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En Europa se ha duplicado la mortalidad por cáncer de pulmón en la mujer, y en Estados Unidos mueren ya más mujeres por cáncer de pulmón que por el de mama.




Hasta los años 50, cuando se comenzó a investigar sobre los efectos del consumo de tabaco en la salud, el fumar se consideraba un hábito banal, un estilo de vida. Pero los estudios realizados ya entonces por los investigadores Doll y Hill evidenciaron que el tabaco perjudica a cualquier persona independientemente de su edad, sexo, raza, nivel social y tipo de tabaco consumido, y que su asociación con muertes por cáncer de distintas localizaciones, así como con otras enfermedades respiratorias y cardiovasculares, era clara y precisa. No obstante, a pesar del conocimiento de todo ello y de las intensas campañas contra el tabaquismo, éste sigue provocando estragos en la salud pública en todo el mundo. En Norteamérica el 46% de la población adulta consume tabaco de forma habitual –algo más de 104 millones de habitantes- y 1, 056,000 muertes al año son atribuibles a este hábito. En la última década se ha incrementado la mortalidad provocada por el tabaco, a pesar de que en el conjunto de ese país el porcentaje fumadores ha disminuido del 38% al 36% entre 1987 y 1997. Esta aparente contradicción se explica porque prácticamente se ha duplicado el porcentaje de mujeres fumadoras en una década- hemos pasado del 8% de fumadoras en 1987, al 25% en 1997- y ha aumentado notablemente la mortalidad provocada por el tabaco entre las mujeres. Pero, sin duda alguna, el dato llamativo y preocupante es el alto porcentaje de chicas de entre 15 años y 18 años que fuma habitualmente: el 31%, frente al 23% de chicos de la misma edad.

Fumadoras adolescentes, enfermas adultas.

Una elevada cifra de adolescentes fumadoras resulta preocupante por todo lo que conlleva esta edad: se trata de una etapa muy marcada por los cambios en el estilo de vida y en el comportamiento, un periodo en el que se consolida la personalidad. Los hábitos de vida adquiridos en esta etapa se mantienen, por lo general, en la vida adulta, y son muy difíciles de modificar una vez establecidos. Además de causar las mismas enfermedades que en el hombre — cáncer de pulmón, de laringe y de otras partes del cuerpo, enfermedades coronarias y respiratorias — el tabaquismo adelanta la menopausia y aumenta el riesgo de osteoporosis y de fracturas de hueso. Asimismo, resulta desaconsejable durante el embarazo por todos los problemas de salud que puede provocar en el feto. Otro dato preocupante relacionado con el tabaquismo femenino: el riesgo de enfermedad coronaria se incrementa si una mujer que toma anticonceptivos fuma, pero aumenta especialmente el riesgo de trombo-embolismo pulmonar, que es de 20 a 40 veces superior entre las fumadoras.

El futuro del tabaquismo femenino no es nada alentador y aunque todavía no ha transcurrido tiempo suficiente para que aparezcan en la salud de la mujer todas las nefastas consecuencias del consumo de tabaco, en los países industrializados ya se vislumbran los primeros efectos: en Europa la mortalidad por cáncer de pulmón en la mujer se ha duplicado, pasando de 18,822 muertes en 1973 a 36,772 víctimas de esta enfermedad en 1992 y en Estados Unidos mueren ya más mujeres por cáncer de pulmón que por el de mama.


las mujeres fuman mas que los hombres

El rol de la mujer en la prevención.

Los resultados logrados en la lucha contra el tabaquismo son notorios, pero todavía insuficientes, especialmente en las edades más críticas de la vida, infancia y adolescencia, y sobre todo entre las mujeres. Los programas desarrollados para dar a conocer lo pernicioso de este hábito han cosechado un éxito más bien limitado en las escuelas. Algunos expertos achacan estos flojos resultados a la franja de edad elegida para esos programas de concienciación, niños y adolescentes de 11 a 18 años, y afirman que probablemente a esas edades puede haberse establecido ya cierta receptividad ante el tabaco y la experimentación con cigarrillos. Por ello proponen enseñar a los niños unos hábitos de vida saludables, y es ahí donde el papel de la mujer resulta clave, debido a su rol en la sociedad actual. La mujer es la protagonista en el núcleo familiar y su papel de agente de salud y educadora puede utilizarse para concienciar a los más pequeños. Si ellos ven fumar a su madre, difícilmente creerán que se trata de un hábito nocivo por mucho que ella misma se lo asegure.


El poder de la publicidad.

Diversos factores sociales influyen en el consumo del tabaco. A pesar de ser una droga dura, resulta fácil disponer de ella debido a que fumar es un hábito socialmente aceptado. No podemos dejar de citar la presión de la publicidad, que ha jugado un papel decisivo para el inicio y mantenimiento de este hábito en las mujeres. Primeramente se explotó la idea de la equiparación con el hombre, después el miedo a engordar si se dejaba de fumar. La modificación sufrida por el rol de la mujer en la sociedad es también determinante en el mantenimiento del hábito. Su incorporación al mundo laboral asumiendo, a la vez, la mayoría de las tareas domésticas genera en las mujeres un exceso de presión y estrés: la imagen del cigarrillo relajante después de una jornada agotadora ha sido también explotada por las tabaqueras. El concepto de lo light, asimismo, ha sido utilizado hasta la saciedad por las tabacaleras. El consumo de cigarrillos light es elevado entre las mujeres bajo la creencia de que no dañan a la salud tanto como los normales y de que son menos perjudiciales, por lo que parece menos necesario dejar de fumarlos. Estas ideas equivocadas han contribuido a autenticar su consumo y a obstaculizar el abandono del tabaco.

Cómo dejar de fumar….

Acupuntura, para-medicinas, magia, hipnosis, psicoanálisis, psicoterapia individual y de grupo, rezar, encantos… han sido probados para dejar de fumar. Pero ningún método ha conseguido reunir las dos condiciones que lo harían ideal: ser adecuado para todos los fumadores y convertirlos en ex fumadores perpetuos. La dificultad radica en que no todos los fumadores son iguales. La seriedad de la dependencia en la nicotina y psicológica, la cantidad consumida, el grado de complacencia con el hábito y la voluntad para dejar el tabaco, por citar algunas, son distintos en cada fumador y hacen que el método de deshabituamiento haya que adecuarlo al perfil de cada uno. El miedo a engordar, más presente en las mujeres, motiva que la mitad de las que intentan dejar el tabaco fracasen, por lo que se torna fundamental que una terapia para abandonar este hábito introduzca estrategias dietéticas y de control del peso.

Actualmente hay dos pilares fundamentales en el tratamiento para dejar de fumar, especialmente indicados para fumadores con gran dependencia del tabaco: el apoyo psicológico y el complemento farmacológico. Hay una clara relación entre la intensidad del apoyo psicológico (frecuencia de las sesiones, duración, convicción…) y su eficacia, que aumenta con el tratamiento farmacológico, en los casos que lo precisen. También se ha observado que hay más probabilidades de éxito en tratamientos con apoyo social, lo que se consigue con el trabajo en grupo. La dinámica del mismo aporta respaldo emocional, permite conocer experiencias de personas en una situación similar y ofrece soluciones prácticas.


En resumen.

La dependencia a la nicotina no es diferente a ninguna otra, sino fuera porque las compañías tabacaleras producen un tabaco reforzado con melazas derivadas de la manufactura del azúcar para incitar la dependencia con más intensidad y con la consecuencia paradójica de incrementar la incidencia, la posibilidad y la gravedad de los tumores cancerosos resultantes.

El fumar, que, para algunos, debiera tratarse como una adicción similar a las de las comidas, no lo es — a pesar de que existen correlaciones establecidas entre el uso de la comida por placer y el consumo del tabaco.

Si una mamá es gorda, padece de hipertensión y diabetes y se mantiene en una dieta de fast foods — ¿qué les importará a sus hijos? — piensa ella…

Para empeorarlo todo, muchas mujeres creen que fumar y beber son hábitos masculinos pero comen, beben y fuman como si fueran hombres…

Allá ellas, en su desvaríos.

Fuente: Felix Larocca (Sistema Límbico)




Cada vez hay más mujeres fumadoras. Desde que la mujer se ha incorporado al mundo laboral, el hábito del tabaco es cada vez más habitual en el sexo femenino. También son más asiduas a las consultas de los expertos por complicaciones derivadas del consumo del cigarrillo. La EPOC es una consecuencia.



Existen estudios o encuestas para determinar la prevalencia del tabaco en la población femenina que es la que hasta la fecha llevaba mayor progresión. Gracias a las campañas actuales en los últimos años se ha frenado este crecimiento y ahora no sólo se estanca el consumo, sino que incluso se vislumbra una disminución en el consumo de tabaco.

Los últimos datos hablan de este final de ciclo en el hábito del tabaco en mujeres de menos de 45 años, aunque también se refleja que en ningún caso y pese a las mujeres que fuman, más o menos un 29% de ellas, no se trata de los niveles epidémicos que llegaron a darse en la población masculina.




La concienciación de las personas respecto al perjuicio que causa el tabaco a nivel de la salud, junto a las campañas hechas en los medios, la ley del tabaco del 2006, y la percepción de que alguien del entorno ha padecido alguna enfermedad grave por culpa del tabaco, hace que esta lucha por no fumar arraigue en la población joven.

Existe un perfil de mujer fumadora que es la de menor de 40 años, con un nivel socio económico medio, ya no es propio de las clases altas, y tienen un consumo medio de 14 ó 15 cigarrillos de tabaco rubio, con un consumo escalonado durante las horas del día, y en muchos casos son mujeres que han intentado dejar de fumar en alguna ocasión, y que aunque lo consiguen en ciertos casos, especialmente si se quedan embarazadas, no siempre logran abandonar el habito.

El tabaco es malo para muchas cosas en la escena de la salud, pero en la mujer en edad reproductiva, afecta especialmente en su fertilidad, teniendo problemas para quedarse embarazada, y una vez están en período de gestación, hay efectos que van desde placenta previa, nacimientos prematuros, nacimientos con bajo peso y otras complicaciones.

Los chicles es un de las medidas más populares como sustitutivos de la nicotina, con resultados positivos y contrastados, y que no produce efectos secundarios o perniciosos, pese a que en la actualidad hay preferencia por el uso de los parches.



Reproducir Doctor Esteve Saltó, Director Técnico del Programa
de Tabaco del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya (9:29 minutos)






Fuente: www.vivirmejor.es





Se estima que hay unos 250 millones de fumadoras en todo el mundo. En el año 2000 murieron casi un millón de mujeres a causa de enfermedades causadas por el consumo de tabaco. Es decir que, cada día mueren en el mundo unas 2750 mujeres debido al tabaquismo.



En el marco del Día Internacional de la Mujer, es necesario hacer hincapié en mejorar la calidad de vida de las mujeres, fomentando el valor de la salud. Es indispensable entonces hacer frente al desafío del tabaco, e informar sobre los riesgos que representa el fumar y los grandes beneficios asociados al abandono de ese hábito.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en la actualidad, el tabaquismo está considerado como una epidemia global, transformándose en una de las principales causas de muerte anticipada y en una enfermedad que se puede prevenir. El tabaquismo causa, al año, la muerte de 5.4 millones de pacientes por cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades, cifra que para el 2030 podría aumentar a 8 millones.

El tabaquismo es una enfermedad que produce múltiples alteraciones en el organismo, entre las que se encuentran la enfermedad cardiovascular y el cáncer de pulmón, sobrepasando considerablemente al cáncer de seno como principal causa de muerte por en mujeres. Entre otros tantos efectos adversos, el tabaco aumenta considerablemente el riesgo de presentar ataque al corazón, eventos cerebro-vasculares y daño en las vías respiratorias.

Las mujeres pueden presentar fertilidad reducida, parto prematuro, mayores probabilidades de aborto, osteoporosis y menopausia prematura.


problemas del tabaco en la mujer


ENFERMEDADES DERIVADAS DEL CONSUMO DEL TABACO EN LA MUJER

Enfermedad cardiovascular: fumar aumenta el riesgo de presentar enfermedad coronaria, eventos cerebro-vasculares y hemorragias.

Alteraciones en el aparato reproductor y la función menstrual: Las mujeres fumadoras son más propensas a experimentar problemas para concebir e incluso infertilidad. La ruptura de membranas y la separación prematura de la placenta durante el embarazo son comunes. Además, en embarazos logrados es común que los recién nacidos presenten peso bajo. Se pueden presentar también dismenorrea o menstruación dolorosa, así como menopausia prematura.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica: fumar incrementa el riesgo de desarrollar y morir por enfermedad pulmonar obstructiva crónica, particularmente bronquitis crónica y enfisema.

Cáncer: Fumar se ha convertido en una de las principales causas para desarrollar diversos tipos de cáncer, entre los que se encuentran, principalmente el cáncer de pulmón, aunque también cáncer de boca, faringe, esófago, laringe, vejiga, páncreas, hígado y cérvix.

Osteoporosis: El tabaco es responsable de la pérdida en la densidad de los huesos en mujeres post-menopáusicas.

Otros efectos negativos del tabaco en la mujer: depresión, úlcera péptica, enfermedad de la vesícula, arrugas faciales, consecuencias que aunque no son necesariamente causa de mortalidad, sí son factores que impactan la calidad de vida de las mujeres.

En la actualidad existen terapias que ayudan de manera segura y eficaz a dejar de fumar, una de ellas es el tratamiento con vareniclina.

La vareniclina es el primer medicamento no nicotínico desarrollado especialmente para dejar de fumar y cuenta con un mecanismo de acción único que actúa específicamente a nivel de los receptores nicotínicos en el cerebro, reduciendo potencialmente la ansiedad y los síntomas de abstinencia, así como el placer asociado con fumar.

Fuente: lasegunda.com



Combinar el ejercicio físico y una dieta equilibrada durante los primeros meses tras dejar de fumar ayuda a que no se produzca una ganancia de peso producto del 'síndrome de abstinencia', según la Unidad de Drogas y Adicciones del Instituto Provincial de Bienestar Social de Córdoba, y experta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaco (CNPT), la doctora Justa Redondo.



Las mujeres, los menores de 55 años, y quienes fumaban más de 15 cigarrillos diarios son, según el criterio de esta especialista, los principales candidatos a notar esos kilos de más, cuya génesis empieza a ser conocida ahora. No obstante, advierte de que "la ganancia coyuntural de peso, que está establecida en una media de 2,5 kilos persona, puede ser fácilmente neutralizada".

El aumento de peso se produce por la falta de la habitual de nicotina que "modifica los procesos termorreguladores y tiene como efecto el que se depositen más sustancias grasas en el organismo", explica. Además, también afecta que aumente la ingestión de alimentos debido a la recuperación del olfato y el gusto.

El aumento de peso y la irritabilidad, provocados por el ansia de nicotina, según los expertos, son una de las más importantes razones para dudar en dejar de fumar, insiste la doctora Redondo.

"Tales síntomas están relacionados con un síndrome de abstinencia que se presenta escasas horas después de haber dejado el tabaco, aunque alcanzan su cota máxima durante los dos días siguientes y no desaparecen hasta pasado un mes, aproximadamente, si bien el aumento del apetito puede llegar a mantenerse durante meses", señala.

En cuanto a los beneficios, recuerda que, aunque los problemas con el peso inciden más en las mujeres, también son ellas las que obtienen más beneficios de un eventual abandono del tabaco, ya que mejora del cutis y retrasa la aparición de arrugas. Aunque, a su juicio, "lo principal es que mejorarán todos sus parámetros de salud y de prevención, y no digamos si además están embarazadas".


El ejercicio físico y una dieta ayudan a neutralizar el aumento de peso tras dejar el tabaco


BENEFICIOS PARA LA GESTACIÓN

Por otra parte, recuerda que los hijos de madres fumadoras suelen nacer con un significativo déficit de peso, "aunque basta que se deje de fumar al comienzo de la gestación para que el niño nazca con las mimas características que los de madres no fumadoras".

Asimismo, indica que la eliminación del tabaco durante la gestación puede prevenir el 5 por ciento de las muertes perinatales, un 20 por ciento de nacimientos con bajo peso y un 8 por ciento de casos de prematuridad.

Por otro lado, y por si no fuera suficiente aliciente saber que la retirada del tabaco es el mejor freno contra el cáncer de pulmón y otras patologías respiratorias y cardiovasculares, junto a la mejor manera de ganar en años y calidad de vida, las mujeres que dejan de fumar retrasan también la menopausia hasta la edad en que generalmente aparece en las no fumadoras.

La preocupación por la ganancia de peso como factor inhibitorio a la hora de tomar la decisión de abandonar el tabaco es uno de los aspectos que conforman el programa del VIII Congreso Nacional de Prevencíon y Tratamiento del Tabaquismo, que tendrá lugar en Córdoba entre los próximos días 19-21 de febrero, y del que la doctora Redondo actuará como presidenta.


Fuente: Noticias Yahoo




Los recién nacidos expuestos durante la gestación a la nicotina se convierten en adictos al tabaco en el útero materno y pueden presentar signos del síndrome de abstinencia al nacer como irritabilidad, temblores y alteraciones del sueño, según advirtió la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

A más largo plazo, los efectos nocivos del tabaco podrían ser indicativos de deficiencias conductuales, un menor coeficiente de inteligencia y del trastorno de deficiencia de atención e hiperactividad, dicen los neumólogos.

Estos especialistas, que señalan que hasta el 34% de las embarazadas fuma, aluden a un artículo titulado "Síndrome de abstinencia neonatal a la nicotina", firmado por Óscar García-Algar, del Servicio de Pediatría del Hospital del Mar de Barcelona, y publicado en el último número de la revista Archivos de Bronconeumología, que concluye que la nicotina parece alterar el neurodesarrollo normal del recién nacido, además de inducir síntomas de abstinencia neonatal.

El grupo de estudio del doctor García-Algar, llevó a cabo un estudio con 33 recién nacidos de madres fumadoras para evaluar la existencia del síndrome de abstinencia, cuyas conclusiones mostraron que los recién nacidos de madres fumadoras durante el embarazo presentan irritabilidad y temblores durante las primeras 24 horas de vida y los valores aumentan en asociación a la concentración de nicotina en orina y pelo.


El síndrome de abstinencia aparece en el primer día de vida

El síndrome de abstinencia en los bebés aparece en las primeras 24 o 48 horas de vida porque el parto interrumpe la exposición continuada a la nicotina. Lo mismo ocurre en los casos asociados a la lactancia. En estos niños, los síntomas de abstinencia pueden aparecer poco después de abandonar la leche materna y a veces se confunden con un cólico.

Por este motivo, afirma el presidente de Separ, el doctor Julio Ancochea, "es absolutamente imprescindible convencer a las mujeres embarazadas fumadoras de la necesidad de abandonar este hábito y de sensibilizar a todos los padres de que eviten al máximo someter a sus hijos a ambientes contaminados con humo de tabaco", ya que las consecuencias del tabaquismo pasivo pueden ser "gravísimas" en los más pequeños.

De hecho, subrayan en su nota, el tabaquismo pasivo es el causante del 80% de los casos de muerte súbita en los bebés. Según la última Encuesta Nacional de Salud, en España hay casi diez millones de fumadores habituales, lo que representa el 26,4% de la población, y otro millón de fumadores ocasionales.

Se calcula que cada año, más de 50.000 personas fallecen prematuramente en España debido al consumo de tabaco, que provoca siete veces más fallecimientos que los accidentes de tráfico en este país.

Fuente: ecodiario.eleconomista.es




Si bien la dependencia a la nicotina es un factor importante en la mantención del consumo, existen otros factores que influyen y dificultan los intentos por dejar de fumar; también estos factores son diferentes en hombres y mujeres.

• La nicotina afecta en forma diferente a las mujeres y a los hombres ya que su metabolismo, distribución y eliminación por el organismo son diferentes.

• Las mujeres tienden a experimentar el síndrome de privación en forma más frecuente y severa que los hombres.

• Las mujeres tienen más temor que los hombres a subir de peso al dejar de fumar y tienen tendencia a fumar como una forma de controlar el peso.

• Las mujeres tienden a tener menos confianza en sus habilidades para dejar de fumar y temen anticipadamente que tendrán mayores dificultades para lograrlo.

• Las diferentes fases del ciclo menstrual pueden afectar la severidad de los síntomas de privación y el éxito de los intentos por dejar de fumar.

• Algunos de los síntomas de privación son similares a los síntomas asociados al síndrome premenstrual y se han apreciado diferencias en los índices de éxito en los intentos de dejar de fumar relacionados con las distintas etapas del ciclo menstrual.

• El comportamiento fumador entre las mujeres no puede ser disociado de los factores sociales, personales y económicos, los cuales están interrelacionados; por lo tanto, los programas de cesación dirigidos a mujeres no pueden desconocer las situaciones de vida relacionadas con el consumo de tabaco.

• El efecto del apoyo farmacológico puede ser diferente para mujeres que para hombres.

• A las mujeres el soporte de la familia, los amigos y otras redes de apoyo social les ayuda más que a los hombres a manejar el estrés y hacer cambios de comportamiento.

• Las mujeres, a diferencia de los hombres, prefieren la interacción en grupos informales, cerrados y pequeños más que programas de grandes grupos formales.

• La participación de las mujeres mejora en calidad y cantidad en grupos de sólo mujeres.

• Más mujeres que hombres expresan preferencia por programas de grupo.

• Más mujeres que hombres expresan que a ellas les gustaría tener ayuda profesional para dejar de fumar.


Hombres y mujeres frente al proceso de cesación

Factores fisiológicos.

Dependencia a la nicotina y variación en el peso. Como se ha dicho, las mujeres se mantienen fumando por temor a subir de peso ya que la nicotina acelera el metabolismo e inhibe el apetito.


Factores psicosociales.

La persistencia del tabaquismo se puede deber a conductas de aversión frente a factores psicosociales no placenteros como el estrés y las emociones negativas (soledad, tristeza, etc.), situación más frecuente en las mujeres. Por otro lado, en los hombres la persistencia del hábito tabáquico se puede deber al deseo de experimentar sensaciones placenteras al fumar y el entorno en que esta actividad se produce (fiestas, salidas, reuniones, consumo de alcohol, etc.).


Fuente: Red Salud - Chile




Cada vez más cirujanos plásticos se niegan a realizar operaciones a personas adictas al tabaco. Qué consecuencias les podría traer una operación de este tipo



¿Quiere dejar de fumar? Hágase un lifting

Los médicos norteamericanos reafirman una tendencia que comenzó hace más de cinco años: no realizar cirugías plásticas a fumadores.

Las operaciones de rostro (lifting), abdomen (liposucción) y busto (siliconas), así como cualquier otra que exija el desplazamiento de la piel, dejaron de ser recomendadas a personas adictas al tabaco. Incluso, se considera mala praxis si el médico las realiza a pesar de conocer este hábito del paciente.

Darshan Shah, cirujano plástico de Bakersfield, California, explicó que "la nicotina hace que los pequeños vasos sanguíneos de la piel se contraigan, lo que reduce el suministro de sangre que ésta recibe".

Esta situación podría traer complicaciones, como mala cicatrización, mayor riesgo de infección y hematomas que perduran en el tiempo, informó el diario Clarín.

De acuerdo a las estadísticas oficiales, cada año entre un 40% y un 45% de los 45 millones de fumadores de los Estados Unidos intenta dejar el hábito, pero sólo un 5% no vuelve a fumar más. La vanidad, ahora, está ayudando a los norteamericanos a optar por una vida más sana.


Fuente: www.infobae.com




solo para mujeresTabaco y Menopausia.

La menopausia es el periodo de la vida de la mujer caracterizado por el cese de la menstruación. La menopausia se sitúa alrededor de los 51.4 años, con un espectro que va de los 48 a los 54 años. Se produce porque la mujer comienza a perder progresivamente su función ovárica y por tanto baja la producción de las hormonas femeninas, los estrógenos y progesterona. Este período se caracteriza por presentar fuertes cambios endocrinológicos, imprevisibles y variables, con una marcada repercusión clínica que lleva a que las pacientes acudan frecuentemente a la consulta. Hay síntomas y trastornos característicos que conlleva la menopausia entre los cuales están: sofocos, cambios en el aspecto físico, problemas cardiovasculares, sequedad vaginal, trastornos psicológicos.

Distintos estudios desvelan que en el organismo de una fumadora se agudizan todos los síntomas y complicaciones relacionados con la menopausia, sobre todo a partir de los 45 o 50 años, principalmente en lo que se refiere a la osteoporosis que es una enfermedad caracterizada por la pérdida progresiva de la masa ósea, con un consecuente aumento de la fragilidad del hueso e incrementando así el riesgo de fracturas. Ello se debe a que el tabaco acelera la eliminación de estrógenos (hormonas tanto más importantes en cuanto que ejercen también un efecto protector de los huesos), e incrementa la eliminación del calcio por la orina.

Según los expertos, el tabaco logra adelantar la menopausia en dos años, aunque hay diversos factores que inciden en el adelanto en la edad a la que se produce la menopausia, entre ellos el factor genético. Es evidente que solo se puede actuar sobre los factores modificables y el genético no lo es, y entre ellos, el abandono del consumo de tabaco constituye una medida esencial no solamente para el tema que preocupa, sino para la consecución de un estado saludable evitando los riesgos y complicaciones que, sobre un buen número de patologías, provoca esta sustancia. La acción antiestrogénica del tabaco acelera los procesos osteoporóticos, sobre todo en los primeros años de la menopausia, volviendo a la mujer más proclive a las caídas y roturas de huesos (fundamentalmente caderas, rodillas y muñecas). También está demostrada la incidencia negativa de la nicotina en la fijación del calcio en los huesos y en la pérdida del mismo mineral debido al elevado contenido de CO2 en sangre cuya eliminación a través de los pulmones se ve afectada.

Al dejar de fumar, el riesgo disminuye en relación inversa al número de años en que ha estado fumando y a la cantidad de cigarrillos consumidos, (es evidente que cuando el daño ya se ha producido por un consumo excesivo a lo largo de muchos años, las posibilidades de recuperación son mínimas).

La menopausia es un proceso natural y en principio no requiere tratamiento a menos que los síntomas lleguen a ser molestos. El tratamiento utilizado más común es la terapia de sustitución con hormonas (TSH), sin olvidar que el tabaco reduce la eficacia de los tratamientos hormonales sustitutivos para corregir estas alteraciones asociadas a la menopausia.


Consejos sobre conductas saludables para evitar la osteoporosis.

• No fume ni permanezca en lugares donde se fuma, porque el tabaco afecta el sistema óseo, principalmente de la mujer ya que ésta tiene menor masa ósea

• Mantenga una correcta alimentación incluyendo alimentos altos en calcio y alimentos que permitan la absorción del mismo.

• Tome sol con frecuencia para que en la piel se forme vitamina D, a partir del colesterol, que luego se activará en hígado y riñones

• Haga ejercicio físico. Una caminata de 30 minutos diariamente a paso moderado ayuda, ya que el sedentarismo aumenta el riesgo de osteoporosis.

• Limite el consumo de cafeína, alcohol, chocolate (tiene oxalato que se combina con el calcio de la leche y se puede llegar a perder hasta un tercio del calcio ingerido).


Otra mirada.

Para quien crea en la medicina holística, le recomendamos un articulo del Dr. Jorge V. Esteves Médico oncólogo holístico quien a diferencia de los médicos tradicionales no recomienda tomar productos lácteos debido a que estos producen osteoporosis más que prevenirla, porque tienden a depositar su calcio en cualquier parte del cuerpo, menos donde realmente es necesario y las proteínas de la leche estimulan la secreción de acido clorhídrico del estómago y acidifican la sangre teniendo el cuerpo que utilizar mayor cantidad de calcio para poder mantener su Ph.

Entre las fuentes de calcio sugiere: la leche de soja orgánica, el tofú o queso de soja, las semillas de sésamo, las algas marinas (hiziki), almendras, perejil, verduras de hojas verdes y lo mas importante: la cáscara de huevo que tiene tanto calcio, que sólo con la tercera parte a la mitad de una de ellas por día (esto último en casos de mujeres postmenopáusicas o dando lactancia, embarazadas o niños) alcanza para cubrir todos los requerimientos de calcio. Más que media cáscara por día (1 gramo de calcio) sería un exceso, que también perjudica. Para que se absorba mejor, conviene luego de lavarla bien y hervirla en agua con su tela interna y de molerla o no, dejarla en suficiente jugo de limón o hervirla en vinagre de manzana 2 ó 3 minutos, tendiendo a que se desintegre y se transforme en su mayor parte en un liquido blanquecino (citrato o acetato de calcio, sales perfectamente absorbibles ¡Y gratis!). Esto más el remanente no desintegrado molido, se puede mezclar con cualquier comida.

La menopausia es una época distinta, pero puede ser igual de estupenda que cualquier otra época de la vida: al dejar de fumar se previenen enfermedades cardiovasculares y se mejoran los huesos, el aspecto, la salud. No piense que el daño está hecho: se puede mejorar la calidad de vida notablemente al dejar de fumar. El corazón, los pulmones, todo el organismo funcionará mucho mejor y eso hace que la calidad de vida sea mejor. De fumar o no depende algo tan importante como disfrutar de una buena o de una mala vejez, sobre todo si eres mujer. Tú elijes.

Nota: Aunque la entrada va dirigida en principio a las mujeres debido a que la Osteoporosis es menos común en los hombres, probablemente porque tienen mayor masa ósea en todas las edades, pierden menos hueso con los años, tienen menor expectativa de vida y carecen de un periodo similar al de la menopausia en las mujeres, los factores de riesgo incriminados en la presentación de la Osteoporosis son similares en hombres y mujeres, llegando a ser algunos, inclusive mas preponderantes en el sexo masculino, por lo tanto las recomendaciones son válidas para ambos sexos.

Fuentes: www.consumer.es - www.consejos-e.com - www.tabaquismo.freehosting.net – www.uva.org.ar





La nicotina provoca que los vasos sanguíneos de la piel se cierren y se disminuya el oxígeno en las células lo que provoca el rápido envejecimiento de la piel sin mencionar el cáncer en los pulmones o el enfisema



Fumar afecta tu salud y le resta puntos a tu belleza, pues tu cutis pierde su vitalidad y las arrugas aparecen mucho antes de tiempo
Si crees que fumar te relaja y te hace sentir mejor, debes saber que ese momento placentero tarde o temprano terminará por reflejarse de manera negativa en tu rostro.

Cuando tomas un cigarro entre tus dedos, lo llevas a tus labios y aspiras, los músculos de la boca se contraen en forma de "o", lo que provoca la aparición de arrugas alrededor de tu boca.

Además, cada vez que exhalas el humo ante tu cara, te obliga a cerrar y contraer los músculos del contorno de los ojos, lo que origina las patas de gallo y bolsas en los párpados.

Tu piel queda completamente expuesta a los efectos nocivos del tabaco. Para eso, la solución es dejar de fumar y combatir el daño con tratamientos antioxidantes.


Rápido agresor

La nicotina provoca que los vasos sanguíneos de tu piel se cierren y se disminuya el oxígeno en las células, lo que hace que el envejecimiento de la piel se acelere y se reduzca el colágeno.

Fumar un solo cigarro contrae tus células durante 90 minutos y si consumes una cajetilla diaria, no recibes el oxígeno necesario para llevar a cabo el correcto metabolismo de tu organismo.

Tu piel se hace más gruesa y flácida, por lo que pierde su tono original y su juventud. Todo esto, junto con los efectos oxidantes de muchos de los componentes del humo del tabaco, contribuye a la aparición de arrugas y envejecimiento prematuro.


Daños visibles

De acuerdo a tu tipo de piel, los efectos que causa el cigarro son distintos, explicó la dermatóloga Luz Vidaurri.

Fumadora con piel normal o seca. Los efectos en tu cutis son la falta de luminosidad, piel opaca y arrugas prematuras. El olor del tabaco no queda presente en este tipo de pieles.

Fumadora con piel grasa o mixta. Este tipo de pieles son muy sensibles, por lo que las partículas de nicotina obstruyen y dilatan los poros, provocando la aparición de puntos negros.

En contacto con pieles grasosas, el humo causa la oxidación, manchas y enrojecimiento.

Estas pieles sufren falta de elasticidad y flacidez y el olor del tabaco se les impregna totalmente.

En ambos casos el contorno de los ojos presenta arrugas prematuras, pues es la piel más fina y se daña rápidamente por los efectos de los radicales libres.

En el contorno de los labios se forman unas líneas de expresión en forma vertical que da un aspecto de vejez.


Placer mortal


Deja de fumar

"Si quieres conservar tu belleza, olvídate del cigarro definitivamente. Esto ayudará a frenar el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de arrugas, que se originan por falta de oxígeno y presencia de radicales libres", comentó la especialista.

A los tres meses de dejar de fumar, se empieza a recuperar el tono natural del cutis de forma progresiva. La piel se mantiene más limpia de puntos negros y recupera su juventud y luminosidad.

"Al aplicar tratamientos antioxidantes en tu rostro y cuerpo, le devuelves a tu piel su esplendor después de la oxidación sufrida por la nicotina y alquitrán del tabaco", recomendó.

Fuente: www.elmanana.com.mx




Mujeres y tabaco

N

iñas y mujeres se inician en el tabaquismo inducidas por la pertenencia a un grupo social, por la seducción de la publicidad y por el convencimiento de poder controlar su peso con este hábito. La mujer adelgaza al llegar a una intoxicación crónica por el tabaco, unida a la adicción, pero la reducción del peso expresa falta de salud y se acompaña de disminución de su belleza al afectarse las fibras elásticas de la piel, que se presenta laxa y con arrugas prematuras.

En la mujer los daños que produce el tabaco son similares a los que padecen los hombres en pulmones, corazón, arterias, cerebro y otros órganos. Pero en la mujer se agregan perjuicios mayores por sus características especiales, no solamente en la gestación sino también en sistemas u órganos más predispuestos por su delicadeza y sensibilidad, como la piel, el sistema óseo y la boca.

La piel y la boca: La piel es lesionada por el humo del tabaco que produce destrucción de las fibras elásticas y aparición prematura de arrugas, en forma más visible afecta el rostro. Y en la boca se afectan encías, mucosas y dientes, manifestándose desde un principio como halitosis.

El sistema óseo: Donde se producen las lesiones más devastadoras por la acción antiestrogénica de la nicotina, y que se manifiestan en forma acelerada cuando disminuyen los estrógenos en la menopausia y la osteopenia se transforma en osteoporosis.

La gestación: Infertilidad, embarazos ectópicos y abortos espontáneos. El niño es afectado por la nicotina que pasa la placenta y llega a su circulación produciendo retardo del crecimiento intrauterino y niños prematuros con bajo peso.


Consecuencias del consumo de tabaco para la salud de la mujer


  • El riesgo anual de muerte de la mujer aumenta más del doble entre las fumadoras asiduas, en comparación con las personas que nunca han fumado en los grupos de edades comprendidas entre los 45 y 74 años.


  • El riesgo de contraer cáncer de pulmón aumenta según la cantidad, duración e intensidad del hábito. El riesgo de muerte por cáncer de pulmón es 20 veces más frecuente entre las mujeres que fuman dos o más paquetes de cigarrillos diarios que entre las que no fuman.


  • Las mujeres que fuman presentan mayor riesgo de sufrir un Accidente Cerebro Vascular (ACV) y una hemorragia subarcanoidea.


  • El tabaquismo es una de las causas principales de enfermedades coronarias de las mujeres. El riesgo aumenta en función de la cantidad de cigarrillos y duración del hábito.


  • Las mujeres que fuman aumentan el riesgo de muerte como consecuencia de una ruptura de aneurisma de la arteria abdominal. También aumentan el riesgo de sufrir arterioesclerosis vascular periférica.


  • El tabaquismo es una de las principales causas de enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC) en las mujeres y el riesgo aumenta en función de la intensidad y duración del hábito. En los Estados Unidos, cerca del 90 por ciento de las muertes en las mujeres por estas enfermedades pueden atribuirse al consumo de tabaco.


  • Las mujeres que fuman aumentan el riesgo de retraso en la concepción y de infertilidad primaria y secundaria y puede padecer un leve aumento en los riesgos de embarazos ectópicos y abortos espontáneos. Experimentan la menopausia natural a más temprana edad que las no fumadoras y, tal vez, más síntomas menopáusicos.


  • Las mujeres posmenopáusicas que fuman presentan osteoporosis (menor densidad ósea) que las no fumadoras, además de un mayor riesgo de fractura de cadera.


  • La exposición al humo del tabaco en el ambiente es una de las causas de cáncer de pulmón entre mujeres que nunca han fumado y se asocia con el aumento del riesgo de padecer enfermedades coronarias.


Fuente: tabaquismo.freehosting



Hace años el Sr. Johan nos aconsejaba dejar de fumar.

Los nuevos mensajes deben tener orientación de genero. Las mujeres están dejando de fumar cada día más y es el momento clave para que además de no empezar a fumar, lo dejen ya.
Que no sea un abandono temporal mientras estan embarazadas.
Los beneficios al dejar de fumar son importantisimos.
Un ejemplo: tomar anticonceptivos de formato oral esta contraindicado con fumar.
Los responsables sanitarios deberian recordarselo a las mujeres fumadoras.

Los daños que causa el tabaco a la salud de las mujeres son similares a los hombres pero mayores dado que el peso relativo de los hombres es mayor que las mujeres.
La capacidad pulmonar de las mujeres comparativamente es menor.
Las sustancias dañinas son iguales y eso origina que los daños sean incluso mayores.

La mejor forma de cuidar la piel es dejar de fumar.
Otro dia seguiremos con los multiples beneficios de dejar de fumar.