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- Abandonar el tabaco es uno de los propósitos de año nuevo más habituales
- Menos de un 8% de quienes lo intentan por su cuenta lo consigue a la primera



¿Por qué no aprovechar el empeño de Sanidad en endurecer la ley antitabaco para dejarlo? Aproveche los últimos coletazos de 2009 para fumarse el último cigarrillo y recibirá el año nuevo con unos pulmones más limpios y un corazón más sano. Si es usted uno de los millones de españoles que se ha propuesto abandonar el vicio en 2010, aquí van algunas claves que pueden ayudarle.


Este año lo dejo

- Elija una fecha concreta

El día elegido para dejarlo no debe estar más allá de cuatro o seis semanas alejado en el tiempo, porque si no cae en el riesgo de un aplazamiento indefinido, como explica Rodrigo Córdoba, especialista en Medicina de Familia y ex presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT). "Hasta que llegue esa fecha se puede ir reduciendo poco a poco el consumo, aunque ése nunca debe ser el objetivo final". Como explica el autor de 'Los mitos del tabaco', éste suele ser uno de los principales 'autoengaños' de los fumadores ("por tres o cuatro al día no pasa nada"), pese a que está demostrado que los beneficios en términos de salud no son los mismos que dejarlo por completo.


- Ponga en la balanza los beneficios

"Lo primero es tener una motivación para hacer un serio intento de abandono", explica Juan Antonio Riesco, neumólogo y coordinador del área de tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología (SEPAR). Por si estos datos le ayudan sepa que a los tres meses de dejarlo su capacidad respiratoria mejorará un 30%; en sólo 48 horas las terminaciones nerviosas del gusto y el olfato recuperarán parte de sus capacidades perdidas; y, en general, se reducirá su riesgo de sufrir una lista de unas 25 enfermedades relacionadas con el tabaco. La principal de ellas, el cáncer.


- Busque ayuda profesional

Si tiene suficiente fuerza de voluntad, puede intentar 'dejarlo a pelo', pero los especialistas señalan que sólo triunfa el 8% de los que optan por esta vía. "Si uno ha llegado a la conclusión de que es el momento, lo mejor es ponerse en manos de un profesional sanitario", señala Riesco. Esto es especialmente importante en el caso de quienes ya lo han intentado sin éxito en más ocasiones (se calcula que la media ronda los dos o tres intentos por persona).


- No sea impaciente

Aunque hay quien consigue dejarlo a la primera, lo habitual es recaer, porque el tabaquismo, como advierte Riesco, es "una enfermedad adictiva, crónica y recurrente". Así que, aunque depende de las características del fumador y de su hábito, dejar de fumar puede costar entre ocho y 12 semanas. "La tendencia actual nos lleva a alargar los tratamientos", reconoce el neumólogo. Si le entran las prisas, piense que después de décadas fumando, tal vez un mes no sea suficiente para 'desengancharse'.


- No tema a las pastillas

Los expertos en deshabituación tabáquica coinciden en que el enfoque de mayor éxito debe combinar psicoterapia y fármacos. "Está comprobado que funcionan peor por separado", advierte Rodrigo Córdoba. Entre las posibilidades terapéuticas que su profesional sanitario le puede recomendar destacan tres: la vareniclina (un fármaco agonista de los receptores de la nicotina en el cerebro), la terapia sustitutiva de la nicotina (bien en forma de parches, chicles o comprimidos para chupar) o bupropión. "Los tres son eficaces si se emplean con control médico y en las dosis adecuadas", explica Rodrigo Córdoba. Las cifras le dan la razón, y esta vía aumenta la tasa de éxito hasta el 40% o incluso el 50%.


- Desconfíe de los mitos

'Voy a engordar' o 'voy a estar más estresado' son dos de las principales excusas que alegan quienes se resisten a dejar de fumar. La ciencia les desmiente. Como aclara el ex presidente del CNPT, la ganancia de peso ronda sólo los dos o tres kilos, "aunque no es un problema inevitable y es algo más habitual entre las personas que tratan de dejarlo 'a pelo'", aclara. Además, añade, incluso en ese caso, las ventajas de abandonar el pitillo siguen siendo superiores: "Fumar un paquete de cigarrillos al día equivale a un sobrepeso de 40 kilos para nuestro corazón". Y por si le consuela: "cuatro de cada 10 personas no engorda". Respecto a los niveles de estrés, los ensayos realizados también indican que los niveles de estrés de los ex fumadores son inferiores a los de los fumadores en activo.


- No malgaste el dinero

Como aclara Riesco, los profesionales en 'desenganchar' a los fumadores deben elegir el mejor tratamiento en función de sus características personales, de sus antecedentes de recaídas o de si está tomando algún otro medicamento que pueda interactuar con las ayudas para abandonarlo. "Depende de si tratamos con un individuo sano o con otras patologías añadidas". Esa 'personalización' trata de garantizar la adhesión al tratamiento y, a la postre, el éxito de la misión. Por el camino, no es extraño que los fumadores recurran a otras ayudas adicionales (desde libros a terapias naturales), sin evidencia científica probada.


- No está solo

Según datos del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, el 75% de los fumadores confiesa que le gustaría dejar el tabaco, "y casi todos pretenden que sus hijos no lo sean". A pesar de ello, sólo un 35% intenta dejarlo al menos una vez al año. Si es usted uno de ellos y se lo ha propuesto lograrlo en este nuevo año, ¡ánimo!

Fuente: elmundo.es




En la guerra y en el amor, todo se vale..
En la guerra contra el cigarrillo y en el amor hacia nosotros mismos, cualquier truco es válido.




Dejar de fumar casi nunca es tarea fácil. La voluntad de cada uno puede no ser suficiente para abandonar este perjudicial hábito. Si eres fumador y alguna vez has intentado dejar el vicio seguramente habrás recurrido a algún pequeño truco para frenar la ansiedad. Los chupachups, el chocolate, los cigarros de plástico, los chicles, los parches de nicotina... son algunos remedios caseros contra el «mono». Pero hay que tener cuidado con los sustitutivos porque, en el caso de la comida, puede convertirse en un peligro si se compensa la falta de nicotina comiendo más o picando entre horas.

Para evitar el incremento de peso cuando se esta dejando el tabaco, la Unión Europea, a través de su iniciativa Help-Por una vida sin tabaco, recomienda evitar el chocolate y el café, «que provocan más ganas de fumar», así como las bebidas alcohólicas, que tienen muchas calorías. Beber agua, comer fruta o tomar chicles y caramelos sin azúcar pueden ser un sano sustitutivo cuando echamos de menos el tabaco.

En la web de Help-Por una vida sin tabaco, podemos encontrar testimonios de gente que nos explica sus trucos para dejar de fumar. Desde los tradicionales parches y chicles de nicotina hasta el caso de una señora que dejó el hábito bebiéndo un vaso de agua cada vez que sentía ganas de fumar, o el hombre que engaña la ansiedad chupando un palillo cada vez que tiene ganas de un cigarro. «Siempre llevo un palillo en el coche y en el bolsillo por si acaso», señala.

trucos para dejar de fumar

El más complicado, el de después de comer.

En la ardua tarea de dejar de fumar es importante conocerse a sí mismo e identificar cuál es el cigarrillo que más te cuesta dejar, a qué hora te fumas el primer cigarrillo, por qué fumas y por qué quieres dejarlo. Estas pautas le sirvieron a otro de los ex fumadores que aparecen en la web de Help. El cigarrillo del que más disfrutaba era el de después de comer, por lo que empezó dejando los del resto del día. «Me di cuenta de que cuando me tomaba el postre, que solía ser algún lacteo como natillas o helado, enseguida me venía a la cabeza el cigarro de después. Dejé de tomar postres de ese tipo durante algún tiempo y ya no me apetecía ese cigarro, me funcionó», explica este ex fumador, que ha podido volver a tomar el postre sin que le entren unas ganas irrefrenables de fumarse un cigarrillo.

Otros abandonaron el hábito tras una mala experiencia. «Me fumé en un par de días todos los cigarrillos que pude y cuando me levanté al tercer día con náuseas y vómitos no me volvió a apetecer un pitillo nunca más», explica una joven. Lo mismo le pasó a otro hombre que dejó de fumar cuando, tras 25 días intentando abandonar el tabaco, descubrió que se mareaba al fumar.

A pesar de todo, lo más probables es que en algún momento la ansiedad sea más fuerte que la voluntad y las ganas de fumarse un cigarro, que siempre nos prometemos que será el último, sean irrefrenables. En esos casos puede servir de ayuda concentrarse en algo agradable, mantener la mente ocupada con alguna actividad que nos entretenga, tener las manos ocupadas con un bolígrafo o lapicero, dibujando, escribiendo o realizando estiramientos. También puede ser útil dar un paseo, hablar con alguien sobre sus ganas de fumar o respirar profundamente y realizar ejercicios de calentamiento y estiramientos para relajarnos. Son sólo algunos de los consejos que puedes encontrar en Help, pero como cada persona es un mundo lo interesante es encontrar nuestro propio truco. Y mientras lo descubres seguro que no te acordarás del cigarro.


Fuente: www.abc.es




Llevo unos días sin fumar
¿podría fumarme algún cigarrillo de vez en cuando?



La respuesta es un gran NO. Sobre todo aquellos fumadores y fumadoras que ya tienen experiencia en esto, saben que es el inicio de la recaída.

El error principal que se comete en esta situación es que al no haber fumado durante un tiempo, que al principio parecía imposible, se cree que ahora ya no se tiene adicción y por eso se puede fumar un cigarrillo. Una idea que debe quedar marcada en todo fumador/a que quiere dejarlo es que al final del proceso se convertirá en un exfumador y no en un nofumador, lo que quiere decir que si se vuelve a fumar, aunque sea una calada, todos los recuerdos, hábitos, receptores nicóticos que hasta ese momento estaban siendo controlados van a dar rienda suelta a sus necesidades. El resultado: le costará cada vez más no darse un premio en forma de cigarrillo. Al principio parece una situación controlable pero al poco tiempo se hace insostenible. Es más fácil mantenerse sin fumar que fumar 2 o 3 al día Además no hay una cantidad de consumo que podamos considerar menos dañina.

Por lo tanto no caiga en la trampa de pensar que "por uno no pasa nada". Es la llamada Fantasía de Control: aquella situación en la que el fumador/a cree ser el que controla la situación, cuando es la situación la que se está desbordando. Además, ¿tirará por la borda todo el esfuerzo realizado? ¿No quería dejar de fumar? ¿El cigarrillo no era su peor enemigo hace unas semanas? Pues piense que no ha cambiado nada en el cigarrillo, sí en usted: está dispuesto a seguir sin fumar.


y si fumo uno


Situaciones de riesgo a tener muy en cuenta.

01.- Situaciones estresantes y de ansiedad: Muchos fumadores que recaen afirman que lo hacen ante situaciones estresantes sufridas sobre todo durante la primera parte del proceso de dejar de fumar. Por lo que a medida que pasa el tiempo el fumador/a aprende a superar estas situaciones teniendo claro que lo único que el cigarrillo puede hacer es crearle un segundo problema y no resolverle otro. Piensa en fumar porque ha aprendido a enfrentarse a esas situaciones o a situaciones parecidas fumando y ahora que tiene que volver a afrontar esas situaciones no fuma. Además, fumar comparado con esas situaciones le puede parecer realmente un problema menor.

02.- Celebraciones: Cuando un fumador se encuentra con una situación de diversión también ve que le cuesta mantenerse sin fumar ya que el consumo de tabaco se relaciona muy estrechamente con diferentes celebraciones. Una cuarta parte de las recaídas se dan cuando la persona se encuentra muy contenta y relajada en situaciones como bodas, bautizos, comuniones, fiestas de cumpleaños, despedidas de soltero/a…

03.- Situaciones Habituales: Son aquellas situaciones que ha relacionado con el consumo de tabaco, es decir, aquellas en las que solía fumar. Por ejemplo: cuando toma café, cuando conduce, cuando habla por teléfono… Pero debe tener muy claro que la forma de solucionar esta urgencia o ganas de fumar es precisamente no fumando, ya que a medida que se enfrente y supers estas situaciones las ganas de fumar serán cada vez menores. En poco tiempo podrá ir reduciendo las situaciones que le provocan ganas de fumar hasta llegar a olvidarse del tabaco.

04.- Consumo de Alcohol: El efecto del alcohol es bifásico, es decir, tiene dos fases. En un principio desinhibe por lo que se puede encontrar fumando casi sin darse cuenta. No en vano el 50% de los fumadores que han recaído lo han hecho tras el consumo de alcohol.

Vida emocional.com




El enorme impacto de la morbilidad y mortalidad prematura debidas al hábito de fumar tabaco, principalmente cigarrillos, se encuentra vigente. Muchos adolescentes siguen fumando a pesar de los esfuerzos en contra, y aproximadamente 47 millones de estadounidenses mantienen el hábito de fumar (la proporción va aumentando entre las mujeres) a pesar de los esfuerzos realizados para ayudar al 70% de los fumadores que intentan dejarlo. Estos fumadores son adictos al tabaco y se quejan de que no pueden abandonarlo. Aunque más del 70% de los fumadores consultan a su médico al menos una vez al año por alguna razón, puede que nunca se les haya preguntado sobre el hábito de fumar ni se les haya recomendado abandonarlo. Para iniciar el abandono del tabaco y ofrecer unas recomendaciones prácticas y eficaces sobre el cese del tabaquismo, los médicos deben profundizar en los hábitos del paciente. De los pacientes que lo dejan, el 90% lo hacen por sí mismos. Pero en un año determinado, sólo unos 1,7 millones de fumadores (3,6%) lo consiguen dejar. Los estudios han demostrado que el consejo de un médico para dejar de fumar, que precisa sólo de 3 a 5 min, puede conseguir una tasa de abandono del tabaco del 3 al 5%. Sin embargo, cuando el consejo del médico se acompaña de visitas de seguimiento y de tratamiento farmacológico, las tasas de éxito alcanzan el 20 al 25%.


abandonar el fumar


ADICCIÓN AL TABACO.

La adicción al tabaco consiste en un hábito formado por un componente social y otro de adicción física, que se combinan constituyendo un desafío formidable para dejar de fumar. Diferentes estudios han comprobado que la adicción al tabaco es más grave que la adicción al acohol y al menos tan fuerte como la adicción a los narcóticos.

Cuando se establecen estrategias para dejar de fumar, se debe evaluar la intensidad de la adicción. Aunque existen sistemas complejos de graduación de la adicción, la gravedad de la adicción se correlaciona con el momento del día en que se enciende el primer cigarrillo, y el número de cigarrillos que se fuman en un día. Los pacientes que fuman en los primeros minutos después de despertarse, incluso antes de salir de la cama, y cuyo primer cigarrillo del día es el más importante, son los más adictos. También aquellos que fuman más de un paquete de cigarrillos al día alcanzan las puntuaciones de adicción más altas.

Ventajas de la retirada. La mayoría de los fumadores que lo dejan lo hacen por razones de salud o económicas. La mayoría de fumadores no tiene en cuenta que se pierden unos 7 min de vida por término medio por cada cigarrillo que se fuma. Así, dependiendo de la edad de comienzo del hábito, o de abandono, se pierden entre 7 y 13 años de vida por las enfermedades relacionadas con el hábito de fumar tabaco. Las enfermedades mortales más frecuentes en Norteamérica y Europa son la ateroesclerosis, cáncer de pulmón, páncreas, vejiga, útero, laringe, esófago, y probablemente colon y mama, y EPOC (enfisema, bronquitis crónica). Se deben explicar estos datos al fumador adicto. En términos de beneficios económicos, los fumadores que lo dejan pueden ahorrarse unos 2-3 euros al día al dejar de comprar cigarrillos (unos 20.000 a 25.000 euros durante su vida). Además, los costes se reducen aún más en algunos casos al evitar las quemaduras en ropa, muebles, alfombras y tapicerías de automóviles. Otros incentivos para dejar el tabaco son los beneficios sociales, como ropa con mejor olor, mejoría del olfato, y mejor aspecto externo (retraso de la aparición de arrugas faciales). Algunos fumadores lo dejan cuando conocen los efectos secundarios sobre la salud de sus hijos (p. ej. aumento de las infecciones del tracto respiratorio, agravamiento del asma).

Valoración del flujo aéreo. El Programa Nacional de Educación para la Salud Pulmonar (National Lung Health Education Program), creado en fecha reciente y subvencionado por organizaciones médicas profesionales y gubernamentales, fue diseñado para identificar las fases iniciales de la obstrucción al flujo aéreo (es decir, EPOC y enfermedades relacionadas) en fumadores. La espirometría de flujo y de volumen de aire (es decir, volumen espiratorio forzado en un segundo, capacidad vital forzada) puede indicar cuándo tienen los fumadores una alteración del flujo de aire, y esta información puede motivar al fumador a abandonar su hábito nocivo. La realización periódica de estas pruebas en un paciente que continúa fumando o deja de fumar es un indicador fiable del pronóstico. Se está preparando un mensaje impactante de salud pública para animar a todos los fumadores a que prueben sus pulmones para saber su estado. El objetivo es ayudar a los fumadores con riesgo más elevado (es decir, aquellos que ya presentan alteraciones en la espirometría).

Tratamiento inicial. Los fumadores que intentan abandonar el hábito pasan cuatro fases: precontemplación, contemplación, acción y mantenimiento. La fase de precontemplación no es reconocida por el paciente. Los fumadores que piensan en dejarlo se pueden beneficiar de la asistencia médica. La selección de una fecha concreta, el cambio del patrón del hábito de fumar (mediante modificación de la conducta) y la superación del mono son pasos secuenciales importantes. Los médicos deben enseñar y animar el mantenimiento de un estado vital sin tabaco y prevenir las recaídas.

Papel del médico. El primer paso para el médico es recomendar simple pero seriamente el cese del hábito tabáquico y ofrecer libros sobre cómo hacerlo. Las estrategias de advertencia sobre el status del tabaquismo han permitido alcanzar el asesoramiento de fumadores al 70% y doblar la proporción de pacientes asesorados. La documentación sobre los consejos para dejar de fumar es parte del Plan de Recogida de Datos e Información para la Salud (Health Plan Employer Data and Information Set HEDIS), utilizado por las organizaciones dedicadas a este fin. La Agencia para la Atención de Salud e Investigación (Agency for Health Care Policy and Research) publica un folleto dirigido a los pacientes denominado Usted puede dejar de fumar, así como información para los médicos que se encuentra disponibles de manera gratuita. Numerosas bibliotecas de hospitales tienen redes de ordenador que los pacientes pueden usar para obtener información. Además, millones de personas tienen ordenadores personales y pueden utilizar Internet, que contiene numerosas páginas educativas muy valiosas para los fumadores que estén decididos a dejarlo (con las palabras claves: cese del tabaco y dejar de fumar) [smoking cessation y quitting smoking]). Si los fumadores son capaces de conseguirlo gracias al consejo de un médico y mediante modificación de los hábitos de conducta con ayuda de estos materiales de información práctica, se podrán evitar los costes y los efectos adversos de los medicamentos que ayudan a dejar el hábito. También se han registrado en casos esporádicos buenos resultados con acupuntura e hipnosis en pacientes seleccionados.

La prueba del monóxido de carbono exhalado, disponible en algunos servicios hospitalarios, puede convencer al paciente de los efectos nocivos de la inhalación del humo de puros o cigarrillos. Esta prueba se debe realizar al ingresar, ya que la caída de la curva del monóxido de carbono es rápida. Muchos departamentos dedicados al tratamiento de enfermedades respiratorias ofrecen consejos e instrucciones para dejar de fumar.

Selección de una fecha concreta.La selección de una fecha para dejar de fumar es clave y se debe coordinar con el uso de fármacos para ayudar a la retirada del tabaco. La fecha seleccionada puede ser aleatoria o en un día señalado (p. ej. vacaciones o aniversario), pero no se recomienda una fecha con connotaciones negativas (p. ej. declaración de Hacienda) para hacerlo. Las estrategias son variables dependiendo del tipo de fármaco utilizado. Por ejemplo, si se emplean sustitutos de la nicotina se deben iniciar en la fecha seleccionada, mientras que el bupropión se debe iniciar entre 1 y 2 sem antes de esta fecha. Esto mismo puede ser cierto para otros fármacos que reducen el síndrome de abstinencia (p. ej. la buspirona).

Modificación de la conducta. Se debe ofrecer la modificación de la conducta a todos los fumadores, utilicen fármacos o no para ayudar a la retirada. La modificación de la conducta consiste en cambiar el patrón del hábito de fumar del paciente en relación con las actividades cotidianas. Estas acciones incluyen las conversaciones telefónicas, descansos para tomar café, comidas, actividad sexual, aburrimiento, problemas de tráfico u otras frustraciones. Los pacientes que reconocen las situaciones asociadas al hábito de fumar pueden modificarlas o sustituir la actividad oral (p. ej. chupar un caramelo, masticar un palillo de dientes, utilizar un chicle normal).

Superar el mono. Es preferible dejar el hábito de manera radical, lo que se denomina superar el "mono", a hacerlo de forma progresiva.

Tratamiento farmacológico. Existen numerosos preparados OTC (out of the counter, de libre dispensación) y sustitutos de la nicotina. El polacrilex de nicotina, disponible en forma de chicle (de 2 y 4 mg) se utiliza en numerosos países y permite a los pacientes calcular la tasa de absorción de nicotina. El uso del chicle permite flexibilizar la dosis y reproduce parcialmente las actividades orales del gesto de fumar. La nicotina se absorbe por la mucosa oral, pero sólo en presencia de un pH alcalino. Por esta razón, el paciente no debe consumir nada por boca desde 30 min antes de usar el chicle (p. ej. soda, café, té, zumos ácidos, comida). El chicle se mastica o se coloca entre los dientes y la mucosa oral dependiendo de la sensación de alivio de los síntomas de abstinencia. Los pacientes con adicción intensa deben usar los chicles de 4 mg. El uso del chicle se mantiene por lo general durante 1 a 3 meses, dependiendo del éxito del cese del tabaquismo. Los efectos adversos más frecuentes son la irritación gástrica y el hipo si se mastica el chicle de manera muy enérgica. Otros efectos adversos incluyen irritación de garganta, flatulencia y adhesión del chicle a los dientes. Puede aparecer dolor en las articulaciones temporomandibulares por la masticación excesiva. Los pacientes desdentados y los pacientes con patología temporomandibular no deben utilizar chicles de nicotina. La adicción al chicle es muy rara. Ninguno de los estudios de sustitución de la nicotina ha detectado aumento de la TA, alteración de los lípidos séricos ni arritmias cardíacas. Cuando se emplea el chicle junto con modificación conductual intensiva, los porcentajes de éxito a 1 año (que se demuestran biológicamente midiendo el CO2 exhalado o la cotinina, un metabolito de la nicotina) alcanzan entre el 20 y el 25%. El uso esporádico del chicle de nicotina sin modificación conductual no suele ser efectivo.

El parche transdérmico de nicotina permite una liberación más homogénea de nicotina. Existen diferentes dosificaciones para estos parches. Se puede emplear una dosis única estable o una dosis decreciente a intervalos de 2 sem. Ningún estudio comparativo ha demostrado que una de estas estrategias sea mejor que la otra. El parche puede producir irritación cutánea. Por lo general, el parche se usa diariamente durante 6 sem, pero la interrupción del hábito, si se consigue, se suele producir a la segunda semana. El éxito del parche depende también en parte del grado de modificación conductual asociada. En general, el parche suele duplicar el porcentaje de éxitos para cualquier grado de modificación de la conducta. Es posible alcanzar un porcentaje de interrupción mantenida entre el 20 y 25% a 1 año.

Se puede usar un nebulizador nasal bajo prescripción médica, solo o en combinación con el chicle o el parche. Se pueden utilizar los tres métodos de administración de nicotina simultáneamente, pero los estudios realizados no detectan un aumento de resultados satisfactorios con la combinación de los mismos. Por lo general, cuando se utilizan de manera aislada, el chicle, el parche o el nebulizador producen niveles sanguíneos menores que los picos conseguidos al fumar (un cigarrillo fumado durante 10 min proporciona 1 mg de nicotina). El uso de múltiples productos sustitutos de la nicotina puede producir niveles elevados de nicotina en sangre y puede ser necesario en pacientes con adicción grave.

Existe un inhalador de nicotina, que parece una boquilla, y tiene nicotina impregnada con mentol. Los inhaladores de nicotina reproducen mejor la manera de obtener nicotina de los fumadores. Cada inhalación libera una cantidad de nicotina pequeña, siendo necesarias de 40 a 80 inhalaciones para conseguir 1 mg de nicotina, el equivalente a fumar un cigarrillo.

Existen medicamentos que no contienen nicotina como el bupropión, un modificador de los neurotransmisores con propiedades dopaminérgicas. El bupropión tiene tendencia a provocar convulsiones y puede elevar la PA por lo que no se recomienda en pacientes con antecedentes epilépticos o con hipertensión de difícil control. Cuando se combina con un sustituto de la nicotina, se consigue una interrupción del tabaquismo comprobada biológicamente de hasta el 50% a 1 año, en las condiciones del estudio, pero no se sabe si estos resultados se pueden reproducir en la consulta del médico de atención primaria. Los efectos secundarios más frecuentes son la sequedad de boca y el insomnio. La buspirona, un ansiolítico no benzodiacepínico, puede ayudar a los pacientes con ansiedad por abstinencia del tabaco. En un ensayo clínico controlado, las tasas de éxito con buspirona y chicle de nicotina fueron similares. También pueden ser útiles otros ansiolíticos.


PROBLEMAS ASOCIADOS CON EL ABANDONO DEL HÁBITO DE FUMAR


La abstinencia de tabaco puede producir numerosos síntomas incómodos, como necesidad de tabaco, irritabilidad, ansiedad, dificultad de concentración, excitación, cefalea, adormecimiento y molestias gástricas. La abstinencia del tabaco es más grave en pacientes con adicción intensa. Muchos adictos al tabaco recaen después de un primer intento de abandonarlo, ya que suelen ser necesarios entre cinco y siete intentos antes de conseguirlo. El fracaso no se debe considerar como indicador de falta de motivación. Cuantas más veces se hagan intentos serios para dejar de fumar más probable será conseguirlo. Suelen ser necesarias diferentes estrategias y modificaciones de conducta para conseguirlo.

La ganancia de peso suele ser una preocupación, especialmente en mujeres, que pueden usar el tabaco como una medida de control del peso porque suprime el apetito y aumenta ligeramente la tasa de metabolismo basal. La ganacia de peso media en mujeres durante los seis meses primeros es de unos 5 kg. Esta ganancia de peso es moderada y no supone un riesgo para la salud en comparación con el riesgo de morbilidad y mortalidad prematura por el uso continuado del tabaco. La consulta dietética, el uso de sustitutos de la nicotina, y el aumento del ejercicio que coincide con el abandono del tabaco pueden ayudar a controlar la ganacia de peso. El ejercicio puede reducir también la compulsión por fumar.

Algunos fumadores usan el tabaco para combatir la depresión. Por esta razón, los fumadores deprimidos que intentan abandonar el tabaco deben recibir consejo y el paciente y el médico deben estar alertas sobre la probabilidad de que la depresión empeore. Se ha empleado el bupropión como antidepresivo de manera generalizada y puede ser particularmente útil en la personas con depresión o riesgo de padecerla.



Fuente: manual merck