Enganchado al tabaco con solo 3 años.
Un niño de tres años de la localidad de Dianjiang (suroeste de China) necesita hasta diez cigarrillos diarios después de que se volviera adicto por influencia del abuelo, informó el diario Chongqing Evening Paper. Los padres del pequeño tuvieron que emigrar a trabajar a la gran ciudad (Chongqing) y, como otros millones de familias chinas, dejaron al niño al cuidado del abuelo. El anciano es un fumador empedernido desde hace años, y cuando el niño empezó a mostrar curiosidad por su pipa el año pasado el abuelo se la daba a probar como un juego. A partir de ese momento el niño requería la pipa o los cigarrillos a diario, y si no lo conseguía se ponía a llorar o se mostraba muy inquieto. "Es culpa mía", reconoce el arrepentido anciano, que fue consciente de la adicción de su nieto cuando ya era demasiado tarde.
Una psicóloga del Hospital Infantil de Chongqing, Mei Qixia, ha tenido que intervenir, ya que el abuelo intentó "desenganchar" al niño pero no contaba con los conocimientos necesarios. "Para acabar con la adicción, lo importante es que los familiares dejen de fumar", señaló Mei como primer consejo. "Cuando quiera fumar, hay que distraer su atención con juguetes. Si todavía no puede conseguir que el niño se desintoxique, tendrá que ser obligatorio el tratamiento con medicamentos", finalizó.
Unos 1,2 millones de chinos mueren cada año por enfermedades producidas por la adicción al tabaco, por lo que China lidera el ranking mundial de muertes por tabaquismo. En China hay 350 millones de fumadores del total de 1.300 millones que hay en todo el mundo.
Policía, monitor, profesor, maestro... ¿Formador, Preceptor? .
Situación: un fin de semana; disfrutábamos de una convivencia con chicos de 1º ESO (12 años). El adulto responsable era yo: a la sazón, su preceptor (ni policía, ni padre, ni profesor...).
Me viene Pablo (nombres ficticios):
- Aslanfirst, ¿puedo contarte un secreto?
- Claro, Pablo.
- Hoy he fumado...
Cara de normalidad..
- Hombre, gracias por confiar en mí y contarme tu "machada" (por dentro: - Dios mío, qué hago..?)
- Hemos fumado todos... ¿Podemos fumar otra vez ahora?
- Pero, ¿desde cuando fumáis? - Respondo, preguntando en defensa, y aturdido...
- Pepe, en el cole desde hace un mes. Nosotros hemos empezado hoy.
Pienso: que me lo digan es un gran paso; si no, lo harían a mi espalda y estarían todo el día de escuchitas. Si se los prohíbo lo encontrarán tremendamente atractivo y no les animará a dejarlo...
- ¿Qué dirán vuestros padres?
- Nada, no se lo diremos... además mi madre fuma; y mi padre (dice otro); mis hermanos y mi hermana también: les diré que me han enseñado ellos. (dice otro más)
- Vale: fumad, pero fuera de la casa.
No sabía dónde me estaba metiendo.
Mientras lo hacían les fui repasando todos los efectos del tabaquismo: aceleración de enfermedades cancerígenas, propensión a las cardiovasculares, pérdida del apetito, pérdida del sabor, falta de aliento al correr o subir las escaleras... engancharse, imposibilidad de controlar la cantidad que uno fuma, que es carísimo...
Seguían disfrutando del pitillito después de la comida...
- Aslanfirst, ¿nos puedes comprar un paquete de tabaco? Se nos ha acabado el tabaco (lo habían sustraído de casa..)
Noté una sensación curiosa: como de sangre cayendo lentamente resbalando por mi sien.
- Claro, ¿cómo no?
Fuimos a un bar y pusieron dinero entre todos. Después de darles el paquete, lo repartieron a la salida.
- ¿Adónde vais a esconderlo? Ya sabéis que Mamá es experta en encontrar escondrijos... Además el tabaco huele a leguas. Y si se os olvida, seguro que aparecen los filtros flotando en la lavadora: qué vais a explicar...?
Pasamos frente a un restaurante: un hombre fumaba fuera. Le pregunto delante de los niños:
- ¿Qué hace usted ahí?
- ¿que qué hago? El destierro del fumador; si es que no me dejan vivir, ni mi mujer ni mis hijos...
- Pues estos quieren empezar a fumar hoy...
- Ni lo penséis... lo quiero dejar y no puedo, y podía vivir hasta los 85 y sé que no llegaré a los 75...
Dejamos al desterrado y continuamos en silencio. Es Paco, el cabecilla que dice:
- Me fumo estos que ya he pagado y luego lo dejo para siempre...
- Yo también lo voy dejar... Y yo.... y así todos...
- Oye, - le digo - si vais a dejar de fumar ¿me podéis vender vuestro paquete de tabaco?
Y les pagué el precio del paquete y decidieron que ya no querían empezar a fumar, para mi paz y su salud.
Fuentes: www.anecdonet.com – www.libertaddigital.com
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