Nunca fumó un cigarro Lorenza Palacios Sánchez, quien a sus 78 años murió de enfisema pulmonar que le ocasionó el tabaquismo de su esposo durante 25 años. |
Los especialistas en adicciones revelan que los fumadores pasivos, que son las personas que no fuman pero que inhalan el humo del cigarro que echan los fumadores, reciben mayores daños a su salud y en este caso a la señora Lorenza Palacios le repercutió en sus pulmones.
A pesar del enfisema pulmonar que padecía, trabajaba todos los días y nunca se quejó de su espalda por lavar y planchar para sacar adelante a su hijo Ángel que ahora ya es un adulto, pero con discapacidad.
Era una mujer fuerte no sólo físicamente, sino también de espíritu, sabía el daño de sus pulmones, de ahí que la noche del lunes en que se sintió mal, cuando comenzó con vómito y luego sangró por la boca, llevó consigo todos sus documentos, acta de nacimiento, papeles del IMSS, inclusive un contrato de una fosa donde quería que la enterraran.
La pobreza contribuyó al padecimiento de una víctima más del tabaquismo, pues en ocasiones no tenían para comer, sobre todo cuando se quedaba sin trabajo al igual que su hijo. El martes por la noche aún cuando se sintió mal, no tuvieron para pagar un taxi para acudir al hospital y caminaron desde su humilde domicilio en el Médano del Perro hasta la clínica IMSS de Díaz Mirón.
Ayer sepultaron a esta mujer que es un ejemplo de madre, que luchó incansablemente por sacar adelante a su hijo que tiene una discapacidad.
Guardaba en ella misma todos los sufrimientos diarios, no tenía familiares, tampoco amigos, sólo conocidos a quienes recurría en busca de trabajo; muchas veces tuvieron que comer en comedores públicos al no tener empleo.
Semanas antes de su fallecimiento se presentó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos para valientemente presentar una queja contra un policía que le pegó injustificadamente en el rostro a su hijo con discapacidad, que trabajaba repartiendo volantes.
Lorenza partió con una sonrisa en el rostro, luego de tener la tranquilidad de que su hijo no está solo, que cuenta con Dios, también de que hay instituciones como Derechos Humanos que tienen la responsabilidad de hacer valer los derechos humanos de los discapacitados y de los más vulnerables, pero sobre todo de saber que su hijo cuenta con una comunidad de hermanos católicos dispuestos a ver por él y ayudarlo a crecer en la fe y en su vida.
Fuente: www.notiver.com.mx
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