Después de comprender que tiene una enfermedad, el próximo paso es aceptar el hecho de que está usted libre de toda culpa. Cuando admita que es una adicta, pasará a comprender que usted no merece ser condenada y castigada. Durante todo este tiempo de consumo se ha sometido a un castigo inhumano. Usted misma ha sido su propio verdugo. Lo importante es que usted acepte y reconozca el hecho de que está enferma. Entienda que su enfermedad es peligrosa y que puede destruir todo. Si no se detiene a tiempo puede destruir el cuerpo de la víctima. Pero no es su "culpa", como no lo sería si tuviera gripe o diabetes. El cigarrillo es veneno para usted, usted es una adicta. No está sola en la tortura indescriptible de la contradicción actual.
Hay muchos miles de mujeres como usted, en etapas iniciales o finales en la desintegración mental y/o física. Según mi experiencia la mujer sufre más intensamente que el hombre. Su psicología y su constitución son más complejas y sensibles. Puede tolerar menos el desprecio hacia sí misma y sufre más que el hombre (en algunas culturas) por el estigma social de una sociedad ignorante. No necesito decirle que estoy segura de lo que le digo. Quisiera de todo corazón que todo esto no fuese más que una teoría interesante, pero bien sé que no lo es.

La arrogancia con que se defiende el hombre no llega a las mujeres hasta que casi han matado su verdadera personalidad. He oído a muchas mujeres decir: "Estaba completamente muerta por dentro. Nada podía ayudarme". Es muy difícil para la mayoría de las mujeres admitir, que somos adictas. Sin embargo, esta admisión es el primer paso hacia la recuperación y la normalidad. Si usted aún no ha dado ese primer paso, permítame que la ayude a darlo hoy. Si usted tiene el poder para admitir que su pánico interior es síntoma de enfermedad, quiere decir que está preparada para recibir ayuda.
Mi propósito al escribirle esta carta, es decirle que a pesar de todo, usted puede llegar a vivir una vida razonablemente normal. En el proceso de recuperación aprenderá mucho. Cuando la adicción la derrotó no se dio cuenta que intentaba escapar de la frustración y desesperación vital. Nos aferramos a un amuleto, usamos un bastón, nos apegamos a una fuente de placer destructivo y cada vez nuestro sufrimiento es mayor.
La vida de la cual le hablo, se consigue por medio de la "experiencia de recuperación". Y esa experiencia incluye las recaídas. Lo que le sucede es normal y producto de nuestra común enfermedad. Descubrir ese camino está en usted, nadie más que usted puede encontrarlo y convertirse exactamente, en lo que Dios quiso que fuese al darle la vida. Al principio se sufre, pero, le aseguro que ese sufrimiento no es más intenso que el que usted está teniendo ahora.
(Adaptación de un folleto de AA).
Los quiero mucho.
Yany.
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