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Los expertos aseguran que no hay argumentos técnicos, sociales ni económicos para rechazar la financiación de los fármacos antitabaco Piden también la prohibición de fumar en lugares públicos, la regulación de la publicidad subliminal y un aumento del precio de la cajetilla



En un momento en que profesionales, pacientes y sociedades científicas reclaman una reforma de la actual ley contra el tabaco, el debate sobre si el Estado debe o no financiar los tratamientos para dejar de fumar se ha convertido en uno de los aspectos que más preocupan a los expertos.

Y es que, cuando se habla de sustentar con dinero público los fármacos que ayudan a dejar este hábito, las opiniones de los expertos son unánimes, tal y como se puso de manifiesto en el café de redacción organizado por Contenidos e Información de Salud, que contó con la presencia de Carlos Jiménez, coordinador del área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ); el neumólogo Juan Antonio Riesco, representante de Separ en la junta directiva del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT); y de José Antonio Herrada, presidente de la Coalición de Ciudadanos con Enfermedades Crónicas.

En este sentido, todos ellos coincidieron en que, dados los recursos que se utilizan para tratar las afecciones que produce el tabaquismo, la falta de financiación para los tratamientos que ayudan a dejar de fumar es poco menos que "despilfarrar los fondos públicos".

"El Estado tiene que financiar los tratamientos. Es algo de lógica", aseguró Herrada, que afirmó también que las administraciones no tienen argumentos para negarse a facilitar el acceso a este tipo de tratamientos. "No hay forma de argumentar políticamente un no a esta financiación. No se pueden basar en un criterio económico porque no existe. En un criterio técnico tampoco, puesto que el tratamiento tiene una eficacia probada, y tampoco se puede apelar a un criterio social porque, lo que estamos intentado desde la sociedad es, precisamente, un cambio de la ley y un endurecimiento de sus posturas", alegó.


Médicos y pacientes piden financiar los fármacos antitabaco para no despilfarrar el dinero público

Tratamientos muy efectivos

El coste efectividad de los fármacos para dejar de fumar, una de las cuestiones que normalmente se ponen sobre la mesa cuando se habla de financiar los tratamientos contra el tabaco, fue defendido en esta reunión por los especialistas.

Para Riesco, hay "argumentos de peso" para defender la rentabilidad y eficacia de estos tratamientos. "Cuando se hacen estudios y se compara la coste-eficacia del tratamiento del tabaquismo con el de otros tratamientos, realmente no hay color", declaró.

Su opinión fue compartida por Carlos Jiménez que subrayó la diferencia que supone contar con la ayuda de un profesional cuando se decide dejar el tabaco. "Cuando un fumador hace un serio esfuerzo por dejar de fumar, sus posibilidades de éxito, no utilizando ningún tipo de tratamiento, están en torno al 5 por ciento; todo lo más un 10 por ciento", explicó Jiménez, que añadió que los datos cambian sustancialmente cuando el enfermo recibe ayuda farmacológica para abandonar el tabaco. "Estamos hablando de que sus posibilidades de éxito se multiplican por tres, por cuatro y en ocasiones, si sigue un tratamiento intenso, hasta por cinco". De ahí que, para los especialistas, la negativa del Estado a financiar estos fármacos, no tenga explicación. "La decisión más saludable que un fumador puede tomar en su vida es dejar de fumar. Es lo que más salud le va a procurar y resulta que, cuando toma esa decisión, nosotros no le tratamos. Es algo incomprensible", aseveró el responsable del área de Tabaquismo de Separ.

"Estamos permitiendo que haya muchos fumadores que no hagan un esfuerzo por dejar de fumar y, sin embargo, estamos financiando otros tratamientos cuando sabemos que no están teniendo la misma eficacia", agregó Juan Antonio Riesco.


Tabaco y enfermedades

Y es que, para los expertos, una de las mayores contradicciones que existen en la negativa de la Administración de financiar el tratamiento contra el tabaco es el hecho de que se esté tratando a los enfermos crónicos con patologías directamente derivadas de esta adicción, con broncodilatadores y mucolíticos, a pesar de que existen evidencias científicas que ponen de manifiesto que son ineficaces de cara a combatir estas dolencias. El más llamativo es el caso de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Según los datos manejados por Separ, el 70 por ciento de los enfermos de EPOC en grado leve o moderado en nuestro país son fumadores. "El único tratamiento que les curaría de su enfermedad sería que dejaran de fumar", explicó Jiménez, que subrayó que "en este momento el único tratamiento que se les está dando son broncodilatadores y mucolíticos, una terapia puramente sintomática". Es decir, que sólo se va a conseguir que los síntomas de la enfermedad sean menos acusados, pero no una mejora cuando, asegura Jiménez, se ha demostrado la eficacia de fármacos como vareniclina DCI a la hora de ayudar a dejar el hábito del tabaco a estos pacientes. "El 50 por ciento de los que emplearon este fármaco dejaron de fumar", afirmó el experto. "Sin embargo, este fármaco no está financiado. No hay quién lo entienda", se sorprende.

Los efectos que puede tener el tabaco sobre los enfermos crónicos son otro de los aspectos que señalan los especialistas a la hora de pedir la financiación de los tratamientos. "El tabaco exacerba mucho más a todo crónico", explicó José Antonio Herrada, quien recordó que en nuestro país existen más de 20 millones de enfermos crónicos que, por regla general, desconocen que su patología puede verse muy agravada por el efecto de los cigarrillos, especialmente en el caso de los diabéticos. "El tabaco es peste, es un veneno que, junto con el azúcar, te lleva de manera casi inevitable a ser o ciego o amputado", declaró el presidente de la Coalición de Ciudadanos con Enfermedades Crónicas, que recalcó que de las 12.000 amputaciones anuales de pies que se hacen en nuestro país, el 80 por ciento se practican en fumadores de largo recorrido. "Esto hay que explicárselo a la gente porque no se sabe. Hay que hacérselo ver", reafirmó Herrada.

Y es que, el tabaco no sólo empeora el pronóstico de muchas enfermedades, sino que también hace mucho más difícil el tratamiento de algunas, como el cáncer. Un motivo más, aseguraron los expertos, para que las autoridades sanitarias tomen medidas que conduzcan a la reducción del número de fumadores. "Hay argumentos y evidencias científicas suficientes para asegurar que los fumadores tienen una menor respuesta a la poliquimioterapia", insistió Riesco, que se mostró de acuerdo con la afirmación de Herrada respecto a que, lo que se quiere como paciente, no es que te curen el cáncer, sino que te ayuden a dejar de fumar para no ser un candidato a padecerlo.


El tabaco como enfermedad

Preguntados por el coste económico que podría tener para el sistema sanitario el que los tratamientos contra el tabaco fuesen asumidos por la Administración pública, los ponentes coincidieron en que, pese a ser elevados, los costes siempre serían menores que los que genera el tabaquismo. "Estamos hablando de un problema de salud pública", declaró el doctor Riesco, que aseveró que este aspecto debería tenerse en cuenta en la planificación sanitaria. "Es importante informar y educar a los administradores y a los políticos para que tengan claro los perjuicios que ocasiona el tabaco, porque en los argumentos que han dado hasta ahora, hay deficiencias que llevan a pensar que no tienen claro que el tabaquismo sea una enfermedad", explicó.

Por su parte, Carlos Jiménez, de Separ, matizó que, si bien es cierto que "los políticos no están concienciados", éste es un problema que está también en la calle. "Estamos en una sociedad muy permisiva. La gente consume tabaco y cree que lo tiene es una mal hábito, pero no se reconoce a sí misma como enferma crónica por tabaquismo".

Para los expertos, éste es uno de los motivos por los que en España resulta cada vez más complicado frenar "la epidemia del tabaco", a diferencia de lo que sucede en otros países de nuestro entorno. "En los países del Este, donde los jóvenes tienen una mayor cultura de la salud, son ellos mismos los que afean la postura del que fuma. Esa cultura de la salud es lo que falta aquí", aseguró Herrada.

Precisamente, el endurecimiento de aquellos puntos de la ley que regulan la prohibición de fumar en lugares públicos es uno de los aspectos que más preocupa a los expertos, que consideran que un ambiente menos permisivo, redundaría de forma positiva en la reducción del tabaquismo.

"El hecho de que los jóvenes vayan a los lugares de ocio y vean que se rechaza el tabaco, es algo que impacta", enunció Juan Antonio Riesco. "Es algo que se ha comprobado con estudios en países como Estados Unidos, donde estas medidas ya están implantadas".

Y es que, en opinión de los ponentes, la permisividad de algunos aspectos de la actual ley contra el tabaco, hace que los jóvenes reciban mensajes contradictorios sobre este hábito. "No podemos estar de acuerdo, con que por un lado se declare un lugar libre de humo, y por otro, se permita la compra-venta de tabaco en ese mismo lugar", matizó Riesco.

Para Carlos Jiménez, la eficacia de la nueva ley del tabaco está condicionada a que se incorporen aspectos como la prohibición total de fumar en lugares públicos y una regulación de la publicidad indirecta del tabaco que haga especial hincapié en los mensajes subliminales, algo en lo que coincidió también Juan Antonio Riesco.

"Hay que tener cuidado con el cine, cuidado con la moda, con toda esa publicidad subliminal que impacta en los jóvenes y que hay que atajar", subrayó Riesco que recordó que "hace unos años, la que era entonces presidenta de la Organización Mundial de la Salud, calificaba el tabaquismo como una enfermedad transmisible cuyo vector fundamental era la publicidad".

Un incremento del precio de la cajetilla que evite que los jóvenes se inicien en el hábito y la inclusión de la financiación pública de los tratamientos que ayudan a dejar de fumar — algo que ya se está haciendo en algunas comunidades autónomas— son otros de los aspectos necesarios para hacer efectiva la ley.

"Los beneficios de estas políticas los notaremos en los próximos 5 ó 10 años.", declaró Carlos Jiménez, quien subrayó que, si bien es cierto que se trata de mucho tiempo, es menos que el que hay que esperar para que las políticas preventivas muestren resultados, algo que no se produce, destacó hasta que transcurre una media de 25 años.

A este respecto, según manifestó Herrada, "hasta donde sabemos como coalición hay motivación en este sentido en el ministerio. Por eso nosotros vamos a seguir presionando, porque éste es un tema en el que cada día que pasa corre en contra de la salud de la gente".La necesidad de cambiar la ley contra el tabaco para que introduzca mayores restricciones a la prohibición de fumar en los lugares públicos, la publicidad directa e indirecta y la regulación de los precios de los cigarrillos, es algo en lo que coincidieron todos los ponentes, que subrayaron que el 70 por ciento de la población española está a favor de los cambios en la ley.

Sin embargo, dijeron, es necesario que el futuro texto legal sea fruto del consenso entre profesionales, pacientes y administración, una inquietud común que manifestó Carlos Jiménez. "Estamos muy preocupados por los rumores que apuntan a que hay un primer borrador de la ley que no ha circulado por Separ", admitió. "Por eso, exigimos que si existe un borrador de la ley, nos sea enviado para expresar nuestras ideas y que si no existe, se desmienta oficialmente".

Respecto a los plazos, los ponentes coincidieron en que la opción más acertada sería concretar la ley en el primer semestre de 2010, coincidiendo con la presidencia española de la UE. "El Gobierno se sumaría así a un grupo de países que ya lo están haciendo y sería más fácil endurecer la ley, lo que va a suceder aunque no sabemos en qué condiciones", declaró Herrada.

Y es que la petición de financiar los tratamientos contra el tabaco, cuenta con el consenso, reflejado en forma de documento, de 17 sociedades científicas y 17 asociaciones de pacientes que se han sumado a las demandas planteadas por Separ a la Administración sanitaria. Un respaldo que, para Riesco, exige una respuesta por parte de los políticos. "Con un consenso tan elevado, la respuesta tiene que ser positiva, no se entendería otra cosa".
Separ exige participar en la modificación de la ley

Fuente: www.elglobal.net




La Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) ha desarrollado en internet un programa de tratamiento gratuito de auto-ayuda para dejar de fumar en el plazo teórico mínimo de un mes, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación como proyecto de I+D+i.



Los interesados pueden acceder al programa, presentado hoy, en la dirección http://www.apsiol.uned.es/dejardefumar, que se complementa con comunicaciones a través del correo electrónico y mensajes de móvil.

Esta terapia de "asistencia psicológica on-line" (apsiol) se caracteriza por el anonimato del paciente, que no debe estar siguiendo ningún otro tratamiento para dejar la adicción, en un tratamiento y seguimiento individuales de cada uno de ellos y sin recurrir a fármacos.

Una vez registrado, el programa evalúa la situación socio-demográfica y personal del fumador por medio de un cuestionario, en que se pregunta la edad, el sexo, cuántos cigarrillos fuma y si consume otras sustancias adictivas y drogas, entre otros datos.

A la vista de las respuestas se aplica un tratamiento adecuado a sus circunstancias; si se considera oportuno, se recomendará que acuda a los servicios de la sanidad pública.


Dejar de Fumar online


MODULOS SEMANALES

Cada tratamiento está estructurado en cuatro módulos, que duran una semana cada uno de ellos, cuyos resultados se evaluarán para poder pasar de uno a otro y abandonar así el hábito progresivamente.

Habrá controles posteriores durante 18 meses para comprobar si el paciente ha vuelto a fumar; en caso de recaída, podrá seguir los módulos de nuevo.

Los tratamientos consisten en indicaciones sobre cómo actuar cuando aparecen las ganas de fumar, cómo controlar la ansiedad y técnicas de relajación.

El usuario podrá también calcular cuánto gasta en tabaco y cómo disminuye el consumo.


"GRATIS Y SIN HORARIOS"

El profesor de Psicología e investigador Guillermo Mañanes ha destacado que se trata de un sistema automatizado, gratuito y de acceso libre, sin horarios ni desplazamientos, ni contactos "cara a cara", y es un programa "contrastado científicamente".

Ha matizado, no obstante, que puede ayudar a mucha gente pero "no es un programa milagroso", así que uno mismo debe imponerse una disciplina y una responsabilidad.

En esta línea, el catedrático de Psicología Miguel Ángel Vallejo ha reiterado como "fundamental" la fuerza de voluntad, que el paciente quiera dejar de fumar, así que recibirá recordatorios para que efectúe los módulos y las evaluaciones.

Fuente: www.hoytecnologia.com





ENTREVISTA A RICHARD HURT


Me sorprende que los directivos de las tabaqueras puedan mirarse al espejo


* Hurt dirige el Centro de Dependencia a la Nicotina de la Clínica Mayo (EEUU)
* Su aportación fue crucial para que las tabaqueras hicieran públicos sus documentos



Su labor fue fundamental para propiciar que, en 1998, distintas compañías tabaqueras aceptaran hacer públicos 50 millones de páginas de sus documentos internos. Conoce a la perfección las palabras, los giros, las intenciones... de los fabricantes de tabaco ya que gran parte de los textos liberados gracias al 'Master Settlement Agreement' han pasado por sus retinas.

Richard Hurt lleva tres décadas analizando los distintos elementos que confluyen en la adicción al pitillo y se muestra especialmente interesado en las estrategias que siguen los fabricantes para impedir que se prohíba el consumo de cigarrillos en los lugares públicos. "A pesar de que el cirujano general, la máxima autoridad sanitaria de EEUU, ha afirmado que el humo del tabaco mata, las tabaqueras siguen luchando contra ello", señala.

Actualmente, Hurt dirige el Centro de Dependencia a la Nicotina de la Clínica Mayo (EEUU) que, desde sus inicios en 1988, ha tratado a cerca de 33.000 pacientes. Es un punto de referencia, ya no sólo como conocedor de los pasos dados por las tabaqueras sino también como especialista en los distintos tratamientos antitabaco. A su paso por España, elmundo.es ha podido charlar sobre los distintos pilares en los que se sustenta el tabaquismo en todo el mundo.


Después de tantos años, ¿le sigue sorprendiendo lo que lee en los documentos internos de las tabaqueras?

Richard Hurt: Ya no me impresiona casi nada... Lo que todavía me sigue sorprendiendo es cómo los directivos de las tabaqueras pueden mirarse al espejo cada mañana, cuando van a afeitarse, y no cortarse el cuello. Su producto, si se usa como ellos recomiendan, mata a la mitad de sus clientes. Y como necesitan nuevos clientes intentan llegar a los menores de 18 años.


Y a los países en vías de desarrollo...

R.H.: Bueno, eso es aún peor porque los países en desarrollo son los que menos pueden costear la epidemia que se les viene encima. Necesitan invertir el dinero en agua potable y necesidades básicas, las cosas que nosotros damos por sentadas.


¿Podremos parar este impacto?

R.H.: Mi esperanza es que el resto del mundo aprenda de nuestra experiencia, en las naciones desarrolladas, para poder ralentizar el proceso y detenerlo más rápido. Ahora sabemos más que nunca. Creo que los planetas se están alineando y el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaquismo es crítico. Además, gracias a la liberalización de los documentos internos de la industria sabemos lo que han hecho, con sus propias palabras. Esperamos progresar más en los próximos diez años que lo que hemos logrado en los últimos 50.


¿Sería un paso importante que la FDA [agencia estadounidense del medicamento] regulase el tabaco?

R.H.: El tabaco no ha sido regulado en EEUU porque el Congreso nunca ha dado su aprobación. Es algo irracional. Todos los productos del tabaco aportan nicotina, que es una droga, y otras 4.000 sustancias tóxicas, y matan a la mitad de los que los usan. La FDA debería tener la autoridad de regular el tabaco pero no con las condiciones que pretenden Philip Morris y otras tabaqueras.


¿Se refiere a los cigarrillos supuestamente 'más seguros'?

R.H.: Philip Morris ha invertido 350 millones de dólares en una fábrica para producir un cigarrillo 'más seguro' que cuente con la aprobación de la FDA, pero nunca se conseguirá un pitillo completamente seguro. El problema es que tenemos el mejor Congreso que puede influirse y comprarse con dinero. A pesar de las peticiones del cirujano general, la máxima autoridad sanitaria, no se ha aprobado ninguna legislación útil en los últimos 20 años.


¿Cree que con la nueva ley del tabaco las tabaqueras han ganado la guerra en España?

R.H.: Han ganado la primera batalla pero es un proceso que lleva tiempo en realizarse. La guerra en España acaba de comenzar. Con el tiempo el pueblo español exigirá que se les proteja del humo secundario del tabaco. Las dos cosas que más odian las tabaqueras son los lugares de trabajo libres de humo y los impuestos que incrementan el precio del tabaco. Ambas son las dos políticas de salud pública más importantes para luchar contra las tabaqueras y el tabaquismo.


Sobre las ayudas con las que cuentan los fumadores para abandonar el hábito, ¿qué es lo más nuevo?

R.H.: La vareniclina. Es el primero de una nueva clase de fármacos, diseñado específicamente para dejar de fumar y actúa en el receptor cerebral de la nicotina. Cuando una persona fuma, la nicotina del cigarrillo ya no se puede ligar al citado receptor porque éste ya se ha unido al fármaco y, por tanto, no hay sensación de recompensa. Es lo que se conoce como efecto antagonista o un efecto bloqueante.


¿Bupropion o vareniclina? ¿Qué es más eficaz?

R.H.: En los ensayos clínicos, vareniclina parece ser más eficaz que bupropion y placebo. No obstante, los dos fármacos han demostrado su utilidad y son buenas alternativas. El antidepresivo bupropion también actúa en ese receptor de la nicotina, pero de manera indirecta.


Con estos fármacos, ¿el fumador no necesita ni chicles ni parches de nicotina?

R.H.: Hasta el momento, ningún estudio ha demostrado que combinar la Terapia Sustitutiva de la Nicotina (TSN) con la vareniclina aumente la eficacia. La mayoría de los que toman el fármaco no necesita TSN. Nosotros, en nuestra práctica diaria en la Clínica Mayo, hemos visto que los sustitutivos de la nicotina pueden ayudar a corto plazo a las personas con deseo de fumar. En ese caso, es mejor incluirlos que incrementar la dosis de vareniclina.


¿El futuro del control del tabaquismo está en las vacunas?

R.H.: La vacuna sigue siendo algo muy experimental. Se están probando tres tipos diferentes pero tardaremos algunos años en saber si funcionan. En principio, la vacuna provoca que el cuerpo produzca anticuerpos que atrapan la nicotina y la mantienen en el flujo sanguíneo, impidiendo que llegue al cerebro. Con esto, disminuye la posibilidad de dependencia y no se obtiene sensación de recompensa al fumar. No da inmunidad para toda la vida, simplemente hace de bloqueante durante unos meses.


¿Alguna otra terapia prometedora?

R.H.: Otro de los tratamientos que se está probando es el rimonabant, un inhibidor de los receptores cannabinoides del cerebro. Actualmente se comercializa para la pérdida de peso pero un estudio mostró que, además, ayuda a dejar el tabaco. Este uso no está aprobado todavía pero una futura opción podría ser combinar el rimonabant con la vareniclina para propiciar el cese del hábito e impedir la ganancia de peso. Quizás estos fármacos sean el tratamiento del futuro, más que las vacunas.


Fuente: www.elmundo.es




El tabaquismo sigue ganando espacio en la sociedad. A pesar de las limitaciones y prohibiciones a la venta y la publicidad, cada día que pasa más y más gente prende un cigarrillo. Además disminuyó la edad de iniciación y la tasa de mortalidad crece en el país a ritmo acelerado.



La relación entre el hábito de fumar y el desarrollo de numerosas enfermedades graves se encuentra cada vez más clara. Esto ha provocado un aumento de las consultas en la comunidad sanitaria y de salud mental.

La OMS considera una adicción a la dependencia al tabaco. Este tipo de dependencia, así como muchas otras, debe ser atendida adecuadamente, ya que la nicotina puede llegar a controlar algunos aspectos importantes del comportamiento de una persona.
Al igual que otras sustancias euforizantes (alcohol y cocaína), el tabaco es capaz de producir efectos que intervienen en el estado de ánimo de la persona y con su privación desencadena un comportamiento de búsqueda de la sustancia. Las personas fumadoras de cigarrillos tienen una expectativa de vida considerablemente disminuida con respecto al resto de la población.

Algunos autores han estimado que se pierden 5,5 minutos de vida por cada cigarrillo que se ha fumado. En una persona de 30 - 35 años de edad que fuma dos paquetes de cigarrillos diarios, la expectativa de vida disminuye entre 8 - 9 años, en relación a una no fumadora de la misma edad. No ha podido establecerse ampliamente, a diferencia de otras adicciones, que el tabaquismo provoque trastornos psicológicos importantes, aparte del impulso o la necesidad de consumirlo y lo dificultoso que resulta abandonarlo.

El humo del cigarrillo contiene una inmensa cantidad de sustancias tóxicas, entre ellas el monóxido de carbono (CO). El CO tiene gran afinidad por la hemoglobina, componente del glóbulo rojo que transporta el oxígeno a los tejidos, por lo que los glóbulos rojos de las personas fumadoras pierden un 15% de la capacidad de transportar el oxígeno. Esto puede lesionar al corazón y el sistema circulatorio. También pueden encontrase otros gases como el óxido nitroso y el óxido de hidrógeno, responsables de la tos y la disminución del pasaje de aire por los bronquios. El alquitrán es una sustancia carcinógena absoluta que provoca y fomenta el desarrollo de diversos tumores. La nicotina produce un aumento de la frecuencia cardiaca, de la presión arterial, del gasto cardiaco y del consumo de oxígeno en los tejidos.

El riesgo de padecer un cáncer de pulmón es 10 veces mayor en una persona fumadora, y en los fumadores intensos (2 ó más paquetes por día) el riesgo es 15 a 25 veces mayor. Los hijos de madres fumadoras tienen un peso menor al nacer en comparación a los hijos de madres no fumadoras.


Dejar de fumar es posible

Actualmente existe una gran variedad de intervenciones para ayudar al tabaquista a abandonar su hábito, muchos de los cuales tienen mejores resultados a largo plazo, entre los 6 y los 12 meses. Numerosos estudios han demostrado que los tratamientos que incorporan enfoques en el cambio del comportamiento de la persona son los que ofrecen mayor posibilidad de éxito.

Últimamente se ha incorporado el uso terapias de sustitución con nicotina, en forma de chicles y parches. Para que el tratamiento sea efectivo deben cumplirse tres etapas: Compromiso a abandonar el hábito y establecimiento de objetivos, cambio inicial o base principal del tratamiento, incluye la terapia de grupo, sustitución con nicotina, técnicas de control del comportamiento y relajación, seguimiento individual, etc.

Por último, la fase de mantenimiento del abandono del hábito: principalmente preparándose para afrontar los síntomas de la abstinencia, ya que muchas de las personas que recaen tienen por lo menos un síntoma de la abstinencia a la nicotina.
Este último es muy importante, ya que es responsable de que el 70% de los que dejan de fumar recae en ese mismo año.


Dejar de fumar ya es cuestión de vida o muerte


¿Por qué hay que dejar de fumar?

Porque el consumo de tabaco constituye la principal causa de enfermedad evitable y de mortalidad prevenible en los países desarrollados. En un 19% de los casos de mortalidad es el tabaco la causa de su prevención.

En el tabaco se han encontrado múltiples sustancias que en gran parte son perjudiciales para la salud. Entre ellas, destacan por sus efectos nocivos los alquitranes (benzopirenos y nitrosaminas) responsables del 30 % de todos los tipos de cáncer (vejiga, riñón, páncreas, estómago,etc.), y del 90% del cáncer de pulmón. Asimismo, el monóxido de carbono, que es el causante de más del 15% de las enfermedades cardiovasculares y la nicotina, que produce la dependencia física. Además el tabaco es el causante del 80% de la mortalidad por procesos pulmonares crónicos.

Fuente:www.tiempofueguino.com.ar