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El tabaco de liar es más dañino y adictivo que los cigarros.



El experto en cáncer y vicepresidente del Comité Nacional para la prevención del Tabaquismo, el doctor Francisco Rodríguez Lozano, advirtió durante su participación en el Simposio de Cáncer y Tabaco en la capital grancanaria, organizado por el Colegio de Dentistas de Las Palmas, sobre la falsa creencia de que el tabaco de liar es menos perjudicial que los cigarrillos.

El especialista en cáncer oral quiso matizar que "este tabaco, que tiene un consumo creciente entre la población más joven debido a la crisis, contiene más aditivos nocivos que los cigarros, que al quemarse pueden resultar cancerígenos". "El tabaco de liar contiene un 20 por ciento de aditivos de media frente al 10% del tabaco convencional", aseguró. Por ello, la gran cantidad de estos aditivos que al quemarse pueden volverse cancerígenos, unido a que suelen fumarse sin filtro, convierten al tabaco de liar en un peligro potencial. "Es, probablemente, más dañino y más adictivo que los cigarros", concluyó.

Añadió que "para solucionar este conflicto, lo ideal es dejar de fumar". Un reciente estudio insinúa que los chicles de nicotina también pueden producir cáncer. Sobre esto, el doctor Rodríguez Lozano matizó que si bien podría ser así en un consumo excesivo, "peor sería seguir fumando". "Además, existen otros tratamientos que no llevan nicotina, como el bupropín o la vareniclina que presentan excelentes resultados", agregó.



tabaco de liar

Visita regular al dentista

Para ello situó a los dentistas como agentes sanitarios cualificados para ayudar a dejar el hábito del tabaco, e insistió sobre abandonar este vicio nocivo. "Con la visita regular al dentista detectamos lesiones precancerosas en estadios tempranos con un pronóstico muy favorable", explicó.

El experto en cáncer y tabaquismo, además, quiso resaltar el peligro del alcohol y de cualquier tipo de tabaco en relación al cáncer oral, responsables entre ambos del 85% de estas afecciones. El doctor Francisco Rodríguez Lozano fue el encargado de moderar una mesa redonda entre varios especialistas durante la celebración del Simposio de Cáncer y Tabaco celebrado este fin de semana en las instalaciones del Colegio de Dentistas de Las Palmas.


Fuente: salut.org


Álex de la Iglesia y Achero Mañas denuncian en un documental
los peligros del tabaquismo pasivo



El análisis que cambiará la ley

El recién nombrado presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia, y el también cineasta Achero Mañas han unido sus fuerzas contra el tabaco al dirigir, junto a seis realizadores de publicidad, "El documental que cambiará la ley", un audiovisual que pretende demostrar que las sustancias tóxicas de los cigarrillos perjudican también a quienes no los consumen.

El trabajo, presentado este miércoles en Madrid, recoge 12 historias relacionadas con el tabaco y concluye, tras mezclar la sangre de un total de 50 famosos y ciudadanos anónimos fumadores y no fumadores, que los que no fuman es como si hubieran consumido siete cigarrillos, por sus niveles de cotinina en el organismo.

De esta manera, ha explicado Isabel Oriol, presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), una de las agrupaciones impulsoras del documental, el audiovisual quiere recordar que cuando hay humo en el ambiente, está repartido y llega a todas las personas, fumen o no. Pone de manifiesto, por tanto, ha añadido, que "cuando uno fuma, fumamos todos".

Por este motivo, tanto la AECC, como la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) y la Fundación Española del Corazón pidieron hoy al Gobierno que "no tenga miedo y amplíe la ley del tabaco para que no se permita fumar en ningún lugar público cerrado".

Durante la presentación del trabajo, Mañas ha asegurado que a veces es "muy difícil" dejar de fumar porque el ambiente no ayuda a hacerlo. Por eso, una de las historias que él ha dirigido para el documental está protagonizada por una embarazada que intenta luchar contra la nicotina y no puede, en parte, por el ambiente que la rodea.

A juicio de estos médicos y pacientes, la ampliación de la norma o la elaboración de una nueva ley debe recoger, además de la prohibición de fumar en todos los lugares públicos cerrados, la eliminación de la publicidad directa o indirecta del tabaco y la financiación por parte de la sanidad pública de los tratamientos para dejar de fumar.

Los pacientes, cardiólogos y neumólogos consideran también que una medida efectiva para disminuir el consumo de tabaco es la subida de sus impuestos, que aunque se han incrementado hace pocos días, "aún hay espacio para más" subidas, ha indicado Oriol. "El documental que cambiará la ley", que se estrenará mañana, jueves 25 de junio en los cines Cinesa de Madrid a las ocho de la tarde, se difundirá posteriormente por todas las comunidades autónomas y se está estudiando también la posibilidad de colgarlo en distintas páginas de Internet.




Fuente: www.abc.es





Encendemos un cigarrillo, aspiramos y en 7 segundos el cerebro recibe la sensación de placer que buscaba. Y el cuerpo? También recibe algo.. una dosis de sustancia radioactiva: Polonio 210.



Cuando las autoridades descubrieron que el ex espía Alexander Litvinenko había sido envenenado por Polonio 210, hubo un grupo de personas en particular que se horrorizó: la industria tabacalera. Esta industria sabe a conciencia, al menos desde los ’60, que los cigarrillos contienen niveles significativos de Polonio.

Cómo el Polonio llega exactamente al tabaco, no se sabe a ciencia cierta, pero el uranio, componente natural existente en la tierra, es absorbido selectivamente por la planta de tabaco donde se convierte en polonio radioactivo. Los fertilizantes, alto en fosfatos, pueden empeorar el problema, ya que el uranio tiende a asociarse con los fosfatos. En 1975, los científicos de Philip Morris, se preguntaban si la longevidad de los cultivadores del tabaco en el Cáucaso, se debía a que ellos evitaban los fertilizantes fosfatados. Cuánto polonio hay en el tabaco? En 1968, la American Tobacco Company, comenzó una investigación secreta para averiguarlo. Usando técnicas de precisión analíticas, los investigadores encontraron que los fumadores inhalan un promedio de .04 picocuries de polonio 210 por cigarrillo. La compañía también encontró que los filtros que debían atrapar el isotopo no eran efectivos.

Una trillonésima parte de un curie (unidad de radiación llamada así, por sus descubridores Marie y Pierre Curie) puede parecer muy poco, pero recordemos que estamos hablando de un poderoso radionucleido descargando partículas alfa – el más peligroso que produce cáncer de pulmón - a un nivel aun más alto que el plutonio usado en las bombas lanzada en Nagasaki. El Polonio 210 tiene un promedio de vida de 138 días, hecho que lo hace miles de veces más radioactivo que el combustible nuclear usado en las bombas atómicas anteriores.

También debemos recordar que las personas fuman muchos cigarrillos, – unos 5.7 trillones cada año en todo el mundo – suficientes para hacer una cadena de ida y vuelta desde la Tierra hasta el Sol, incluyendo unos viajes secundarios a Marte. Si .04 picocuries de polonio son inhalados con cada cigarrillo, cerca de una cuarta parte de un curie de uno de los venenos mas radioactivos del mundo es inhalada junto con el alquitrán, la nicotina y el cianuro de todos los cigarrillos del mundo fumados cada año. Cajetilla y media dan a los fumadores el equivalente a unas 300 radiografías de tórax. Por lo tanto, es realmente correcto decir, como lo afirmó la Agencia Británica de Protección de la Salud, que el riesgo de exposición a esta substancia es bajo? Esa declaración podría ser cierta, por el suministro particular usado para envenenar al ex espía Litvinenko, pero consideremos también lo siguiente: Los fumadores londinenses (y los londinenses expuestos al humo de segunda mano), tomados en grupo, probablemente inhalen mas polonio 210 en un día cualquiera, que el ingerido por el ex espía con su sushi.

Nadie sabe cuánta gente puede morir por el polonio del tabaco. Hay cientos de productos químicos toxicos en el humo del cigarrillo y es difícil saber el daño de uno comparado con el otro y el efecto interactivo puede ser diabólico. En cierto sentido, eso realmente no importa. Sacar una toxina significa incrementar otra – la denominación light no parece ser menos peligrosa -. Lo que algunos expertos discuten es la magnitud del peligro: la Organización Mundial de la Salud estima que 10 millones de personas morirán en el 2020 por causa del tabaco – un tercio de estos en China. El cigarrillo, que arrebata unas 100 millones de vidas en el siglo XX, podría arrebatar cerca de 1000 millones en el siglo XXI.

A la industria del tabaco por supuesto, no le gusta la atención prestada a los venenos exóticos del humo del tabaco. Arsénico, cianuro y nicotina, suficientemente malos, pero radiación? A medida que la gente aprende más sobre los secretos ocultos en la “hoja dorada”, puede ser más difícil para la industria del tabaco alinearse con caramelos y café – y más difícil aun, mantener, como lo escuchamos a menudo en los litigios, que los daños del tabaco han sido de “conocimiento común” desde hace mucho tiempo.

Sospechamos que incluso algunos de los fumadores mas ilustrados, se sorprenderá al saber que el humo del cigarrillo es radioactivo y que esos extraños temores desbordados por el envenenamiento de un hombre de la K.G.B. pueden ser una pequeña colina ante nuestra real y gran montaña de cáncer.

Robert N. Proctor
(profesor de historia de ciencias de la Universidad de Stanford)



Nota 1: Mientras que el radón desaparece, sus productos derivados cargados electrónicamente (incluyendo Polonio 210) se unen a las partículas de polvo, los cuales se adhieren a los pelos pegajosos en la parte inferior de las hojas del tabaco. Esto deja un depósito de polonio radiactivo y plomo en las hojas. Estas partículas, incluyendo polonio, emiten radiación. Fumar 2 paquetes de tabaco al día implica recibir dosis de hasta 1,300 milirem. En comparación, un ciudadano medio de estados unidos inhala una cantidad de 200 milirem por año. El polonio es soluble, con lo cual circula por todo el cuerpo hasta llegar a la célula más remota. La prueba es que el polonio 210 puede ser encontrado en el organismo mediante un análisis de sangre u orina. El polonio causa daños genéticos, cáncer, úlcera de estómago, leucemia y otras enfermedades cardiovasculares.

Nota 2: C. Everett Koop, un general retirado, asegura que la causa del cáncer de pulmón no se deriva del alquitrán en el tabaco sino en un 90% de la radiación del polonio. El centro americano para el control de epidemias añade: “Los ciudadanos americanos reciben del tabaco una contaminación mucha más alta que de cualquier otra fuente.” El 30% de todas las muertes de cáncer son relacionados con el tabaco. Aún así, el centro nacional para el cáncer no gasta ningún centavo de los 500 millones anuales para investigar más a fondo la relación entre el polonio 210 y las muertes por cáncer. Seguramente para no asustar a la población.




A estas alturas, ya nadie se sorprende cuando escuchan de boca de los especialistas afirmar que el tabaco afecta seriamente a la salud y que sus consecuencias pueden ser muy graves. Los mensajes de las cajetillas son bien claras a este respecto.



Y no todo se centra en la nicotina que es la sustancia adictiva por excelencia, sino en todas las sustancias cancerígenas que lleva incorporado el cigarrillo que son numerosas y que muchos fumadores desconocen.

En el humo de un cigarrillo, que es muy distinto al cigarrillo en sí, existen alrededor de 4.500 sustancias distintas, de las cuales alrededor de 100 tienen propiedades cancerígenas, comenta el Doctor Josep Maria Ramón, responsable de la Unidad de Tabaquismo del Hospital de Bellvitge.

El llamado humo de segunda mano, el que respira el fumador pasivo cuando el cigarrillo se está quemando en la misma habitación, junto con el humo que exhala quien esté fumando, esa suma seria lo que afectaría al no fumador. Las mismas sustancias que encontramos en el humo inhalado y exhalado también se encuentran en el humo ambiental, ya que no desaparecen al ser quemado, y también lo respiramos.

Contenidas en el humo del tabaco básicamente hay dos grandes familias que pueden afectar a la salud del fumador y de quien está en contacto con este humo, en cuanto a su capacidad de producir cáncer. Sería todo el grupo que conocemos como nitrosaminas, posiblemente uno de los carcinógenos más potentes conocidos, y que engloba unos 30-40 productos distintos, y luego el otro grupo sería de los benzopirenos, otra serie de productos donde también podríamos englobar los alquitranes, todos ellos con una agresividad y una capacidad de producir cáncer muy elevada.

También tendríamos un tercer grupo que es el que afectaría a nuestras arterias, y que sería el monóxido de carbono, el mismo que sale de los tubos de escape de los coches, producto de combustión que al inhalarlo es directamente tóxico para las arterias.

Sustancias cancerígenas en el tabaco

Fumadores de cigarrillos que no inhalen el humo hay pocos. El fumador de puros, el que no combina el consumo del puro con cigarrillos, si bien es cierto que mayoritariamente no inhala el humo, está en contacto con ese humo, del que no desaparecen los productos dañinos, y que son los que producen la lesión. A diferencia de provocarla en la traquea o en los bronquios, como hace el humo del fumador estándar de cigarrillos, le dañará en lugares distintos como en su mucosa, su boca o sus labios. El hecho de no tragarse el humo no libra del riesgo asociado de absorber las sustancias perjudiciales.

El fumar en pipa también es nocivo, aunque en una escala de gravedad en relación a otros consumos de tabaco sería el de menor grado. Ahora bien, el cáncer de labios se ve básicamente en fumadores de pipa, sencillamente porque durante mucho rato llevan en contacto con su epitelio del labio y de la boca ese producto caliente, que a la larga va produciendo la lesión que termina en muchas ocasiones con cáncer de labio. Por eso lo mejor es no fumar ninguno de los productos, todos son peligrosos en distintos grados.

La nicotina lo que hace es llegar a determinadas zonas del cerebro del fumador en 8-10 segundos. Es rapidísima produciendo sus efectos, por eso es una de las drogas más potentes que existen, ya que la potencialidad en cuanto a crear adicción de una droga se mide por su rapidez en producir los efectos en el cerebro. Así pues, tras esos pocos segundos la nicotina ya se une a unos anclajes que tiene el fumador en el cerebro y que producen un estímulo, que lo que hace es crear esa sensación de bienestar, de placer, que obtiene el fumador con cada calada.

Hay una base neuroquímica de la adicción en la que hoy en día se está trabajando, que son las transformaciones y cambios químicos que se producen en el cerebro del fumador y que hacen que, de forma repetida, vaya pidiendo una dosis constante, para tener activados esos anclajes en el cerebro y así no echar en falta esa droga.

En ocasiones hay un desencadenante, el café, y hay una consecuencia a ese desencadenante, encender un cigarrillo. Por ello muchas veces se educa y entrena al fumador en lo que se conoce como resolución de problemas, es decir, como resolver la asociación café/tabaco y como se debe romper con esos desencadenantes, con esa sensación pávloviana del olor a café o una cerveza asociada al cigarrillo.

Hay pacientes crónicamente tratados con nicotina. Al contemplarse al fumador como un adicto crónico adicto a la nicotina que debe ser curado, si definitivamente puede ser enseñado a manejarse en su vida diaria sin problemas estando sin nicotina, perfecto. Se le va reduciendo progresivamente y se le retira. Si no se consigue este hecho se le deja en cantidades que se consideren mínimas y adecuadas para que este fumador pueda funcionar en su día a día sin problemas. A veces, desde un punto de vista psicológico o emocional no saben funcionar en determinados momentos sin su dosis de nicotina, así que la obtienen pero de tipo farmacológico.

La nicotina engancha pero no mata, lo que mata es lo que va relacionado con la nicotina. Se podría estar tomando chicles de nicotina toda la vida y no pasaría nada, siempre que fuera en unas cantidades que no perjudicaran la salud oral y bucal.

El cerebro del fumador, por mucho que haya dejado de fumar, toda su vida va a ser “sensible” a la nicotina. Si no hay nicotina y hemos acostumbrado a esos receptores cerebrales a no recibir los estímulos de la nicotina, ya no ocurre nada, pero… ¿qué pasa el día que se va a una boda o a un bautizo, y se fuma un puro? Que se vuelven a encender todos como si fuera un árbol de navidad, y rápidamente el cerebro del fumador necesita otra vez lo que estaba acostumbrado, porque esos receptores siguen ahí.


Reproducir Doctor Josep Maria Ramón, responsable de la Unidad de Tabaquismo
del Hospital de Bellvitge (11:16 minutos)





Fuente: www.vivirmejor.es




Altadis comunica a Sanidad la lista de los 289 aditivos incluidos en el tabaco - El objetivo de los compuestos, alguno de ellos tóxico, es aumentar la adicción



Nicotina, alquitrán y monóxido de carbono. Ése es el único contenido que figura en una cajetilla de tabaco. Y sin embargo hay más. Mucho más. La multinacional hispanofrancesa Altadis reconoce que usa 289 aditivos en sus marcas vendidas en la UE. 289 sustancias químicas, muchas de ellas tóxicas, con un fin principal: aumentar la adicción a la nicotina y disminuir los efectos molestos del tabaco. Hay que enganchar antes al fumador. 'Un 90% de cada cigarrillo es tabaco, ya de por sí adictivo y cancerígeno, pero un 10% son aditivos, compuestos químicos de los que sabemos muy poco y para los que nadie ha analizado su seguridad. Las tabacaleras están realizando un experimento a gran escala con millones de personas', sentencia por teléfono Michael Rabinoff, profesor de la Universidad de California-Los Ángeles que publica en noviembre el estudio Efectos farmacológicos y químicos de los aditivos de los cigarrillos en la revista de la Sociedad Americana de Salud Pública.

Tras analizar los 599 aditivos que la industria admite usar en EE UU, concluye que 'más de 100 aditivos tienen actividad farmacológica'. Un experto del Laboratorio Agroalimentario de la Junta de Andalucía, que ha analizado la composición del humo y del alquitrán de los cigarrillos para su demanda contra las tabacaleras, destaca: 'Los cigarrillos son una obra de ingeniería para aumentar la adicción. Las tabacaleras van años por delante de nosotros y aunque afirman que la mayoría de los compuestos son aroma, en realidad tienen otras funciones, muchas de las cuales las desconocemos'. Pese a la oposición de las tabacaleras a hacer públicos los aditivos -alegan que son propiedad intelectual-, el Ministerio de Sanidad les ordenó en enero de 2004 que le comunicaran cada año los aditivos que utilizan y que lo hicieran público. Altadis (Fortuna, Ducados, Nobel, Gauloises..., 1.938 millones de euros en ventas en el primer semestre de 2007) ha remitido la información de los 289 aditivos que utiliza y la proporción máxima en que se encuentran en sus marcas.

EL PAÍS publica la lista íntegra por primera vez. .



Ingeniería de precisión para esclavizar al fumador


Propilenglicol.4,3%. Humectante
Azúcares (1). 4,2%. Humectante, aroma
Citrato de sodio. 3,4%. Modificador de combustibilidad
Glicerol. 3,2%. Humectante
Frutas (extractos frescos o secos) (3). 2,4%. Aroma
Celulosa. 1,9%. Aglomerante
Regaliz (polvo y extractos) 1,3%. Aroma
Carbonato de calcio. 1,2 %.Modificador de combustibilidad
Ron. 1,2%. Aroma
Cacao y productos del cacao (2). 1,1%. Aroma
Mentol. 1,1%. Aroma
Citrato de potasio. 1,0 %.Modificador de combustibilidad
Sorbitol. 0,6%. Humectante
Vainillina. 0,4%. Aroma
Lactato de calcio. 0,3 %.Modificador de combustibilidad
Goma guar. 0,3 %.Aglomerante
Ácido cítrico. 0,2%. Aroma
Ácido láctico. 0,2%. Aroma
Acetato de potasio. 0,2%. Modificador de combustibilidad
3-Metilciclopentan-1,2-diona. 0,1%. Aroma
4,5-Dimetil-3-hidroxi-2,5-dihidrofuran-2-ona.0,1 %.Aroma
Ácido acético. 0,1%. Aroma
Bálsamo de tolú (aceite). 0,1 %.Aroma
Alcohol benzílico. 0,1%. Aroma
beta-Damascona. 0,1%. Aroma
Caramelo. 0,1%. Aroma
Extracto de semilla de algarroba.0,1 %.Aroma
Etilmaltol.0,1%. Aroma
Ácido fenilacético. 0,1%. Aroma
Sorbato de potasio. 0,1%. Conservante
Estoraque (Aceite).0,1%. Aroma
Extracto de tabaco.0,1%. Aroma
Ácido 3-metilpentanoico.0,01%. Aroma
4,5-Dihidro-2-metilfuran-3(2H)-ona. 0,01%. Aroma
4-Metoxiacetofenona.0,01%. Aroma
4-Metoxibenzaldehído. 0,01%. Aroma
5,8-Megastigmadienona-4. 0,01%. Aroma
Bálsamo del Peru (aceite). 0,01%. Aroma
Ácido benzoico. 0,01%. Aroma
Benjuí (aceite).0,01%. Aroma
Benzoato de bencilo. 0,01%. Aroma
Castóreo (aceite). 0,01%. Aroma
cis 3-Hexenol. 0,01%. Aroma
Extracto de café. 0,01%. Aroma
Sebacato de dietilo. 0,01%.Aroma
Acetato de etilo. 0,01%. Aroma
Etilvainillina. 0,01%. Aroma
Fenugreco (aceite). 0,01%.Aroma
Acetato de furfurilo. 0,01%. Aroma
Alcohol furfurílico. 0,01%.Aroma
gamma-Terpineno. 0,01%. Aroma
Geraniol. 0,01%. Aroma
Acetato de geranilo. 0,01%.Aroma
Geranilacetona.0,01 %.Aroma
Extracto de guarana. 0,01%. Aroma
Isopentanol. 0,01%. Aroma
Ácido isovalérico. 0,01 %.Aroma
Labdanum (aceite). 0,01%. Aroma
Limoneno. 0,01%. Aroma
Linalol. 0,01%. Aroma
Oxido de linalol.0,01%. Aroma
Salicilato de metilo.Pentano-1,4-lactona. 0,01%. Aroma
Butirato de fenetilo. 0,01%. Aroma
Piperonal. 0,01%. Aroma
Valeriana (aceite). 0,01%.Aroma
1,4-Dimetoxibenzeno. 0,001 %.Aroma
1-Isopropil-4-metilbenzeno. 0,001%. Aroma
1-Fenilalanina.0,001 %.Aroma
2,6,6-Trimetilciclohexa-1,3-
dien-1-carbaldehído.
0,001 %.Aroma
2,6-Dimetilpirazina. 0,001 %.Aroma
2,6-Dimetilpiridina. 0,001%.Aroma
2-Acetilpirrol. 0,001 %.Aroma

Fuente: ELPAIS.COM




Formas para aumentar el poder adictivo y el consumo

Desde los primeros momentos de su complejo proceso industrial, cuando aún es tan sólo una planta, el tabaco sufre grandes alteraciones en su composición natural, que parecen haber disparado los efectos nocivos del acto de fumar, y que, por lo general, tan sólo van encaminadas a aumentar el poder adictivo y el mayor consumo de los cigarrillos.

La primera de estas adulteraciones resulta de todas las sustancias químicas que durante su cultivo afectan y alteran la composición natural del tabaco (no sólo se han hallado pesticidas en los cigarrillos, sino también sustancias radiactivas). Pero, además, luego se emplean múltiples métodos y sustancias durante el proceso de manufacturación industrial para obtener un sabor diferente y una mejor combustión.

Las compañías tabaqueras utilizan unas 600 sustancias extras durante el proceso de manufacturado con el fin de aumentar el poder adictivo y el consumo de tabaco.


Para que se queme más rápido

Podemos tener la seguridad de que todo cigarrillo que no se apague por sí solo al ser abandonado en el cenicero habrá sido tratado con sustancias químicas. Dado que la rápida combustión incita a dar más caladas (el fumador no desea quedarse "atrás" ante un cigarrillo que se consume por sí solo), a la hoja y al papel se le añaden elementos químicos que hacen que se queme más rápida y profundamente. Esto origina serios riesgos, y no sólo para la salud del fumador, sino también de incendio, ya que muchas veces los cigarrillos continúan ardiendo aun habiendo sido teóricamente apagados.


Crear mayor dependencia

Por otra parte, las compañías tabaqueras cuentan con casi 600 sustancias que mezcladas con el tabaco hacen que el fumador necesite fumar cada vez más. En general, se pretende enmascarar el olor y aumentar el sabor y el efecto de la nicotina. Para ello se utiliza, por ejemplo, amoníaco, que aumenta un 30% la absorción de la nicotina por el organismo. O cacao, que produce mayor capacidad de aspiración, con lo que se consigue que llegue mayor cantidad de humo a los pulmones.

También se utiliza chocolate, ya que crea adicción, así como mantequilla, café, azúcares y concentrados de zumos de diversas frutas (manzana, higo, mandarina, naranja y piña), y vino, whisky, ron, aceites de semilla, vinagre y urea (un componente de la orina), usados para aromatizar, enmascarar olores y dar sabores, así como para que el humo sea más ácido, lo que hará que se fume aún más.




Elaboración y adulteración del tabaco



Avisos en las cajetillas

Desde 1993 la composición del tabaco aparece "reflejada" en las cajetillas de cigarrillos vendidas en España, ya que es obligatorio que lleven advertencias que hacen referencia a algunos de los graves riesgos para la salud que ocasiona el tabaco, y que aparezcan los niveles de alquitrán y nicotina, que señalan el contenido en miligramos de estos venenos en cada cigarrillo. Sin embargo, recientemente se ha detectado que las cantidades aparecidas muchas veces tienen poco que ver con las que contienen los cigarrillos, que llegan a ser hasta el doble de las anunciadas, y superan los límites máximos permitidos por la ley.


El monóxido de carbono

Es un gas incoloro que se desprende durante la combustión del tabaco y del papel, y que el tabaco light genera en la misma proporción que el normal. Cuando llega a la sangre, se combina con ella para formar un producto que en las personas sanas reduce la capacidad del torrente sanguíneo de transportar oxígeno a las células del organismo (lo que dificulta el esfuerzo físico), y que produce cambios en las paredes de arterias y venas que facilitan el depósito de grasas, lo que obstruye el paso de la sangre, con el consiguiente riesgo de provocar diversas enfermedades cardiocirculatorias graves. En las personas que ya padecen estos trastornos actúa, además, impidiendo que el corazón reciba el oxígeno necesario, lo que eleva el riesgo de padecer angina de pecho e incrementa los casos de infarto.


Alquitranes y oxidantes

Son sustancias que, como sucede con la nicotina, se transfieren desde la hoja de tabaco del cigarrillo al humo durante la combustión, y que posteriormente se solidifican cuando el humo se enfría. Cuando al enfriarse el humo se solidifican las sustancias tóxicas que contiene, se conglomeran formando el venenoso cóctel llamado alquitrán.

Muchos de los alquitranes son sustancias cancerígenas que presentan un alto riesgo de actuar sobre las células del organismo y provocar alteraciones en ellas, directa o indirectamente (ayudando a otras sustancias o potenciando la propia disposición del cuerpo). De este modo acaban por desarrollar tumores y cánceres como el de pulmón, el de labios y el de boca, entre otros. Las sustancias oxidantes, por su parte, potencian el desarrollo de la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar, enfermedades respiratorias que conducen a la muerte después de años de sufrimiento.


  • La investigación científica ha detectado más de 4.000 sustancias tóxicas en el humo del tabaco, que provienen del propio tabaco y de sus procesos de manipulación industrial.


  • Una de estas sustancias, la nicotina, es muy adictiva y responsable de que se necesite el tabaco.


  • Del resto de las sustancias tóxicas hay que destacar el monóxido de carbono, ya que ocasiona graves riesgos de padecer enfermedades cardiocirculatorias mortales, los alquitranes (responsables directos de un alto número de cánceres), y las sustancias oxidantes, que provocan graves enfermedades pulmonares y respiratorias.


Fuente: dejar-de-fumar.org.es




No estamos completamente seguros de las componentes del tabaco, siendo uno de los pocos productos no regulados. Los alimentos deben llevar una lista de ingredientes, la ropa lleva etiquetas de composición, los aparatos eléctricos han de estar homologados...pero el tabaco no está sometido a ningún tipo de regulación. Por eso tenemos que acudir a lo que entidades gubernamentales, o bien laboratorios de investigación, han encontrado en los cigarrillos.

Se han descubierto cerca de 4.000 substancias químicas entre las componentes del tabaco y, al menos, 40 de ellas son cancerígenas para el hombre.


Entre los muchos componentes nocivos del tabaco se encuentran:

Alquitrán:

Es la sustancia oscura y pegajosa encargada de llevar la nicotina y demás productos químicos del tabaco hasta nuestros pulmones. Sus moléculas inducen cambios celulares en las mucosas respiratorias y en los pulmones, perjudicando el funcionamiento del sistema respiratorio e induciendo el desarrollo de cáncer en todos los órganos y pegándose como costra aceitosa a las paredes bronquiales irritando e impidiendo el normal flujo de mucosa y limpieza de los mismos. Podríamos decir que es el vehículo en el cual todos los venenos presentes en el cigarrillo, viajan hacia nuestro torrente sanguíneo. Un fumador de edad promedio que hubiese comenzado a fumar en su adolescencia, habrá ingerido aprox. la cantidad de 25 litros de alquitrán en toda su vida de fumador.


Monóxido de carbono:

Es el mismo gas venenoso que sale del escape de un automóvil o de una caldera defectuosa. Es incoloro e inodoro. En concentraciones altas es mortal y en dosis bajas dificulta la oxigenación de las células, ya que bloquea la hemoglobina y por tanto desactiva los hematíes, las cuales ya no pueden trasladar el oxígeno durante largos períodos de tiempo. El cuerpo humano es capaz de eliminar rápidamente una gran cantidad de monóxido de carbono, por lo que la mayoría de las personas se sienten con más fuerza y energía al poco tiempo de dejar de fumar tabaco.


Cianuro:

Empleado en la cámara de gas. Es tan venenoso que se usa para matar ratas.


Amoníaco:

Componente de productos de limpieza que se agrega al cigarrillo para facilitar la rápida absorción de la nicotina.


Nicotina:

Es sólo una más de las sustancias peligrosas de los cigarrillos. Pero además es la responsable de que el tabaco sea tan adictivo. Los estudios científicos han demostrado que la nicotina presente en el tabaco crea la misma adicción que la heroína o la cocaína. A los 7 segundos de dar una calada, la nicotina alcanza nuestro cerebro. Esta droga actúa sobre unos receptores causando el "subidón" que nuestro cuerpo experimenta. Esto dispara varias respuestas en nuestro organismo: nuestro ritmo respiratorio y cardíaco aumenta y nuestros vasos sanguíneos se contraen. En el momento que apagamos el cigarro, es cuando mayor índice de nicotina tenemos en sangre. A la media hora, el nivel ha descendido notablemente y comenzamos a sentir los síntomas de adicción. Los síntomas que se sienten entre un cigarrillo y el siguiente (un pequeño "síndrome de abstinencia") causados por las bajadas y subidas del nivel de nicotina, hacen que padezcamos a su vez bajadas y subidas de estrés y ansiedad.


Los Radioisótopos:

Como el polonio, capaces de producir mutaciones.


Isocianato metílico:

Fue la causa de la muerte de 2.000 personas cuando se liberó en el aire en Bhopal, India, en 1984.


Acetona:

Removedor de pintura.


Arsénico:

Veneno.


Benceno:

Producto químico que forzó la remoción del agua Perrier del mercado.


Butano:

Líquido de encendedores.


Cadmio:

Presente en baterías.


DDT:

Insecticida prohibido.


Formaldehído:

Se emplea para preservar los cadáveres.


Plomo:

Se utiliza en la fabricación de acumuladores.


Metanol:

Combustible de aviones.


Naftaleno:

Ingrediente de las bolitas de naftalina.


Papel:

El inocente papel no se escapa a la maldición del fumador, pues además de las distintas substancias que entran en su composición y acabado, como el cloro, cuyos derivados son sumamente tóxicos (como, por ejemplo, la lejía o hipoclorito de sulfito o los plásticos de policloruro de vinilo, o el percloretileno de las tintorerías, etc.), y que se utiliza para blanquearlo, se le añaden otras, como el sulfonato de amonio que sirve para facilitar su combustión. Y todo eso para el cuerpo.




componentes_del_tabaco


En realidad, el tabaco contiene más de 4 mil componentes químicos nocivos para la salud, muchos de los cuales son cancerígenos y mutagénicos Y puede producir unas 52 enfermedades.

El cigarrillo también potencia las capacidades cancerígenas de algunas substancias industriales del medio ambiente como el asbesto y radón, induce errores de replicación celular y mutaciones genéticas e inhibe las defensas del organismo contra los agentes infecciosos. Por otro lado, el organismo al estar continuamente expuesto a los tóxicos del tabaco, usa la mayor parte de sus funciones de limpieza y neutralización de venenos, en deshacerse de ellos. Esto ocasiona a la larga, que los sistemas de neutralización como el hígado, sean saturados al presentarse otras toxinas e infecciones propias de la alimentación o medio ambiente.

El resultado de todo esto, es que la persona que fuma, tiene mayor probabilidad de contraer alguna enfermedad infecciosa y además presenta una intoxicación permanente, tanto por los tóxicos del tabaco como por otros tóxicos presentes en el organismo. Igualmente los sistemas digestivo y respiratorio, usan sus mecanismos de limpieza en eliminar los hollines, aceites del alquitrán y combustión del tabaco, de sus mucosas, quedando con ello, propensos a irritaciones e infecciones diversas. También estas substancias tóxicas en dichos sistemas orgánicos, anulan drásticamente los sentidos del gusto y del olfato.

La capacidad asesina del tabaco queda ampliamente demostrada en el informe médico que lo responsabiliza de ser el causante de unas 4 millones de muertes anuales en el mundo. Esto es una cifra mayor a la que producen el SIDA, accidentes de tránsito, incendios, homicidios, suicidios, alcoholismo y drogas ilícitas.

El tabaco también posee una intensa radiactividad producida por las radiaciones alfa emitidas por los isótopos Polonio-210 y Plomo-210, que se encuentran en las hojas y en el humo. El Polonio-210 viene de los fertilizantes fosfatados que se utilizan en las plantaciones de tabaco y que es absorbido por las raíces y acumulado en las hojas; persiste en el proceso de secado e industrialización y al fumar queda atrapado en la mucosa bronquial. Un fumador de paquete y medio de cigarrillos por día recibe en los bronquios 400 rads de radiaciones alfa por año. Esto equivale a 300 radiografías de tórax, es decir, casi una por día.

Aún existen dudas sobre dejar de fumar?

Fuente: doctorciclon.com – monografías.com




Hay veces en que una imagen dice más que mil palabras…


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