¿Alguno de nosotros quiere estar al lado de alguien que ya no nos quiere?
¿Alguno de nosotros quiere estar al lado de algo perjudicial para nuestra salud?
En una situación de madurez, cuando nos damos cuenta de eso, dejamos de pretender agarrarnos, y permitimos que se vaya, abrimos los brazos y aceptamos la pérdida.
Empezamos a elaborar el duelo de la pérdida, quedamos libres y elegimos cómo y con quien seguir el camino.

Es muy importante aprender a aceptar y soltar, pero para eso, no debemos temer a la pérdida. Seguir llorando aquello que ya no está, me va a impedir disfrutar lo que tengo ahora.
Decía Tagore: “Si de noche lloras porque el sol no está, las lágrimas te impedirán ver las estrellas”. Y de hecho, cuando se produce un cambio, las cosas nunca son como antes, y hay que aceptarlo. Decía Heráclito: Imposible bañarse dos veces en el mismo río. Ni el río trae la misma agua, ni yo soy el mismo”. . Por eso… debemos aprender a aceptar y soltar.

Utilizo un cuento de J. Bucay para expresar esta idea:




Aprender y soltar

Cuentan que había una caravana en el desierto. Al caer la noche, la caravana se detuvo, y el muchacho que cuidaba los camellos le preguntó al guía:

-- Tenemos 20 camellos y 19 cuerdas… ¿cómo hago para que no se escapen?
El guía le contestó:


-- Los camellos no son muy inteligentes, así que ponte al lado del camello nº 20, y haz como si lo ataras. El se va a creer que está atado, y no escapará, se quedará quieto.


El chico, desconfió, pero lo hizo, y el camello no escapó, permaneció toda la noche como si estuviera atado. A la mañana siguiente la caravana retomó su camino, todos los camellos avanzaron en fila, salvo uno que quedó parado en seco.

El chico comentó:


-- Jefe, hay un camello que no sigue a la caravana.

-- ¿El que no ataste ayer noche?

-- Si, ¿como lo sabes?...

-- No importa, anda con él, y haz como si lo desataras, porque el cree que está atado y no empezará a caminar hasta que crea estar suelto….




Jabo





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