevea tratar los tres aspectos de la adicción.
¿Cuál es la eficacia de los tratamientos para abandonar? (parches, chicles)
Alejandro Videla: Existen tres procedimientos efectivos para dejar de fumar: reemplazar la nicotina del cigarrillo por productos que entregan nicotina de forma no adictiva, y permiten dejar el cigarrillo, un antidepresivo llamado Bupropion y un medicamento que bloquea los receptores de la nicotina, la Vareniclina. Estos medicamentos duplican y hasta triplican las posibilidades de éxito de dejar de fumar. Pero son aún más efectivos si se combinan con apoyo cognitivo conductual.
Fuente: respireonline.com






