La Orca Asesina.

Tengo la inmensa fortuna de poder compaginar mis aficiones o hobbies como navegar, pescar, observar cetáceos y estar en contacto directo con la naturaleza en cualquiera de sus formas.

Este verano tuve la ocasión de disfrutar y asombrarme con el espectáculo que te aporta una orca en libertad. A 16 millas de costa y navegando rumbo norte, un macho espectacular de orca se cruzó a escasos metros de la embarcación, con rumbo sur. Su tremenda aleta dorsal de más de un metro de altura y sus 7 metros de envergadura, que fácilmente alcanzarán varias toneladas de peso,… al menos imponen y a la vez fascinan. De color negro y blanco reluciente, lustroso, impresiona encontrarte cara a cara, tan cerca… es de los espectáculos más bonitos que he tenido la suerte de contemplar. Menos mal que no me estaba dando un baño… pensé. El animal dio una vuelta a la embarcación- había parado motores- y se fue siguiendo su rumbo.

Alegre y feliz por la visión, que parecía de un documental de biología, volví a pensar en la sensación de libertad tan grande que uno puede sentir al tener una experiencia como esta. Recordé imágenes vistas en esos documentales que seguramente todos habéis visto, en especial las imágenes de orcas atacando a leones marinos en la Patagonia Argentina, y se me ocurrió este cuento que a continuación os describo.

En el cono argentino, allá en la Patagonia, los leones marinos se juntan durante 15 días al año para dar a luz a sus crías, a la vez, al mismo tiempo. Este comportamiento es debido a que la naturaleza, que es tan sabia, conoce el peligro de los depredadores potenciales de las crías, las orcas, y hace que todas las hembras den a luz al mismo tiempo para asegurar la supervivencia de la mayoría de ellas.

En unos pocos días, cientos de pequeños bebes de león marino nacen y son enseñados a nadar por sus madres. Las hembras aprovechan las “piscinas naturales” que se forman al subir y luego bajar la marea para, libre de peligros, enseñar a sus crías. Estas aprenden rápido, pero llega el momento de tener que enfrentarse y adaptarse a su medio natural, el mar, y se lanzan a su orilla desde acantilados cercanos o desde la misma playa, teniendo su primer contacto con la olas.

Pero… he aquí que, muchas orcas, conocedoras también de dicho suceso, acuden anualmente al festín tan suculento, fácil de tomar, en abundancia y rico en grasa y proteínas. Están allí, dando vueltas… esperando. Y claro… ocurre lo que la ley de la naturaleza impone, y no es bueno intervenir por parte del hombre, sino que es preferible dejar que lleve su curso y su equilibrio natural.

Si observamos bien, vemos que algunas crías de león marino se lanzan a las olas, donde son fácilmente capturadas por las orcas. Otras, esperan, temiendo algo, en la orilla de la playa, donde entran las orcas incluso a la playa para cazarlas. Otras, en un comportamiento muy extraño, todavía no interpretando con seguridad, son cazadas y llevadas mar adentro, unos 200 metros, donde son volteadas al aire una decena de metros, en un juego que dura hasta una hora y que acaba de repente en la panza del animal…

No obstante y a pesar de la mortalidad, las orcas han cumplido su función (absolutamente todos los animales tienen una función) y han eliminado del grupo a los animales más débiles. La mayoría se han salvado, dado los cientos de crías que nacieron a la vez, y han pasado este “primer test de supervivencia”.

Esto me llevó a reflexionar y simular en mi cabeza que la orca sería como “el mono del tabaco”, que todos tenemos que pasar, lo queramos o no.

Hembras y machos de león marino serían como los veteranos que ya han dejado de fumar y se afanan en enseñar a sus crías a nadar y a conocer los peligros existentes a tener en cuenta. De ahí el apoyo en forma de información…, formación…, y la “mano amiga” que se intenta dar a quien empieza a dejar de fumar.

Algunos creen que están preparados y casi sin información, sin haberse cargado de la mentalización y de los conocimientos necesarios, precisos, del apoyo básico, se tiran al mar y claro, allí está la orca.

Otros creen tras una semana o más de haber dejado de fumar, que esto está chupado, y esperan en la playa tranquilamente sin saber que de repente la orca, como un gigante, se les va a echar encima.

Algunos desafortunados, llevando ya un tiempo considerable, meses, incluso un año, dos,…confiados, nadan tranquilos, viniendo con fuerza la orca y llevándoselos mar adentro, para jugar con ellos, cual muñecos. Pero al final… se cumple la amenaza y la orca cumple su función.

No obstante, el grupo más numeroso de crías se ha informado, se ha formado, ha seguido las indicaciones, por instinto, de sus padres, tanto de hembras como de machos; han aprendido a nadar en las piscinas naturales; han aprendido a pescar para auto alimentarse y han entendido que no se puede estar cerca de la playa, para evitar los ataques… han sabido prepararse bien y lanzarse a su medio natural cuando era el momento, ni antes, ni después, y sin el enemigo delante.

Esta comparación entre lo que ocurre con los leones marinos/orcas y lo que nos ocurre a los que queremos dejar de fumar es solo una de las múltiples formas en que la naturaleza nos enseña sus secretos, de los cuales tanto debemos aprender y respetar.

En este tema tan importante para nuestra salud física y mental, es preciso una gran mentalización y aprendizaje. Se puede, claro que si, pero en el momento oportuno, con formación y apoyo.


la naturaleza ensena a dejar de fumar

Con cariño para todos los componentes de dejemos-de-fumar.

Jabo (agosto 2008)



0 comentarios