Manoliny
Señoras y señores:
Cuento mi historia. Ya es tiempo de que me desahogue platicándoles quien soy y como empezó mi vía crucis con el cigarro.
Fue cuando a los 14 años, por imitación y a insistencia de "amigos" se cruzó en mi camino el maldito cigarrillo, ese compañero que por curiosidad se fue adentrando haciendo su labor de compañero inseparable por mas de 36 años. Por alas del destino que no viene al caso mencionar en este momento, mi madre me trae a vivir al Ecuador "para evitar que en Estados Unidos me contaminara con malas influencias, drogas y demás". Ya ven, no funcionó su sistema porque me adentré al mundo del cigarro, nuestra situación no era desahogada económicamente hablando, en varias ocasiones robé dinero que mi madre guardaba y tenia ahorrado para algún imprevisto ya que no contábamos con servicios médicos gratuitos por ser extranjeros, además de depender en la mayor parte de una pensión que recibía por parte del gobierno "raquítica".
Al cumplir la mayoría de edad regresé a mi país "llamado a ejercer el servicio de armas". sSiendo un joven y con el ambiente que me rodeaba me acerqué a las drogas, el alcohol y por supuesto seguí con el cigarro. Así pasé unos años, me enamoré de una hermosa ecuatoriana, quien además de ser el amor de mi vida, fue quien me ayudó a salir de las drogas y el alcohol pero quedó pendiente el cigarrillo. Regresamos al Ecuador y juntos emprendimos una sociedad, un pequeño negocito que abrimos con lo que habíamos ahorrado en Estados Unidos después de haber trabajado duro. Nacieron mis dos hijas y siempre con el olor a cigarro. Me avergüenza contaros esto pero es necesario, a mis 51 años de edad he dejado el hábito de fumar. Como ven esta fue mi peor pesadilla y la adicción mas fuerte por superar.
Hoy a mis 111 días de haber dejado soy un tipo nuevo, mi vida cambió, mis condiciones de salud mejoraron y mi aspecto amoroso también. No os puedo contar mas, comprenderán que solo es un pequeño testimonio, por lo que he pasado y si tuviera la oportunidad de regresar el tiempo evitaría todo lo que os comenté.
Un fuerte abrazo en agradecimiento por leerme y pido disculpas por los errores que he cometido, algunos de ustedes saben mas de los que os comento en este escrito.
La moraleja que trato de transmitir es que a pesar de todo lo que pasamos, el hábito del cigarro es muy fuerte, el haberlo dejado ya por 111 días es para mi un triunfo que no tiene mas palabras para expresar y si muchas cosas buenas por disfrutar.
Como siempre un fuerte abrazo y beso según corresponda en un ambiente chévere para tod@s ustedes.
J. Manuel
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