La mayoría de los fumadores asocian la cesación del tabaquismo con un aumento considerable de peso. Esto, sumado a la dura tarea del fumador al enfrentar la abstinencia, pasa a ser una razón importantísima, y para muchos la fundamental, a la hora de decidir dejar de fumar. |
¿En qué se basa la idea de asociar el tabaquismo con el peso corporal?
Si bien la nicotina actúa sobre ciertas sustancias reguladoras del apetito esto no es suficiente para producir un incremento importante de peso. La causa del posible aumento de peso (digo posible porque no es una cuestión generalizada), es multifactorial aunque basada fundamentalmente en tres elementos que se hacen presentes al dejar de fumar:
1- La forma de alimentarse (hábito alimentario).
2- Alteraciones psíquicas.
3- El sedentarismo.
1.-Hábito alimentario
Es necesario considerar, que el fumador tiene un hábito alimentario particular, propio de las alteraciones que el consumo de cigarrillo produce tanto por la combustión (humo) como por la nicotina, a saber:
- La comida resulta en general poco sabrosa y aromática porque el gusto y el olfato están dañados.
- El fumador elige preferentemente (por el daño en su gusto y olfato) comidas proteicas muy condimentadas y ricas en grasas saturadas.
- El consumo de grasas saturadas y la escasa ingesta de frutas y verduras contribuyen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
- Existe en el fumador una disminución de la absorción de determinadas vitaminas y minerales, lo que produce deficit nutricional.
- Se suelen reemplazar algunas comidas por un cigarrillo y un café.
- El tabaco desempeña un papel favorecedor de numerosas afecciones en el aparato digestivo cuya lista se alarga año tras año: genera úlceras gastroduodenales, aumenta el reflujo duodenogastroesofágico, aumenta del peristaltismo intestinal. Para algunos fumadores la aceleración del tránsito intestinal da origen a diarreas prolongadas que cesan al dejar el tabaco.
Al dejar de fumar los hábitos alimentarios adquiridos, las anomalías producidas en el aparato digestivo, la normalización en los sentidos del gusto y el olfato y el aumento de la ingesta en reemplazo del cigarrillo podrían llevar a un aumento de peso.
2.-Alteraciones psíquicas
El cigarrillo es un potente antidepresivo y ansiolítico. Al suspender el consumo de tabaco la ansiedad que antes se combatía con el cigarrillo encuentra refugio en la comida. La ansiedad, el nerviosismo y el malestar que llevaban a prender un cigarrillo pueden ahora llevar a buscar consuelo en la heladera.
3.-El sedentarismo
El sedentarismo contribuye a una disminución del gasto metabólico basal. De esta manera lleva a una reducción del consumo calórico diario con el consiguiente aumento del tejido graso.
Teniendo en cuenta estas tres problemáticas, el tratamiento para la supresión del tabaco debe contener:
a- un plan alimentario específico basado en los siguientes puntos:
-- Restablecer el equilibrio nutricional perdido.
-- Constante recambio de dietas especiales acordes a las etapas por las que se atraviesa en la deshabituación del tabaco.
-- Las dietas deben ser siempre individualizadas.
b- una actividad física programada.
c- la utilización de recursos farmacológicos para la ansiedad, de ser necesarios.
De esta manera se logra con efectividad dejar de fumar sin aumentar de peso y sin carencias nutricionales.
Dra. Georgina Alberro
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