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El tabaco es una preocupante fuente de problemas de salud en todo el mundo, pero un equipo de investigadores europeos ha conseguido obtener de él sustancias terapéuticas.



En la revista "BMC Biotechnology" los científicos, dirigidos por el profesor de la Universidad de Verona (Italia) Mario Pezzotti y miembros del proyecto Pharma-Planta, explican hoy que han modificado genéticamente la planta del tabaco para producir medicinas útiles en el tratamiento de enfermedades autoinmunes e inflamatorias.

La planta transgénica, a la que se incorporó material genético de un virus y de un ratón, es capaz de producir interleucina-10 biológicamente activa, una potente sustancia antiinflamatoria.


¿Tabaco medicinal?

Los científicos observaron que el vegetal es capaz de producir niveles lo suficientemente altos de la sustancia como para que sea posible utilizar las hojas del tabaco sin necesidad de someterlas a procesos de extracción y purificación.

Según Pezzotti, el hecho de que puedan comerse evitaría los procesos de purificación, "lo que es un plus en comparación con la síntesis tradicional de medicamentos".

"Las plantas transgénicas (...) ofrecen la posibilidad de producción de medicinas a gran escala con bajos costes y pocas tareas de mantenimiento", indica Pezzotti.

Ahora los investigadores administrarán las hojas de la planta a ratones con enfermedades autoinmunes para analizar su nivel de eficacia.

El equipo quiere estudiar si repetidas dosis de la planta, junto a antígenos también obtenidos de tabaco transgénico, prevendrían la diabetes mellitus tipo 1.

El proyecto Pharma-Planta es un consorcio de investigación que integra a diversas instituciones e industrias europeas y sudafricanas cuyo objetivo es conseguir que las plantas produzcan proteínas útiles en la farmacología.

Fuente: www.impre.com




  • Un estudio explica cómo las circunstancias incitan al consumo adictivo de drogas
  • La nicotina o la cocaína refuerzan las memorias de las vivencias asociadas a su uso


Desengancharse de una droga es un proceso costoso que conlleva, a menudo, un cambio de hábitos radical encaminado a sacar a la persona del ambiente relacionado con el consumo. Las raíces de la dependencia que generan la nicotina o la cocaína son más profundas de lo que se pensaba. Ésta no se limita a una recompensa placentera sino que implica el refuerzo de ciertos recuerdos, como el sitio o las circunstancias habituales de consumo, que motivan al sujeto a continuar con su uso.

Fumar sólo cuando otros lo hacen, ser incapaz de perdonar el cigarro de después de comer o tener que esnifar una raya cuando se han tomado algunas copas. Las evidencias científicas y empíricas indican que la información contextual, espacial y del lugar está relacionada con las vivencias relativas a la toma de drogas hasta el punto de que las circunstancias empujan muchas veces a su consumo.

Aunque suene a excusa, no lo es. Esa es la conclusión de un trabajo publicado en la revista 'Neuron', que ha analizado el efecto de la nicotina sobre los procesos de aprendizaje y memorización en ratones. Sus conclusiones señalan que tanto el consumo adictivo de una droga como los acontecimientos que lo rodean pueden considerarse aprendizaje condicionado.

Para que nuestro cerebro aprenda y memorice necesita modificar constantemente sus conexiones en el hipocampo. Este fenómeno se conoce como plasticidad neuronal e implica cambios en las sinapsis neuronales existentes (intensidad, funcionalidad), desaparición y aparición de otras nuevas. El neurotransmisor implicado en estos cambios es la dopamina.

El rol de la dopamina en el desarrollo de una adicción es bien conocido, gracias a los estudios 'in vitro' y con animales vivos sedados. Sin embargo, estos experimentos no permiten conocer las consecuencias últimas que la exposición a la nicotina, por ejemplo, causa en el cerebro.

¿Por qué cuesta tanto dejar el cigarro del café?

Al trabajar con ratones vivos en movimiento, los autores de este estudio, procedentes del Baylor College of Medicine de Houston (Estados Unidos) pudieron salvar esa barrera. Los animales, a los que se les habían implantado electrodos en el cerebro para recoger la actividad de las neuronas del hipocampo, podían deambular libremente por dos compartimentos en los que recibían bien una dosis de nicotina bien una de solución salina (inocua).

"El cambio en la actividad cerebral era alucinante", ha explicado uno de los autores, John Dani, profesor de neurociencia de Baylor. "Comparado con las inyecciones salinas, la nicotina fortalecía las conexiones neuronales; a veces hasta un 200%. Este fortalecimiento indica formación de nuevas memorias".

Eso es lo que ocurría en el cerebro de los animales, ¿pero qué se veía desde fuera? Dani y su colega Jianrong Tang observaron el comportamiento de los roedores y comprobaron que pasaban más tiempo en el compartimento en el que recibían la nicotina. La actividad desencadenada por la nicotina en el hipocampo sólo podía indicar una cosa: habían aprendido a preferir ese espacio.

Estos hallazgos concuerdan con la idea de que las memorias asociadas con comportamientos adictivos se transforman en motivaciones internas para seguir con el consumo de esa droga. Como salir por la noche incita a esnifar cocaína, beber café a encender un cigarro o tomar éxtasis a fumar porros.

Fuente: elmundo.es




El ejército de Estados Unidos debería prohibir totalmente el consumo de tabaco en sus filas en un plazo máximo de 20 años. Así lo recomienda un informe encargado por Washington.



De acuerdo con el estudio elaborado por el Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés), el 30% del personal del ejército es fumador, lo que conlleva altos costos sanitarios y económicos.

En cualquier caso, los responsables del informe reconocen que implementar la prohibición será difícil, ya que el tabaco se asocia desde hace tiempo "con la imagen de los guerreros duros e intrépidos".

El informe encargado por el Pentágono y la Administración de Veteranos de EE.UU. asegura que el Departamento de Defensa gasta más de US$ 1.600 millones al año en cuidados médicos, tratamientos hospitalarios y días perdidos de trabajo relacionados con el tabaco.

También señala que las tasas de tabaquismo en el ejército se han incrementado desde 1998, y ascienden al 50% en las tropas que regresan de Irak y Afganistán.


Un ejército libre de humo... en 20 años

"Vidas en riesgo"

El corresponsal de la BBC en Washington, Jon Donnison, explica que, según el informe, los soldados que fuman están menos en forma, tienen peor visión nocturna y se recuperan más lentamente de sus heridas.

"Esos soldados están poniendo sus vidas en riesgo dos veces: una al servicio del país y otra al servicio del tabaco", dijo Stuart Bondurant, presidente del comité encargado del estudio.

Según la investigación, "los responsables de las fuerzas armadas saben que el consumo de tabaco afecta la preparación del personal militar y conlleva enormes costos de salud y financieros".

También critica el hecho de que se deje fumar en las instalaciones militares, se preste menos atención al consumo de tabaco que al de alcohol y que se venda tabaco a los soldados a precios reducidos.

Un portavoz del Pentágono dijo que están totalmente a favor de un ejército libre de humo.


Fuente: BBC Mundo




  • Todos los cigarrillos son igual de dañinos, independientemente del tipo de filtro



Un estudio publicado en la edición 'on line' de 'Journal of Public Health' revela que la normativa actual de tabaco ha fallado en su intento por retirar la información confusa de los paquetes de cigarrillos, ya que la mayoría de los fumadores creen que el tabaco es menos perjudicial cuando poseen mensajes como 'suave', colores más luminosos o imágenes de filtros.

Los responsables del trabajo, que incluye a 603 adultos, pidieron que la lista de palabras prohibidas de las cajetillas del tabaco no sólo incluyera adjetivos como 'light', 'suave' y 'bajo en alquitrán'. Sugirieron que otros elementos relacionados con el diseño, por ejemplo, deberían ser eliminados para prevenir que los consumidores crean erróneamente que una marca es menos dañina que otra.

En la investigación se estudiaron las percepciones de 312 fumadores y de 291 no fumadores y se usaron nueve pares de réplicas falsas de paquetes de cigarrillos, en los que se incorporaron palabras y diseños usados habitualmente por marcas internacionales. Cada par sólo se diferenciaba en un aspecto de diseño, o bien la palabra 'silver' frente a 'full-flavour', o 'suave' frente a 'regular'. Además, el color azul claro frente al oscuro y el blanco frente al gris.

Así, los expertos pidieron a cada participante que dijera cuál de cada par de paquetes creía que tenía un sabor más suave, cuál tenía más alquitrán y cuál escogerían si estuviesen tratando de reducir los riesgos para su salud.

El 80% de los encuestados creía que los paquetes con la palabra 'suave' serían menos dañinos que los del mensaje 'regular', y 73% pensaban, por su parte, que el mensaje 'silver' se refería a tabaco menos perjudicial que los paquetes que incluían 'ful-flavour'. Además, casi un 80% dijo que el color azul claro tenía un riesgo menor para la salud que el oscuro.


Mensajes engañosos de los cigarrillos sobre sus verdaderos riesgos para la salud

El profesor de Salud de la Universidad de Waterloo de Ontario (Canadá), David Hammond, señala que "una función importante del marketing de tabaco ha sido tranquilizar a los consumidores acerca de los riesgos del producto", y añade que "una característica central de la estrategia ha sido promocionar la percepción de que unos cigarrillos son menos perjudiciales que otros, por lo que algunos fumadores en vez de dejar de fumar cambian de marca".

"Lo cierto es que todos los cigarrillos son igual de dañinos, independientemente del tipo de filtro, del color del paquete o de las palabras que aparezcan en las cajetillas", según este experto.

Fuente: elmundo.es




  • Contienen nicotina y tóxicos como el etilenglicol, un anticongelante para el coche
  • Según los expertos, estos cigarrillos no ayudan a dejar de fumar y son peligrosos



Aunque sus fabricantes aseguran que los cigarrillos electrónicos son menos perjudiciales que los convencionales, la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA, según sus siglas en inglés) acaba de anunciar que contienen ingredientes que producen cáncer y otros químicos tóxicos peligrosos para la salud, como el etilenglicol, utilizado como anticongelante para los coches.

Este dispositivo consiste en una especie de cigarro que expulsa nicotina cuando la persona hace el gesto de inhalar y funciona con una batería a través de la cual se evitan las toxinas generadas con la combustión. Según la web de una de las compañías que lo comercializa, "no tiene los 4.000 componentes químicos producidos por el cigarrillo tradicional, ni alquitrán, ni otras sustancias cancerígenas".

Ahora, los expertos de la FDA han descubierto que, después de analizar 19 cigarrillos de las dos marcas con más cuota de mercado en todo el mundo, "que la mayoría contenía carcinógenos tan conocidos como las nitrosaminas", explica Benjamín Westenberger, principal autor de esta investigación.

Incluso cuando el etiquetado no señalaba la presencia de nicotina, los resultados mostraban lo contrario.

No hay que olvidar que, por culpa de este tipo de sustancias, "uno de cada dos fumadores muere como consecuencia del tabaco y con una pérdida potencial de unos 20 años de vida. Es el primer problema de salud en los países industrializados", señala María Ángeles Planchuelo, presidenta del Comité Nacional para la Prevención del tabaquismo (CNPT).


La FDA identifica sustancias cancerígenas en los cigarrillos electrónicos

No ayudan a dejar de fumar

En principio, según sus fabricantes, los objetivos de este producto son: convertirse en un sustituto del tabaco e intentar ayudar a quienes quieren dejar de fumar. Sin embargo, su eficacia para reducir el consumo de tabaco no está demostrada científicamente. "No cumple los requisitos para ser un medicamento (investigación completa, incluyendo todas las fases), por lo que no debe usarse para dejar de fumar. Para esto, ya existen fármacos acreditados por las autoridades sanitarias", afirma la presidenta del CNPT.

De hecho, añade esta especialista, "ni la Agencia Española del Medicamento, ni su homóloga europea (EMEA) han autorizado ningún cigarrillo electrónico y cualquier producto con nicotina tiene que ser autorizado por estos organismos sanitarios".

Teniendo en cuenta los resultados de las pruebas realizadas por la FDA, los especialistas en salud pública consideran que los cigarrillos electrónicos no sólo no ayudan a dejar de fumar sino que pueden aumentar la adicción a la nicotina y el consumo del tabaco, especialmente en la población joven, principal objetivo de las compañías de este sector. "La edad media de iniciación al tabaco son los 13 años y estas personas serán adictas durante 20-30 años", puntualiza Planchuelo.

Al igual que los chicles, estos cigarrillos están disponibles en varios sabores, como chocolate o menta. Según los expertos, este puede ser el primer paso de acercamiento al tabaco convencional.


Sin control de calidad ni advertencias para la salud

"La FDA está preocupada por la seguridad de los cigarrillos y su comercialización", ha afirmado Margaret A. Hamburg, máxima responsable de la agencia estadounidense. No existe un control de calidad consistente y las cajetillas no contienen las advertencias de salud pertinentes, como en el caso del tabaco convencional. Además, son de muy fácil acceso.

Aunque en España no hace mucho que están autorizados, también se pueden adquirir desde hace tiempo a través de internet y, en EEUU, pueden comprarse en cualquier centro comercial.

Precisamente porque los e-cigarrillos no han sido presentados ante la FDA para su evaluación y autorización, la agencia no conocía los niveles de nicotina u otros químicos perjudiciales para la salud. Pero desde el verano de 2008, la FDA ha ido examinando algunos de los cigarrillos electrónicos importados de fuera, principalmente de China. Hasta la fecha, ha paralizado 50 envíos y está considerando otras acciones contra los importadores de estos productos y los distribuidores.

A la vista de los nuevos hallazgos de la FDA, los especialistas sugieren que tanto los profesionales de la salud como los consumidores se informen de los efectos adversos y de los problemas que pueden acarrear este tipo de productos, que tampoco cuentan con la aceptación de la FDA.

Fuente: www.elmundo.es




La nicotina podría alterar la actividad de áreas del cerebro que participan en la inhibición de emociones negativas como la ira.



Investigadores de la Universidad de California en Estados Unidos han demostrado científicamente los efectos neurológicos calmantes de la nicotina en un grupo de no fumadores durante un experimento de provocación de la ira. El trabajo se publica en la revista Behavioral and Brain Functions, sugiere que la nicotina podría alterar la actividad de áreas del cerebro que participan en la inhibición de emociones negativas como la ira.

Los científicos, dirigidos por Jean Gehricke, estudiaban el efecto de los parches de nicotina sobre la tendencia de los sujetos a desquitarse en respuesta a una provocación. Los sujetos jugaban a un juego informático y podían ver una pantalla de vídeo de otro jugador que creían que era su oponente aunque en realidad jugaba en solitario.



Demuestran científicamente los efectos neurológicos calmantes de la nicotina


Después de cada ronda, el vencedor podía arrojar a su oponente un ruido desagradable de una duración y volumen que deseara. En algunos sujetos, la nicotina se asoció con una menor tendencia a la revancha incluso después de la provocación del oponente.

Según señala Gehricke, "los participantes que mostraron cambios inducidos por la nicotina en la experimentación con la ira también mostraron cambios en el metabolismo cerebral. Las reducciones inducidas por la nicotina en la duración de la revancha se asociaron con cambios en el metabolismo del cerebro en respuesta a la nicotina en áreas cerebrales asociadas con la orientación, la planificación y el procesamiento de los estímulos emocionales".

Los autores señalan que sus descubrimientos apoyan la idea de que las personas predispuestas al enfado son más susceptibles a los efectos de la nicotina y que por ello son más propensas a convertirse en adictas a los cigarrillos.

Los investigadores concluyen que los nuevos tratamientos conductuales que afectan a las áreas cortical y límbica del cerebro, como el aprendizaje para el control de la ira, podrían ayudar a dejar de fumar en situaciones de provocación que aumentan los efectos de la abstinencia y el deseo de fumar.

Fuente: www.azprensa.com