Los beneficios que obtiene la industria tabaquera son muy superiores a los esfuerzos que realiza por adquirir nuevos clientes. Cada persona que adquiere la conducta de fumar le reporta a la industria, el beneficio correspondiente a 20-30 años como consumidora habitual del producto.




Según el Banco Mundial, de 80 a 100.000 jóvenes en el mundo se hacen adictos al tabaco cada día. En los países industrializados se estima que esta cifra es de 14 a 15.000. Con ello la industria trata de reemplazar la merma que les supone tanto las defunciones producidas por el tabaco, como los abandonos.

• La conducta de fumar se adquiere durante un largo proceso de aprendizaje que comienza prácticamente desde el nacimiento. En los primeros años, cuando se está produciendo el proceso de socialización primaria y, fundamentalmente, por la observación de modelos adultos fumadores, sobre todo padres y educadores, el niño o niña va adquiriendo la información necesaria para poder llevar a cabo en un futuro este comportamiento, a la vez que adquiere las actitudes y creencias positivas que esos adultos tienen respecto al tabaco. Las probabilidades de que un o una adolescente se haga fumador se incrementan, e incluso se duplican si sus progenitores fuman, y concretamente, en el caso de las adolescentes, esta vulnerabilidad está relacionada fundamentalmente con el consumo de tabaco de la madre. Es la fase de preparación.

• Más tarde se llega a la fase de inicio en la que a la observación de modelos adultos se añade la curiosidad que el o la adolescente siente por experimentar los efectos físicos provocados por el cigarrillo. Esta etapa es crucial en el desarrollo del hábito ya que se estima que entre el 33 y 50% de los o las jóvenes que llegan a esta fase se hacen fumadores regulares en un promedio de 2.3 años. Los o las jóvenes buscan a través de esta conducta típicamente «adulta» la reafirmación de su personalidad y su aceptación dentro del grupo de iguales, aunque parece que las chicas son menos sensibles a la presión directa ejercida por el grupo, que los chicos. El hecho de que el mejor amigo o amiga sea fumador es una importante disposición para que el o la adolescente se iniciará en el consumo de tabaco. En esta fase parece que las chicas utilizan el tabaco para hacer frente a los problemas propios de la adolescencia. La baja autoestima en las adolescentes más jóvenes y la alta autoestima en las más mayores se han asociado con un mayor consumo de tabaco. Esta fase se ve favorecida por la intervención de numerosos factores del entorno entre los que destacan la publicidad y la accesibilidad del producto. Aunque la industria tabaquera lo niegue, su publicidad está fundamentalmente dirigida a los más jóvenes, es decir, a reclutar nuevos clientes y no a que las personas fumadoras adultas cambien de marca.

El tipo de mensajes utilizados (riesgo, aventura, libertad, trasgresión social, pertenencia a grupo, solidaridad, emancipación, evasión...) y los modelos (guapos, atractivos, sensuales, saludables, esbeltos, actuales, jóvenes…) presentan características y valores ansiados y compartidos por los o las adolescentes.




La industria tabaquera promueve la incorporación de las mujeres al consumo de tabaco utilizando diversas estrategias:

* Promesas de sofisticación y encanto, llegando a difundir la idea de que fumar no es solo una conducta apropiada sino deseable para las mujeres.
* Utiliza las revistas femeninas como canal importante para hacer llegar su publicidad a las mujeres, haciendo partícipe la propia credibilidad de la revista al producto tabáquico.
* La publicidad asocia el tabaco con valores atractivos para las mujeres tales como sofisticación, diversión, romanticismo, atractivo sexual, rendimiento deportivo, sociabilidad, juventud, emancipación, feminidad, rebeldía, aventura, esbeltez... Durante la adolescencia, la preocupación por la imagen corporal y el control del peso es una de las consideraciones que favorece el inicio al consumo de tabaco. De hecho más chicas que chicos tienen la percepción de sobrepeso y de que el tabaco las ayuda a estar más delgadas.
* Lanzando al mercado marcas de cigarrillos exclusivamente femeninas. (Capri, Vogue, Virginia Slims…).
* Promoviendo productos light de marcas de gran venta, convirtiéndose esta estrategia en más exitosa que las marcas de cigarrillos exclusivas para mujeres cuya cuota de mercado ha permanecido limitada. En la Unión Europea el 49,6% de las mujeres, frente al 28,9% de los varones consumían cigarrillos «light», situación que aumenta con la edad pero no con la educación. Esto se debe fundamentalmente a que las mujeres, más preocupadas en general por su estado de salud, utilizan este tipo de cigarrillos como «más seguros».

Otro de los medios que las tabaqueras utilizan para la promoción de sus productos es la industria cinematográfica. Podemos observar cómo en las películas de mayor éxito fuman con asiduidad el 80% de los personajes masculinos y el 37% de los femeninos. Llama la atención cómo en las series televisivas desarrolladas en ambientes juveniles también fuman sus personajes, haciendo que se produzca un ambiente socialmente favorable al consumo y, sobre todo, disminuyendo la credibilidad de los consejos educacionales. Todo está perfectamente estudiado: quién debe fumar, cómo debe hacerlo y en qué momento.

Cuando la legislación es lo suficientemente restrictiva, la industria utiliza otras formas de publicidad indirecta como la promoción de viajes, prendas de vestir, complementos..., donde aparecen la marca o el logotipo de marcas conocidas. Se ha comprobado cómo los jóvenes que utilizan estos artículos (camisetas, pantalones, bolsos, mochilas, relojes, gorros...), tienen el doble de posibilidades de convertirse en fumadores. En ocasiones, la estrategia utilizada es el regalo de estos productos: sólo hay que hacer una cosa para conseguirlos ¡FUMAR y FUMAR!

Otras formas de promoción de gran éxito entre la población juvenil es el apadrinamiento de eventos musicales y deportivos. Al asociar a los deportistas que son ídolos de la juventud con una determinada marca de tabaco existen muchas posibilidades de que sus seguidores comiencen a fumar esa marca. Además los resultados económicos por este tipo de promoción son muy beneficiosos para la industria.

Otro de los factores más importantes de inicio al consumo del tabaco es la disponibilidad y la accesibilidad al producto. El tabaco es la droga más accesible para cualquier ciudadano, ya sea una persona adulta, joven o adolescente, tanto en lo que se refiere a la facilidad de adquisición como de consumo.

• La tercera es la fase de habituación o afianzamiento que frecuentemente se sitúa entre los 14 y los 18 años y, en la misma se adquieren los patrones o ritmos de consumo de tabaco. Durante esta etapa se va desarrollando el fenómeno de la tolerancia, es decir, el o la joven va a consumir cada vez mayor cantidad de cigarrillos, lo que le va a conducir a su vez a que se establezca una dependencia física de la nicotina. Pero además desde el punto de vista psicológico y social, las sensaciones agradables que se derivan del consumo se van a asociar cada vez a mayor número de circunstancias. En definitiva, el consumo de tabaco va a convertirse en una conducta cada vez más generalizada y desencadenada por un número creciente de estímulos discriminativos.

• Por último, se llega a la fase de mantenimiento, durante la que se consolidan los niveles de adicción de la nicotina. El fumador se ve obligado a mantener estables estos niveles mediante el consumo más o menos frecuente de labores de tabaco: es un fumador regular; y si se ve obligado a no fumar en períodos lo suficientemente largos se desencadena el síndrome de abstinencia. En el caso de las mujeres el efecto que la nicotina tiene sobre el control del peso y el apetito, y la reducción de los estados de ánimo negativos son importantísimos en el mantenimiento de la adicción. Si además la mujer pertenece a un nivel socioeconómico desfavorecido, el mantenimiento en el consumo de tabaco está casi garantizado, ya que el tabaco se convierte para ellas en un bien de primera necesidad que les ayuda a superar la rutina y a afrontar el sobreesfuerzo que en muchas ocasiones tiene que realizar con el trabajo externo y familiar.

Fuente: cnpt.es

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