El humo no diferencia entre quien fuma y quien no, simplemente mata a todos por igual.



En el 2002, Heather Crowe era una camarera de 57años de Ottawa, Canadá, que contrajo cáncer de pulmón después de haber trabajado 40 años en restaurantes y bares, a pesar de que nunca había fumado.

Cuando le diagnosticaron cáncer terminal de pulmón, causado por el humo de segunda mano según los especialistas médicos, Heather hizo una campaña para que su enfermedad fuera declarada un daño laboral. La Junta de Seguridad en el Lugar de Trabajo de la Compañía Aseguradora de Ontario apoyó su reclamo, el primero reconocido por enfermedad causada por humo en el lugar de trabajo. Con la declaración formal de que su cáncer era el resultado de las condiciones del lugar de trabajo, Heather defendió incansablemente a los trabajadores para que fueran protegidos del humo de segunda mano. Habló en reuniones de ayuntamientos de ciudades y pueblos, y con los propietarios de bares y restaurantes, líderes del gobierno, estudiantes y promotores del control de tabaco a lo largo y ancho de Canadá.

En cada reunión, Heather describía honesta y poderosamente su dura experiencia personal con el cáncer. Heather desafiaba a cada persona para asegurarse de ser ella la última persona en morir a causa del humo pasivo. Mientras trabajaba con promotores del control de tabaco, Heather contó su historia en publicidades y en películas, creando uno de los llamados más conmovedores y memorables para la creación de espacios libres de humo.

La historia personal de Heather y su sufrimiento tan real y tangible hicieron imposible que los responsables de la toma de decisiones negaran el impacto de la exposición al humo de segunda mano en los lugares de trabajo y les obligaron a tomar medidas.

Cuando Heather comenzó su campaña, menos del 5 por ciento de la población en Canadá vivía en comunidades con leyes que protegían a los trabajadores de la industria de la hospitalidad del humo de segunda mano. Para fines de 2006, más del 80 por ciento de la población de Canadá tenía esta protección, gracias en gran parte al coraje y determinación de Heather.




Heather Crowe falleció en el 2006.






Fuente: stopsmokingcampaigns.org



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